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Ex presidenciable de Ecuador identifica a los populistas

Noticia de Las Últimas Noticias
2017-05-26

Guillermo Lasso, de visita en Chile, salió segundo en la elección presidencial ecuatoriana

Ex presidenciable de Ecuador identifica a los populistas: “Son los candidatos que plantean refundar todo un país”

“América Latina está dividida: hay gobiernos democráticos, hay otros gobiernos de izquierda, que son respetables, y hay un tercer segmento que yo diría que son del socialismo del siglo XXI”, plantea.

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WASHINGTON GUERRA M.
Guillermo Lasso tiene bien claro que seguirá en política pese a la derrota que sufrió en abril pasado, cuando se concretó la elección presidencial en Ecuador que dio por ganador a su contrincante Lenín Moreno. El ex presidenciable no asistió al cambio de mando en su país, más bien prefirió viajar a Chile, invitado por la fundación La Otra Mirada, para dar una conferencia sobre populismo.

En abril, Lasso logró el 48,84% de los votos en su país, mientras que el candidato oficialista Lenín Moreno llegó al 51,16%. Lasso, no obstante, asegura que hubo un fraude en la elección: ‘El 2 de abril las encuestas a boca de urna nos daban una ventaja de seis puntos, y el conteo oficial de votos inicial marcaba esa tendencia. Pero hubo un apagón informático de 20 minutos y luego aparecieron escrutados el 90% de los votos y con la tendencia totalmente cambiada’, reclama. Por eso impugnó la elección, sin embargo, los resultados fueron ratificados.

‘No descarto presentarme nuevamente como candidato a presidente. Pero faltan cuatro años. Sí tengo claro que seguiré en política’, dice. Y acusa: ‘En la campaña, que no fue fácil, debí competir con el Estado candidato , es decir, con el candidato del oficialismo, que gobierna en mi país, y que utilizó todos los poderes del Estado en favor de ese candidato y en contra de la oposición’.

-Usted ha sido crítico de gobiernos de izquierda como el venezolano y el cubano. ¿Qué crítica les hace a esos regímenes?

-Los gobiernos de Venezuela y Cuba son populistas porque atropellan o abusan de las instituciones, despilfarran dineros públicos y, de alguna manera, protegen la corrupción. La batalla por la libertad es la batalla contra aquellos gobiernos populistas.

-Además de Venezuela y de Cuba, ¿encasilla a otro país en ese lote?

-A Ecuador, especialmente por el gobierno que recién terminó de Rafael Correa. Pero más allá de eso, América Latina está dividida: hay gobiernos democráticos, hay otros gobiernos de izquierda, que son respetables, y hay un tercer segmento que yo diría que son del socialismo del siglo XXI, que de socialistas no tienen nada y de izquierda tampoco.

-A propósito del populismo, del cual es muy crítico. Ningún candidato, en ninguna parte del mundo, se va a declarar populista. ¿Cómo se puede determinar a un candidato populista?

-Cuando en planteamientos concretos dicen vamos a refundar el país , necesitamos una nueva constitución; y cuando llegan a esa asamblea constituyente, empiezan a plantear, por ejemplo, mecanismos de participación ciudadana, ofrecen una democracia directa donde es el ciudadano el que decide todo lo que sucede en el gobierno. Cuando llegan a gobernar, el poder lo tiene totalmente el presidente de la República. Los populistas son los candidatos que plantean refundar todo un país.

-O sea, ¿está en contra de cambiar la Constitución de un país?

-Mire, cuando se escuchan los conceptos de asambleas constituyentes, nueva Constitución y la necesidad de una participación directa de los ciudadanos yo diría prendan un foco amarillo porque es riesgo de ser gobierno populista.

-¿Qué otras características se pueden encontrar en un gobierno populista?

-Los gobiernos populistas tienen un manual muy claro que desfavorece la inversión local e internacional porque generan desconfianza bajo un concepto de que el Estado es todo y empiezan a gastar más allá de lo que produce el gobierno. Por eso, cuando hablo con los jóvenes les digo asume el destino de tu vida en tus propias manos . No dependas de las ofertas como educación gratuita, estudia con bonos, becas, cuidado: todo el que ofrece eso, quiere algo a cambio y eso es su libertad.

-En otro tema, ¿pertenecer a la prelatura del Opus Dei le jugó en contra en la última elección?

-No influyó, ni siquiera estuvo en el debate.

-¿Por qué está a favor de la unión civil de dos personas del mismo sexo, pero en contra del matrimonio homosexual?

-Porque el matrimonio es la unión de dos personas de distinto sexo. Pero el Estado ecuatoriano es laico y dije que no voy a inmiscuirme en influir en las opciones de cada ecuatoriano.
Recuadro :
‘Los gobiernos de Venezuela y Cuba son populistas porque despilfarran dineros públicos’

Guillermo Lasso

 

Noticia de Las Últimas Noticias
2017-05-26

“El principal problema que tendrá Lenín Moreno es el propio Correa”

Noticia de La Tercera
2017-05-26

Guillermo Lasso, ex candidato de la oposición en Ecuador

“El principal problema que tendrá Lenín Moreno es el propio Correa”

Tras perder el balotaje, Lasso está de visita en Chile y expondrá hoy junto a Sebastián Piñera.

De todas formas, insiste en que fue víctima de fraude electoral. ‘Hoy Ecuador es un país partido en dos’, asegura.
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Fiorella Aste G.
Estuvo cerca de un mes fuera de la vida pública desde que perdió el balotaje del 2 de abril en Ecuador. Pero Guillermo Lasso reapareció en Chile esta semana -la misma en que asumió quien fuera su rival, Lenín Moreno- tras el llamado de un amigo cercano: Sebastián Piñera, a quien conoce hace años y con el que dará una charla hoy.

‘Coincidimos en el mismo hotel en un foro en Madrid y tuve la audacia de acercarme e invitarlo a cenar. Salimos y caminamos por el casco histórico de Madrid. Y obviamente tengo identidad con él’, dice Lasso sobre su vínculo con el ex mandatario chileno. En esta entrevista con La Tercera, da su mirada sobre su país y América Latina a un mes de las elecciones, que perdió por poco más de dos puntos.

¿Latinoamérica está girando hacia la derecha?
No están dejando la izquierda, están dejando estos populismos totalitarios, llamados gobiernos del Socialismo del Siglo XXI. No tienen nada de izquierda tampoco: son gobiernos populistas que actúan atropellando la institucionalidad del país, controlándolo todo, manejando mal la economía y siendo cómplices de la corrupción. América Latina se da cuenta que hay un hartazgo respecto de esos modelos.

¿Ecuador se dio cuenta de eso en las elecciones?
Se dio cuenta. Y nosotros ganamos las elecciones, pero es tal el descaro que se produjo un fraude.

¿En qué quedaron las denuncias que usted presentó?
El Consejo Nacional Electoral no aceptó el pedido de recuento total de votos y luego, de acuerdo con la ley, acudimos a la última instancia que es el Tribunal Contencioso Electoral, y ni siquiera admitieron nuestra denuncia. Ahí, desde el punto de vista legal, terminó el proceso. Políticamente, nosotros hemos dicho ‘damos vuelta la página’, lo que no es decir ‘arrancamos la página del libro’.

El miércoles, al asumir, el nuevo Presidente Lenín Moreno dijo que iba a entregar una lista de involucrados en los sobornos de Odebrecht. Esa es una de las medidas que usted sugirió ¿Significa que podría haber un acercamiento al nuevo gobierno?
Hemos planteado 10 medidas. Una de ellas es justamente presentar al Ecuador la lista de Odebrecht y llevar a cabo todas las investigaciones necesarias para que los culpables sean sancionados. Si Moreno hace eso, me parece que es un buen paso en función de la moral pública.

¿Usted buscará acercarse?
No, yo no buscaré acercarme. Lo que estoy dispuesto en función del interés de los ecuatorianos es dialogar públicamente una vez que hayan tomado algunas medidas que den legitimidad al gobierno y demuestren seriedad frente al futuro del Ecuador, que hoy es un país partido en dos.

¿Moreno se va a distanciar de Rafael Correa?
Yo anticipo que el principal problema que va a tener Lenín Moreno no es la oposición, sino el propio Correa y su partido. El puede estar cargado de buenas intenciones que no serán aplicables fácilmente, por este condicionamiento de un correísmo que durante los últimos 10 años le ha causado problemas al Ecuador.

¿Postulará nuevamente a la Presidencia de su país?
Acabo de terminar una elección, faltan cuatro años. Responder esa pregunta es muy anticipado.

Noticia de La Tercera
2017-05-26

“Los problemas de Ecuador no se arreglan con matices; requieren un cambio de fondo”

Noticia de El Mercurio
2017-05-21
Ex candidato Guillermo Lasso, ad portas del cambio de mando en su país: Ex candidato Guillermo Lasso, ad portas del cambio de mando en su país:

“Los problemas de Ecuador no se arreglan con matices; requieren un cambio de fondo”

El ex postulante llega esta semana a Chile. Insiste en que le robaron la elección, y fija tres condiciones para arribar a eventuales acuerdos con el gobierno de Lenin Moreno: liberar a los presos políticos, y derogar la ley de medios y el decreto que regula a las organizaciones sociales

Margaret Valenzuela

“Nosotros seguiremos en la lucha”, dice el empresario Guillermo Lasso ad portas de que asuma un nuevo gobierno en Ecuador. El pasado 2 de abril, Lasso fue derrotado en las elecciones presidenciales por el heredero de Rafael Correa, Lenin Moreno, en una reñida contienda electoral. La estrecha diferencia, de tres puntos, llevó al candidato opositor a pedir el reconteo total de los votos, que no le fue concedido.

Lasso dice tener la “absoluta convicción” de haber triunfado, pese a que los resultados oficiales le dieron el 48,8% de los votos, frente al 51,16% obtenido por Moreno. Y señala al “apagón electoral” del 2 de abril -un lapso de 20 minutos en la página web con los cómputos, después del cual cambiaron las tendencias- como un indicio del supuesto fraude que acusa. “Nosotros sostenemos que logramos una victoria por encima del 50% que no fue reconocida por las instituciones del correísmo”, afirma.
En cualquier caso, dice que la alta votación obtenida le impone una responsabilidad, pues “lo que dijeron los ecuatorianos fue ‘queremos un cambio’ “. Un viraje, agrega, no solo político, sino también económico, en un país donde temas como el empleo inquietan fuertemente a la ciudadanía, al punto que “lo que pudo ser un proyecto político que comienza en la trinchera de la derecha, liderado por un empresario, como algunos dicen, terminó siendo un proyecto político amplio, liderado por un demócrata”.

