Niall Ferguson “Se ha vuelto dificíl ser Margaret Thatcher”

Fue elegido por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo. Ha escrito 14 libros de economía y prepara una biografía de Kissinger. Ahora se encuentra en Chile para dar una nueva mirada sobre la desigualdad.

Desde Nueva York, por: Titi Guzmán y Jaime Besa.

El destacado académico, historiador y biógrafo británico Niall Ferguson visita Chile en estos días invitado por la Universidad Adolfo Ibáñez y El Mercurio a dictar la conferencia

“Capitalismo y Desigualdad, La otra mirada”, además de participar en un panel de conversación junto al ex candidato presidencial Andrés Velasco, la historiadora Lucía Santa Cruz y Andrés Benítez, rector de la UAI. Master of Arts y Doctor en Filosofía, profesor de Harvard, Senior Fellow de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford y Senior Research Fellow en Jesus College, Oxford, Ferguson es autor de 14 libros, el más reciente es “La gran degeneración: Cómo decaen las instituciones y mueren las economías”.

Actualmente prepara una biografía de Henry Kissinger y es un prolífico comentarista de política y economía contemporáneas. Escribe regularmente en diarios y revistas de ambos continentes, y ha recibido numerosos premios. En 2004, la revista Time lo eligió una de las 100 personas más influyentes del mundo.

En una entrevista concedida a “Cosas” abordó algunos de los temas de mayor actualidad en nuestro país: las reformas tributaria y educacional, y cuál es la forma en que, según su visión, debiera combatirse la desigualdad social.

–¿Qué es libertad para ti? ¿Cómo podrías describirla?

–La vida de mi mujer (dice refiriéndose a la escritora y activista de derechos humanos Ayaan Hirsi Ali, con quien está casado y tiene cuatro hijos) es la historia de la libertad. Habiendo nacido en Somalia como una niña musulmana con la expectativa de que todas sus elecciones serían hechas por otros… Liberarse de su religión, de su pasado cultural, a través de la educación y el trabajo duro; llegar a ser miembro del Parlamento de Holanda.

Tener el coraje de desafiar a los terroristas, convirtiéndose en ciudadana americana… Su vida, para mí, es la mejor definición de libertad que yo pueda imaginar. Yo nací libre, siempre he sido libre, pero ella tuvo que pelear por obtenerla.

“Te doy dos ejemplos: Primero, es claramente evidente que el mundo era muy igual en 1945, porque hubo dos guerras mundiales, una gran depresión y muchas revoluciones. La inmensa mayoría de los hombres en los países que él estudió fueron empleados por el gobierno, ya sea en el Ejército o de alguna otra forma en que los honorarios estaban bajo el control del gobierno. Además, el impuesto a la riqueza y a los ingresos alcanzó niveles sorprendentes, con tasas marginales de 100 por ciento en muchos países. Te puedo dar igualdad si tú quieres, pero voy a necesitar que me des dos guerras mundiales, una gran depresión y muchas revoluciones. La idea de que se pueden replicar los efectos de dos guerras mundiales, una gran depresión y muchas revoluciones con un impuesto global, es la idea más tonta de los últimos 10 años.

“Mi segundo punto es que la preocupación de Piketty sobre la riqueza heredada es legítima. Yo odiaría vivir en un país donde los modelos son determinados por las riquezas heredadas, pero no lo hago porque Estados Unidos no es ese tipo de país. Su propio estudio muestra que su historia sobre riqueza heredada es más verdadera en Francia que en los Estados Unidos. Los millonarios que conozco vienen de la clase media. Ellos no nacieron millonarios. En cambio, los millonarios que conozco de Europa fueron hijos de la gente más rica que, a su vez, fueron hijos de la gente más rica de Europa.

–Thomas Piketty, autor del libro “Capital en el siglo XXI”, plantea la igualdad como el valor central en torno a la cual se debe construir una sociedad. Este libro se ha convertido en éxito de ventas en todo el mundo y será lanzado en su versión en español en Chile en enero. ¿Por qué estas ideas son tan populares?

–El éxito en el mundo editorial se basa en gran medida en la época de publicación del libro, ya que un mismo libro podría haber sido un completo fracaso si se hubiera publicado unos pocos años antes. El libro fue lanzado en un momento en que la discusión sobre desigualdad había sido deliberadamente lanzada por el Presidente de los Estados Unidos y nada es más convincente en Nueva York que un intelectual francés. Así es como un libro

que no tuvo mucho éxito en Europa llega a ser best-seller en Estados Unidos, y una vez que llegas a ser un éxito en Estados Unidos, por definición, llegas al éxito en muchos otros lugares. Sin embargo, muy poca gente que compró el libro lo ha leído (otra figura característica de los bestsellers), lo que es una pena, porque si ellos lo hubieran leído, se habrían dado cuenta que tenía una serie de evidentes errores.

“No es extraño que la teoría de Piketty sea más verdadera en Europa que en los Estados Unidos, pues el estado de bienestar fomentó el aumento de las elites heredadas y, con esto, que la clase baja se mantuviera atrapada en la dependencia.

“Por último, me gusta la mayor parte de la información de Piketty. Es un gran logro, pero algo de ella está equivocada y la historia que él está contando no es la historia que le gustaría contar. A mí me encantaría que mi libro hubiera vendido tantas copias como el

de Piketty, pero mi libro tiene un mensaje incómodo y, en cambio, su libro tiene un mensaje muy cómodo para la gente”.

–Entonces, ¿cómo puedes hacer para que tu mensaje sea más cómodo?

