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Guillermo Lasso, ex candidato ecuatoriano, visita Chile

Noticia de El Mercurio
2017-05-14
“La Batalla por la Libertad: El Caso Ecuatoriano”, así se llama la conferencia que dictará el 26 de mayo, en Chile, el ex candidato presidencial de Ecuador Guillermo Lasso, quien perdió tras una estrecha segunda vuelta frente al abanderado oficialista Lenín Moreno.

En la instancia también participará el ex Presidente y precandidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera.

No es la primera vez que estarán juntos, pues ambos líderes políticos se reconocen como amigos, han participado juntos en otros seminarios, y Lasso, públicamente, ha manifestado su admiración por el gobierno del ex Mandatario.

La conferencia es organizada por “La Otra Mirada”, parte de las fundaciones que lidera Nicolás Ibáñez.

2017-05-14
Noticia de El Mercurio

Interesante Conferencia

Noticia de Cosas
2017-01-13
En el Hotel Ritz se realizó la conferencia de Jonathan Haidt “¿Oué hace el capitalismo de nosotros y por nosotros?”, organizado por La Otra Mirada en conjunto con CEP. Después de la charla hubo un cocktail donde los asistentes pudieron comentar y debatir sobre la presentación.



Noticia de Cosas
2017-01-13

Charla internacional con Jonathan Haidt

Noticia de www.administracionpanoptica.blogspot.cl

FOTOGRAFÍAS, ELISA GARCÍA- HUIDOBRO FOTOGRAFÍAS, ELISA GARCÍA- HUIDOBRO

Un numeroso público repletó uno de los salones del Hotel Ritz-Carlton Santiago para escuchar al destacado intelectual estadounidense Jonathan Haidt, quien ofreció la charla “¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?”, organizada por “La Otra Mirada” y el Centro de Estudios Públicos, CEP , y patrocinada por “El Mercurio”.
Personeros de gobierno, ex ministros, personalidades de los más diversos ámbitos reflexionaron en torno a las palabras del profesor de la Stern School of Business de la New York University, considerado uno de los principales psicólogos morales de la actualidad, cuyas investigaciones abordan las emociones y la moralidad, y cómo estas varían entre culturas.
Tras la actividad en que el conferencista defendió el capitalismo y su relación con la felicidad, se ofreció una animada recepción en la terraza del lugar.

El capitalismo y su efecto en la élite chilena

Noticia de www.administracionpanoptica.blogspot.cl
miércoles, 11 de enero de 2017

Jonathan Haidt: Fundamento psicológico del capitalismo y su efecto en la élite chilena