Lasso aterrizará en Chile este miércoles, el mismo día en que Moreno jurará como nuevo Presidente de Ecuador. Invitado por la plataforma de reflexión y debate “La otra mirada” (ligada a las fundaciones de Nicolás Ibáñez), dará una conferencia junto a su amigo, el ex Presidente Sebastián Piñera, este viernes, cuyo tema central será “América Latina, la batalla por la libertad”. También participará en un almuerzo con autoridades de la Universidad del Desarrollo y dictará una charla en la Universidad de los Andes. Eso, además de una cena privada en la casa del ex Presidente el próximo jueves.
-Más allá de la controversia por los resultados, ¿será diferente el gobierno de Lenin Moreno del que lideró Rafael Correa?
-Yo creo que el problema no es una persona, sino el modelo, y el modelo es de un gobierno que controla todas las instituciones en el ámbito judicial, electoral, instituciones de control como la Contraloría, Fiscalía, el Procurador. Es un problema de fondo de un modelo que no respeta la democracia liberal. Un modelo que se basa en un Estado de propaganda, que utiliza medios de comunicación públicos incautados para agredir a las personas que pensamos distinto, y para hacer propaganda que haga percibir, en lo interno y externo, una eficiencia en lo social que no existe.

-¿Pero ni siquiera ve un matiz entre Moreno y Correa, como el que algunos analistas señalan?
-Quizás habría que esperar, pero los problemas de Ecuador son tan serios, que no se arreglan con matices; lo que requieren es un cambio de fondo.
-¿Existe alguna posibilidad de construir acuerdos con el nuevo gobierno?
-Mire, yo soy un ecuatoriano que ama a mi país y estoy dispuesto a hacer lo necesario para producir aquel cambio que requiere la sociedad ecuatoriana, pero no puedo tener reuniones que no conduzcan a cambios de fondo en materia institucional, económica e incluso social. No podemos pensar que haya democracia en un país donde hay perseguidos políticos. El actual gobierno, si quiere convocar a un apoyo de la oposición que nosotros lideramos, debería comenzar por indultar a todos los perseguidos políticos. Si el gobierno los indulta a todos, no a uno o a dos, sino a todos, y deroga la ley de comunicación y el decreto 16 (que regula y registra las organizaciones sociales), yo empezaría a creer que hay un cambio.
-¿Será Ecuador uno de los últimos bastiones del chavismo o piensa que a la larga puede haber un viraje?
-Como le dije, el modelo será el mismo, habrá que esperar si hay matices, pero con matices no se arregla un problema de fondo de falta de empleo, de una economía que no crece, de unos prejuicios ideológicos y personales que no le permiten a Ecuador mantener relaciones abiertas, activas, frontales con países desarrollados como Estados Unidos o como la propia Unión Europea, con la que se firmó un acuerdo de comercio, pero casi de mala gana.
-¿Y cómo observa el panorama del ‘chavismo’ en la región, luego de los últimos procesos electorales en distintos países?
-Está debilitado, porque los precios de los principales productos que exportan estos países han caído, y creo que en el mundo global va a terminar esa etapa de bajas tasas de interés que de alguna manera beneficiaron un modelo económico populista. Ahora, la gran pregunta es qué es el poder chavista, y si usted se pone a reflexionar, llega a la conclusión de que es nada: nada más que populismo, totalitarismo; de hecho, no es de izquierda.
-¿Por qué lo dice?
-No comparto las ideas del socialismo, pero respeto al socialismo moderno, que usted lo puede ver en Europa o en el período de la Concertación chilena también. El socialismo del siglo 21 no tiene nada de izquierda ni de socialista; lo que tiene es de totalitarismo, de abuso, de atropello, de mal manejo de la economía y eso se expresa en lo que estamos viendo en la Venezuela de hoy, y lo que se va a ver más profundizado en Ecuador también.
-¿Qué lecciones le deja su campaña a la centroderecha en la región y de cómo debe enfrentar a una coalición de izquierda como ocurrirá en noviembre en Chile?
-Yo le diría que sí se puede, que hay que luchar y que no hay que quedarse en el mundo de las ideas, sino en el mundo de la acción. En mis recorridos he conversado con los jóvenes sobre cuál es su futuro y siempre me han hablado de emprendimiento, de la necesidad de asumir el destino de sus vidas en sus propias manos.
-¿No cree que le pesó su condición de empresario en la elección?
-Esa fue parte de una campaña sucia del propio gobierno desde hace 7 años, cuando yo manifesté mi intención de dedicarme a la vida política, pero no ha pesado en el pueblo ecuatoriano, porque por mí votó la mayoría. Es un prejuicio que quieren instalar en la mente de los ciudadanos para defender el modelo de partido único.
-¿Cómo se ve la situación de Chile desde el exterior?
-Le voy a contar un pequeño chiste. Un amigo le decía a otro: “¿Cómo está tu esposa?”, y el amigo le preguntó: “¿Comparada con quién?”. Entonces, si usted me pregunta cómo se ve a Chile, lo veo estupendamente bien comparado con países de América Latina. Que obviamente se pueden hacer mejor las cosas, claro que sí, y por eso está ahí la opción de Sebastián Piñera, pero comparado con América Latina… Yo creo que los chilenos debieran sentirse orgullosos.
-¿Qué visión tiene de la administración Bachelet? Siendo un gobierno de izquierda, ¿cabe algún punto de comparación con el gobierno de Correa?
-Sería injusto compararla con Correa. Yo creo que la Presidenta Bachelet es una demócrata que respeta las instituciones. Recuadro : “La Presidenta Bachelet es una demócrata que respeta las instituciones. Sería injusto compararla con Correa”, afirma el ex candidato opositor ecuatoriano.
“El socialismo del siglo 21 no tiene nada de izquierda ni de socialista; lo que tiene es de totalitarismo, de abuso, de atropello, de mal manejo de la economía”.
“La gran pregunta que les hice a los ecuatorianos fue: ¿Qué te piden a cambio de regalarte todo? ¿Tu libertad?”.
—Posición de Correa frente a juicio Chile-Perú:”A mí también me sorprendió, no correspondía a la tradición”-Durante el gobierno de Correa, a raíz del juicio por la demanda marítima peruana, existió un distanciamiento en las relaciones Chile-Ecuador. ¿Lo considera un error?
-Las relaciones internacionales entre Chile y Ecuador han sido siempre muy cercanas. No quisiera hacer una crítica a mi país en política internacional, pero al igual que a los chilenos, a mí también me sorprendió la decisión del gobierno de Correa sobre ese punto, porque no correspondía a la tradición de las relaciones entre ambos países.
“AMÉRICA LATINA NECESITA LÍDERES COMO ÉL”, DICE:–Su larga caminata con Piñera por las calles de MadridLasso cuenta que conoció al ex Presidente Piñera cuando este último daba una conferencia en Argentina. Después, en marzo de 2016, ambos coincidieron en Madrid, en la Fundación para la Libertad, de Mario Vargas Llosa, donde Piñera fue invitado como orador principal.
“En ese encuentro yo lo invité a cenar y él aceptó. Después de esa cena, tuvimos una larga caminata por el sector antiguo de Madrid y fue muy interesante porque fue una conversación para mí muy aleccionadora. Caminamos cerca de una hora y yo le pregunté mucho sobre su vida política, y siento que es una persona de la cual se puede aprender mucho y que tiene gran sentido del humor”, recuerda Lasso, quien el año pasado volvió a invitar al ex Presidente, ahora a Guayaquil.
Convencido de las opciones del ex Mandatario en los comicios de noviembre, dice que “América Latina necesita líderes como él”.
-¿Cómo debe enfrentar Piñera esta nueva elección presidencial?
-Yo no me atrevería a darle ningún consejo. Más bien, lo que quisiera decirles a los chilenos, al igual que a los españoles y probablemente a muchos otros países de América Latina, es que hay que tener mucho cuidado con las fórmulas populistas de los que se presentan como buenos y que hablan de libertad de expresión, pero que una vez en el poder quieren controlar a los medios de comunicación independientes. La gran pregunta que yo les hice a los ecuatorianos (y muchos se la respondieron y por eso votaron por nosotros) fue: “¿Qué te piden a cambio de regalarte todo? ¿Tu libertad?”.
-¿Qué candidato podría representar en Chile ese populismo que usted menciona?
-No estoy tan compenetrado con la política chilena del día a día y, por lo tanto, no me atrevo a poner un nombre, pero sí creo que Sebastián Piñera representa la libertad, la democracia y la prosperidad. Respetando a los chilenos y sin ánimo de inmiscuirme en política chilena, desearía que él vuelva a ser el Presidente de Chile, lo hizo muy bien y creo que con toda esa experiencia se puede convertir también en uno de aquellos líderes latinoamericanos que nos ayuden y nos apoyen en la defensa de la democracia y la libertad en toda América Latina.
-Su equipo sostuvo reuniones con Piñera y con algunos de sus ex ministros como Larroulet y Larraín. ¿En qué aspectos de su campaña terminó influyendo el ex Presidente?
-No le puedo señalar uno en particular, pero entiende muy bien cómo funciona la economía, y mi pensamiento es coincidente con el de él en muchos aspectos, sobre todo en materia de crecimiento económico, de generación de empleos y construir una red de oportunidades para el emprendimiento. Entonces, obviamente son ideas de libertad económica en las que yo coincido con el pensamiento del Presidente Piñera y de Felipe Larraín
-Piñera rescató de su campaña el sistema “Carpool Karaoke” y lo usó en la elección municipal…
-Cuando nos visitó en Guayaquil, después del almuerzo, le pedí al Presidente Piñera su autorización para que en el auto que yo iba a manejar existieran cámaras que fueran filmando nuestro diálogo. Él lo aceptó, y luego vi que aplicó esto en las elecciones municipales con los candidatos a alcaldes, lo cual me resultó muy interesante.

Noticia de El Mercurio
2017-05-21

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda”

Noticia de El Mercurio
2017-01-08

Jonathan Haidt, destacado psicólogo social estadounidense:

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda”

El autor de “The Righteous Mind” aborda el creciente tribalismo en la sociedad actual y llama a valorar la diversidad política como el tipo de diversidad más importante.

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HARALD BEYER y ALVARO FISHER Para “El Mercurio”
Esta semana visitó Chile, invitado por el Centro de Estudios Públicos y La Otra Mirada, el destacado psicólogo social Jonathan Haidt, profesor de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. En los últimos años ha estado estudiando los fundamentos morales de la política y las formas de superar las “guerras culturales” de forma de promover una mayor civilidad en la política. Sobre estos asuntos conversó el profesor Haidt con “El Mercurio”.

-¿Por qué es importante estudiar los fundamentos morales de la política?