–Mi historia es incómoda. Estoy diciendo que se debe trabajar duro; que deberían existir menos regulaciones y más responsabilidades individuales; que la educación privada puede promover altos estándares a través de la competencia; que la regulación es la enfermedad que pretende ser la cura de todas las cosas… Que tú, si eres un político socialdemócrata, lo que quieras hacer no resultará y, en efecto, tendrá resultados perversos, que te pueden ser beneficiosos como político socialdemócrata, pero no serán beneficiosos para tus votantes.

Nadie está con ánimo para esa historia de la izquierda, y la gente de la derecha, aún no está preparada para reconfigurar su mensaje, el cual es esencialmente un mensaje de los ’80. “Si bajamos los impuestos, el resto se solucionará solo. Creo que el problema es que hay que replantear las ideas de derecha y eso no está sucediendo. Mientras esto no ocurra, es muy atractivo decir que tenemos un terrible problema de desigualdad y que podemos solucionarlas con un impuesto global a las riquezas”.

–¿Vivimos, entonces, en un mundo cuya historia es cíclica?

–No sé cuán cíclico sea el mundo realmente. Mucho de mi propio trabajo sugiere que existen bastantes no-linealidades y cambios discretos, pero todavía no veo un cambio significativo en la política americana. Los republicanos lo harían en el mediano plazo, pero los demócratas ganarán la próxima elección presidencial.

El problema tiene menos que ver con ciclos y más con la naturaleza incómoda del mensaje que estoy transmitiendo.

–Respecto de la desigualdad, ¿es ésta un resultado inevitable del sistema capitalista?

¿Cuánta desigualdad es aceptable?

–Podemos responder esta pregunta en una acotada visión económica, basada en las cifras de inequidad del coeficiente Gini, el cual va de un máximo de 100, hasta la sociedad más igualitaria que tiene un coeficiente 1. En el mundo de hoy tenemos sociedades como Chile, que están en un nivel alto, entre el 50 y el 60.

“Respecto de cuánta inequidad es demasiado, la clave es que ésta varía de lugar en lugar. No en todos los lugares del mundo va a haber un coeficiente Gini como el de Suecia. Los escandinavos son notoriamente igualitarios en la forma en que su sistema económico funciona. Es muy difícil conseguir ese nivel de equidad. En Chile requerirías cambios drásticos, no sólo en el sistema tributario, sino que también en el derecho de propiedad.

Entonces, lo que el mundo nos muestra es que hay una fuerte variación entre los grados de equidad y que algunas sociedades son capaces de tolerar niveles de desigualdad muy altos que serían inaceptables en lugares como Escandinavia.

“La clave es que no hay que fijarse demasiado en la distribución del ingreso y la riqueza, sino que enfocarse más en la movilidad social y las oportunidades. Una sociedad puede ser desigual en la distribución de su riqueza, pero tener una alta movilidad social, lo cual es posible”.

LOS MODELOS DE SOCIEDAD

–En tu libro “La gran degeneración”, eres de alguna manera pesimista. Describes una crisis de liderazgo de los presidentes y políticos en la mayor parte del mundo occidental. ¿Hay algún líder político que admires?

–He viajado bastante y, en mi reciente visita a México, me llamó mucho la atención la evidencia de que Enrique Peña Nieto no es un político popular, pero sí uno de los que está haciendo difíciles y reales reformas. Ha abordado, por ejemplo, negociaciones con el sindicato de profesores, y ha mantenido una buena relación con Carlos Slim. Se ha atrevido a reformar el sector energético, algo que el PRI nunca hubiera hecho antes. Enrique Peña Nieto es un ejemplo actual de cómo un líder puede enfrentar con éxito reformas difíciles.

“Si veo a alguien similar en Estados Unidos en este momento, creo que Paul Ryan es la mejor apuesta. Se ha vuelto difícil ser Margaret Thatcher ahora. Sería difícil incluso en Inglaterra. Sería imposible ser Margaret Thatcher en Europa occidental, y bastante difícil serlo en Estados Unidos. Sin embargo, los políticos tendrían una posibilidad para serlo, aceptando que en su vida política no serán reelectos”.

–En ese mismo libro también explicas el rol de la sociedad civil. ¿Cuál crees que es el rol de ésta, especialmente en países en desarrollo como Chile?

–Soy un aficionado estudiante de Tocqueville y del libro “La Revolución Francesa”, que tienen gran relevancia en el Chile de hoy. Tocqueville hace un gran punto comparando Estados Unidos y Francia en el siglo XIX. El punto es que si en Estados Unidos te preocupa el abuso de alcohol, formas una agrupación para fomentar que la gente beba menos. En Francia, si te preocupa el abuso de alcohol, escribes una carta al gobernador de París pidiéndole que haga algo al respecto. Creo que actualmente hay bastante de esta mentalidad en muchos países. El sentido común dice que, si hay un problema, dejemos que los ciudadanos se preocupen y formen sociedades para tratar de atacarlo. Por ejemplo, si tenemos problemas educacionales, creamos nuevas y mejores escuelas. Fundar escuelas no es algo muy difícil. Así, tratamos de resolver el problema de forma local y en la iniciativa de nuestra propia ciudadanía. La otra mentalidad es, si tenemos un problema de educación, aumentemos los impuestos e incrementemos las sumas de dinero que debemos pagar a un gran sector estatal. “Sin embargo, la característica más notable de los últimos 10 años, ha sido el rápido crecimiento de la educación privada, y el hallazgo más sorprendente es que, a medida que la educación privada se expande, los estándares mejoran a lo largo de la educación a través del sector privado, porque la competencia sirve y, sorpresa, ¡los estados de monopolio no sirven!

Fuente: Revista Cosas