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“El principal problema que tendrá Lenín Moreno es el propio Correa”

Noticia de La Tercera
2017-05-26

Guillermo Lasso, ex candidato de la oposición en Ecuador

“El principal problema que tendrá Lenín Moreno es el propio Correa”

Tras perder el balotaje, Lasso está de visita en Chile y expondrá hoy junto a Sebastián Piñera.

De todas formas, insiste en que fue víctima de fraude electoral. ‘Hoy Ecuador es un país partido en dos’, asegura.
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Fiorella Aste G.
Estuvo cerca de un mes fuera de la vida pública desde que perdió el balotaje del 2 de abril en Ecuador. Pero Guillermo Lasso reapareció en Chile esta semana -la misma en que asumió quien fuera su rival, Lenín Moreno- tras el llamado de un amigo cercano: Sebastián Piñera, a quien conoce hace años y con el que dará una charla hoy.

‘Coincidimos en el mismo hotel en un foro en Madrid y tuve la audacia de acercarme e invitarlo a cenar. Salimos y caminamos por el casco histórico de Madrid. Y obviamente tengo identidad con él’, dice Lasso sobre su vínculo con el ex mandatario chileno. En esta entrevista con La Tercera, da su mirada sobre su país y América Latina a un mes de las elecciones, que perdió por poco más de dos puntos.

¿Latinoamérica está girando hacia la derecha?
No están dejando la izquierda, están dejando estos populismos totalitarios, llamados gobiernos del Socialismo del Siglo XXI. No tienen nada de izquierda tampoco: son gobiernos populistas que actúan atropellando la institucionalidad del país, controlándolo todo, manejando mal la economía y siendo cómplices de la corrupción. América Latina se da cuenta que hay un hartazgo respecto de esos modelos.

¿Ecuador se dio cuenta de eso en las elecciones?
Se dio cuenta. Y nosotros ganamos las elecciones, pero es tal el descaro que se produjo un fraude.

¿En qué quedaron las denuncias que usted presentó?
El Consejo Nacional Electoral no aceptó el pedido de recuento total de votos y luego, de acuerdo con la ley, acudimos a la última instancia que es el Tribunal Contencioso Electoral, y ni siquiera admitieron nuestra denuncia. Ahí, desde el punto de vista legal, terminó el proceso. Políticamente, nosotros hemos dicho ‘damos vuelta la página’, lo que no es decir ‘arrancamos la página del libro’.

El miércoles, al asumir, el nuevo Presidente Lenín Moreno dijo que iba a entregar una lista de involucrados en los sobornos de Odebrecht. Esa es una de las medidas que usted sugirió ¿Significa que podría haber un acercamiento al nuevo gobierno?
Hemos planteado 10 medidas. Una de ellas es justamente presentar al Ecuador la lista de Odebrecht y llevar a cabo todas las investigaciones necesarias para que los culpables sean sancionados. Si Moreno hace eso, me parece que es un buen paso en función de la moral pública.

¿Usted buscará acercarse?
No, yo no buscaré acercarme. Lo que estoy dispuesto en función del interés de los ecuatorianos es dialogar públicamente una vez que hayan tomado algunas medidas que den legitimidad al gobierno y demuestren seriedad frente al futuro del Ecuador, que hoy es un país partido en dos.

¿Moreno se va a distanciar de Rafael Correa?
Yo anticipo que el principal problema que va a tener Lenín Moreno no es la oposición, sino el propio Correa y su partido. El puede estar cargado de buenas intenciones que no serán aplicables fácilmente, por este condicionamiento de un correísmo que durante los últimos 10 años le ha causado problemas al Ecuador.

¿Postulará nuevamente a la Presidencia de su país?
Acabo de terminar una elección, faltan cuatro años. Responder esa pregunta es muy anticipado.

Noticia de La Tercera
2017-05-26

“Los problemas de Ecuador no se arreglan con matices; requieren un cambio de fondo”

Noticia de El Mercurio
2017-05-21
Ex candidato Guillermo Lasso, ad portas del cambio de mando en su país: Ex candidato Guillermo Lasso, ad portas del cambio de mando en su país:

“Los problemas de Ecuador no se arreglan con matices; requieren un cambio de fondo”

El ex postulante llega esta semana a Chile. Insiste en que le robaron la elección, y fija tres condiciones para arribar a eventuales acuerdos con el gobierno de Lenin Moreno: liberar a los presos políticos, y derogar la ley de medios y el decreto que regula a las organizaciones sociales

Margaret Valenzuela

“Nosotros seguiremos en la lucha”, dice el empresario Guillermo Lasso ad portas de que asuma un nuevo gobierno en Ecuador. El pasado 2 de abril, Lasso fue derrotado en las elecciones presidenciales por el heredero de Rafael Correa, Lenin Moreno, en una reñida contienda electoral. La estrecha diferencia, de tres puntos, llevó al candidato opositor a pedir el reconteo total de los votos, que no le fue concedido.

Lasso dice tener la “absoluta convicción” de haber triunfado, pese a que los resultados oficiales le dieron el 48,8% de los votos, frente al 51,16% obtenido por Moreno. Y señala al “apagón electoral” del 2 de abril -un lapso de 20 minutos en la página web con los cómputos, después del cual cambiaron las tendencias- como un indicio del supuesto fraude que acusa. “Nosotros sostenemos que logramos una victoria por encima del 50% que no fue reconocida por las instituciones del correísmo”, afirma.
En cualquier caso, dice que la alta votación obtenida le impone una responsabilidad, pues “lo que dijeron los ecuatorianos fue ‘queremos un cambio’ “. Un viraje, agrega, no solo político, sino también económico, en un país donde temas como el empleo inquietan fuertemente a la ciudadanía, al punto que “lo que pudo ser un proyecto político que comienza en la trinchera de la derecha, liderado por un empresario, como algunos dicen, terminó siendo un proyecto político amplio, liderado por un demócrata”.

Lasso aterrizará en Chile este miércoles, el mismo día en que Moreno jurará como nuevo Presidente de Ecuador. Invitado por la plataforma de reflexión y debate “La otra mirada” (ligada a las fundaciones de Nicolás Ibáñez), dará una conferencia junto a su amigo, el ex Presidente Sebastián Piñera, este viernes, cuyo tema central será “América Latina, la batalla por la libertad”. También participará en un almuerzo con autoridades de la Universidad del Desarrollo y dictará una charla en la Universidad de los Andes. Eso, además de una cena privada en la casa del ex Presidente el próximo jueves.
-Más allá de la controversia por los resultados, ¿será diferente el gobierno de Lenin Moreno del que lideró Rafael Correa?
-Yo creo que el problema no es una persona, sino el modelo, y el modelo es de un gobierno que controla todas las instituciones en el ámbito judicial, electoral, instituciones de control como la Contraloría, Fiscalía, el Procurador. Es un problema de fondo de un modelo que no respeta la democracia liberal. Un modelo que se basa en un Estado de propaganda, que utiliza medios de comunicación públicos incautados para agredir a las personas que pensamos distinto, y para hacer propaganda que haga percibir, en lo interno y externo, una eficiencia en lo social que no existe.