“Mucho de lo que nos divide está relacionado con estos fundamentos. Por ejemplo, las personas de izquierda tienden a ver los fenómenos sociales principalmente a partir de un eje altruismo versus daño y opresión, porque esos son los fundamentos centrales de su propia moralidad. Le puede parecer incomprensible, entonces, que otros no vean dichos fenómenos a través del mismo prisma. Las personas de derecha tienden a enfocarse en asuntos tales como el honor, el respeto o la lealtad y pueden encontrar insólito que estos estén ausentes en la izquierda. Pero ambos grupos están compuestos de seres morales y no inmorales como a menudo estos grupos se ven unos a otros”.

-¿Cómo se logra crear un terreno común en el que se pueda hablar sobre moralidad en términos más generales?

“Muchas personas han tratado de buscar la moralidad universal a nivel de actos. ¿Qué actos son universalmente malos? ¿Matar a los padres de uno? No necesariamente. ¿Matar a los hijos de uno? No necesariamente. No creo que sea útil buscar actos universales. Lo que yo he hecho a partir de la antropología y la psicología evolucionista es entender las bases fundantes, provistas por el entorno y la evolución, sobre las cuales podemos construir moralidades culturalmente variables. Este ejercicio nos permite encontrar muchos puntos en común, a los que llamamos fundamentos morales. De modo que en cada sociedad las personas le otorgan gran importancia al cuidado y a la crianza, a la justicia, encontrándose en todos lugares en grandes cantidades. Los otros fundamentos son más variables. Así, gran parte de las sociedades le asignan énfasis a la libertad, pero no todas. Otra parte importante privilegia la autoridad, pero no todas. Otras sociedades le dan importancia a la lealtad. Si se miran los fundamentos, es fácil darnos cuenta de que sí, somos una sola especie y que también tenemos las mismas ‘papilas gustativas’, pero comemos comidas distintas”.

-En su libro “The Righteous Mind”, usted introduce la idea de que nuestros actos y opiniones son a menudo el resultado de nuestras intuiciones morales, aunque después intentemos racionalizarlos.

“En efecto, somos buenos para encontrar justificaciones para cualquier cosa que hemos hecho, e igualmente somos muy buenos para criticar y quejarnos ante cualquier persona con la que tengamos una diferencia. Ahora si bien esto es natural, bajo ciertas circunstancias puede conducir a situaciones poco deseadas. Como señalaba antes, somos criaturas tribales, y de un momento a otro nos agrupamos y enfrentamos los valores de otro grupo. Por eso construimos instituciones que nos permiten superar ese tribalismo. Pero es muy fácil corromper las instituciones y llevarlas a la política partidista y tribalismo”.

-Este tribalismo parece estar en ascenso. ¿Qué lo explica?

“En Estados Unidos hay muchas causas. Entre otras, un proceso de ‘purificación’ de nuestros principales partidos. Desde la década de los 90, un partido se ha derechizado y el otro se ha izquierdizado. Se ha producido una desconexión entre ambos y entre los votantes de estos partidos. La evolución de los medios también ha jugado un rol. Han crecido aquellos que permiten confirmar los peores prejuicios de cada uno de nosotros. También el término de la Guerra Fría; la pérdida del eterno rival que era una fuente de cohesión del país relevante. También la inmigración, que después de un período largo de estancamiento creció rápidamente en los años 70 y 80, ha producido incomodidad. Por último, mencionaría la forma en que han impactado las redes sociales que aceleran las tomas de posiciones y el tribalismo”.

-Usted ha insinuado que junto con este fenómeno se ha instalado en la sociedad estadounidense el imperio de lo políticamente correcto, e incluso se amenaza la libertad de expresión. ¿Podría explicar este fenómeno?

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda. En la derecha, esta se encuentra relacionada con el fundamentalismo. En la izquierda, está emergiendo una nueva y potente moralidad durante los últimos diez o veinte años que pretende decirle a la gente qué puede pensar o hacer. No deja de ser inquietante que en los Estados Unidos, donde creemos ser los campeones de la libertad de expresión, esta libertad sea vista como una herramienta para que poderosos hombres blancos puedan decir cosas racistas y sexistas. Al mismo tiempo, al privilegiarse a toda costa la protección de los sentimientos de grupos específicos en nuestras universidades se está corriendo el riesgo de limitar la libertad de expresión. Si esto se instala, es el fin de las universidades como las conocemos”.

-De cierto modo, parece que tanto la intolerancia en la izquierda como en la derecha es una expresión de tribalismo y guerra.

“¡Exactamente! Se ve el mundo dividido por las fuerzas del bien y del mal; las fuerzas de la luz y de la oscuridad. Se están hiperactivando nuestros sentimientos tribales morales, ¡mientras que la tradición liberal era lo opuesto! Era un modo de permitirle a la gente vivir en conjunto a pesar de sus diferentes objetivos y deseos en la vida”.

-¿Cuáles son las diferentes herramientas de las que disponemos para deshacernos de los elementos que nos dividen en el siglo XXI? ¿Tenemos herramientas con las que trabajar?

“Creo que tenemos que cambiar la forma en que pensamos la diversidad. En Estados Unidos, diversidad se relaciona generalmente con raza, género y orientación sexual. Nos falta mucho, pero hemos avanzado en eso; a la vez, nuestras divisiones políticas están empeorando cada vez más. Ahora tenemos que abordar la diversidad política como el tipo de diversidad más importante. En segundo lugar, está el tema de las redes sociales. Necesitaremos enseñarles a nuestros jóvenes algo de responsabilidad digital, y también a las empresas. Eso significa enseñar a las personas a dar el beneficio de la duda para no tirar bencina sobre incendios y no unirse a linchamientos colectivos”.
Recuadro :
”Se están hiperactivando nuestros sentimientos tribales morales, ¡mientras que la tradición liberal era lo opuesto! Era un modo de permitirle a la gente vivir en conjunto a pesar de sus diferentes objetivos y deseos en la vida”.
Harald Beyer es director del Centro de Estudios Públicos y Álvaro Fisher es presidente de la Fundación Ciencia y Evolución.

 

Noticia de El Mercurio
2017-01-08

Jonathan Haidt: “Trump habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias”

Noticia de www.cnnchile.com

Jonathan Haidt: “Trump habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias”

29 de Diciembre, 2016 – 23:45 Hrs.

Psicólogo aseguró que la estrategia del presidente electo “debería funcionar en casi todos los países”.

El psicólogo social estadounidense, Jonathan Haidt, conversó con CNN Chile desde Nueva York y analizó diversos termas que abarcaron la agenda internacional, como la crisis de confianza en la política y la inmigración.

Sobre este último punto, el especialista afirmó que en Estados Unidos la asimilación entre culturas “en los años 20 EE.UU. cerró la puerta y tuvimos una actitud general de asimilación”, la que a su juicio funcionó en el siglo XX pero no necesariamente en el siglo XXI.

Sobre el mandatario electo, Donald Trump, dijo que “pareciera tener algo muy personal que hace que sienta miedo de todo”.

“Algo particular sobre la psicología de Donald Trump es que tiene esta alta sensibilidad de desagrado y que habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias, que son partidarios de mantener las divisiones y alejar a cualquiera es diferente y eso es algo dañino”, complementó.

En esa línea, dijo que esa es una estrategia que “debería funcionar en casi todos los países”.

Sobre el escenario político mundial, Haid dijo que “la democracia está enfrentando una serie de desafíos”.

Noticia de www.cnnchile.com

Jonathan Haidt y el choque entre globalización y nacionalismo

Noticia de Pulso Economía & Dinero
2016-12- 27

ENTREVISTA CON EL PSICÓLOGO SOCIAL DE LA ESCUELA DE NEGOCIOS DE LA U. DE NUEVA YORK

Jonathan Haidt y el choque entre globalización y nacionalismo: “Soy pesimista sobre la posibilidad de que la disputa disminuya”

 

