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Vocera del antipopulismo visita Chile

En septiembre de 2014, la politóloga guatemalteca Gloria Álvarez, subió al estrado del primer Parlamento Iberoamericano de la Juventud para dar un discurso antipopulista que provocó gran revuelo por sus cuestionamientos a los gobiernos latinoamericanos, y el video de su intervención se viralizó en las redes sociales, sumando más de un millón de visitas. La analista fue invitada a Chile para participar en una charla en la Universidad Adolfo Ibáñez, programada para el 22 de abril, en la que Álvarez hablará sobre el uso de las tecnologías contra el populismo. Al día siguiente, participará en la sede de la Fundación para el Progreso en una conferencia con la bloguera cubana Yoani Sánchez, quien viene a Chile invitada por la plataforma La Otra Mirada.

Ensayo de Deirdre McCloskey sobre El Capital en el Siglo XXI de Piketty

Una interesante y devastadora crítica realizada Deirdre McCloskey a la última publicación de Tomas Piketty titulada El capital del siglo XXI. Bajo el nombre de Measured, Unmeasured, Mismeasured, and Unjustified Pessimism,o en español Pesimismo medido, no medido, mal medido e injustificado. La historiadora hace un estricto análisis refutando de manera magistral los distintos pasajes del libro del economista. Entre ellos señala que Piketty no tiene idea del sistema de oferta y demanda, destacando de la misma forma que el autor francés ignora el sentido del “capital humano”, echando por la borda la educación que ha significado el crecimiento económico y social por más de 150 años.

Traducido del inglés por Fundación para el Progreso (FPP)

Descarga el libro aquí

Jesse Norman, el gurú inglés que estará en Enade

Confirmada está la participación de la Presidenta Michelle Bachelet y la presidenta del Senado, Isabel Allende, en el Encuentro Nacional de Empresarios (Enade), cuyo lema en latín, Aedificatio Societatis, alude a construir sociedad.

La jornada del 27 de noviembre partirá con la bienvenida de Guillermo Tagle, presidente de Icare, y anfitrión del encuentro, quien dará la palabra al ministro de Hacienda, Alberto Arenas. El bloque de la mañana, titulado “Crear prosperidad”, también estará integrado por el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, Andrés Santa Cruz -tercero en exponer-, y el ex canciller Alfredo Moreno.

Luego será el turno de Jesse Norman, miembro del parlamento por el Partido Conservador en Inglaterra, considerado uno de los ideólogos del “nuevo conservadurismo” y el gran asesor intelectual del Premier inglés, David Cameron. Norman, quien estuvo en Chile en 2011 junto al ex Presidente Sebastián Piñera, es el autor del libro “Big Society” donde señala entre sus ideas, que la felicidad no está en hacer lo que uno quiera sino en lograr una vida buena, que implica la vida en sociedad, y la participación en las instituciones. A diferencia de otros años, fuentes empresariales señalan que esta versión generó tal expectación que han recibido una avalancha de consultas por reservar ahora mismo una entrada al evento.

Fuente: La Segunda

Jesse Norman y el valor de la sociedad civil

Tras relatar su experiencia de voluntariado en Europa del Este, el político inglés invitó a cientos de jóvenes chilenos a movilizarse por un objetivo. Les dijo que lo más importante en la vida era tener un propósito, actuar con autonomía y dar lo mejor de uno mismo.

Ante una audiencia que superó los 700 jóvenes, entre universitarios y escolares, el político inglés Jesse Normann habló de la importancia de la libertad y las ideas en la conformación de una sociedad civil que efectivamente provoque cambios positivos.

Con gran histrionismo y personalidad, Normann comenzó su charla relatando su experiencia de voluntariado en Polonia, Hungría y Checoslovaquia. Dijo que había conocido el comunismo muy de cerca y que había tenido la ingrata experiencia de vivir en una sociedad sin libertad. “Era principios de los años 80 y yo trabaja en Wall Street. Eran tiempos locos, de codicia desenfrenada. Pero yo buscaba algo más valioso y me inscribí como voluntario en una institución de caridad que regalaba libros de medicina en países de Europa del Este… Eran países donde no existía la sociedad civil. Todo, absolutamente todo era controlado por el Estado”, señaló.