Varios fueron los conceptos de análisis que utilizó Jonathan Haidt, psicólogo social estadounidense, en la conferencia “Qué hace el capitalismo de nosotros y por nosotros?” frente a un público convocado por los think thanks vinculados a la élite chilena, aquella de los “apellidos de cuna” y que está anclada en las representaciones sociales heredadas de sus clanes familiares, cuya principal característica es que cuenta con una monolítica visión de mundo que hasta cierto punto abre sus espacios a nuevas categorías ideológicas, siempre y cuando sean funcionales a sus intereses.
Así, el ambiente dispuesto para recibir la charla del académico se caracterizó por contar con un homogéneo y glamouroso público de socialité local, invitado por el Centro de Estudios Públicos, perteneciente al grupo económico de la familia Matte, y a la plataforma denominada “La Otra mirada”, controlada por el clan empresarial de los Ibáñez, cuyo director es Nicolás Ibáñez Scott, reconocido pinochetista que ahora -paradojalmente- coquetea con las ideas de John Locke.
Esta diatribosa introducción fue parte del ambiente que se apreció subrepticiamente durante la presentación de Haidt, cuyo trabajo se ha centrado en plantear que nuestras opciones morales se fundan en condicionamientos psicológicos que provienen desde nuestra formación genética, lo que a nivel social conduce al conflicto político. Su obra se sostiene en el biologicismo, tanto así que al hablar de capitalismo lo hace pensando en la corriente biológica, por lo que vincula este fenómeno con ciencia cerebral, programación neuronal y hormonal.
Su premisa es que el capitalismo tiene dos grandes polos interpretativos que se basan en supuestos valóricos: Para unos no es más que un fenómeno depredatorio y productor de explotación económica, opresión política y desigualdad social, mientras que para otros es el principal motor de progreso y desarrollo que ha abierto mayores espacios a la libertad del individuo.
La polarización de estas dos macro ideas es una constante evolutiva en la historia del capitalismo, las cuales según Haidt han superado a los individuos, quienes intentan dar soluciones contextuales a partir de valores que terminan siendo encargados a especialistas. En este sentido, siguiendo el análisis de Haidt los problemas económicos son problemas capciosos, en que los puntos de vista son influidos por los dos macro supuestos valóricos en torno al capitalismo: explotación y libertad.
Uno de los puntos más interesantes en la exposición de Haidt fue cuando pidió a los asistentes que levantaran la mano para manifestar si su posición ideológico-política era de derecha o izquierda. Fue ahí cuando en los salones del Hotel Ritz casi la totalidad de los espectadores levantó la mano identificándose en el espectro de la derecha, mientras que 5 personas lo hicieron para mostrar su inclinación a la izquierda. Este ejercicio Haidt también lo realiza en sus conferencias en Estados Unidos, donde la mayoría de los asistentes levanta la mano para identificarse con el liberalismo, que en la cultura política estadounidense está ubicado en el espectro de la centro izquierda, mientras que la minoría se considera conservador y tradicionalista, a la derecha del espectro ideológico. Pero lo más destacado de este ejercicio es que este psicólogo, en Estados Unidos, pide que también se identifiquen los libertarianos, una opción ideológica, en su sentido amplio que involucra un estilo de vida, alzándose no pocas manos, algo impensado en el público chileno, por lo que el mismo Haidt ni se molestó en preguntar si existían libertarianos entre los asistentes invitados.
Haidt se mostró sorprendido de la diferencia registrada (quizás no sabía que las opciones ideológico-políticas en Chile también responde a la segregación social fuertemente arraigada en nuestra cultura política), pero esto demostró la operatividad de algunos de sus conceptos, como el de la diversidad moral que se genera en torno al capitalismo dentro de las sociedades, aunque si nos concentramos en la élite chilena, lo cierto es que su tribalismo filo-endógamo los lleva a compartir ciertos valores entre ellos mismos, no importando que estos tengan una considerable dosis de racismo, clasismo, intolerancia y preopotencia, las que se ha destilado a los llamados grupos “arribistas” o aspiracionales, que se encuentran siempre cerca de los apellidos de cuna o de buen tono. En fin, Haidt señala que esta cohesión axiológica genera una psicología de equipo que cierra el pensamiento de una mente abierta respecto a la sociedad. con lo que se llega a una psicología moral que no viene en blanco, sino que viene con un registro heredado. Los grupos sociales en el capitalismo generan cambios en los valores en torno a la supervivencia, de acuerdo a ciertos modelos culturales, lo que permite reconocer que la ideología guarda una relevante cuota de herencia, que proviene desde la información genética, como si fuera una doctrina de predestinación, pasando por el hogar y las primeras instancias de socialización como el colegio y las redes sociales entre personas del mismo entorno socio económico y cultural, lo que también se relaciona con la apertura o hermetismo hacia la experiencia.