Una entrevista de FRANCISCA GUERRERO Una entrevista de FRANCISCA GUERRERO EL CONFLICTO es eterno, según Jonathan Haidt, psicólogo social de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, que no se siente optimista respecto a la disputa moral que se libra en nuestros tiempos. Globalización versus nacionalismos, la irrupción de las redes sociales y el aumento de la inmigración son factores que generan cada vez más tensiones en el mundo desarrollado, escenario en el que no descarta una confrontación más violenta.
El académico, que el próximo 4 de enero ofrecerá la conferencia ‘¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?’, organizada por el CEP y La Otra Mirada, también trabaja en torno al sistema ético de las organizaciones. En ese marco, asegura que si muchos quebrantan la ley en una industria, como en los casos de colusión, no se puede culpar a manzanas podridas sino a todo el cajón.
Usted ahonda en la diputa moral que existe entre las personas respecto a su percepción sobre la economía, ¿podría explicar este concepto?
—Siempre va a haber conflictos en los grupos humanos, a veces simplemente es por los recursos, pero incluso en esos casos la gente tiende a entenderlo como una disputa moral, donde se tiene cierto derecho que otro está violando. La disputa es eterna, lo ves en el budismo, hinduismo, en la biblia.
En general los conflictos son específicos en cada país, pero estos conflictos son cada vez más similares unos de otros. Están creciendo los populismos en Gran Bretaña, Estados Unidos, Polonia, Hungría, en realidad en toda Europa y algunos están ganando fuerza. Personalmente, creo que en el siglo XXI habrá varios conflictos, uno de ellos en torno a la globalización, que se ha expandido con la prosperidad pero que ha intensificado la desigualdad en muchos países.
Otro tiene que ver con las redes sociales, que solo en los últimos años han permitido que todos sepamos lo que está pasando al otro lado. Con esto, la política se está volviendo algo mucho más personal. Lo tercero es el aumento de la inmigración en todos los países, lo que tiene un amplio efecto sociológico.
Hay varios países que están experimentando estas tres tendencias, lo que se traduce en ira política y polarización.
¿Forman parte de esto los cuestionamientos al libre comercio que atraviesan el triunfo de Donald Trump y del Brexit?
— Claro, es parte de la división emergente entre globalización y nacionalismos. Los partidarios de la globalización están generalmente en el ala izquierda de la moral, mientras que los nacionalistas están más cercanos a la derecha. Es fundamentalmente una discusión sobre la legitimidad del levantamiento de muros.
Los partidarios de la globalización no se sienten cómodos con la idea de los muros, creen en el libre movimiento de las personas, lo que se liga bastante a la idea que defiende la Unión Europea. En tanto, los nacionalistas tienden a ser más patriotas, más hostiles frene a la influencia extranjera en sus propios países, por lo tanto la sola idea de sobrepasar las líneas fronterizas es perturbador para los nacionalistas.
Si el comercio hubiera cumplido las promesas que hizo el siglo pasado, no habría tanta discusión al respecto. Pero debido a que al menos en Estados Unidos los tratados de comercio son negociados por miles de lobbies que representan interesas corporativos, no es claro quién realmente está hablando por la clase trabajadora.
En EEUU hay una división muy grande en relación a la gente que se ha visto beneficiada por la globalización, especialmente en ciudades donde la gente se ha visto dañada, por ejemplo en zonas rurales, en el medio oeste, en esos lugares donde triunfó Donald Trump.
¿Cree que esta disputa moral pueda llegar a una confrontación más violenta?
— En general soy muy pesimista sobre la posibilidad de que esta disputa disminuya en lugar de ponerse peor, bastante peor. La única esperanza que tengo es que los niveles de violencia en estos términos son mucho menores a los que vimos, por ejemplo, en los años ‘60.
En esos años Estados Unidos también estaba muy dividido pero había mucha más violencia, hubo mucha más muerte como respuesta a la ira política. Hasta el momento acá tuvimos elecciones muy divididas y en el peor de los casos, algunas peleas entre personas, pero nadie fue asesinado por las elecciones. Los niveles de violencia aún son muy bajos, pero no sé cuánto va a durar eso.
En su trabajo también aborda los sistemas éticos para las empresas ¿A qué se refiere exactamente?
— Es una forma de mirar a las compañías como sistemas complejos compuestos de personas individuales. Por lo tanto, si quieres mejorar los activos de una organización no puedes sólo hablar de ello, no puedes solo incentivarlos. Hay que mirar los diferentes niveles de análisis (individual, grupal y social), contar con una mirada sistémica.
Eso es lo que estamos tratando de hacer: aplicar el comportamiento de la investigación científica a los sistemas para mejorar la ética en los negocios.
¿Cómo una empresa puede desarrollar un sistema ético?
— Cada empresa tiene su propia cultura, por lo tanto, sus líderes tienen que estar atentos a ella y preguntarse qué pueden hacer para mejorarla. Actualmente en Estados Unidos la ética se aboca casi completamente al cumplimiento de los objetivos que impone la ley, tienen sistemas operando para medirlo y una capacitación que apunta en esa dirección. Cuando se piensa solo en cumplir la ley, los asuntos éticos se transforman en un obstáculo y estamos tratando de cambiar eso, que la ética vaya más allá del cumplimiento de esos estándares legales.
En ese marco, ¿cuáles son los temas más importantes para los sistemas regulatorios?
— Los sistemas regulatorios debiesen preocuparse de que no se incentiven las cosas equivocadas. La mayoría de los sistemas regulatorios son desarrollados por economistas, que no saben mucho de psicología. Por ejemplo en Estados Unidos en 1992 la ley se cambió para que cuando una compañía quiera pagar a un ejecutivo más de US$1 millón al año ese gasto no sea deducible, a no ser que la compañía pague por el sistema que puso en operación.
Los economistas apuestan a impulsar a los líderes a alcanzar metas de rendimiento, por ejemplo el precio más alto de una acción, pero esto puede ser una idea terrible, porque siempre que estableces metas concretas la gente las alcanza sea como sea, harán lo que sea posible para cumplirlas. En los ‘90 vimos mucho eso, que se establecían metas concretas en lugar de pensar en el bienestar de la compañía a largo plazo.
En Chile hemos visto muchos casos de colusión, en medicamentos, papel tissue y pollos.
¿Cree que se pueda atribuir a la falta de un sistema ético en nuestra cultura empresarial?
— No conozco mucho de Chile, por lo que no puedo hablar de su cultura. Pero aquí es donde caben los tres niveles de análisis: el más bajo es el individual y sabemos mucha de su psicología, en del medio es la cultura de la organización que afecta al grupo, el más alto es el sistema en el que está inserta, lo que incluye la ley y la regulación, pero también considera la cultura nacional.
Por lo tanto, al ver cómo se comporta una empresa en Chile, en relación a una en China o Suiza, va a ser muy diferente. Respecto a la colusión, es importante que exista una regulación consistente. Si el problema es de dos ejecutivos, las normas de la empresa pueden operar.
Cuando se ve que es algo que va más allá de unas pocas personas, es posible que se requiera de normas sobre lo que es bueno para el país.
Detectar los casos es difícil, porque los empleados que lo ven sienten que sacarlos a la luz es una traición a su equipo, pero lo que debe importar en este caso es el bienestar de la compañía a largo plazo.
En casos como estos hay gente que culpa a los individuos, pero hay quienes consideran que es algo propio del afán de acumular ganancias en el capitalismo.
¿A quién es más justo responsabilizar?
— Desde el punto de vista psicológico nos gusta culpar a individuos. Nos gusta encontrar a la manzana podrida. Es mucho más fácil. La idea central de los sistemas éticos apunta a la psicología social. Todos estamos muy influenciados por el ambiente y por lo que la otra gente está haciendo. Los sistemas éticos ponen más atención al cajón que a la manzana. Si hay industrias donde la mayoría de las personas está quebrantando la ley no puede ser por una manzana podrida, sino por el cajón. Si algo es común en una industria es porque se trata de un problema sistémico.
Teniendo eso en cuenta, hay que tener presente que dos manzanas podridas realmente pueden estropear al grupo. Por lo que de todas maneras los individuos importan. Recuadro : ‘Cuando se piensa solo en cumplir la ley, los asuntos éticos se transforman en un obstáculo’.
‘Si hay industrias donde la mayoría está quebrantando la ley no puede ser por una manzana podrida’.
‘Los sistemas regulatorios debiesen preocuparse de que no se incentiven las cosas equivocadas’.
‘Siempre que estableces metas concretas la gente las alcanza sea como sea’.
‘La globalización se ha expandido con prosperidad pero ha intensificado la desigualdad’.
‘No está claro quién realmente está hablando por la clase trabajadora (en la discusión de acuerdos comerciales)’
‘La única esperanza es que los niveles de violencia son mucho menores a los que vimos en los ‘60’.
‘Los partidarios de la globalización no se sienten cómodos con los muros, creen en el libre movimiento de personas’.

Noticia de Pulso Economía & Dinero
2016-12- 27

El hombre que quiso envejecer como mujer

Noticia de www.paula.cl

El hombre que quiso envejecer como mujer

A los 71 años, Deirdre McCloskey es una historiadora y economista norteamericana que ha hecho clases en las más prestigiosas universidades del mundo, como la de Chicago, donde trabajó con Milton Friedman. Hasta hace poco también era un hombre casado y de barba espesa llamado Donald. Recién a los 53 años se dio cuenta de que siempre había querido ser mujer y decidió cruzar la frontera más difícil de todas, la del cambio de sexo. Nunca ha sido tan feliz como ahora.

Por Guillermina Altomonte / Fotografía: Andrew Bruah

Paula 1128. Sábado 17 de agosto de 2013.

ESTA HISTORIA TIENE MUCHOS COMIENZOS
Un niño crece en Boston durante los años 40. Su padre es profesor de Harvard, su madre es cantante de ópera, tiene un hermano y una hermana menores. El niño va al colegio, tiene amigos, juega fútbol. Un día, a los 11 años, juega a ponerse las pantys de su mamá y tiene su primer orgasmo. A partir de entonces, y por 40 años, Donald McCloskey se pondrá ropa de mujer a escondidas, de vez en cuando. Por lo demás será un hombre alto y macizo, saldrá con mujeres, y se casará a los 22 años. Su mujer se entera pronto de la extraña afición de su marido pero decide que es una excentricidad y que mientras Donald lo haga en privado, todo bien. Donald estudia Economía en Harvard e inicia una exitosa carrera académica que lo lleva a las mejores universidades del mundo, entre ellas la de Chicago, donde trabaja con Milton Friedman y se transforma en acérrimo defensor del libre mercado. Está convencido de que es un cross-dresser heterosexual.

No quedan rastros de Donald en su cara. Su voz, eso sí, es ronca. Aunque tuvo dos operaciones en las cuerdas vocales y varias sesiones de fonoaudiólogo le quedó una voz rasposa, metálica. “Ya me di por vencida”, suspira. “Ahora soy lo suficientemente vieja como para que no me importe. La gente debe pensar que tomo whisky y fumo 40 cigarros al día y por eso hablo así”.

Otro comienzo: Donald tiene 53. Sus dos hijos se han ido de la casa, en Iowa, donde Donald es profesor. Siente más libertad para vestirse de mujer a sus anchas. Aparece internet y todo cambia. Donald encuentra información sobre cross-dressers: hay clubes, hay bares, hay tiendas que venden ropa y anillos de mujer en tamaños XL. Conoce a otros como él. Muchos han decidido cruzar la frontera y cambiar de sexo. Donald todavía no. Pasa casi un año así, comprando cada vez más ropa y pelucas, pintándose las uñas de los pies más seguido, perdiendo peso, depilándose el pecho, sacándose la barba con electrólisis. Hasta que un día va manejando de vuelta de una convención de cross-dressers y de pronto se da cuenta: “en verdad quiero ser mujer. Puedo ser mujer”.

Su esposa, que había reaccionado muy mal ante la progresiva feminización de su marido, exige divorciarse. Sus hijos le dejan de hablar. Su hermana trata de internarlo varias veces a la fuerza en clínicas siquiátricas. Para Donald esta no es una locura. Durante 1995 se somete a nueve operaciones con anestesia general: nariz, pómulos, estómago, pechos, hasta llegar a la última: el cambio de sexo. Se ha gastado 90 mil dólares y ha perdido a su familia. Pero al fin es Deirdre McCloskey.

Entonces, la historia también puede comenzar muchos años después.

Deirdre abre la puerta de su loft remodelado en pleno centro de Chicago, lleno de luz y libros y flores y cuadros que le han regalado. La acompaña un perrito de pelo áspero llamado William Shakespeare. Es profesora de Economía e Inglés en la Universidad de Illinois, una de las más importantes de Estados Unidos. Su calendario 2013, pegado en el refrigerador, está colapsado: viajes a Pisa, Rotterdam, Estocolmo, para dar cátedras y conferencias –a fines de 2011 dio dos charlas en el Centro de Estudios Públicos, en Chile, y aprovechó de apoyar la campaña por la ley de antidiscriminación que se estaba tramitando–. Está terminando el tercer volumen de una trilogía sobre la historia del capitalismo que la ha catapultado a la fama. Tiene buenos amigos, su propio sitio web, un grupo de mujeres en la iglesia y una excelente relación con su madre.

A punto de cumplir 71 años, es como si aún tuviera la vida por delante.

Estas fotografías muestran a Deirdre cuando aún era Donald. La imagen de la izquierda es de 1977 y aparece con su hija. Y la fotografía de la derecha es de 1985, cuando era profesor en la universidad de Iowa. 