Meses después cayó el muro de Berlín y el comunismo se fue de Europa. “Yo era joven, así como ustedes, y creé la primera sociedad civil en Polonia. Me siento tremendamente orgulloso de haberlo hecho. Y no me arrepiento de haber dejado Wall Street. Tras esa experiencia me convencí que una sociedad libre nos permite ser más felices y mejores personas”, dijo.

“¿Cuántos de ustedes han sacrificado algo en la vida? ¿Cuántos de ustedes han asumido un riesgo por alcanzar un propósito?”, les preguntó a todos. Acto seguido, y con un público que lo escuchaba atentamente, Normann señaló que las tres cosas fundamentales para ser feliz en la vida comenzaban con las letras AMP: autonomía, maestría y propósito. La autonomía permite tener el control de lo que hacemos; la maestría nos ayuda a darle valor a lo que hacemos; y el propósito nos orienta a trabajar por algo que verdaderamente nos importa.

“Si trabajan en ello van a lograr grandes cosas”, dijo. Y al terminar los invitó a todos a organizarse, a hacer cosas. “Movilícense por una causa. Creen su propia música… Hagan lo que tienen que hacer”.

El político británico Jesse Norman no se guardó nada al momento de contestar las preguntas realizadas por los asistentes y espectadores vía redes sociales, causando más de alguna sorpresa en el público.

Las palabras del diputado inglés fueron claras al referirse a la gran cantidad de jóvenes que buscan independizarse en nuestro país, Norman afirmó que “si creen que el emprendimiento es ganar dinero, entonces no entienden nada”. Además aseguró que más allá de generar ingresos, el ser empresario se trata de lograr sueños y cumplir metas.

La desigualdad fue otro tema abordado por el británico. A una pregunta realizada sobre el panorama de Chile señaló que “en algunos países la desigualdad significa un problema. En otros simplemente no” y que en este caso “los eslóganes políticos son ideas muertas. Hay que buscar el problema real y pensar en cómo solucionarlo”.

Una de las ultimas interrogantes realizadas fue para conocer su opinión sobre el capitalismo y la pobreza, a lo que el senador respondió “el capitalismo, cuando funciona correctamente, logra reducir la pobreza”, una señal clara de que el sistema actual necesita ser perfeccionado.

El encuentro estuvo “teloneado” por el músico chileno Gepe, quien dio muestras de su profesionalismo y talento.

Fuente: Fundación para el Progreso (FPP)

Niall Ferguson repasa la historia económica de Chile desde Pinochet a Bachelet

Desde Harvard, uno de los intelectuales más influyentes compara el desarrollo nacional durante las últimas cuatro décadas y se enfoca en reforma educacionales.

¿Cuándo terminó el milagro económico chileno y qué se viene en los próximos años? Esta interrogante fue planteada a uno de los intelectuales más reconocidos a nivel internacional. Un liberal no exento de polémicas que visitará Chile en los próximos días para dictar dos conferencias.

Harvard, la universidad que no acoge a cualquiera y a la que todos quieren entrar. Un total de 25 millones de pesos al año es el costo por estudiante, en la que postulan los mejores alumnos del mundo y que, de cada cien, solamente quedan siete. La palabra ‘selección’, tan cuestionada en Chile, define a una de las casas de estudio más longeva y prestigiosa en Estados Unidos.

Un dato: las 400 familias más acaudaladas de Estados Unidos tiene una fortuna equivalente a la de los 150 millones más pobres en ese país. Harvard, cuna de las denuncias de este tipo de casos.

Sin embargo, existe un atrevido intelectual defensor del modelo económico. Profesor en esta universidad, Niall Ferguson pronto llegará a Chile siendo reconocido como una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Time.

“Cuando uno ve más de cerca las consecuencias económicas de esta presidencia (Obama), lo que llama la atención es que a los afroamericanos les ha ido peor. ¿Y mejor? Al uno por ciento más rico”, es su juicio sobre el clima de tensión racial que se vive precisamente en Ferguson y acusando al presidente de Estados Unidos no de haber llevado adelante las políticas a las que se comprometió durante su campaña.

“Uno no debe luchar por la igualdad de resultados; sí, por la igualdad de oportunidades”, es uno de sus análisis.