-¿Pero ni siquiera ve un matiz entre Moreno y Correa, como el que algunos analistas señalan?
-Quizás habría que esperar, pero los problemas de Ecuador son tan serios, que no se arreglan con matices; lo que requieren es un cambio de fondo.
-¿Existe alguna posibilidad de construir acuerdos con el nuevo gobierno?
-Mire, yo soy un ecuatoriano que ama a mi país y estoy dispuesto a hacer lo necesario para producir aquel cambio que requiere la sociedad ecuatoriana, pero no puedo tener reuniones que no conduzcan a cambios de fondo en materia institucional, económica e incluso social. No podemos pensar que haya democracia en un país donde hay perseguidos políticos. El actual gobierno, si quiere convocar a un apoyo de la oposición que nosotros lideramos, debería comenzar por indultar a todos los perseguidos políticos. Si el gobierno los indulta a todos, no a uno o a dos, sino a todos, y deroga la ley de comunicación y el decreto 16 (que regula y registra las organizaciones sociales), yo empezaría a creer que hay un cambio.
-¿Será Ecuador uno de los últimos bastiones del chavismo o piensa que a la larga puede haber un viraje?
-Como le dije, el modelo será el mismo, habrá que esperar si hay matices, pero con matices no se arregla un problema de fondo de falta de empleo, de una economía que no crece, de unos prejuicios ideológicos y personales que no le permiten a Ecuador mantener relaciones abiertas, activas, frontales con países desarrollados como Estados Unidos o como la propia Unión Europea, con la que se firmó un acuerdo de comercio, pero casi de mala gana.
-¿Y cómo observa el panorama del ‘chavismo’ en la región, luego de los últimos procesos electorales en distintos países?
-Está debilitado, porque los precios de los principales productos que exportan estos países han caído, y creo que en el mundo global va a terminar esa etapa de bajas tasas de interés que de alguna manera beneficiaron un modelo económico populista. Ahora, la gran pregunta es qué es el poder chavista, y si usted se pone a reflexionar, llega a la conclusión de que es nada: nada más que populismo, totalitarismo; de hecho, no es de izquierda.
-¿Por qué lo dice?
-No comparto las ideas del socialismo, pero respeto al socialismo moderno, que usted lo puede ver en Europa o en el período de la Concertación chilena también. El socialismo del siglo 21 no tiene nada de izquierda ni de socialista; lo que tiene es de totalitarismo, de abuso, de atropello, de mal manejo de la economía y eso se expresa en lo que estamos viendo en la Venezuela de hoy, y lo que se va a ver más profundizado en Ecuador también.
-¿Qué lecciones le deja su campaña a la centroderecha en la región y de cómo debe enfrentar a una coalición de izquierda como ocurrirá en noviembre en Chile?
-Yo le diría que sí se puede, que hay que luchar y que no hay que quedarse en el mundo de las ideas, sino en el mundo de la acción. En mis recorridos he conversado con los jóvenes sobre cuál es su futuro y siempre me han hablado de emprendimiento, de la necesidad de asumir el destino de sus vidas en sus propias manos.
-¿No cree que le pesó su condición de empresario en la elección?
-Esa fue parte de una campaña sucia del propio gobierno desde hace 7 años, cuando yo manifesté mi intención de dedicarme a la vida política, pero no ha pesado en el pueblo ecuatoriano, porque por mí votó la mayoría. Es un prejuicio que quieren instalar en la mente de los ciudadanos para defender el modelo de partido único.
-¿Cómo se ve la situación de Chile desde el exterior?
-Le voy a contar un pequeño chiste. Un amigo le decía a otro: “¿Cómo está tu esposa?”, y el amigo le preguntó: “¿Comparada con quién?”. Entonces, si usted me pregunta cómo se ve a Chile, lo veo estupendamente bien comparado con países de América Latina. Que obviamente se pueden hacer mejor las cosas, claro que sí, y por eso está ahí la opción de Sebastián Piñera, pero comparado con América Latina… Yo creo que los chilenos debieran sentirse orgullosos.
-¿Qué visión tiene de la administración Bachelet? Siendo un gobierno de izquierda, ¿cabe algún punto de comparación con el gobierno de Correa?
-Sería injusto compararla con Correa. Yo creo que la Presidenta Bachelet es una demócrata que respeta las instituciones. Recuadro : “La Presidenta Bachelet es una demócrata que respeta las instituciones. Sería injusto compararla con Correa”, afirma el ex candidato opositor ecuatoriano.
“El socialismo del siglo 21 no tiene nada de izquierda ni de socialista; lo que tiene es de totalitarismo, de abuso, de atropello, de mal manejo de la economía”.
“La gran pregunta que les hice a los ecuatorianos fue: ¿Qué te piden a cambio de regalarte todo? ¿Tu libertad?”.
—Posición de Correa frente a juicio Chile-Perú:”A mí también me sorprendió, no correspondía a la tradición”-Durante el gobierno de Correa, a raíz del juicio por la demanda marítima peruana, existió un distanciamiento en las relaciones Chile-Ecuador. ¿Lo considera un error?
-Las relaciones internacionales entre Chile y Ecuador han sido siempre muy cercanas. No quisiera hacer una crítica a mi país en política internacional, pero al igual que a los chilenos, a mí también me sorprendió la decisión del gobierno de Correa sobre ese punto, porque no correspondía a la tradición de las relaciones entre ambos países.
“AMÉRICA LATINA NECESITA LÍDERES COMO ÉL”, DICE:–Su larga caminata con Piñera por las calles de MadridLasso cuenta que conoció al ex Presidente Piñera cuando este último daba una conferencia en Argentina. Después, en marzo de 2016, ambos coincidieron en Madrid, en la Fundación para la Libertad, de Mario Vargas Llosa, donde Piñera fue invitado como orador principal.
“En ese encuentro yo lo invité a cenar y él aceptó. Después de esa cena, tuvimos una larga caminata por el sector antiguo de Madrid y fue muy interesante porque fue una conversación para mí muy aleccionadora. Caminamos cerca de una hora y yo le pregunté mucho sobre su vida política, y siento que es una persona de la cual se puede aprender mucho y que tiene gran sentido del humor”, recuerda Lasso, quien el año pasado volvió a invitar al ex Presidente, ahora a Guayaquil.
Convencido de las opciones del ex Mandatario en los comicios de noviembre, dice que “América Latina necesita líderes como él”.
-¿Cómo debe enfrentar Piñera esta nueva elección presidencial?
-Yo no me atrevería a darle ningún consejo. Más bien, lo que quisiera decirles a los chilenos, al igual que a los españoles y probablemente a muchos otros países de América Latina, es que hay que tener mucho cuidado con las fórmulas populistas de los que se presentan como buenos y que hablan de libertad de expresión, pero que una vez en el poder quieren controlar a los medios de comunicación independientes. La gran pregunta que yo les hice a los ecuatorianos (y muchos se la respondieron y por eso votaron por nosotros) fue: “¿Qué te piden a cambio de regalarte todo? ¿Tu libertad?”.
-¿Qué candidato podría representar en Chile ese populismo que usted menciona?
-No estoy tan compenetrado con la política chilena del día a día y, por lo tanto, no me atrevo a poner un nombre, pero sí creo que Sebastián Piñera representa la libertad, la democracia y la prosperidad. Respetando a los chilenos y sin ánimo de inmiscuirme en política chilena, desearía que él vuelva a ser el Presidente de Chile, lo hizo muy bien y creo que con toda esa experiencia se puede convertir también en uno de aquellos líderes latinoamericanos que nos ayuden y nos apoyen en la defensa de la democracia y la libertad en toda América Latina.
-Su equipo sostuvo reuniones con Piñera y con algunos de sus ex ministros como Larroulet y Larraín. ¿En qué aspectos de su campaña terminó influyendo el ex Presidente?
-No le puedo señalar uno en particular, pero entiende muy bien cómo funciona la economía, y mi pensamiento es coincidente con el de él en muchos aspectos, sobre todo en materia de crecimiento económico, de generación de empleos y construir una red de oportunidades para el emprendimiento. Entonces, obviamente son ideas de libertad económica en las que yo coincido con el pensamiento del Presidente Piñera y de Felipe Larraín
-Piñera rescató de su campaña el sistema “Carpool Karaoke” y lo usó en la elección municipal…
-Cuando nos visitó en Guayaquil, después del almuerzo, le pedí al Presidente Piñera su autorización para que en el auto que yo iba a manejar existieran cámaras que fueran filmando nuestro diálogo. Él lo aceptó, y luego vi que aplicó esto en las elecciones municipales con los candidatos a alcaldes, lo cual me resultó muy interesante.