MEJOR SER UNA MUJER VIEJA
No quedan rastros de Donald en su cara. La mirada penetrante está suavizada por sombra verde agua en los párpados. La nariz se nota operada pero podría ser la de una mujer que se ha hecho retoques. Tiene lindas arrugas y el pelo, algo seco y canoso, tomado hacia atrás. Sus orejas son grandes, igual que sus manos. Usa un anillo grueso de plata, una pulsera, aros, blusa de algodón y jeans. Las uñas pintadas de rojo.

Su voz, eso sí, es ronca. Aunque tuvo dos operaciones en las cuerdas vocales y varias sesiones de fonoaudiólogo le quedó una voz rasposa, metálica. “Ya me di por vencida”, suspira. “Ahora soy lo suficientemente vieja como para que no importe. La gente debe pensar que tomo whisky y fumo 40 cigarros al día y por eso hablo así”.

Se disculpa de que el departamento esté algo desordenado: ha estado con un problema de artritis en las caderas y debe usar bastones hasta la cirugía que la dejará como nueva, en pocos días más. Le cuesta, sobre todo, subir al segundo piso del loft donde está su biblioteca de 8.500 ejemplares y donde trabaja incansablemente en el tercer volumen de su trilogía The bourgeois era. “Iba a hacer seis, pero es imposible. Serán tres, creo que lo terminaré este verano, y entonces será una colección de tomos en una caja, ¡como Harry Potter!”, se ríe, satisfecha.

¿Tu cambio de sexo no afectó tu carrera?
Yo estaba dispuesta a perder mi trabajo. No pasó, aunque sé que el presidente de la American Economics Association me vetó de ser nombrada en el comité de asuntos de la mujer. Pero la gran mayoría de mis colegas han sido muy receptivos. Si hubo discriminación, lo que he hecho desde mi cambio la ha superado: porque mi trilogía y mi trabajo sobre la significancia estadística son logros que tuve a los 60 años.

¿O sea que tu mayor logro intelectual fue como mujer?
Sí. Y lo que digo siempre es que es mucho mejor ser una mujer vieja que un hombre viejo. Veo a hombres viejos como… un poco tristes. Una vez que pierden su trabajo, pierden el sentido de su vida. Mientras que una mujer, además, tiene su sentido en su familia (si la tiene), en sus amigos, en la iglesia, entre otras cosas. Para mí es así. La forma en que los hombres llevan sus vidas es a través de entusiasmos. ¿Te has fijado? Hobbies. Aprenden a hacer aeromodelismo, aprenden a jugar golf, y desde nuestro punto de vista no tiene mucho sentido.

¿Y cómo crees que hubieras envejecido como Donald?
Supongo que como cualquier hombre, con muchos hobbies. De hecho, iba a empezar a hacer barcos a escala cuando mi hija se fue de la casa. Nunca me metí en eso al final.

En cambio, te hiciste mujer.
Desearía haberlo hecho a los 13 años. Hubiera sido lo mejor. Hay muchos jóvenes que expresan este deseo y mi postura es que deberían permitirles hacerlo. No es que estén confundidos o sean gays, esa es una idiotez. Este es un deseo muy profundo, que a veces la gente siente desde muy joven, y estoy a favor de un tratamiento temprano, porque entonces resulta muy bien. Si tú empezaras a tomar hormonas masculinas, en seis meses tendrías una barba, tu voz cambiaría y te saldrían músculos. ¡Así que considéralo! (se ríe). Cuesta lo mismo que comprarse un auto.

Quizás mucha gente no se permite pensarlo.
Eso me pasó a mí: no me lo permití. Lo canalicé estrictamente en cross-dressing ocasional, y aparte de eso era un tipo normal.

Pero hiciste la transición habiendo vivido una vida entera.
Sí. En las vísperas de la vejez, en cierto sentido. Y desde entonces nunca he tenido ninguna duda.

¿Sentiste que era ahora o nunca?
Así es, le llaman la crisis de los 40. De cierta forma es algo natural en la vida de los hombres, porque no han estado pensando mucho en sus vidas. Las mujeres piensan en eso desde que son niñas. Pero los hombres no: los hombres solo han estado haciendo. Entonces no es sorprendente que a los 40 o 50, se pregunten: “¿Qué estoy haciendo?”.

Estas fotos fueron tomadas en 1995, año en que Donald, con 53 años, se somete a nueve operaciones para transformarse en Deirdre.

POBRES HOMBRES
En 1999 Deirdre publicó las memorias de su transición a mujer. El libro se llama Crossing porque esa es la palabra que le gusta usar: no “transexual” sino “gender crosser”: alguien que cruza de género. Dice en la introducción que cambiar de sexo no es tan distinto a cruzar otras fronteras: ser extranjero en un país o convertirse en cura. Tres de cada diez mil personas lo hacen. La cruzada de Deirdre estuvo plagada de emociones. La angustia inicial de ir al baño de mujeres y que la “leyeran”, es decir, que la reconocieran como Donald cuando aún tenía rasgos masculinos. La extrañeza de que le empezaran a atraer los hombres. Las pequeñas victorias: que le dijeran “señora” en un restorán.

Han pasado 18 años desde que te convertiste en mujer. ¿Qué cosas han cambiado?
Ahora me siento completamente cómoda. Ya no me preocupa que me lean, algo que hasta hace poco era una gran inquietud. Por ejemplo, antes no usaba pantalones porque decía: ‘¡No pasé por todo esto para volver a usar pantalones!’. Así que usaba faldas. Hasta que estaba en Ámsterdam comprando ropa y la vendedora me dijo: ‘¿por qué no te pruebas un traje pantalón?’. Me encantó y ahora los uso todo el rato. Ese ha sido un gran cambio: es una tontera, pero es un indicador de mi seguridad en mi femineidad.

Uno pensaría que el cambio de sexo asegura la transición.
No, no es así. Es tu cara, tus gestos, tu voz. Es la forma en que te presentas al mundo. Eso determina tu posición social como hombre o mujer. Porque, ¿cuántas veces al día tus genitales son chequeados por extraños? Cero. Entonces la parte cosmética es la más importante. No tus genes, aunque cada célula en mi cuerpo diga XY, y cada célula en tu cuerpo diga XX.

¿Y qué partes masculinas te quedan?
Ah, todavía tengo esa dureza para discutir, pero también la tienen otras mujeres economistas. Es algo que viene con la profesión. Y yo fui hombre, no me avergüenzo de ello. Mi madre me dice: eres muy privilegiada, has podido ver el mundo desde las dos perspectivas. Eso es interesante. Pero igual tengo algunos gestos que debo cambiar.

¿Como cuáles?
A menudo me rasco la nariz así (hace el gesto de lado a lado) y ese es un estilo muy masculino. Las mujeres lo hacen más delicadamente. Todavía observo a las mujeres. Ahora te estoy observando a ti. Miro a todas las mujeres, me fijo en lo que hacen y lo trato de imitar: la forma de cruzar las piernas, los codos pegados al cuerpo… Hay todo tipo de gestos. Por ejemplo, cuando apoyas tus manos en las caderas, las mujeres –debido a la forma de sus codos– apuntan los dedos hacia la espalda, mientras que los hombres los apuntan hacia delante. Todos estos son indicadores, como en el póker. Y yo quiero controlar todos los indicadores que pueda, quiero que digan: “mujer, mujer, mujer”. Pero ya no es una gran ansiedad.

En tu libro también hablas sobre la forma especial en que conversan las mujeres.
La conversación entre hombres se trata de establecer jerarquías y expertise: “Yo sé más de esto que tú”. Pobres hombres. No tienen acceso a conversaciones de verdad, es raro y triste. Mientras que entre mujeres es a menudo sobre la relación con la persona con la que estás hablando. Mi madre le habla a una mujer en un supermercado sobre la madurez de la fruta y en dos minutos sabe la historia de su vida.

¿Y crees que a los hombres no les interesa eso?
Te digo que no. Cuando era hombre no le contaba nada a nadie. Tuve colegas por años y nunca supe cuántos hijos tenían o si estaban casados. Las conversaciones me entraban por un oído y me salían por el otro. O me daba vergüenza, no quería saber sobre la vida amorosa de alguien. No quería escuchar sus problemas.

Pero, ¿por qué? ¿Te sentías amenazada?
En parte es porque un hombre siente que tiene que hacer algo al respecto, pero más que nada es por falta de interés. Lo que para mí es increíble es que cambié. Antes no podía recordar el árbol familiar de nadie; ahora si me hablas de tu familia hago un mapa en mi cabeza y lo voy a recordar.

¿Cómo aprendiste?
En parte poniendo atención a ese tipo de cosas, escuchando. Pero también fue algo espontáneo en mí, y eso realmente me sorprendió: que de repente realmente me interesaba la vida de la gente. Quizás fueron las hormonas, aunque dejé de tomar hormonas hace mucho tiempo. La teoría más plausible, creo, es que en cada persona hay un ánima y un ánimus, para ponerlo en términos jungianos. Hay un espíritu femenino y un espíritu masculino, y si nos permitimos ambas partes hay mucho que puede florecer.

Has sido criticada por estereotipar a hombres y mujeres, ¿no?
Fui un poco atacada por gente que decía que yo tenía una visión de las mujeres de los años 50, y eso es estúpido. También hay feministas desagradables que son extremadamente transfóbicas, que dicen que las personas transgénero no son mujeres de verdad. Cuando justamente el punto del feminismo es que los genes no determinan todo. El género es una construcción social, hay que tener cuidado con decir “Ah, querida, tus genes son XX así que debes quedarte en la cocina”.

“Es mucho mejor ser una mujer vieja que un hombre viejo. Veo a hombres viejos como… un poco tristes. Una vez que pierden su trabajo, pierden el sentido de su vida. Mientras que una mujer, además, tiene su sentido en su familia (si la tiene), en sus amigos, en la iglesia, entre otras cosas”.

BIENVENIDA AL GRUPO
La primera vez que la mamá de Deirdre la vio vestida de mujer, cuando aún era Donald y estaba haciendo la transición, dijo: “¡Dios mío! No deberías usar anillos en todos los dedos”. Contrario a lo que Donald esperaba, fue el miembro de su familia que mejor reaccionó ante el cambio. Hoy tiene 91 años y son grandes amigas. “Cuando yo era hombre era distante, no hablábamos mucho. Ahora hablamos casi todos los días”, dice Deirdre.