Fuente: 24 horas- TVN 

McCloskey y las predicciones en economía

Noticia de elmercurio.com
LORETO COX De alguna manera, u otra, la crisis financiera ha puesto en tela de juicio el rol de los economistas, al menos desde el punto de vista de su capacidad predictiva. El escalofriante documental Inside Job (2010), de Charles Ferguson, presenta esto de buena manera: detrás de la crisis económica mundial de 2008, que costó a decenas de millones de personas sus ahorros, sus trabajos y sus casas, hubo una serie de predicciones económicas erradas (y muy bien pagadas) en las que se confió más de lo que correspondía. Aun dejando de lado el grave problema de conflictos de intereses que la película denuncia, cabe cuestionar la pretensión de exactitud de aquellas predicciones. En una escena clave, se les pregunta sobre esto a economistas importantes de las financieras, de las calificadoras de riesgo y de la academia, y la respuesta se repite: no eran más que opiniones. No obstante, es poco probable que lo hayan planteado así al momento de cobrar por ellas.

El problema de fondo tiene que ver con cuál es el fin de la ciencia y con cuáles son sus propios límites. En este contexto, Deirdre McCloskey -Ph.D en Economía en Harvard, ex economista de Chicago y actualmente profesora de economía, historia, inglés y comunicación en la Universidad de Illinois y profesora de historia económica en la Universidad de Gotemburgo-, quien se define a sí misma como “posmoderna, pro libre-mercado, cuantitativa, anglicana, feminista y aristotélica”, tiene mucho que decir.

Para McCloskey, las personas tienen una tendencia a buscar certezas, que a fin de cuentas, refleja un deseo por controlar el mundo. De ahí que oráculos y magos sean una constante antropológica. Pero el advenimiento del mundo moderno, con sus avances tecnológicos y su fe descomunal en la racionalidad humana, traspasó en alguna medida este rol de adivinadores a los científicos.

En el caso de la economía, esto es claro y quedó consagrado en el ya mítico artículo de Milton Friedman sobre metodología (1953): “la tarea es proveer un sistema de generalizaciones que pueda ser usado para hacer predicciones correctas sobre las consecuencias de cualquier cambio en las circunstancias”. Tanto así, dice Friedman, que en la medida en que las predicciones sean correctas, da lo mismo si los supuestos usados son falsos.

McCloskey no cree que haya problema con que la predicción sea uno de los fines del conocimiento, el problema está en creer que es el único relevante. Esto no sólo porque desatiende, entre otras cosas, a la explicación como objetivo de la ciencia (por ejemplo, la teoría de la evolución no predice nada, sino que sólo explica), sino también porque implica desconocer sus propios límites. La razón la da la misma teoría económica: en equilibrio, no es posible hacer predicciones rentables (si lo fueran, el mercado se ajustaría y, entonces, dejarían de serlo). Creer que las predicciones pueden generar riqueza así como así es olvidarse del problema de la escasez. Por eso, éstas operan sólo dentro de los márgenes, deben ser costosas y no pueden, por ejemplo, aparecer así nomás en los diarios (si éstas efectivamente tuvieran la capacidad de hacernos ricos, ¿por qué querría el predictor compartirlas con todos nosotros?). Y lo mismo vale para el resto de las ciencias sociales, si las maneras de ganar votos o de alcanzar rápidamente la felicidad pudiesen predecirse, ¿por qué no las han seguido todos los políticos y todos los mortales, respectivamente? A los economistas y demás cientistas sociales que creen dominar el futuro con exactitud, McCloskey les dice: “if you’re so smart, why ain’t you rich?” (Si eres tan inteligente, ¿por qué no eres rico?).

Y no es que esto hable mal de la capacidad de nuestros científicos, sino que tan sólo refleja la complejidad del objeto de estudio -los hombres y sus creaciones-. Quizá sea mejor comprender ex ante y no sólo ex post, que nuestros juicios no son sólo tecnicismos científicos, sino que tienen algo, además, de opiniones.

En tiempos en que se oyen fuertes críticas a la precisión de las predicciones de los economistas y, también, a su actual predominio en el diseño de las políticas públicas, tal vez valga la pena prestar atención a las críticas y abrirse algo hacia nuevas formas de argumentar. Aquí, McCloskey juega un rol importante, no sólo porque conoce en primera persona el quehacer de los economistas, sino que también porque ama profundamente la disciplina. Y, afortunadamente, ella estará de visita la próxima semana en el Centro de Estudios Públicos y en la conferencia de economistas de LACEA.