Noticia de El Mercurio
2017-05-21

Ex presidenciable de Ecuador identifica a los populistas

Noticia de Las Últimas Noticias
2017-05-26

Guillermo Lasso, de visita en Chile, salió segundo en la elección presidencial ecuatoriana

Ex presidenciable de Ecuador identifica a los populistas: “Son los candidatos que plantean refundar todo un país”

“América Latina está dividida: hay gobiernos democráticos, hay otros gobiernos de izquierda, que son respetables, y hay un tercer segmento que yo diría que son del socialismo del siglo XXI”, plantea.

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WASHINGTON GUERRA M.
Guillermo Lasso tiene bien claro que seguirá en política pese a la derrota que sufrió en abril pasado, cuando se concretó la elección presidencial en Ecuador que dio por ganador a su contrincante Lenín Moreno. El ex presidenciable no asistió al cambio de mando en su país, más bien prefirió viajar a Chile, invitado por la fundación La Otra Mirada, para dar una conferencia sobre populismo.

En abril, Lasso logró el 48,84% de los votos en su país, mientras que el candidato oficialista Lenín Moreno llegó al 51,16%. Lasso, no obstante, asegura que hubo un fraude en la elección: ‘El 2 de abril las encuestas a boca de urna nos daban una ventaja de seis puntos, y el conteo oficial de votos inicial marcaba esa tendencia. Pero hubo un apagón informático de 20 minutos y luego aparecieron escrutados el 90% de los votos y con la tendencia totalmente cambiada’, reclama. Por eso impugnó la elección, sin embargo, los resultados fueron ratificados.

‘No descarto presentarme nuevamente como candidato a presidente. Pero faltan cuatro años. Sí tengo claro que seguiré en política’, dice. Y acusa: ‘En la campaña, que no fue fácil, debí competir con el Estado candidato , es decir, con el candidato del oficialismo, que gobierna en mi país, y que utilizó todos los poderes del Estado en favor de ese candidato y en contra de la oposición’.

-Usted ha sido crítico de gobiernos de izquierda como el venezolano y el cubano. ¿Qué crítica les hace a esos regímenes?

-Los gobiernos de Venezuela y Cuba son populistas porque atropellan o abusan de las instituciones, despilfarran dineros públicos y, de alguna manera, protegen la corrupción. La batalla por la libertad es la batalla contra aquellos gobiernos populistas.

-Además de Venezuela y de Cuba, ¿encasilla a otro país en ese lote?

-A Ecuador, especialmente por el gobierno que recién terminó de Rafael Correa. Pero más allá de eso, América Latina está dividida: hay gobiernos democráticos, hay otros gobiernos de izquierda, que son respetables, y hay un tercer segmento que yo diría que son del socialismo del siglo XXI, que de socialistas no tienen nada y de izquierda tampoco.

-A propósito del populismo, del cual es muy crítico. Ningún candidato, en ninguna parte del mundo, se va a declarar populista. ¿Cómo se puede determinar a un candidato populista?

-Cuando en planteamientos concretos dicen vamos a refundar el país , necesitamos una nueva constitución; y cuando llegan a esa asamblea constituyente, empiezan a plantear, por ejemplo, mecanismos de participación ciudadana, ofrecen una democracia directa donde es el ciudadano el que decide todo lo que sucede en el gobierno. Cuando llegan a gobernar, el poder lo tiene totalmente el presidente de la República. Los populistas son los candidatos que plantean refundar todo un país.

-O sea, ¿está en contra de cambiar la Constitución de un país?

-Mire, cuando se escuchan los conceptos de asambleas constituyentes, nueva Constitución y la necesidad de una participación directa de los ciudadanos yo diría prendan un foco amarillo porque es riesgo de ser gobierno populista.

-¿Qué otras características se pueden encontrar en un gobierno populista?

-Los gobiernos populistas tienen un manual muy claro que desfavorece la inversión local e internacional porque generan desconfianza bajo un concepto de que el Estado es todo y empiezan a gastar más allá de lo que produce el gobierno. Por eso, cuando hablo con los jóvenes les digo asume el destino de tu vida en tus propias manos . No dependas de las ofertas como educación gratuita, estudia con bonos, becas, cuidado: todo el que ofrece eso, quiere algo a cambio y eso es su libertad.

-En otro tema, ¿pertenecer a la prelatura del Opus Dei le jugó en contra en la última elección?

-No influyó, ni siquiera estuvo en el debate.

-¿Por qué está a favor de la unión civil de dos personas del mismo sexo, pero en contra del matrimonio homosexual?

-Porque el matrimonio es la unión de dos personas de distinto sexo. Pero el Estado ecuatoriano es laico y dije que no voy a inmiscuirme en influir en las opciones de cada ecuatoriano.
Recuadro :
‘Los gobiernos de Venezuela y Cuba son populistas porque despilfarran dineros públicos’

Guillermo Lasso

 

Noticia de Las Últimas Noticias
2017-05-26

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda”

Noticia de El Mercurio
2017-01-08

Jonathan Haidt, destacado psicólogo social estadounidense:

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda”

El autor de “The Righteous Mind” aborda el creciente tribalismo en la sociedad actual y llama a valorar la diversidad política como el tipo de diversidad más importante.

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HARALD BEYER y ALVARO FISHER Para “El Mercurio”
Esta semana visitó Chile, invitado por el Centro de Estudios Públicos y La Otra Mirada, el destacado psicólogo social Jonathan Haidt, profesor de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. En los últimos años ha estado estudiando los fundamentos morales de la política y las formas de superar las “guerras culturales” de forma de promover una mayor civilidad en la política. Sobre estos asuntos conversó el profesor Haidt con “El Mercurio”.

-¿Por qué es importante estudiar los fundamentos morales de la política?

“Mucho de lo que nos divide está relacionado con estos fundamentos. Por ejemplo, las personas de izquierda tienden a ver los fenómenos sociales principalmente a partir de un eje altruismo versus daño y opresión, porque esos son los fundamentos centrales de su propia moralidad. Le puede parecer incomprensible, entonces, que otros no vean dichos fenómenos a través del mismo prisma. Las personas de derecha tienden a enfocarse en asuntos tales como el honor, el respeto o la lealtad y pueden encontrar insólito que estos estén ausentes en la izquierda. Pero ambos grupos están compuestos de seres morales y no inmorales como a menudo estos grupos se ven unos a otros”.

-¿Cómo se logra crear un terreno común en el que se pueda hablar sobre moralidad en términos más generales?