Entonces le cambia el tono: “Desafortunadamente, la actitud de mi familia de casado no ha cambiado nada. Me acabo de enterar de que tengo un tercer nieto. Me enteré porque estaba buscando en internet noticias de mis hijos, como hago con frecuencia. Fue como si me apuñalaran de nuevo. Nunca he visto a mis nietos, y eso que mi hijo vive a media hora de mi casa. Pero no responde a ningún acercamiento, mi hija tampoco. Así que he perdido la esperanza con eso”, suspira. Su ex mujer, que se volvió a casar, tampoco le habla.

En 2011 Deirdre vino a Chile en su calidad de economista, invitada por el Centro de Estudios Públicos, CEP, a dictar dos conferencias. Ella asegura que el cambio de sexo no afectó su carrera académica y que la mayoría de sus colegas ha sido muy receptivo.

Pero Deirdre insiste en que esas son las únicas malas noticias. “Ya sabes cómo son los seres humanos. Pregunta en cualquier familia y vas a encontrar el mismo tipo de cosa: el tío José le dijo algo desagradable a la tía Elena hace 20 años y nunca más se hablaron. La gente es testaruda con sus opiniones”, teoriza. Le da hambre y sugiere que vayamos a almorzar. Cruzamos la calle a un pequeño restorán al que va bastante seguido. “Voy a pedir lo que siempre pido: las quesadillas tex mex”, dice apenas se sienta. “Las mujeres siempre comen ensalada”, agrega enseguida, como si se hubiera dado cuenta de su salida de libreto. “De hecho, recién hace un año empecé a comer frutas y verduras de forma más regular. ¡Fue una revelación! Perdí como 10 kilos comiendo más sano”.

La ansiedad de cuidarse más al envejecer les pasa a casi todas las mujeres. ¿A ti no?
Como nunca fui una mujer joven, no tengo esa sensación de pérdida, “oh, antes era hermosa y ahora tengo estas arrugas”. Pero si necesitara hacer otra cosa para ser mujer, la haría. Si hubiera una operación que garantizara una nueva voz, la haría.

Ese es el punto, igual hay un anhelo por la belleza.
No quiero ser bella. Quiero pasar como mujer. No me importa si me veo linda, eso está bien pero no es fundamental. Se vuelve fundamental para quienes nacen mujeres porque siempre les dicen “eres linda, eres linda” y la belleza es esencial para ellas.

¿Cómo dominaste, por ejemplo, el arte de maquillarte?
No tiene mucha ciencia, se aprende. Si una chica de 14 años lo puede hacer, yo también. Pero ya no uso maquillaje excepto sombra en los ojos y, a veces, lápiz labial. Me he dado cuenta que ponerse colágeno en los labios es solo temporal, hay que hacerlo cada seis meses y, como soy vieja, no vale la pena. Si tuviera 40, sí. Y no uso otros productos de belleza.

¿Cómo fue empezar a ser mirada por los hombres?
Muy bueno, me gusta mucho. Juego a coquetear con hombres que no conozco. Tengo experiencias ridículas: cuando me vine a Chicago decidí tratar de conocer hombres a través de agencias de citas. Tuve citas hilarantes. En una, un tipo me llevó a cenar y pasó todo el rato hablando de sus negocios y de su mujer que había muerto. Nunca me preguntó nada de mí. Y me llevó a mi casa esperando que lo invitara a subir. Pero soy una chica a la antigua, no voy a hacer eso en una primera cita (se ríe).

¿Nunca has estado en pareja con un hombre entonces?
No. Pero estuve en una relación con mi mujer por un tercio de siglo. Así que no me siento privada de la experiencia del amor.

¿Pero no te da curiosidad lo que es ser una mujer en una relación?
Me gustaría, pero después de esa experiencia con las citas decidí esperar. Mis amigas me dicen: “Bienvenida al grupo, querida. Eres una mujer alta, exitosa y profesional, de cierta edad. ¡Nosotras tampoco encontramos a nadie!”.

¿Y aparte de eso? ¿Te sientes aceptada como mujer?
Casi siempre. Me he vuelto muy activa en el grupo de mujeres de mi iglesia anglicana, que está cruzando la calle. Nos acompañamos. Una de las mujeres tiene un problema de depresión y la ayudamos, yendo a su casa, limpiando, cocinando. Si estoy enferma, ellas me van a ayudar. Es maravilloso.

¿No hay algo que eches de menos de ser Donald?
Nada. Ha sido tanto lo que he ganado que estoy muy feliz. Antes era un hombre alegre, siempre fui bastante seguro de mí mismo. Pero ahora que estoy segura de mi identidad de género, lo soy mucho más. Por ejemplo, mi tartamudez ha mejorado mucho. Hablo ante audiencias enormes de personas, sin apuntes, con mucha facilidad.

¿No has notado ninguna pérdida de privilegios por ser mujer?
No. Por eso es tan importante que a los 60 haya hecho este trabajo. Porque nadie puede decir “perdió lo suyo cuando se convirtió en mujer”. Para mí era importante que eso no pasara. Soy parte de un puñado de economistas feministas libertarias y no hubiera hecho una contribución al feminismo si al convertirme en mujer pasara todo el tiempo haciéndome limpiezas faciales.

¿Nunca haces esas cosas?
No mucho. Me hice las uñas hace poco, pero ahora se están   descascarando·

Noticia de www.paula.cl

Deirdre Mccloskey: “Yo no enseñé a llevar gente a los estadios de fútbol y dispararles”

Noticia de theclinic.cl

Antes de transformarse en mujer, en 1996, fue profesor de historia económica de nuestros “ilustres” Chicago Boys. Hace dos semanas estuvo en Chile, invitada por el CEP y la Fundación Iguales, y se dio el tiempo para escribir una carta a varios parlamentarios a propósito de la Ley Antidiscriminación. “Les dije que si Chile quiere ser un país completamente moderno tiene que extender la igualdad de derechos a todos los ciudadanos”, sostiene.

Antes de transformarse en una delicada señora rubia de sonrisa fácil, Donald McCloskey – un robusto economista de 53 años, casado y con dos hijos- tuvo que pasar tres veces por un psiquiátrico, influido por su hermana menor, una sicóloga empecinada en evitar su cambio de sexo. No fue todo. Para convertirse en Deirdre, su nueva identidad, Donald tuvo que desembolsar más de 90 mil dólares en un sinnúmero de cirugías, incluyendo la operación final de cambio de sexo en 1996. Una tarea nada fácil para un economista educado en Harvard, experto en historia económica, y que luego de su decisión nunca más tuvo contacto con sus hijos. Su transformación quedó plasmada en un libro autobiográfico, editado en 1999: “Crossing: A Memoir”, destacado como uno de los libros del año por el New York Times. “Ser capaz de decir que estás terminado, completo, que realmente eres una mujer por el criterio de no-pene, es la retórica de aceptación más poderosa”, comentó en sus memorias. Desde entonces, Deirdre no sólo ha destacado por su labor como experta en retórica de las relaciones humanas sino también como una importante activista en materia de integración sexual. Hace dos semanas estuvo en Chile, invitada por el CEP a dar dos charlas, y por la Fundación Iguales, en apoyo a la campaña por la ley Antidiscriminación. Deirdre asegura que le gustaría que existiera una institución como esta última en Chicago, con participación de intelectuales en asuntos de interés público. “Es políticamente balanceada y transversal en las disciplinas, con poetas, novelistas, economistas e historiadores”.

-¿Es cierto que enviaste una carta a varios congresistas chilenos?
Les dije que si Chile quiere ser un país completamente moderno, tan rico como libre, tiene que extender la igualdad de derechos a todos los ciudadanos, así como se ha hecho en países como España y algunas partes de Estados Unidos.

-¿Qué otra cosa le dirías a los políticos chilenos sobre el respeto a los derechos civiles y personales?
No tengo una base para dar muchas opiniones personales, lo que sé es que Chile tiene altos índices de libertad y entiendo que podrían ser mejores. Pero eso es lo que opino sobre todos los países del mundo. La libertad y dignidad humana construirán grandes sociedades. La mejor manera de hacerlo es educar y respaldar con leyes. La prensa y la televisión también influyen porque pueden mostrar que despedir a alguien por ser gay es algo ilegal y enseñar a la gente que odiar es malo.

-Algunas personas acá piensan que es riesgoso darle más libertades a la gente…
Sólo los realmente conservadores ven las libertades con alarma. Los liberales de verdad, como dice su nombre, creen en la libertad.

Liberales y fascistas

Deirdre McCloskey se declara como “postmoderna, pro libre mercado, cuantitativa, anglicana, feminista y aristótelica”. “Creo que las relaciones humanas son la mejor política para dejar que la gente ejercite sola su creatividad, que es la creatividad con la que se ha construido el mundo moderno”, cuenta desde Chicago. Esa es la parte que le agrada. Sin embargo, McCloskey asegura que existe una regla en el mundo moderno que no le acomoda: “que los que tienen tienen el oro, gobiernen”. “Los Estados están corruptos por los ricos, especialmente en países como Estados Unidos y Chile” , dice. A continuación agrega: “piensa en el gasto de defensa de Estados Unidos o los asuntos de Chile con las compañías mineras”.

-¿Por qué los más liberales económicamente son, a la vez, los más conservadores valóricamente?
Porque no están pensando claramente. Probablemente sea porque no son realmente liberales sino conservadores o, más exactamente, reaccionarios. Por ejemplo creen, equivocadamente, que la homosexualidad es mala o una elección. Y no lo es. Yo soy muy liberal en el sentido chileno pero también muy feliz de dar libertad a todos. En Estados Unidos los llamados “conservadores” están, a menudo, en favor del libre mercado para otras personas pero para ellos quieren protección del gobierno. Eso no tiene sentido. O estás a favor de la libertad o no lo estás. Si no lo estás, no eres un “liberal”, sino una especie de fascista…

-¿Cuál es la línea divisoria entre liberalismo y fascismo?
Correctamente definidos son opuestos. El fascismo subordina la gente al Estado y el liberalismo lo emancipa. Desafortunadamente, mucha gente que se hace llamar liberal ama al Estado. Esto es así en Estados Unidos donde al liberalismo extrañamente le han llamado “socialismo moderado”.

“Chicago Boys”

Uno de los puntos escasamente destacados de la visita de Deirdre McCloskey a Chile fue que durante los años 1968 y 1980, cuando aún respondía al nombre de Donald, fue académico en la Universidad de Chicago, es decir, profesor de una importante camada de economistas chilenos, los “Chicago Boys”, que implementaron el neoliberalismo en el país. “Muchos tomaron mi gran curso de economía, llamado economics 300, y también mi curso de historia económica, pero no recuerdo sus nombres”, cuenta. Antes de entrar en detalles Deirdre McCloskey advierte, casi poniéndose el parche ante la herida: “Yo no enseñé a llevar gente a los estadios de fútbol y dispararles. !Nadie de Chicago lo hizo! Enseñamos a nuestros estudiantes cómo crear una sociedad libre. Todavía enseño eso”.