Noticia de elmercurio.com

Economistas, pretensiones y quehaceres. Breves notas sobre la crítica de Deirdre McCloskey a la economía modernista

Noticia de cepchile.cl

En 1970 Deirdre McCloskey recibió su doctorado en economía en Harvard. Trabajó en la Universidad de Chicago entre 1968 y 1980, obteniendo los tenures en economía en 1973 y en historia en 1979. Escribió decenas de artículos sobre historia económica británica, historia de las finanzas internacionales y sobre la revolución industrial, publicándolos en prestigiosos journals de economía.

Tras lo que ella misma denomina “una juventud positivista”, comenzó a interactuar con académicos de otros departamentos de ciencias sociales, lo que le generó fuertes inquietudes acerca de que la forma estándar de argüir en economía fuera la única válida.

Luego de años de investigación interdisciplinaria, McCloskey construyó una crítica profunda a lo que ella denomina economía modernista. Esta crítica resulta destacable, pues proviene de alguien que conoce en primera persona y, más aún, ama la disciplina. Los pilares de su argumento se encuentran en tres de sus libros: The Rhetoric of Economics (1985), If You’re So Smart: The Narrative of Economic Expertise (1990) y Knowledge and Persuasion in Economics (1994). Este breve artículo no pretende más que esbozar algunos puntos relevantes de esta parte de su obra.

Uno de sus puntos de partida es que toda vez que alguien dice algo está haciendo uso de la retórica, pues inevitablemente usamos lenguaje para comunicarnos y no existe una sola forma de decir cada cosa. Así, la economía tiene su retórica y debe someterse a análisis. McCloskey encuentra que en su versión modernista extrema, es como si el estilo retórico de la economía hablara sobre una verdad que está “escrita en los cielos”, apelando a una “retórica de no tener retórica”, ante la cual no quedaría más opción que una “aprobación unánime”.

Sin embargo, sabemos que en la ciencia económica, como en todos los campos de la vida, existen importantes desacuerdos, y aun la evidencia más ‘dura’ admite variadas interpretaciones. Y es que finalmente, como arguye McCloskey, es muy dudoso que los científicos puedan acceder a la verdad, conociéndola de manera exacta.

McCloskey critica también varios asuntos puntuales del quehacer de los economistas, tales como la obsesión por el uso de un razonamiento excesivamente formal que olvida la relevancia de la realidad, o como un culto excesivo a la significancia estadística como medida de la importancia de los resultados. Más aún, McCloskey cuestiona que la ciencia económica deba guiarse por reglas metodológicas formales que limitan las maneras de argumentar y dificultan el diálogo con las demás disciplinas.

Si bien resolver los aspectos que McCloskey critica en la forma imperante de hacer economía es una tarea difícil, tal vez el solo hecho de tomar conciencia de estas críticas contribuiría a hacer a los economistas más humildes en su rol de adivinos e ingenieros sociales, permitiéndoles participar de mejor manera en el ejercicio deliberativo que es indispensable para la democracia.
Noticia de cepchile.cl

El discurso contra el capitalismo se vuelve peor después de cada crisis

Noticia de economiaynegocios.cl

lunes, 07 de noviembre de 2011

Marcela Vélez
Economía y Negocios

La profesora de Economía e Historia de la Universidad de Illinois cree que el capitalismo vive un período delicado, ante el riesgo de que los políticos tomen las medidas equivocadas por la presión popular.
Deirdre McCloskey se describe a sí misma como una feminista, aristotélica, posmoderna, defensora del libre mercado y economista, que alguna vez fue hombre.

No sólo su descripción personal puede parecer rupturista. Su tesis sobre por qué las sociedades enriquecen, también desafía los parámetros comunes. Quizás por eso, en medio de las recientes críticas a la economía, la voz de esta economista de Harvard y profesora de la Universidad de Illinois ha ganado notoriedad.