“Muchas personas han tratado de buscar la moralidad universal a nivel de actos. ¿Qué actos son universalmente malos? ¿Matar a los padres de uno? No necesariamente. ¿Matar a los hijos de uno? No necesariamente. No creo que sea útil buscar actos universales. Lo que yo he hecho a partir de la antropología y la psicología evolucionista es entender las bases fundantes, provistas por el entorno y la evolución, sobre las cuales podemos construir moralidades culturalmente variables. Este ejercicio nos permite encontrar muchos puntos en común, a los que llamamos fundamentos morales. De modo que en cada sociedad las personas le otorgan gran importancia al cuidado y a la crianza, a la justicia, encontrándose en todos lugares en grandes cantidades. Los otros fundamentos son más variables. Así, gran parte de las sociedades le asignan énfasis a la libertad, pero no todas. Otra parte importante privilegia la autoridad, pero no todas. Otras sociedades le dan importancia a la lealtad. Si se miran los fundamentos, es fácil darnos cuenta de que sí, somos una sola especie y que también tenemos las mismas ‘papilas gustativas’, pero comemos comidas distintas”.

-En su libro “The Righteous Mind”, usted introduce la idea de que nuestros actos y opiniones son a menudo el resultado de nuestras intuiciones morales, aunque después intentemos racionalizarlos.

“En efecto, somos buenos para encontrar justificaciones para cualquier cosa que hemos hecho, e igualmente somos muy buenos para criticar y quejarnos ante cualquier persona con la que tengamos una diferencia. Ahora si bien esto es natural, bajo ciertas circunstancias puede conducir a situaciones poco deseadas. Como señalaba antes, somos criaturas tribales, y de un momento a otro nos agrupamos y enfrentamos los valores de otro grupo. Por eso construimos instituciones que nos permiten superar ese tribalismo. Pero es muy fácil corromper las instituciones y llevarlas a la política partidista y tribalismo”.

-Este tribalismo parece estar en ascenso. ¿Qué lo explica?

“En Estados Unidos hay muchas causas. Entre otras, un proceso de ‘purificación’ de nuestros principales partidos. Desde la década de los 90, un partido se ha derechizado y el otro se ha izquierdizado. Se ha producido una desconexión entre ambos y entre los votantes de estos partidos. La evolución de los medios también ha jugado un rol. Han crecido aquellos que permiten confirmar los peores prejuicios de cada uno de nosotros. También el término de la Guerra Fría; la pérdida del eterno rival que era una fuente de cohesión del país relevante. También la inmigración, que después de un período largo de estancamiento creció rápidamente en los años 70 y 80, ha producido incomodidad. Por último, mencionaría la forma en que han impactado las redes sociales que aceleran las tomas de posiciones y el tribalismo”.

-Usted ha insinuado que junto con este fenómeno se ha instalado en la sociedad estadounidense el imperio de lo políticamente correcto, e incluso se amenaza la libertad de expresión. ¿Podría explicar este fenómeno?

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda. En la derecha, esta se encuentra relacionada con el fundamentalismo. En la izquierda, está emergiendo una nueva y potente moralidad durante los últimos diez o veinte años que pretende decirle a la gente qué puede pensar o hacer. No deja de ser inquietante que en los Estados Unidos, donde creemos ser los campeones de la libertad de expresión, esta libertad sea vista como una herramienta para que poderosos hombres blancos puedan decir cosas racistas y sexistas. Al mismo tiempo, al privilegiarse a toda costa la protección de los sentimientos de grupos específicos en nuestras universidades se está corriendo el riesgo de limitar la libertad de expresión. Si esto se instala, es el fin de las universidades como las conocemos”.

-De cierto modo, parece que tanto la intolerancia en la izquierda como en la derecha es una expresión de tribalismo y guerra.

“¡Exactamente! Se ve el mundo dividido por las fuerzas del bien y del mal; las fuerzas de la luz y de la oscuridad. Se están hiperactivando nuestros sentimientos tribales morales, ¡mientras que la tradición liberal era lo opuesto! Era un modo de permitirle a la gente vivir en conjunto a pesar de sus diferentes objetivos y deseos en la vida”.

-¿Cuáles son las diferentes herramientas de las que disponemos para deshacernos de los elementos que nos dividen en el siglo XXI? ¿Tenemos herramientas con las que trabajar?

“Creo que tenemos que cambiar la forma en que pensamos la diversidad. En Estados Unidos, diversidad se relaciona generalmente con raza, género y orientación sexual. Nos falta mucho, pero hemos avanzado en eso; a la vez, nuestras divisiones políticas están empeorando cada vez más. Ahora tenemos que abordar la diversidad política como el tipo de diversidad más importante. En segundo lugar, está el tema de las redes sociales. Necesitaremos enseñarles a nuestros jóvenes algo de responsabilidad digital, y también a las empresas. Eso significa enseñar a las personas a dar el beneficio de la duda para no tirar bencina sobre incendios y no unirse a linchamientos colectivos”.
Recuadro :
”Se están hiperactivando nuestros sentimientos tribales morales, ¡mientras que la tradición liberal era lo opuesto! Era un modo de permitirle a la gente vivir en conjunto a pesar de sus diferentes objetivos y deseos en la vida”.
Harald Beyer es director del Centro de Estudios Públicos y Álvaro Fisher es presidente de la Fundación Ciencia y Evolución.

 

Noticia de El Mercurio
2017-01-08

Jonathan Haidt: “Trump habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias”

Noticia de www.cnnchile.com

Jonathan Haidt: “Trump habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias”

29 de Diciembre, 2016 – 23:45 Hrs.

Psicólogo aseguró que la estrategia del presidente electo “debería funcionar en casi todos los países”.

El psicólogo social estadounidense, Jonathan Haidt, conversó con CNN Chile desde Nueva York y analizó diversos termas que abarcaron la agenda internacional, como la crisis de confianza en la política y la inmigración.

Sobre este último punto, el especialista afirmó que en Estados Unidos la asimilación entre culturas “en los años 20 EE.UU. cerró la puerta y tuvimos una actitud general de asimilación”, la que a su juicio funcionó en el siglo XX pero no necesariamente en el siglo XXI.

Sobre el mandatario electo, Donald Trump, dijo que “pareciera tener algo muy personal que hace que sienta miedo de todo”.

“Algo particular sobre la psicología de Donald Trump es que tiene esta alta sensibilidad de desagrado y que habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias, que son partidarios de mantener las divisiones y alejar a cualquiera es diferente y eso es algo dañino”, complementó.

En esa línea, dijo que esa es una estrategia que “debería funcionar en casi todos los países”.

Sobre el escenario político mundial, Haid dijo que “la democracia está enfrentando una serie de desafíos”.

Noticia de www.cnnchile.com

Jonathan Haidt y el choque entre globalización y nacionalismo

Noticia de Pulso Economía & Dinero
2016-12- 27

ENTREVISTA CON EL PSICÓLOGO SOCIAL DE LA ESCUELA DE NEGOCIOS DE LA U. DE NUEVA YORK

Jonathan Haidt y el choque entre globalización y nacionalismo: “Soy pesimista sobre la posibilidad de que la disputa disminuya”

 