¿Qué piensas del rol de los “Chicago Boys” en la historia de Chile?
No soy experta pero, hasta donde sé, ellos no se involucraron con la violencia. Culparlos a ellos por los excesos del régimen sería como decir que, cualquier experto que trabajó en economía para el gobierno de los Estados Unidos, es responsable de las idioteces de las políticas internacionales de Estados Unidos, una de las cuales estaba ayudando a sacar a Allende.

-¿Qué piensas sobre lo que les enseñaste versus lo que aquí hicieron?
No les enseñé sobre políticas macroeconómicas pero las apruebo, tal como recomendaron al gobierno implementar. Yo les enseñé el respeto a la libre elección de la gente en los mercados, que es de lo que se trata el libre mercado y la desregulación.

-¿Qué piensas sobre la implementación a ultranza del modelo neoliberal en Chile?
Fue “extremo” pero, como dijo un famoso político estadounidense, “el extremismo en favor de la libertad no es vicio”. Mira los resultados: ¿preferirías vivir en Venezuela?

Noticia de theclinic.cl

 

Mario Vargas Llosa: “Los populismos están sufriendo derrotas sistemáticas”

Por Cecilia Guzmán y Magdalena Piñera

Cumplió 80 años en marzo de 2016 y desde entonces el mundo ha celebrado al Premio Nobel de Literatura como nunca antes lo había hecho. Acompañado de su nueva pareja, Isabel Presley –de quien no le gusta hablar en público, pues es muy celoso de su privacidad–, se lo ha visto muy animado con su vida y también con mucha energía para defender las ideas de la libertad y criticar los populismos en América Latina e incluso en Estados Unidos.

No solo ha tenido una intensa agenda de actividades en varios países. Recientemente estuvo en Chile, Argentina y Brasil. Revista “Cosas” lo acompañó en este periplo y pudo conversar con él sobre el amor, la libertad, la literatura y la política.

–¿Cómo ve usted en América Latina el tema de los populismos que han ido avanzando?

–Tengo una visión más bien optimista de América Latina, creo que incluso los populismos están sufriendo derrotas sistemáticas. El caso de Bolivia ha sido muy interesante, Evo Morales intentaba reelegirse por tercera vez y los bolivianos, de manera clarísima, dijeron: NO. ¡Basta! Creo que ha sido un golpe duro para el populismo boliviano, que estaba muy arraigado, y una derrota personal de Evo Morales, a quien yo considero un líder absolutamente populista, ya que encarna todos los defectos del populismo.

“Creo que es muy interesante como retrocede el populismo en Venezuela. Hoy en día no hay ninguna duda de que la inmensa mayoría de los venezolanos está harta de un régimen que ha empobrecido enormemente al país, que ha traído carestía, desabastecimiento, la más alta inflación del mundo y una criminalidad que es también una de las más altas a nivel mundial. El pueblo venezolano está harto de este régimen que solo ha traído miseria y violencia al país, siendo que pretendió ser el modelo latinoamericano de un socialismo del siglo XXI. Hoy esa promesa está en ruinas, está deshecha y no creo que haya nadie que esté más o menos lúcido y sensato que vea en Venezuela un modelo para el futuro latinoamericano.

“Es por esto que yo creo que la democracia, aunque sea por razones negativas, está teniendo una oportunidad que no ha tenido en el pasado y eso me parece que es muy positivo”.

–Y en el caso particular de Argentina, que sabemos está saliendo de un sistema populista, ¿qué éxito va a tener el Presidente actual con todas las medidas que se están tomando…?

–Yo creo que va a tener éxito. Argentina estaba entrampada por el populismo que había frenado todas la oportunidades de crecimiento del país. Era un aislamiento realmente suicida. Las primeras medidas que ha tomado el gobierno de Macri son todas muy sensatas, de gran coraje, que por supuesto tienen un costo. Pero, bueno, ya sabemos que el populismo sacrifica el futuro inmediato en nombre de un presente que es completamente fugaz. Tengo la seguridad que, gracias a los grandes recursos naturales y humanos que tiene Argentina, estas correcciones radicales van a lograr que el país despegue otra vez; van a atraer inversiones. Se ha integrado nuevamente a los mercados del mundo, dejando atrás este aislamiento que era suicida. De tal manera que creo que, pasado este tránsito difícil y costoso, este país debería empezar a recuperar todo el tiempo perdido. Creo que es un caso que puede tener mucha resonancia en el resto de América Latina. Es un fracaso para las ideas populistas, pues las ideas que está aplicando el Presidente Macri son muy positivas: democracia política, economía de mercado, incentivos para la inversión. Ese modelo no ha fracasado nunca cuando se ha aplicado de manera coherente.

–Pero la gente hoy en Argentina puede reclamar que las medidas que han tomado en el corto plazo la están afectando negativamente en su vida diaria…

–Naturalmente, pero siempre hay un costo que pagar. Cuando un país entra en un período de populismo, desarmar el camino siempre cuesta; eso es inevitable. Si uno sincera la economía y acaba con los subsidios que son destructores de la economía, siempre hay un costo que pagar. Pero pienso que los argentinos han pasado 12 años por períodos tan absolutamente destructivos para todas las bases de la creatividad empresarial, que precisamente por la riqueza de los recursos argentinos la recuperación será bastante rápida. Hay una inflación que, claro, ha crecido, pero la razón de esto no está en las medidas actuales, está en la insensateces de los 12 años del kirchnerismo, y la impresión que tengo es que ese período de tránsito –por tratarse de la Argentina y los recursos que tiene– va a ser más bien corto y que los beneficios se van a ver en un futuro próximo. Y creo que eso puede tener una gravitación sobre Latinoamérica bien importante.

–¿Y qué pasa en Perú? ¿Qué riesgos ve usted si triunfa Keiko Fujimori?

–Bueno, en Perú digamos que desde la caída de la dictadura de Fujimori, nosotros hemos tenido un período muy positivo. Un triunfo de ella sería muy grave, sería como una legiti- mación a posteriori de una dictadura que fue muy corrupta y muy cruel, muy sanguinaria. Pero creo que hay muchas esperanzas, no hay que desmoralizarse. Creo que Pablo Kuczynski debería ganar las elecciones si es que prevalece la sensatez. Se trata de una persona muy preparada, con mucha experiencia, que ha pasado por el gobierno de manera impecable, con grandes credenciales, que conoce muy bien el Perú y tiene un equipo magnífico. Consolidaría mucho todos los esfuerzos que se han hecho para democratizar el país, abrirlo al mundo, integrarlo a los mercados mundiales. Yo tengo esperanzas de que prevalezca la candidatura de Kuczynski, porque sería un refuerzo para la democracia política, la economía de mercado y para Perú.

–¿Usted ve en Keiko la reedición del fujimorismo en los ’90?

–Digamos, es el mismo equipo, la misma gente. Ella ha sacado a los más impresentables, pero el grueso del liderazgo fujimorista es el mismo. Y están todos los presos fujimoristas, los ladrones, los asesinos, esperando que se abran los calabozos, y si pasan directo al poder, mejor para ellos ¿no? Ese es el criterio que tienen con la candidatura de Keiko.

–¿Qué opina de la situación que está viviendo Brasil con la Presidenta Rousseff?

–Contrariamente a lo que se dice, pienso que lo que hay en Brasil es algo muy positivo: una voluntad popular de moralizar el país y de acabar con la corrupción que ha gangrenado las instituciones brasileñas. Esta gran movilización popular no está pidiendo el comunismo ni que desaparezca la democracia, ¡no!, está pidiendo un saneamiento de la democracia, un perfeccionamiento de las instituciones democráticas, y eso es sano a la larga. Brasil va a salir como una democracia muy regenerada luego de este proceso de impeachment a Dilma, que es solamente la heredera de Lula. La corrupción no comienza con Dilma Rousseff, tiene una tradición muy larga, pero es en el gobierno de Lula donde el grueso de la corrupción –que hoy está siendo denunciada y juzgada– se manifestó. Entonces, creo que es positivo para una democracia que experimente una catarsis como la que está viviendo hoy Brasil.

“Contrariamente a lo que se dice, pienso que lo que hay en Brasil es algo muy positivo: una voluntad popular de moralizar el país y de acabar con la corrupción que ha gangrenado las instituciones brasileñas”, afirmó el Nobel a sus entrevistadoras, Cecilia Guzmán y Magdalena Piñera M.

–¿Cómo evalúa el fenómeno de Trump en Estados Unidos?

–El fenómeno Trump es muy preocupante porque es populismo que entra por la puerta grande en Estados Unidos, donde creíamos que había suficientes vacunas contra el populismo. Sin embargo, no es así. Yo espero que no llegue a la Presidencia de Estados Unidos. Sería muy dañino que una persona como él, que es la encarnación misma del populismo, llegara a presidir un país que gravita enormemente sobre todos nosotros. Creo que sería para Estados Unidos, y para el mundo, algo muy grave. No creo que ocurra. Creo que si Hillary Clinton es el candidato republicano, ella ganaría fácilmente las elecciones.

SUS MEMORIAS

–Entrando en otro tema, ¿cómo definiría la libertad?

–Yo creo que la libertad es una posibilidad de elegir un tipo de vida, un tipo de trabajo, un tipo de conducta y, mientras más amplias sean las opciones para elegir uno su propia vida de acuerdo a sus propias convicciones, hay más libertad en el país. La libertad es algo unívoco, no es algo que se pueda dividir, elegir una libertad económica sin una libertad política o una libertad política sin una económica. Eso es imposible. Todos los intentos que se han hecho, por ejemplo, en las dictaduras militares o con el desarrollismo, han fracasado porque la libertad es indivisible. Si la libertad opera en el campo político también debe operar en el campo económico, en el campo social e individual. Los países que lo han entendido así y han aplicado la libertad en esta manera son los que han progresado más.

–¿Va a escribir alguna vez una segunda parte de sus memorias, después de “El pez en el agua”?

–Pues, tal vez. Espero tener tiempo y energías suficiente para hacerlo, pero la tentación de hacer una segunda parte de “El pez en el agua”, que complete toda la experiencia vital, por lo menos pública, sí está ahí y es una tentación que tengo muy presente.

–¿Qué escritores jóvenes latinoamericanos cree que tienen más proyección?

–A los escritores más jóvenes no los conozco suficientemente como para empezar a hacer discriminaciones, pero sí puedo recomendar a tres escritores de nuestra época que son muy importantes. En lengua española, por ejemplo, Javier Cercas. Es un escritor muy interesante, joven relativamente y que tanto en sus novelas como en sus ensayos ha expresado de una manera muy inteligente y muy creativa los grandes problemas de nuestro tiempo.