Dentro de su exposición en Chile Jonathan Haidt se refirió a la evolución desde un mal hacia un buen capitalismo, mostrando el caso de países que han dado el famoso salto al desarrollo, lo cual en Chile lleva discutiéndose por décadas debido justamente al rechazo de la élite a considerar otros elementos de análisis, como la antropología cultural y la crítica sociológica, respecto al modelo de desarrollo económico, que es claramente incompleto. En este sentido Haidt planteó que la evolución al llamado “buen capitalismo” supone un proceso axiológico que incorpora la innovación institucional y normativa, aspectos que tampoco han sido considerados por la élite política y sus representantes en el empresariado y en la clase política.
Haidt además sostuvo que un “mal capitalismo” se apoya en la visión de que todos estamos mejor solo si algunos pocos están aún mejor, lo que justamente se sostiene en Chile a través de los think tanks de la élite. Un capitalismo bien trabajado, con mayores niveles de confianza social y de redes sociales que operen transversalmente en el campo cultural es un activo que la formación económica moldeada por las élites se ha negado a impulsar, justamente a causa de su comportamiento tribal de supervivencia, si es que seguimos la línea propuesta por Haidt.
Otra idea de Haidt entregada al glamouroso público del CEP y de La Otra Mirada es que el capitalismo crea riqueza, pero nunca igualdad, lo que provoca una brecha de felicidad en las sociedades y en las naciones. Justamente Chile es uno de los países que muestra un sostenido aumento de ingreso per cápita mientras que al mismo tiempo la percepción de felicidad de sus habitantes es una de las más insatisfechas, de acuerdo a lo que muestran los estudios internacionales. Para sorpresa de los asistentes el profeso de liderazgo ético de la Universidad de Nueva York mencionó que la felicidad está relacionada con la presencia de un estado de derecho y redes sociales, siendo otro déficit del desarrollo chileno en su capitalismo sui generi. Incluso Haidt planteó que el capitalismo actual tiende al fortalecimiento de la creatividad por sobre la disciplina, en circunstancias de que en Chile muy pocas empresas estimulan o incentivan la creatividad de sus trabajadores, la cual es subyugada por una visión del trabajo que privilegia el disciplinamiento. Estas problemáticas se insertan en lo que Haidt denomina como capitalismo ético, en que el factor de la prosperidad material se relaciona directamente con la producción cultural de un modo más amplificado debido a los mecanismo psicológicos de reacciones emocionales más susceptibles en su visión de supervivencia frente a los cambios de corto plazo que se generan en la sociedad. Así, surgen las reacciones contra los abusos del mercado o se desencadena la producción del miedo por parte de las élites respecto a sus modelos de gobernabilidad más allá del aparato productivo-económico.
La asimilación es uno de los traumas de la sociedad chilena producto de las relaciones sociales que se han dado a partir de las opciones morales en torno al capitalismo construido en Chile, donde las identidades de tribalismo social se han profundizado, ensanchando las brechas de satisfacción en los individuos y grupos sociales puesto que se registra un rechazo a seguir asimilando ciertos valores instalados por las élites dentro de la sociedad y por el empresariado en el mundo laboral.
El malestar global que menciona Haidt considera los factores extra económicos que la misma élite chilena que lo invitó ha dejado de lado históricamente y que se plasman en el reconocimiento del otro, ya sea en el mundo del trabajo y sus relaciones sociales entre distintos grupos socio-culturales y socioeconómicos, o en otros fenómenos como la inmigración que amplifica estos mecanismos psicológicos.
Las redes sociales de internet en este sentido son el campo en que se amplifican aún más estas reacciones sociales, que se entienden como dispositivos de poder para enfrentar al mismo poder y que son catalogadas por Haidt que si bien son útiles también muestran lo peor de la psicología moral. Un ejemplo de esta tendencia es la frase cliché que se ha tomado lo titulares de noticas en los Medios de comunicación, que se han acostumbrado a registrar múltiples hechos que “enfurecen a las redes sociales”.
Habrá que ver cómo influyeron las ideas de Haidt entre el público invitado por los centros de pensamiento de la élite local, para ver si hay mayores espacios de autocrítica y, a partir de eso, abrir el pensamiento y la experiencia tribal de estos grupos sociales a otros grupos, especialmente a nivel de las redes sociales cotidianas que se viven en el mundo del trabajo y las problemáticas éticas que se generan más allá de las instancias económicas. Pero también está siempre presente el riesgo de que los asistentes a esta conferencia solo se hayan enfocado al glamour del cocktail final para perpetuar sus herméticas relaciones sociales, a la espera de que queden plasmadas en fotos sociales.