Una entrevista de FRANCISCA GUERRERO Una entrevista de FRANCISCA GUERRERO EL CONFLICTO es eterno, según Jonathan Haidt, psicólogo social de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, que no se siente optimista respecto a la disputa moral que se libra en nuestros tiempos. Globalización versus nacionalismos, la irrupción de las redes sociales y el aumento de la inmigración son factores que generan cada vez más tensiones en el mundo desarrollado, escenario en el que no descarta una confrontación más violenta.
El académico, que el próximo 4 de enero ofrecerá la conferencia ‘¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?’, organizada por el CEP y La Otra Mirada, también trabaja en torno al sistema ético de las organizaciones. En ese marco, asegura que si muchos quebrantan la ley en una industria, como en los casos de colusión, no se puede culpar a manzanas podridas sino a todo el cajón.
Usted ahonda en la diputa moral que existe entre las personas respecto a su percepción sobre la economía, ¿podría explicar este concepto?
—Siempre va a haber conflictos en los grupos humanos, a veces simplemente es por los recursos, pero incluso en esos casos la gente tiende a entenderlo como una disputa moral, donde se tiene cierto derecho que otro está violando. La disputa es eterna, lo ves en el budismo, hinduismo, en la biblia.
En general los conflictos son específicos en cada país, pero estos conflictos son cada vez más similares unos de otros. Están creciendo los populismos en Gran Bretaña, Estados Unidos, Polonia, Hungría, en realidad en toda Europa y algunos están ganando fuerza. Personalmente, creo que en el siglo XXI habrá varios conflictos, uno de ellos en torno a la globalización, que se ha expandido con la prosperidad pero que ha intensificado la desigualdad en muchos países.
Otro tiene que ver con las redes sociales, que solo en los últimos años han permitido que todos sepamos lo que está pasando al otro lado. Con esto, la política se está volviendo algo mucho más personal. Lo tercero es el aumento de la inmigración en todos los países, lo que tiene un amplio efecto sociológico.
Hay varios países que están experimentando estas tres tendencias, lo que se traduce en ira política y polarización.
¿Forman parte de esto los cuestionamientos al libre comercio que atraviesan el triunfo de Donald Trump y del Brexit?
— Claro, es parte de la división emergente entre globalización y nacionalismos. Los partidarios de la globalización están generalmente en el ala izquierda de la moral, mientras que los nacionalistas están más cercanos a la derecha. Es fundamentalmente una discusión sobre la legitimidad del levantamiento de muros.
Los partidarios de la globalización no se sienten cómodos con la idea de los muros, creen en el libre movimiento de las personas, lo que se liga bastante a la idea que defiende la Unión Europea. En tanto, los nacionalistas tienden a ser más patriotas, más hostiles frene a la influencia extranjera en sus propios países, por lo tanto la sola idea de sobrepasar las líneas fronterizas es perturbador para los nacionalistas.
Si el comercio hubiera cumplido las promesas que hizo el siglo pasado, no habría tanta discusión al respecto. Pero debido a que al menos en Estados Unidos los tratados de comercio son negociados por miles de lobbies que representan interesas corporativos, no es claro quién realmente está hablando por la clase trabajadora.
En EEUU hay una división muy grande en relación a la gente que se ha visto beneficiada por la globalización, especialmente en ciudades donde la gente se ha visto dañada, por ejemplo en zonas rurales, en el medio oeste, en esos lugares donde triunfó Donald Trump.
¿Cree que esta disputa moral pueda llegar a una confrontación más violenta?
— En general soy muy pesimista sobre la posibilidad de que esta disputa disminuya en lugar de ponerse peor, bastante peor. La única esperanza que tengo es que los niveles de violencia en estos términos son mucho menores a los que vimos, por ejemplo, en los años ‘60.
En esos años Estados Unidos también estaba muy dividido pero había mucha más violencia, hubo mucha más muerte como respuesta a la ira política. Hasta el momento acá tuvimos elecciones muy divididas y en el peor de los casos, algunas peleas entre personas, pero nadie fue asesinado por las elecciones. Los niveles de violencia aún son muy bajos, pero no sé cuánto va a durar eso.
En su trabajo también aborda los sistemas éticos para las empresas ¿A qué se refiere exactamente?
— Es una forma de mirar a las compañías como sistemas complejos compuestos de personas individuales. Por lo tanto, si quieres mejorar los activos de una organización no puedes sólo hablar de ello, no puedes solo incentivarlos. Hay que mirar los diferentes niveles de análisis (individual, grupal y social), contar con una mirada sistémica.
Eso es lo que estamos tratando de hacer: aplicar el comportamiento de la investigación científica a los sistemas para mejorar la ética en los negocios.
¿Cómo una empresa puede desarrollar un sistema ético?
— Cada empresa tiene su propia cultura, por lo tanto, sus líderes tienen que estar atentos a ella y preguntarse qué pueden hacer para mejorarla. Actualmente en Estados Unidos la ética se aboca casi completamente al cumplimiento de los objetivos que impone la ley, tienen sistemas operando para medirlo y una capacitación que apunta en esa dirección. Cuando se piensa solo en cumplir la ley, los asuntos éticos se transforman en un obstáculo y estamos tratando de cambiar eso, que la ética vaya más allá del cumplimiento de esos estándares legales.
En ese marco, ¿cuáles son los temas más importantes para los sistemas regulatorios?
— Los sistemas regulatorios debiesen preocuparse de que no se incentiven las cosas equivocadas. La mayoría de los sistemas regulatorios son desarrollados por economistas, que no saben mucho de psicología. Por ejemplo en Estados Unidos en 1992 la ley se cambió para que cuando una compañía quiera pagar a un ejecutivo más de US$1 millón al año ese gasto no sea deducible, a no ser que la compañía pague por el sistema que puso en operación.
Los economistas apuestan a impulsar a los líderes a alcanzar metas de rendimiento, por ejemplo el precio más alto de una acción, pero esto puede ser una idea terrible, porque siempre que estableces metas concretas la gente las alcanza sea como sea, harán lo que sea posible para cumplirlas. En los ‘90 vimos mucho eso, que se establecían metas concretas en lugar de pensar en el bienestar de la compañía a largo plazo.
En Chile hemos visto muchos casos de colusión, en medicamentos, papel tissue y pollos.
¿Cree que se pueda atribuir a la falta de un sistema ético en nuestra cultura empresarial?
— No conozco mucho de Chile, por lo que no puedo hablar de su cultura. Pero aquí es donde caben los tres niveles de análisis: el más bajo es el individual y sabemos mucha de su psicología, en del medio es la cultura de la organización que afecta al grupo, el más alto es el sistema en el que está inserta, lo que incluye la ley y la regulación, pero también considera la cultura nacional.
Por lo tanto, al ver cómo se comporta una empresa en Chile, en relación a una en China o Suiza, va a ser muy diferente. Respecto a la colusión, es importante que exista una regulación consistente. Si el problema es de dos ejecutivos, las normas de la empresa pueden operar.
Cuando se ve que es algo que va más allá de unas pocas personas, es posible que se requiera de normas sobre lo que es bueno para el país.
Detectar los casos es difícil, porque los empleados que lo ven sienten que sacarlos a la luz es una traición a su equipo, pero lo que debe importar en este caso es el bienestar de la compañía a largo plazo.
En casos como estos hay gente que culpa a los individuos, pero hay quienes consideran que es algo propio del afán de acumular ganancias en el capitalismo.
¿A quién es más justo responsabilizar?
— Desde el punto de vista psicológico nos gusta culpar a individuos. Nos gusta encontrar a la manzana podrida. Es mucho más fácil. La idea central de los sistemas éticos apunta a la psicología social. Todos estamos muy influenciados por el ambiente y por lo que la otra gente está haciendo. Los sistemas éticos ponen más atención al cajón que a la manzana. Si hay industrias donde la mayoría de las personas está quebrantando la ley no puede ser por una manzana podrida, sino por el cajón. Si algo es común en una industria es porque se trata de un problema sistémico.
Teniendo eso en cuenta, hay que tener presente que dos manzanas podridas realmente pueden estropear al grupo. Por lo que de todas maneras los individuos importan. Recuadro : ‘Cuando se piensa solo en cumplir la ley, los asuntos éticos se transforman en un obstáculo’.
‘Si hay industrias donde la mayoría está quebrantando la ley no puede ser por una manzana podrida’.
‘Los sistemas regulatorios debiesen preocuparse de que no se incentiven las cosas equivocadas’.
‘Siempre que estableces metas concretas la gente las alcanza sea como sea’.
‘La globalización se ha expandido con prosperidad pero ha intensificado la desigualdad’.
‘No está claro quién realmente está hablando por la clase trabajadora (en la discusión de acuerdos comerciales)’
‘La única esperanza es que los niveles de violencia son mucho menores a los que vimos en los ‘60’.
‘Los partidarios de la globalización no se sienten cómodos con los muros, creen en el libre movimiento de personas’.

Noticia de Pulso Economía & Dinero
2016-12- 27

Mario Vargas Llosa: “Los populismos están sufriendo derrotas sistemáticas”

Por Cecilia Guzmán y Magdalena Piñera

Cumplió 80 años en marzo de 2016 y desde entonces el mundo ha celebrado al Premio Nobel de Literatura como nunca antes lo había hecho. Acompañado de su nueva pareja, Isabel Presley –de quien no le gusta hablar en público, pues es muy celoso de su privacidad–, se lo ha visto muy animado con su vida y también con mucha energía para defender las ideas de la libertad y criticar los populismos en América Latina e incluso en Estados Unidos.

No solo ha tenido una intensa agenda de actividades en varios países. Recientemente estuvo en Chile, Argentina y Brasil. Revista “Cosas” lo acompañó en este periplo y pudo conversar con él sobre el amor, la libertad, la literatura y la política.

–¿Cómo ve usted en América Latina el tema de los populismos que han ido avanzando?

–Tengo una visión más bien optimista de América Latina, creo que incluso los populismos están sufriendo derrotas sistemáticas. El caso de Bolivia ha sido muy interesante, Evo Morales intentaba reelegirse por tercera vez y los bolivianos, de manera clarísima, dijeron: NO. ¡Basta! Creo que ha sido un golpe duro para el populismo boliviano, que estaba muy arraigado, y una derrota personal de Evo Morales, a quien yo considero un líder absolutamente populista, ya que encarna todos los defectos del populismo.

“Creo que es muy interesante como retrocede el populismo en Venezuela. Hoy en día no hay ninguna duda de que la inmensa mayoría de los venezolanos está harta de un régimen que ha empobrecido enormemente al país, que ha traído carestía, desabastecimiento, la más alta inflación del mundo y una criminalidad que es también una de las más altas a nivel mundial. El pueblo venezolano está harto de este régimen que solo ha traído miseria y violencia al país, siendo que pretendió ser el modelo latinoamericano de un socialismo del siglo XXI. Hoy esa promesa está en ruinas, está deshecha y no creo que haya nadie que esté más o menos lúcido y sensato que vea en Venezuela un modelo para el futuro latinoamericano.

“Es por esto que yo creo que la democracia, aunque sea por razones negativas, está teniendo una oportunidad que no ha tenido en el pasado y eso me parece que es muy positivo”.

–Y en el caso particular de Argentina, que sabemos está saliendo de un sistema populista, ¿qué éxito va a tener el Presidente actual con todas las medidas que se están tomando…?

–Yo creo que va a tener éxito. Argentina estaba entrampada por el populismo que había frenado todas la oportunidades de crecimiento del país. Era un aislamiento realmente suicida. Las primeras medidas que ha tomado el gobierno de Macri son todas muy sensatas, de gran coraje, que por supuesto tienen un costo. Pero, bueno, ya sabemos que el populismo sacrifica el futuro inmediato en nombre de un presente que es completamente fugaz. Tengo la seguridad que, gracias a los grandes recursos naturales y humanos que tiene Argentina, estas correcciones radicales van a lograr que el país despegue otra vez; van a atraer inversiones. Se ha integrado nuevamente a los mercados del mundo, dejando atrás este aislamiento que era suicida. De tal manera que creo que, pasado este tránsito difícil y costoso, este país debería empezar a recuperar todo el tiempo perdido. Creo que es un caso que puede tener mucha resonancia en el resto de América Latina. Es un fracaso para las ideas populistas, pues las ideas que está aplicando el Presidente Macri son muy positivas: democracia política, economía de mercado, incentivos para la inversión. Ese modelo no ha fracasado nunca cuando se ha aplicado de manera coherente.

–Pero la gente hoy en Argentina puede reclamar que las medidas que han tomado en el corto plazo la están afectando negativamente en su vida diaria…

–Naturalmente, pero siempre hay un costo que pagar. Cuando un país entra en un período de populismo, desarmar el camino siempre cuesta; eso es inevitable. Si uno sincera la economía y acaba con los subsidios que son destructores de la economía, siempre hay un costo que pagar. Pero pienso que los argentinos han pasado 12 años por períodos tan absolutamente destructivos para todas las bases de la creatividad empresarial, que precisamente por la riqueza de los recursos argentinos la recuperación será bastante rápida. Hay una inflación que, claro, ha crecido, pero la razón de esto no está en las medidas actuales, está en la insensateces de los 12 años del kirchnerismo, y la impresión que tengo es que ese período de tránsito –por tratarse de la Argentina y los recursos que tiene– va a ser más bien corto y que los beneficios se van a ver en un futuro próximo. Y creo que eso puede tener una gravitación sobre Latinoamérica bien importante.

–¿Y qué pasa en Perú? ¿Qué riesgos ve usted si triunfa Keiko Fujimori?

–Bueno, en Perú digamos que desde la caída de la dictadura de Fujimori, nosotros hemos tenido un período muy positivo. Un triunfo de ella sería muy grave, sería como una legiti- mación a posteriori de una dictadura que fue muy corrupta y muy cruel, muy sanguinaria. Pero creo que hay muchas esperanzas, no hay que desmoralizarse. Creo que Pablo Kuczynski debería ganar las elecciones si es que prevalece la sensatez. Se trata de una persona muy preparada, con mucha experiencia, que ha pasado por el gobierno de manera impecable, con grandes credenciales, que conoce muy bien el Perú y tiene un equipo magnífico. Consolidaría mucho todos los esfuerzos que se han hecho para democratizar el país, abrirlo al mundo, integrarlo a los mercados mundiales. Yo tengo esperanzas de que prevalezca la candidatura de Kuczynski, porque sería un refuerzo para la democracia política, la economía de mercado y para Perú.

–¿Usted ve en Keiko la reedición del fujimorismo en los ’90?

–Digamos, es el mismo equipo, la misma gente. Ella ha sacado a los más impresentables, pero el grueso del liderazgo fujimorista es el mismo. Y están todos los presos fujimoristas, los ladrones, los asesinos, esperando que se abran los calabozos, y si pasan directo al poder, mejor para ellos ¿no? Ese es el criterio que tienen con la candidatura de Keiko.

–¿Qué opina de la situación que está viviendo Brasil con la Presidenta Rousseff?

–Contrariamente a lo que se dice, pienso que lo que hay en Brasil es algo muy positivo: una voluntad popular de moralizar el país y de acabar con la corrupción que ha gangrenado las instituciones brasileñas. Esta gran movilización popular no está pidiendo el comunismo ni que desaparezca la democracia, ¡no!, está pidiendo un saneamiento de la democracia, un perfeccionamiento de las instituciones democráticas, y eso es sano a la larga. Brasil va a salir como una democracia muy regenerada luego de este proceso de impeachment a Dilma, que es solamente la heredera de Lula. La corrupción no comienza con Dilma Rousseff, tiene una tradición muy larga, pero es en el gobierno de Lula donde el grueso de la corrupción –que hoy está siendo denunciada y juzgada– se manifestó. Entonces, creo que es positivo para una democracia que experimente una catarsis como la que está viviendo hoy Brasil.

“Contrariamente a lo que se dice, pienso que lo que hay en Brasil es algo muy positivo: una voluntad popular de moralizar el país y de acabar con la corrupción que ha gangrenado las instituciones brasileñas”, afirmó el Nobel a sus entrevistadoras, Cecilia Guzmán y Magdalena Piñera M.

–¿Cómo evalúa el fenómeno de Trump en Estados Unidos?

–El fenómeno Trump es muy preocupante porque es populismo que entra por la puerta grande en Estados Unidos, donde creíamos que había suficientes vacunas contra el populismo. Sin embargo, no es así. Yo espero que no llegue a la Presidencia de Estados Unidos. Sería muy dañino que una persona como él, que es la encarnación misma del populismo, llegara a presidir un país que gravita enormemente sobre todos nosotros. Creo que sería para Estados Unidos, y para el mundo, algo muy grave. No creo que ocurra. Creo que si Hillary Clinton es el candidato republicano, ella ganaría fácilmente las elecciones.

SUS MEMORIAS

–Entrando en otro tema, ¿cómo definiría la libertad?

–Yo creo que la libertad es una posibilidad de elegir un tipo de vida, un tipo de trabajo, un tipo de conducta y, mientras más amplias sean las opciones para elegir uno su propia vida de acuerdo a sus propias convicciones, hay más libertad en el país. La libertad es algo unívoco, no es algo que se pueda dividir, elegir una libertad económica sin una libertad política o una libertad política sin una económica. Eso es imposible. Todos los intentos que se han hecho, por ejemplo, en las dictaduras militares o con el desarrollismo, han fracasado porque la libertad es indivisible. Si la libertad opera en el campo político también debe operar en el campo económico, en el campo social e individual. Los países que lo han entendido así y han aplicado la libertad en esta manera son los que han progresado más.

–¿Va a escribir alguna vez una segunda parte de sus memorias, después de “El pez en el agua”?

–Pues, tal vez. Espero tener tiempo y energías suficiente para hacerlo, pero la tentación de hacer una segunda parte de “El pez en el agua”, que complete toda la experiencia vital, por lo menos pública, sí está ahí y es una tentación que tengo muy presente.

–¿Qué escritores jóvenes latinoamericanos cree que tienen más proyección?

–A los escritores más jóvenes no los conozco suficientemente como para empezar a hacer discriminaciones, pero sí puedo recomendar a tres escritores de nuestra época que son muy importantes. En lengua española, por ejemplo, Javier Cercas. Es un escritor muy interesante, joven relativamente y que tanto en sus novelas como en sus ensayos ha expresado de una manera muy inteligente y muy creativa los grandes problemas de nuestro tiempo.

“También está el caso de Coetzee, que es un escritor muy, muy interesante, porque precisamente, por ser sudafricano, ha tenido que enfrentarse a problemas que son turbulentos, vinculados a la violencia social y política, y la descripción que hace él de ese mundo en sus novelas como en sus ensayos es inmensamente creativo, atractivo. “Quizás entre los escritores latinoamericanos recomendaría a Juan Gabriel Vásquez, colombiano, que me parece un novelista muy interesante, comprometido. Tiene una gran originalidad literaria y, al mismo tiempo, una gran preocupación de tipo social y político. El último libro que leí de él me gustó muchísimo; se llama ‘La forma de las ruinas’ y es sobre dos magnicidios que ocurren en la historia de Colombia y creo que la descripción que hace de la problemática colombiana valdría para la gran mayoría de países latinoamericanos. Y hecha desde el punto de vista estrictamente literario, artístico, creativo”.

SOBRE ISABEL PRESLEY

–Y, ¿cómo definiría el amor?

–Bueno, el amor es un enriquecimiento extraordinario de la vida por razones de tipo sentimental, emocional, pasional. El amor es privado fundamentalmente. Su exhibición pública es como suicida. Quienes viven el amor, lo viven de una manera muy particular, como un enriquecimiento del mundo, de la vida y de lo que no pueden participar los demás. El amor es privado y tiene que mantenerse en ese ámbito justamente para que sea tan fecundo, tan rico, tan renovador de la experiencia vital.

–¿Le molesta esta exposición mediática?

–Me molesta mucho. Creo que es un fenómeno de nuestro tiempo que tiene que ver con la violación de la privacidad. La privacidad es muy importante preservarla. La civilización es también la defensa de esta privacidad y la cultura moderna, lamentablemente, la transgrede sistemáticamente a través del periodismo amarillo, del periodismo de escándalos.
Fuente: Revista Cosas

Guy Sorman: “Chile ya no es percibido como el país amigable que era”

INESTABILIDAD, impredecibilidad, pérdida de ventajas comparativas y equivocados enfoques en las reformas, son parte de los problemas que observa en Chile el filósofo y economista francés, Guy Sorman, quien atribuye estas dificultades a las decisiones tomadas por la administración de la Nueva Mayoría.

Si antes era un admirador declarado de las políticas económicas de nuestro país, que desde su punto de vista se comparaban con las de EEUU, hoy día cuestiona el nuevo rumbo, asegurando que el modelo chileno dejó de ser un ejemplo para el resto de América Latina.

¿Ve un cambio mayor en la conducción de Chile con la administración de la Presidenta Michelle Bachalet? ¿Han cambiado sus fundamentos? 

—En Chile un principio básico y uno de los más importantes es la estabilidad. Cuando cambian las reglas, se modifica el sistema tributario, se añade elementos disruptivos a la estabilidad. El problema no se trata de que los niveles de impuestos se hayan modificado, sino que los tributos y la regulación se han vuelto impredecibles. Eso fue lo que al parecer no comprendieron en el gobierno chileno con su reforma.

Empresarios y emprendedores sabían que Chile era un lugar estable y predecible, esa era la razón por la que invertían. Pero ahora el sistema se ha vuelto inestable e impredecible, lo que tiene consecuencias negativas tanto en la inversión doméstica como extranjera. No se trata de un asunto político, porque la estabilidad la pueden introducir gobiernos de izquierda o de derecha.

¿Qué tan inestable es percibido Chile? 

—Lo suficiente como para preocuparse, porque las consecuencias ya son visibles. La inversión se está desacelerando, al igual que el crecimiento. Por supuesto, esto no ocurre exclusivamente por culpa del gobierno. También hay razones externas que tienen que ver con el mercado global, como la desaceleración en China. De todas maneras se percibe que los inversionistas están un poco más reacios y que Chile ya no es un modelo económico para el resto de Latinoamérica.

Aun así, funcionarios estadounidenses que han visitado Chile, como Kurt Tong, vicesecretario Adjunto para Asuntos Económicos y Empresariales del Departamento de Estado de EEUU, aseguran que las inversiones estadounidenses siguen fuertes y que no están mayormente preocupados por la situación de Chile. 

—Eso tiene sentido si se compara al país con el resto de América Latina. Se puede decir que la situación no es buena, pero que rodeado de países donde la cosa anda peor es distinto. Por supuesto que lo están haciendo mejor que Brasil o Colombia, pero para Chile el modelo nunca fue América Latina, sino Estados Unidos, mirando sus reglas, legislación y predictibilidad. Ahora, la presidenta Bachelet está trayendo de vuelta a Chile a Sudamérica, así que ¡Bienvenido de regreso a Latinoamérica!.

Las reformas en Chile han continuado en medio de la desaceleración económica, ¿Cómo evalúa este proceso que las mismas autoridades llamaron seis meses atrás “realismo sin renuncia”? 