“También está el caso de Coetzee, que es un escritor muy, muy interesante, porque precisamente, por ser sudafricano, ha tenido que enfrentarse a problemas que son turbulentos, vinculados a la violencia social y política, y la descripción que hace él de ese mundo en sus novelas como en sus ensayos es inmensamente creativo, atractivo. “Quizás entre los escritores latinoamericanos recomendaría a Juan Gabriel Vásquez, colombiano, que me parece un novelista muy interesante, comprometido. Tiene una gran originalidad literaria y, al mismo tiempo, una gran preocupación de tipo social y político. El último libro que leí de él me gustó muchísimo; se llama ‘La forma de las ruinas’ y es sobre dos magnicidios que ocurren en la historia de Colombia y creo que la descripción que hace de la problemática colombiana valdría para la gran mayoría de países latinoamericanos. Y hecha desde el punto de vista estrictamente literario, artístico, creativo”.

SOBRE ISABEL PRESLEY

–Y, ¿cómo definiría el amor?

–Bueno, el amor es un enriquecimiento extraordinario de la vida por razones de tipo sentimental, emocional, pasional. El amor es privado fundamentalmente. Su exhibición pública es como suicida. Quienes viven el amor, lo viven de una manera muy particular, como un enriquecimiento del mundo, de la vida y de lo que no pueden participar los demás. El amor es privado y tiene que mantenerse en ese ámbito justamente para que sea tan fecundo, tan rico, tan renovador de la experiencia vital.

–¿Le molesta esta exposición mediática?

–Me molesta mucho. Creo que es un fenómeno de nuestro tiempo que tiene que ver con la violación de la privacidad. La privacidad es muy importante preservarla. La civilización es también la defensa de esta privacidad y la cultura moderna, lamentablemente, la transgrede sistemáticamente a través del periodismo amarillo, del periodismo de escándalos.
Fuente: Revista Cosas

Guy Sorman: “Chile ya no es percibido como el país amigable que era”

INESTABILIDAD, impredecibilidad, pérdida de ventajas comparativas y equivocados enfoques en las reformas, son parte de los problemas que observa en Chile el filósofo y economista francés, Guy Sorman, quien atribuye estas dificultades a las decisiones tomadas por la administración de la Nueva Mayoría.

Si antes era un admirador declarado de las políticas económicas de nuestro país, que desde su punto de vista se comparaban con las de EEUU, hoy día cuestiona el nuevo rumbo, asegurando que el modelo chileno dejó de ser un ejemplo para el resto de América Latina.

¿Ve un cambio mayor en la conducción de Chile con la administración de la Presidenta Michelle Bachalet? ¿Han cambiado sus fundamentos? 

—En Chile un principio básico y uno de los más importantes es la estabilidad. Cuando cambian las reglas, se modifica el sistema tributario, se añade elementos disruptivos a la estabilidad. El problema no se trata de que los niveles de impuestos se hayan modificado, sino que los tributos y la regulación se han vuelto impredecibles. Eso fue lo que al parecer no comprendieron en el gobierno chileno con su reforma.

Empresarios y emprendedores sabían que Chile era un lugar estable y predecible, esa era la razón por la que invertían. Pero ahora el sistema se ha vuelto inestable e impredecible, lo que tiene consecuencias negativas tanto en la inversión doméstica como extranjera. No se trata de un asunto político, porque la estabilidad la pueden introducir gobiernos de izquierda o de derecha.

¿Qué tan inestable es percibido Chile? 

—Lo suficiente como para preocuparse, porque las consecuencias ya son visibles. La inversión se está desacelerando, al igual que el crecimiento. Por supuesto, esto no ocurre exclusivamente por culpa del gobierno. También hay razones externas que tienen que ver con el mercado global, como la desaceleración en China. De todas maneras se percibe que los inversionistas están un poco más reacios y que Chile ya no es un modelo económico para el resto de Latinoamérica.

Aun así, funcionarios estadounidenses que han visitado Chile, como Kurt Tong, vicesecretario Adjunto para Asuntos Económicos y Empresariales del Departamento de Estado de EEUU, aseguran que las inversiones estadounidenses siguen fuertes y que no están mayormente preocupados por la situación de Chile. 

—Eso tiene sentido si se compara al país con el resto de América Latina. Se puede decir que la situación no es buena, pero que rodeado de países donde la cosa anda peor es distinto. Por supuesto que lo están haciendo mejor que Brasil o Colombia, pero para Chile el modelo nunca fue América Latina, sino Estados Unidos, mirando sus reglas, legislación y predictibilidad. Ahora, la presidenta Bachelet está trayendo de vuelta a Chile a Sudamérica, así que ¡Bienvenido de regreso a Latinoamérica!.

Las reformas en Chile han continuado en medio de la desaceleración económica, ¿Cómo evalúa este proceso que las mismas autoridades llamaron seis meses atrás “realismo sin renuncia”? 

—Fuera de los slogan políticos, trato de entender lo qué está sucediendo en Chile. Es importante no politizar demasiado la economía, porque el problema surge justamente cuando se mezcla política y economía.

Desde un punto de vista puramente económico hay que hacer una distinción entre la desaceleración que es consecuencia de lo que ocurre en el mercado global y la que es consecuencia de la inestabilidad. Hoy salimos de la era de rápido crecimiento, ese que fue consecuenArcia del giro que tuvieron las economías de China e India hacia el libre mercado, generando una demanda global que crecía muy rápido, de lo cual se benefició Chile.

Ahora estamos en una nueva era, que yo llamaría de crecimiento normal, donde los países más grandes crecen entre 2% y 3% y los en desarrollo en torno al 5%. No puedes esquivar lo que pasa en el mercado global, siendo Chile un país pequeño, con un mercado pequeño.

En este nuevo escenario han caído los precios del cobre pero a un nivel normal, porque estaban muy altos. En este contexto, la ventaja comparativa de Chile eran dos cosas: empresas, incluyendo pequeñas, de orientación a las exportaciones y su estabilidad y predictibilidad, que es justamente lo que está en entredicho en estos momentos.

¿Inestabilidad y impredecibilidad son los mayores problemas de la economía chilena? 

—Chile arrastra otros dos problemas. Uno es que la competencia interna es muy limitada, el mercado local está muy regulado por lo que resulta difícil entrar. Si quieres empezar un emprendimiento en Chile o una compañía pequeña es muy difícil conseguir financiamiento o cualquier tipo de apoyo. Así, el número de empresas y emprendimientos en el país es muy reducido.

El segundo problema es que la mitad de la población vive en la pobreza. El mercado, que ya es pequeño, se reduce porque no todos están realmente en el mercado. La mitad de la población está en la periferia del mercado.

¿Cómo sacar a esa población de la pobreza e incluirla en el mercado? 

—El mayor drama de Chile es su mala educación primaria pública. Eso es lo que mantiene la mitad de la población en la pobreza. Fuera de Santiago no hay ninguna escuela primaria pública decente, por lo que la gente se mantiene en la pobreza.

En ese sentido, ¿qué le parece la reforma en curso?

—El gobierno se ha enfocado mucho en generar acceso gratuito a la educación superior para quienes no pueden pagarla, pero ese no es realmente el problema. Han olvidado la urgencia que hay en el sector primario, de contar con mejores profesores, traer la competencia entre las escuelas. Esas son las políticas que deberían seguir para mejorar la educación y sacar a más gente de la pobreza.

Pese a no considerarlo una prioridad, ¿le parece buena idea el acceso gratuito universal a la universidad? 

—La educación superior en Chile es bastante buena, no sólo a nivel regional sino mundial. Por lo que es una mala idea modificar un sistema que funciona bien. La gratuidad universal terminará por beneficiar a jóvenes de ingresos altos o altos medios, que saben que su educación es una inversión, por lo que deberían pagar ya sea en un establecimiento público o privado.

Si hay jóvenes que no pueden acceder pueden pedir créditos o recibir cierto apoyo del gobierno, pero el Estado debería centrar sus recursos en la educación primaria. El gobierno está totalmente equivocado en sus prioridades, por razones políticas o por las protestas, y se ha centrado en lo que funciona y no en mejorar lo que no funciona.

Además de la educación, ¿qué más puede hacer Chile para reducir la desigualdad?

—Debieran mirar sector por sector, mercado por mercado. La regulación actual frena la entrada de pequeños empresarios. También hace falta un sistema de sistema de crédito para las micro empresas. Digamos que tienes 20 años y quieres abrir un negocio muy pequeño, debieras poder contar con apoyo de la regulación y del crédito. Esa es la forma en que muchas personas podrían salir de la pobreza.

Considerando la situación externa e interna, ¿cómo ve a Chile de cara a los desafíos de 2016? 

—Chile se vio muy beneficiado por los altos precios de los commodities y aunque no me gusta hacer predicciones es probable que éstos sigan bajando, o quizá se estabilicen, pero no hay posibilidades de que suban en el futuro. Esto significa que Chile tendrá que reemplazar los beneficios que obtenía por los recursos naturales con exportaciones más creativas, como las que han explorado en la industria de los alimentos. La diversificación de exportaciones de alimentos puede compensar las pérdidas por los precios de los commodities. La clave es potenciar las marcas chilenas.

Si bien algunas de marcas de alimentos, vegetales y pescados son conocidas en la parte oeste de EEUU, en Europa nadie puede nombrar ni un solo producto chileno. “Hecho en Chile” no significa nada. Si compras algo hecho en Alemania significa que es resistente y técnicamente avanzado; en Francia, que es sofisticado, lo mismo en Japón.

Si es hecho en China, se sabe que la calidad no es buena, pero si es hecho en Chile simplemente no significa nada. La noción de branding en el mercado es muy importante y en eso deben trabajar las marcas chilenas pero también se debe promover la marca “hecho en Chile”.

No sé si el gobierno ha pensado alguna vez en esto. Recientemente, estuve en Corea del Sur y les dije exactamente lo mismo, porque todo el mundo conoce a Samsung pero nadie sabe que es coreana.

¿Pero Chile está a tiempo de trabajar en estos temas como para enfrentar la desaceleración actual? 

—Por supuesto. De hecho, no hay otra solución. En Chile no pueden hacer nada respecto a la desaceleración en China. Pueden esperar que India se comience a acelerar pero no generará la demanda de commodities que vimos en años previos.

En ese marco, es más importante garantizarles a los inversionistas que Chile es un país amigable. Y, fuera de que en el contexto latinoamericano puede ser diferente, Chile ya no es percibido como el país amigable que era para empresarios locales y extranjeros.

Publicado en Pulso.
Foto de Patricio Fuentes