“Dignidad de la Burguesía: Por qué la Economía no puede explicar el mundo moderno” es el último de sus 15 libros y lo presentará esta semana en Santiago, invitada por el Centro de Estudios Públicos y como una de las conferencias del encuentro económico Lacea-Lames 2011.

McCloskey sostiene que la única forma de crecer es a través de una valoración social de la innovación y del emprendimento, como sucedió más recientemente con China e India. De ahí que la premisa de su libro es que el gran salto de la sociedad moderna no se puede explicar por conceptos meramente económicos, sino sociológicos: “No fue el comercio ni los recursos naturales, el gran cambio fue la innovación y un nuevo aprecio por la clase media”.

-¿Y por qué las teorías económicas no pueden explicar el mundo moderno?
“Porque creen que el crecimiento económico tiene que ver con inversión, y no es así, tiene que ver con innovación, con novedad, con descubrimiento”.

“Hubo un cambio en Europa occidental hacia finales de 1600. Antes de eso, la clase media era vista como mala y corrupta. Eso cambió y era honorable ser un comerciante, un ingeniero o un inventor…”.

-¿Eso ha cambiado? ¿Estamos volviéndonos en contra de los comerciantes, los ingenieros, etcétera…?
“Sí, y a veces somos muy duros. Hay una actitud muy dura hacia los ricos. Por más de un siglo, economistas, analistas, académicos, periodistas, han creado un discurso contra el capitalismo y, claro, se vuelve peor después de cada crisis”.

McCloskey ve con preocupación las protestas que hay en contra del sistema económico alrededor del mundo. No las entiende, afirma. Pero duda o al menos espera que no logren cambiar las bases de la economía occidental. Aunque reconoce que el capitalismo está en un período “delicado”.

-¿Cree que después de este período de críticas y protestas contra el sistema podríamos arribar a una nueva forma de capitalismo? Parece que de repente, al menos aquí en Chile, el modelo está muy cuestionado.
“Eso es muy triste. Si el cuestionamiento se generaliza… las ideas son muy poderosas, las ideas pueden generar cambios, y algunas veces para peor. Creo en redes de seguridad, creo en educación financiada por el Estado, pero también estoy convencida de que la principal vía para generar crecimiento y enriquecer a las personas es la innovación que permite el mercado”.

“Si los políticos tienen que intervenir, deben hacerlo inteligentemente, subsidiar mejor la educación básica, que es lo realmente importante; revisar el diseño del sistema impositivo, que al menos en Estados Unidos es demasiado complicado… Lo que la gente necesita es sentir que el gobierno está tratando de hacer algo”.

-¿Deben los gobiernos entonces responder a las demandas sociales con grandes cambios?
“El riesgo es que los gobiernos traten de hacerlo nacionalizando determinada industria o interviniendo masivamente, y es bastante difícil que los gobiernos y funcionarios públicos puedan hacer un trabajo mejor que el mercado”.

“Es un período peligroso para el capitalismo… Si las medidas que se toman van hacia la dirección de una economía centralizada, eso sería desastroso”.

Noticia de economiaynegocios.cl

Chile: Capitalismo, virtudes y música electrónica

Por Gonzalo Bustamante Kuschel
22 de marzo de 2007

A fines de los sesenta surgió en Alemania un grupo de marginales que realizaban sonidos con elementos electrónicos y con el tiempo surgirían grupos como los míticos Tangerine Dream, Popol Vuh,  Kraftwerk, entre otros, y se desarrollaría una empresa entorno a la música electrónica que hoy en día reporta utilidades de miles de millones de euros al estado alemán. De reuniones de jóvenes medio inadaptados pero con inquietudes surgiría primero Microsoft y luego Linux (Gates, Stallman y Torvalds, todos presentan la misma característica) y entre las dos casi monopolizan el mercado de los programas computacionales. De un hombre que se negaba a aceptar la situación de exclusión de su propia comunidad y luego se reveló contra las injusticias que su propia gente cometía contra la población de color, surge el legendario hombre de negocios que fue el sudafricano Antón Rupert. Todos estos son algunos ejemplos del éxito de lo que alguna vez se consideró marginal. ¿Qué es lo que ha permitido éste éxito?