—Fuera de los slogan políticos, trato de entender lo qué está sucediendo en Chile. Es importante no politizar demasiado la economía, porque el problema surge justamente cuando se mezcla política y economía.

Desde un punto de vista puramente económico hay que hacer una distinción entre la desaceleración que es consecuencia de lo que ocurre en el mercado global y la que es consecuencia de la inestabilidad. Hoy salimos de la era de rápido crecimiento, ese que fue consecuenArcia del giro que tuvieron las economías de China e India hacia el libre mercado, generando una demanda global que crecía muy rápido, de lo cual se benefició Chile.

Ahora estamos en una nueva era, que yo llamaría de crecimiento normal, donde los países más grandes crecen entre 2% y 3% y los en desarrollo en torno al 5%. No puedes esquivar lo que pasa en el mercado global, siendo Chile un país pequeño, con un mercado pequeño.

En este nuevo escenario han caído los precios del cobre pero a un nivel normal, porque estaban muy altos. En este contexto, la ventaja comparativa de Chile eran dos cosas: empresas, incluyendo pequeñas, de orientación a las exportaciones y su estabilidad y predictibilidad, que es justamente lo que está en entredicho en estos momentos.

¿Inestabilidad y impredecibilidad son los mayores problemas de la economía chilena? 

—Chile arrastra otros dos problemas. Uno es que la competencia interna es muy limitada, el mercado local está muy regulado por lo que resulta difícil entrar. Si quieres empezar un emprendimiento en Chile o una compañía pequeña es muy difícil conseguir financiamiento o cualquier tipo de apoyo. Así, el número de empresas y emprendimientos en el país es muy reducido.

El segundo problema es que la mitad de la población vive en la pobreza. El mercado, que ya es pequeño, se reduce porque no todos están realmente en el mercado. La mitad de la población está en la periferia del mercado.

¿Cómo sacar a esa población de la pobreza e incluirla en el mercado? 

—El mayor drama de Chile es su mala educación primaria pública. Eso es lo que mantiene la mitad de la población en la pobreza. Fuera de Santiago no hay ninguna escuela primaria pública decente, por lo que la gente se mantiene en la pobreza.

En ese sentido, ¿qué le parece la reforma en curso?

—El gobierno se ha enfocado mucho en generar acceso gratuito a la educación superior para quienes no pueden pagarla, pero ese no es realmente el problema. Han olvidado la urgencia que hay en el sector primario, de contar con mejores profesores, traer la competencia entre las escuelas. Esas son las políticas que deberían seguir para mejorar la educación y sacar a más gente de la pobreza.

Pese a no considerarlo una prioridad, ¿le parece buena idea el acceso gratuito universal a la universidad? 

—La educación superior en Chile es bastante buena, no sólo a nivel regional sino mundial. Por lo que es una mala idea modificar un sistema que funciona bien. La gratuidad universal terminará por beneficiar a jóvenes de ingresos altos o altos medios, que saben que su educación es una inversión, por lo que deberían pagar ya sea en un establecimiento público o privado.

Si hay jóvenes que no pueden acceder pueden pedir créditos o recibir cierto apoyo del gobierno, pero el Estado debería centrar sus recursos en la educación primaria. El gobierno está totalmente equivocado en sus prioridades, por razones políticas o por las protestas, y se ha centrado en lo que funciona y no en mejorar lo que no funciona.

Además de la educación, ¿qué más puede hacer Chile para reducir la desigualdad?

—Debieran mirar sector por sector, mercado por mercado. La regulación actual frena la entrada de pequeños empresarios. También hace falta un sistema de sistema de crédito para las micro empresas. Digamos que tienes 20 años y quieres abrir un negocio muy pequeño, debieras poder contar con apoyo de la regulación y del crédito. Esa es la forma en que muchas personas podrían salir de la pobreza.

Considerando la situación externa e interna, ¿cómo ve a Chile de cara a los desafíos de 2016? 

—Chile se vio muy beneficiado por los altos precios de los commodities y aunque no me gusta hacer predicciones es probable que éstos sigan bajando, o quizá se estabilicen, pero no hay posibilidades de que suban en el futuro. Esto significa que Chile tendrá que reemplazar los beneficios que obtenía por los recursos naturales con exportaciones más creativas, como las que han explorado en la industria de los alimentos. La diversificación de exportaciones de alimentos puede compensar las pérdidas por los precios de los commodities. La clave es potenciar las marcas chilenas.

Si bien algunas de marcas de alimentos, vegetales y pescados son conocidas en la parte oeste de EEUU, en Europa nadie puede nombrar ni un solo producto chileno. “Hecho en Chile” no significa nada. Si compras algo hecho en Alemania significa que es resistente y técnicamente avanzado; en Francia, que es sofisticado, lo mismo en Japón.

Si es hecho en China, se sabe que la calidad no es buena, pero si es hecho en Chile simplemente no significa nada. La noción de branding en el mercado es muy importante y en eso deben trabajar las marcas chilenas pero también se debe promover la marca “hecho en Chile”.

No sé si el gobierno ha pensado alguna vez en esto. Recientemente, estuve en Corea del Sur y les dije exactamente lo mismo, porque todo el mundo conoce a Samsung pero nadie sabe que es coreana.

¿Pero Chile está a tiempo de trabajar en estos temas como para enfrentar la desaceleración actual? 

—Por supuesto. De hecho, no hay otra solución. En Chile no pueden hacer nada respecto a la desaceleración en China. Pueden esperar que India se comience a acelerar pero no generará la demanda de commodities que vimos en años previos.

En ese marco, es más importante garantizarles a los inversionistas que Chile es un país amigable. Y, fuera de que en el contexto latinoamericano puede ser diferente, Chile ya no es percibido como el país amigable que era para empresarios locales y extranjeros.

Publicado en Pulso.
Foto de Patricio Fuentes

Luigi Zingales: “La desigualdad parte en los jardines y no en la universidad”


El economista abordó el capitalismo en la sociedad, el poder del dinero en la política y la importancia de la educación, entre otros temas.

En entrevista con CNN Chile, uno de los intelectuales más influyentes del mundo en los últimos años y profesor de economía en la Universidad de Chicago, Luigi Zingales, abordó la teoría expuesta en su libro “Salvando al Capitalismo de los Capitalistas”.

Según el escritor, paradójicamente la buena forma del capitalismo es “un sistema político muy frágil”, enfatizando en que los mercados competitivos son los más débiles y que “el miedo es que el capitalista, una vez que ingrese al mercado, quiera restringir a la competencia”.”Lo que hace que la economía capitalista marche, es la competencia”, agregó.

Asimismo remarcó que “cuando sabemos que hay sólo uno o tres jugadores, la tentación de coludirse es muy fuerte” y que “las altas multas son probablemente más eficientes que la cárcel”.

En torno a la relación entre el dinero y la política, Zingales explicó que su “sistema favorito de financiamiento de campañas es uno con un límite para grandes donaciones”, subrayando que “nos gustaría que el dinero estuviera fuera de la política, pero sabemos que nos es así”.

“El rol de la sociedad cívica es no votar por alguien que ha hecho algo malo”, añadió.

Más detalles, en el video adjunto.

Publicado en CNN Chile.

Economista de la Universidad de Chicago: “La colusión de precios es un robo”

El profesor de la escuela de negocios más influyente del mundo, Luigi Zingales, conversó en exclusiva con 24 Horas antes de viajar invitado a nuestro país. En esta entrevista habla sobre el modelo económico chileno y afirma que “hay que salvar al capitalismo de los capitalistas”.

Para ver entrevista haz clic aquí.

Publicado en 24 Horas TVN por Amaro Gómez Pablo.