Noticia de www.administracionpanoptica.blogspot.cl

Capitalismo, redes sociales, inmigración y globalización: Las claves del mensaje que dejó Jonathan Haidt en Chile

Noticia de www.ellibero.cl

El investigador de la Universidad de Nueva York estuvo la semana pasada en nuestro país, invitado por la fundación La Otra Mirada y el CEP.
Publicado el 09.01.2017

La semana pasada estuvo en nuestro país el destacado psicólogo social Jonathan Haidt, quien aterrizó en Santiago -invitado por la fundación La Otra Mirada y el CEP- para presentar su charla “¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?”.

En esta instancia, el autor de “The Righteous Mind” (2012) y “The Happiness Hypothesis“ (2006),  analizó los cambios que se están generando a nivel global, las movilizaciones, los cuestionamientos al capitalismo, el rol de las empresas, la situación de los trabajadores, y cómo todos esos factores se relacionan con la política. “Nuestro país no está ajeno a estos cuestionamientos”, señaló Nicolás Ibáñez, presidente ejecutivo de La Otra Mirada, quien introdujo la conferencia destacando que “Haidt desafía el culto a la razón, y nos llama a ser más conscientes de nuestros sesgos morales, y de cómo dominan a los seres humanos mucho más de lo que creemos”.

El profesor e investigador del Programa de Liderazgo Ético de la Universidad Nueva York, desarrolló la idea del valor moral en la sociedad que se forma desde los primeros años de vida. De ello depende la preferencia por un modelo económico social como el capitalismo o el comunismo. Harald Beyer, director del CEP, señaló que “la forma en que nosotros interactuamos tiene relación con nuestro sistema moral, formamos alianzas con sus virtudes o defectos. El tema es aprender a convivir y respetar las distintas visiones”.

Dentro de las principales Ideas de Haidt se pueden destacar cuatro:

Redes Sociales

Es de alta importancia para la construcción moral el rol que tienen los medios de comunicación y las redes sociales, donde prácticamente las fronteras se pierden, la sociedad tiene una mayor comprensión y empoderamiento de lo que sucede en su país u otros de su interés. Hay una mayor polarización de los discursos, por eso es más difícil complacer a la mayoría, sin caer en prédicas populistas. Según los estudios de Haidt, las personas tienen una gran reacción emocional respecto al abuso (del tipo que sea), lo cual comparten abiertamente en las redes sociales, marcando aún más las diferencias entre los grupos.

Sistema Capitalista

Según Haindt el sistema capitalista debe sufrir algunas modificaciones para perpetuarse en el tiempo. Por ejemplo, al principio la única preocupación era aumentar el capital de la empresa o nación, pero actualmente hay mayores cuestionamientos y exigencias por las diferencias sociales. El psicólogo social señala que el capitalismo genera riqueza y progreso, pero no igualdad. Por ende, es ahí donde los Estados y las organizaciones privadas o públicas deben escuchar las demandas sociales para generar cambios significativos, pero sin caer en populismos. Que las empresas o instituciones públicas no hagan sólo lo estipulado por ley, sino que su guía sea un mayor estándar ético. O que lo países no sólo se preocupen de disminuir el nivel de pobreza (que ha sucedido en casi todos los que adoptaron el modelo de libre mercado), sino que generen una mejor calidad de vida para las personas. El capitalismo bien ejecutado lleva a alcanzar la felicidad, sostiene.

Inmigración

Si bien es una situación que no se puede frenar, se debe regular, dice Jonathan Haidt, ya que la inmigración representa un buen cambio para la economía, pero hay un fuerte impacto en la cultura de cada país. El conflicto se presenta durante el proceso de adaptación al nuevo lugar, ya que los residentes extranjeros deben adoptar costumbres y creencias distintas a las de origen. Durante ese período se acentúan las diferencias en la calidad de vida de los diversos grupos, lo que puede generar discursos radicales en el ámbito político y social, indica.

Globalización versus nacionalismo

El psicólogo social indica que generalmente las personas que se sienten más atraídas por la izquierda tienden a ser más cosmopolitas y globalizadas. Pero hay otro grupo de ciudadanos más conservadores, que valoran el discurso autoritario y proteccionista de su nación. Eso es lo que pasó en Estados Unidos con la reciente elección de Donald Trump, y en Gran Bretaña con el Brexit. Pero podría expandirse aun más esta tendencia, dice.

Noticia de www.ellibero.cl

Jonathan Haidt: “No estoy en desacuerdo con la inmigración, pero hay que controlarla”

Noticia de Las www.economiaynegocios.cl

jueves, 05 de enero de 2017

Catalina Ramos
Internacional
El Mercurio

El autor de “The Righteous Mind” defendió el capitalismo y su relación con la felicidad, en una conferencia convocada por La Otra Mirada, el CEP y “El Mercurio”.

A pesar de toda la evolución que ha experimentado la sociedad actual, el destacado psicólogo social estadounidense Jonathan Haidt sostiene que los seres humanos seguimos siendo tribales.

Pero este tribalismo se puede expandir o contraer dependiendo de las coyunturas, algo que se está haciendo evidente con la globalización de las personas y ya no solo de los bienes, ideas y comunicaciones.

La inmigración, por ejemplo, si bien trae beneficios asociados a la diversidad cultural y la eventual inyección de recursos a la economía, también puede activar cierta preocupación de la comunidad si no hay una respuesta que permita la integración de los recién llegados.

“No estoy en desacuerdo con la inmigración, pero hay que controlarla para que la gente no se vea amenazada”, dijo ayer Haidt en el marco de su conferencia “¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?”, organizada por La Otra Mirada, el Centro de Estudios Públicos y “El Mercurio”.

“El Brexit no hubiese ocurrido sin la inmigración”, añadió, al recordar una de las razones que tuvieron los británicos que votaron el año pasado por salirse de la Unión Europea.

Como autor de los libros “The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion” y “The Happiness Hypothesis: Finding Modern Truth in Ancient Wisdom”, Haidt ha investigado con profundidad el origen de las divisiones que separan a los individuos y sobre las cuales se relacionan para, a pesar de todo, lograr vivir en sociedad.

Según este profesor de la Stern School of Business de la New York University, las intuiciones morales son primero, y después viene el razonamiento estratégico que busca justificarlas. Claro que las intuiciones varían en cada cultura, y también entre la derecha e izquierda.

Entre sus nuevos temas de estudio están las implicancias del capitalismo en las sociedades.

“El capitalismo divide políticamente a las personas”, admitió, aunque, agregó, “el capitalismo bien logrado crea sociedades felices”.

Recordó el Informe Mundial sobre la Felicidad de 2016, que ubica en el tope de la tabla a países europeos continentales y naciones anglosajonas (Chile está en el lugar 27).

En ese sentido, admitió que no ve cómo reformar el capitalismo en Rusia.

Noticia de www.economiaynegocios.cl

Teórico de la moral compartió con políticos y empresarios

Noticia de Las Últimas Noticias
País: Chile
Fecha: 2017-01-04
Medio: Las Últimas Noticias
Sección: POLÍTICA

Jonathan Haidt dicta charla hoy

Teórico de la moral compartió con políticos y empresarios

A noche el sicólogo social estadounidense Jonathan Haidt llegó hasta la galería Jorge Carroza para sostener una tertulia con políticos como el diputado UDI Jaime Bellolio, el RN José Manuel Edwards y el ex ministro de Educación Harald Beyer, entre otros. El profesor de la escuela de Negocios de la universidad de Nueva York, fue Invitado a Chile por la fundación ‘La otra mirada’, que es presidida por el empresario Nicolás Ibáñez y el centro de estudios CEP.

‘La reunión permitió profundizar en las preguntas que surgen a partir de la tesis del libro (The Righteous Mind) donde habla de la moral política y sobre cuáles son los ejes por los que la izquierda y la derecha se dividen’, comentó Bellolio

Este miércoles, el autor de ‘The Righteous Mind’ dictará la conferencia ‘Qué hace el capitalismo de nosotros y por nosotros’ en el hotel Ritz Carlton a las 19 horas.
Noticia de Las Últimas Noticias

Chile: Capitalismo, virtudes y música electrónica

Por Gonzalo Bustamante Kuschel
22 de marzo de 2007

A fines de los sesenta surgió en Alemania un grupo de marginales que realizaban sonidos con elementos electrónicos y con el tiempo surgirían grupos como los míticos Tangerine Dream, Popol Vuh,  Kraftwerk, entre otros, y se desarrollaría una empresa entorno a la música electrónica que hoy en día reporta utilidades de miles de millones de euros al estado alemán. De reuniones de jóvenes medio inadaptados pero con inquietudes surgiría primero Microsoft y luego Linux (Gates, Stallman y Torvalds, todos presentan la misma característica) y entre las dos casi monopolizan el mercado de los programas computacionales. De un hombre que se negaba a aceptar la situación de exclusión de su propia comunidad y luego se reveló contra las injusticias que su propia gente cometía contra la población de color, surge el legendario hombre de negocios que fue el sudafricano Antón Rupert. Todos estos son algunos ejemplos del éxito de lo que alguna vez se consideró marginal. ¿Qué es lo que ha permitido éste éxito?

La economista Deirdre McCloskey, en su más reciente obra (Las Virtudes de la Burguesía) argumenta que lo que ha permitido la generación y consolidación  de sociedades avanzadas, altamente dinámicas, es que vivimos en una era del comercio desde los tiempos bíblicos pasando por la Grecia clásica, el Imperio Romano hasta nuestros días y que esto ha sido posible gracias a la permanencia y generación en estas sociedades de una serie de virtudes, no sólo la fortaleza o templanza que han facilitado el emprender grandes empresas con sentido de ahorro y austeridad, sino que además y de modo muy importante, la solidaridad, honestidad  y el sentido del deber; además, con sus matices por cierto según las épocas, de un alto sentido de respeto a la libertad. Sin estas condiciones, nunca hubiésemos arribado a las sociedades desarrolladas contemporáneas que hoy conocemos. Son las virtudes de la burguesía. Es en este proceso creciente donde lo marginal se ha podido manifestar como expresión de creatividad. Es el dinamismo que ha producido el capitalismo (y donde la iniciativa juega un papel primordial) lo que ha permitido que lo marginal deje de serlo. Es más, eso genera el cambio y el progreso. Las bases del capitalismo no son el consumo sino el comercio, el cual descansa en el valor de la confianza y la iniciativa, sin las cuales no se puede realizar ni mantener, y hay que agregar, la Libertad (con mayúscula), no sólo económica (no existe libertad por partes) sino que en todo los ámbitos. Todas las sociedades comerciales han sido, respecto a su tiempo, líderes en libertades individuales (también lo fue la China de la era Ming, no es primera vez que el gigante asiático aparece, es la no consolidación de ese proceso lo que luego la lleva a retroceder).

La burguesía de las economías más ricas del mundo han cultivado, a lo largo del tiempo, virtudes que han permitido generar la confianza necesaria al momento de comerciar. Estas cualidades no han sido, al menos en esas sociedades, lo propio de la elite sino lo que ha distinguido a las clases medias. Las han educado y las han cultivado.

Cuando vemos en Chile que se discute en torno al modelo, cuando reaparecen nostálgicos del pasado como Altamirano, no cabe duda que los ejemplos de McCloskey y la dinámica de progreso de la cultura burguesa deben ser tomados en cuenta. El capitalismo es la única forma que se conoce hasta el día de hoy que lleve al desarrollo, inclusive con la capacidad de generar una intelligentsia con capacidad ociosa que lo critique y que de eso viva o de hombres ricos y exitosos como Roger Waters para que junto con cantar y cobrar, lo puedan denostar. Éste sistema requiere para consolidarse de un espíritu de emprendimiento que no es otra cosa que población con virtudes humanas interiorizadas, las cuales tienden a consolidarse en su desarrollo. La Inglaterra de la Revolución Industrial, las republicas de los Países Bajos del siglo XVII, la Prusia del siglo XVIII, las colonias norteamericanas, Japón, Corea, Eslovenia, así como los empresarios como Rupert y artistas-empresarios como Rubens o Mick Jagger, son todos ejemplos de lo mismo. Chile requiere del fortalecimiento de estas virtudes sociales y es por eso que cuando hablamos de mejorar nuestra educación y mantener un crecimiento sostenido, la educación y fomento de virtudes debería ser considerada.

De no mediar un cambio que apunte a pasar de una situación de simple estabilidad Macroeconómica a una de real consolidación en lo económico, político y social de lo que se entiende por ‘ser desarrollados’ seguiremos siendo sólo un  ejemplo “destacado” en una de las zonas más desprestigiadas en el mundo. Chile debe orientarse en lo social hacia políticas de creciente respeto a la libertad basada en un sentido de la responsabilidad y espíritu de superación: nuestro sistema electoral (quasi propio de una Nomenclatura), la excesiva protección corporativa, la falta de pluralidad social, la emergencia de valores sociales contrarios a un sentido de responsabilidad y honestidad (basta ver el espectáculo de muchos políticos y a veces de nuestros hombres de negocios para constatarlo), la aceptación social de las chambonadas, atentan para que Chile sea una sociedad realmente capitalista cuyo fundamento es cultural y no simplemente de políticas Macroeconómicas. Es así como lo marginal deja de serlo.

Por Gonzalo Bustamante Kuschel
22 de marzo de 2007

Gonzalo Bustamante Kuschel es Profesor de Filosofía en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile).

El discurso contra el capitalismo se vuelve peor después de cada crisis

Noticia de economiaynegocios.cl

lunes, 07 de noviembre de 2011

Marcela Vélez
Economía y Negocios

La profesora de Economía e Historia de la Universidad de Illinois cree que el capitalismo vive un período delicado, ante el riesgo de que los políticos tomen las medidas equivocadas por la presión popular.
Deirdre McCloskey se describe a sí misma como una feminista, aristotélica, posmoderna, defensora del libre mercado y economista, que alguna vez fue hombre.

No sólo su descripción personal puede parecer rupturista. Su tesis sobre por qué las sociedades enriquecen, también desafía los parámetros comunes. Quizás por eso, en medio de las recientes críticas a la economía, la voz de esta economista de Harvard y profesora de la Universidad de Illinois ha ganado notoriedad.

“Dignidad de la Burguesía: Por qué la Economía no puede explicar el mundo moderno” es el último de sus 15 libros y lo presentará esta semana en Santiago, invitada por el Centro de Estudios Públicos y como una de las conferencias del encuentro económico Lacea-Lames 2011.

McCloskey sostiene que la única forma de crecer es a través de una valoración social de la innovación y del emprendimento, como sucedió más recientemente con China e India. De ahí que la premisa de su libro es que el gran salto de la sociedad moderna no se puede explicar por conceptos meramente económicos, sino sociológicos: “No fue el comercio ni los recursos naturales, el gran cambio fue la innovación y un nuevo aprecio por la clase media”.

-¿Y por qué las teorías económicas no pueden explicar el mundo moderno?
“Porque creen que el crecimiento económico tiene que ver con inversión, y no es así, tiene que ver con innovación, con novedad, con descubrimiento”.

“Hubo un cambio en Europa occidental hacia finales de 1600. Antes de eso, la clase media era vista como mala y corrupta. Eso cambió y era honorable ser un comerciante, un ingeniero o un inventor…”.

-¿Eso ha cambiado? ¿Estamos volviéndonos en contra de los comerciantes, los ingenieros, etcétera…?
“Sí, y a veces somos muy duros. Hay una actitud muy dura hacia los ricos. Por más de un siglo, economistas, analistas, académicos, periodistas, han creado un discurso contra el capitalismo y, claro, se vuelve peor después de cada crisis”.

McCloskey ve con preocupación las protestas que hay en contra del sistema económico alrededor del mundo. No las entiende, afirma. Pero duda o al menos espera que no logren cambiar las bases de la economía occidental. Aunque reconoce que el capitalismo está en un período “delicado”.

-¿Cree que después de este período de críticas y protestas contra el sistema podríamos arribar a una nueva forma de capitalismo? Parece que de repente, al menos aquí en Chile, el modelo está muy cuestionado.
“Eso es muy triste. Si el cuestionamiento se generaliza… las ideas son muy poderosas, las ideas pueden generar cambios, y algunas veces para peor. Creo en redes de seguridad, creo en educación financiada por el Estado, pero también estoy convencida de que la principal vía para generar crecimiento y enriquecer a las personas es la innovación que permite el mercado”.

“Si los políticos tienen que intervenir, deben hacerlo inteligentemente, subsidiar mejor la educación básica, que es lo realmente importante; revisar el diseño del sistema impositivo, que al menos en Estados Unidos es demasiado complicado… Lo que la gente necesita es sentir que el gobierno está tratando de hacer algo”.

-¿Deben los gobiernos entonces responder a las demandas sociales con grandes cambios?
“El riesgo es que los gobiernos traten de hacerlo nacionalizando determinada industria o interviniendo masivamente, y es bastante difícil que los gobiernos y funcionarios públicos puedan hacer un trabajo mejor que el mercado”.

“Es un período peligroso para el capitalismo… Si las medidas que se toman van hacia la dirección de una economía centralizada, eso sería desastroso”.

Noticia de economiaynegocios.cl

McCloskey y las predicciones en economía

Noticia de elmercurio.com
LORETO COX De alguna manera, u otra, la crisis financiera ha puesto en tela de juicio el rol de los economistas, al menos desde el punto de vista de su capacidad predictiva. El escalofriante documental Inside Job (2010), de Charles Ferguson, presenta esto de buena manera: detrás de la crisis económica mundial de 2008, que costó a decenas de millones de personas sus ahorros, sus trabajos y sus casas, hubo una serie de predicciones económicas erradas (y muy bien pagadas) en las que se confió más de lo que correspondía. Aun dejando de lado el grave problema de conflictos de intereses que la película denuncia, cabe cuestionar la pretensión de exactitud de aquellas predicciones. En una escena clave, se les pregunta sobre esto a economistas importantes de las financieras, de las calificadoras de riesgo y de la academia, y la respuesta se repite: no eran más que opiniones. No obstante, es poco probable que lo hayan planteado así al momento de cobrar por ellas.

El problema de fondo tiene que ver con cuál es el fin de la ciencia y con cuáles son sus propios límites. En este contexto, Deirdre McCloskey -Ph.D en Economía en Harvard, ex economista de Chicago y actualmente profesora de economía, historia, inglés y comunicación en la Universidad de Illinois y profesora de historia económica en la Universidad de Gotemburgo-, quien se define a sí misma como “posmoderna, pro libre-mercado, cuantitativa, anglicana, feminista y aristotélica”, tiene mucho que decir.

Para McCloskey, las personas tienen una tendencia a buscar certezas, que a fin de cuentas, refleja un deseo por controlar el mundo. De ahí que oráculos y magos sean una constante antropológica. Pero el advenimiento del mundo moderno, con sus avances tecnológicos y su fe descomunal en la racionalidad humana, traspasó en alguna medida este rol de adivinadores a los científicos.

En el caso de la economía, esto es claro y quedó consagrado en el ya mítico artículo de Milton Friedman sobre metodología (1953): “la tarea es proveer un sistema de generalizaciones que pueda ser usado para hacer predicciones correctas sobre las consecuencias de cualquier cambio en las circunstancias”. Tanto así, dice Friedman, que en la medida en que las predicciones sean correctas, da lo mismo si los supuestos usados son falsos.

McCloskey no cree que haya problema con que la predicción sea uno de los fines del conocimiento, el problema está en creer que es el único relevante. Esto no sólo porque desatiende, entre otras cosas, a la explicación como objetivo de la ciencia (por ejemplo, la teoría de la evolución no predice nada, sino que sólo explica), sino también porque implica desconocer sus propios límites. La razón la da la misma teoría económica: en equilibrio, no es posible hacer predicciones rentables (si lo fueran, el mercado se ajustaría y, entonces, dejarían de serlo). Creer que las predicciones pueden generar riqueza así como así es olvidarse del problema de la escasez. Por eso, éstas operan sólo dentro de los márgenes, deben ser costosas y no pueden, por ejemplo, aparecer así nomás en los diarios (si éstas efectivamente tuvieran la capacidad de hacernos ricos, ¿por qué querría el predictor compartirlas con todos nosotros?). Y lo mismo vale para el resto de las ciencias sociales, si las maneras de ganar votos o de alcanzar rápidamente la felicidad pudiesen predecirse, ¿por qué no las han seguido todos los políticos y todos los mortales, respectivamente? A los economistas y demás cientistas sociales que creen dominar el futuro con exactitud, McCloskey les dice: “if you’re so smart, why ain’t you rich?” (Si eres tan inteligente, ¿por qué no eres rico?).

Y no es que esto hable mal de la capacidad de nuestros científicos, sino que tan sólo refleja la complejidad del objeto de estudio -los hombres y sus creaciones-. Quizá sea mejor comprender ex ante y no sólo ex post, que nuestros juicios no son sólo tecnicismos científicos, sino que tienen algo, además, de opiniones.

En tiempos en que se oyen fuertes críticas a la precisión de las predicciones de los economistas y, también, a su actual predominio en el diseño de las políticas públicas, tal vez valga la pena prestar atención a las críticas y abrirse algo hacia nuevas formas de argumentar. Aquí, McCloskey juega un rol importante, no sólo porque conoce en primera persona el quehacer de los economistas, sino que también porque ama profundamente la disciplina. Y, afortunadamente, ella estará de visita la próxima semana en el Centro de Estudios Públicos y en la conferencia de economistas de LACEA.

Noticia de elmercurio.com