La economista Deirdre McCloskey, en su más reciente obra (Las Virtudes de la Burguesía) argumenta que lo que ha permitido la generación y consolidación  de sociedades avanzadas, altamente dinámicas, es que vivimos en una era del comercio desde los tiempos bíblicos pasando por la Grecia clásica, el Imperio Romano hasta nuestros días y que esto ha sido posible gracias a la permanencia y generación en estas sociedades de una serie de virtudes, no sólo la fortaleza o templanza que han facilitado el emprender grandes empresas con sentido de ahorro y austeridad, sino que además y de modo muy importante, la solidaridad, honestidad  y el sentido del deber; además, con sus matices por cierto según las épocas, de un alto sentido de respeto a la libertad. Sin estas condiciones, nunca hubiésemos arribado a las sociedades desarrolladas contemporáneas que hoy conocemos. Son las virtudes de la burguesía. Es en este proceso creciente donde lo marginal se ha podido manifestar como expresión de creatividad. Es el dinamismo que ha producido el capitalismo (y donde la iniciativa juega un papel primordial) lo que ha permitido que lo marginal deje de serlo. Es más, eso genera el cambio y el progreso. Las bases del capitalismo no son el consumo sino el comercio, el cual descansa en el valor de la confianza y la iniciativa, sin las cuales no se puede realizar ni mantener, y hay que agregar, la Libertad (con mayúscula), no sólo económica (no existe libertad por partes) sino que en todo los ámbitos. Todas las sociedades comerciales han sido, respecto a su tiempo, líderes en libertades individuales (también lo fue la China de la era Ming, no es primera vez que el gigante asiático aparece, es la no consolidación de ese proceso lo que luego la lleva a retroceder).

La burguesía de las economías más ricas del mundo han cultivado, a lo largo del tiempo, virtudes que han permitido generar la confianza necesaria al momento de comerciar. Estas cualidades no han sido, al menos en esas sociedades, lo propio de la elite sino lo que ha distinguido a las clases medias. Las han educado y las han cultivado.

Cuando vemos en Chile que se discute en torno al modelo, cuando reaparecen nostálgicos del pasado como Altamirano, no cabe duda que los ejemplos de McCloskey y la dinámica de progreso de la cultura burguesa deben ser tomados en cuenta. El capitalismo es la única forma que se conoce hasta el día de hoy que lleve al desarrollo, inclusive con la capacidad de generar una intelligentsia con capacidad ociosa que lo critique y que de eso viva o de hombres ricos y exitosos como Roger Waters para que junto con cantar y cobrar, lo puedan denostar. Éste sistema requiere para consolidarse de un espíritu de emprendimiento que no es otra cosa que población con virtudes humanas interiorizadas, las cuales tienden a consolidarse en su desarrollo. La Inglaterra de la Revolución Industrial, las republicas de los Países Bajos del siglo XVII, la Prusia del siglo XVIII, las colonias norteamericanas, Japón, Corea, Eslovenia, así como los empresarios como Rupert y artistas-empresarios como Rubens o Mick Jagger, son todos ejemplos de lo mismo. Chile requiere del fortalecimiento de estas virtudes sociales y es por eso que cuando hablamos de mejorar nuestra educación y mantener un crecimiento sostenido, la educación y fomento de virtudes debería ser considerada.

De no mediar un cambio que apunte a pasar de una situación de simple estabilidad Macroeconómica a una de real consolidación en lo económico, político y social de lo que se entiende por ‘ser desarrollados’ seguiremos siendo sólo un  ejemplo “destacado” en una de las zonas más desprestigiadas en el mundo. Chile debe orientarse en lo social hacia políticas de creciente respeto a la libertad basada en un sentido de la responsabilidad y espíritu de superación: nuestro sistema electoral (quasi propio de una Nomenclatura), la excesiva protección corporativa, la falta de pluralidad social, la emergencia de valores sociales contrarios a un sentido de responsabilidad y honestidad (basta ver el espectáculo de muchos políticos y a veces de nuestros hombres de negocios para constatarlo), la aceptación social de las chambonadas, atentan para que Chile sea una sociedad realmente capitalista cuyo fundamento es cultural y no simplemente de políticas Macroeconómicas. Es así como lo marginal deja de serlo.

Por Gonzalo Bustamante Kuschel
22 de marzo de 2007

Gonzalo Bustamante Kuschel es Profesor de Filosofía en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile).