Moises Naim: “Ha terminado la coexistencia pacífica con la desigualdad”

Este destacado economista, escritor y columnista venezolano estuvo en Chile 10 días para dar una conferencia y a pesar de que ha venido otras veces y de declararse un admirador de los chilenos y sus éxitos, dice quedar muy preocupado por el ambiente catastrofista y de crispación que vive Chile.

A raíz de su último libro, “El fin del poder”, Naim nos habla de las nuevas restricciones del poder, del fin de la coexistencia pacífica con la desigualdad y de los problemas de expectativas de una clase media cada vez más empoderada.

1. ¿Qué le está pasando a los poderosos y cuáles son las dificultades que tienen para gobernar?

Los poderosos siguen siendo poderosos, pero cada vez tienen más restricciones para gobernar. El poder tiene restricciones. La definición del poder es la capacidad de una persona o institución para hacer que otras personas o instituciones hagan o dejen de hacer algo, ahora o en el futuro. Desde ese punto de vista, esa capacidad está siendo limitada por una cantidad de factores que van desde los medios electrónicos de comunicación hasta una nueva clase media empoderada, con voz, mejor alimentada, más urbana, más educada, más informada y con más aspiraciones y expectativas. También hay proceso de descentralización donde las autoridades locales adquieren poder, donde los sistemas financieros son más independientes. En fin, una larga lista de actores que hacen que el rango de opciones que solían tener los poderosos esté ahora más acotado.

2. ¿Qué pasa con las aprobaciones de presidentes tan populares como Dilma Rousseff en Brasil y Michelle Bachelet en Chile? ¿Se puede gobernar con estos niveles tan bajos de aprobación? ¿Se puede gobernar con 9% de apoyo?

Se puede gobernar, pero no solos. Estamos entrando en una época donde la necesidad de convocar a la sociedad y entender y explicar que los problemas y las soluciones tienen que venir de todos y no de una sola voz. Lograr acuerdos, compromisos, coaliciones es muy importante. Es difícil, a veces precario, pero cada vez se va a hacer más necesario.

3. Venezuela tuvo por más de 40 años una democracia representativa con dos partidos fuertes de centro: Acción Democrática y Copei. ¿Por qué Venezuela desembocó en Chávez?

Hay fuerzas estructurales. El petróleo le hizo un gran daño a Venezuela, generó una cultura de expectativas, de derechos adquiridos, de indisciplina fiscal. Cuando bajó el precio de manera prolongada se creó una situación de frustración en la sociedad que fue amplificada por partidos políticos miopes y líderes muy mediocres. Estas fuerzas estructurales fueron aprovechadas por Hugo Chávez.

Pero también hubo fuerzas del azar. Venezuela tuvo la mala suerte de tener un político como Hugo Chávez, que ciertamente tenía un talento excepcional para comunicarse con el pueblo, y que llegó al poder con dos cheques en blanco: uno político y otros financiero. El cheque en blanco político se lo dio una población muy frustrada con la situación existente, harta de la corrupción, con grandes esperanzas de cambios y que lo eligió para hacer lo que quisiera. Y Chávez hizo lo que quiso, desde cambiarle el nombre y la bandera al país, hasta tomar el dinero de los venezolanos y regalarlo alrededor del mundo. El cheque en blanco financiero fue que su llegada al poder coincidió con el alza de los precios del petróleo.

4. ¿Y cómo ves a Chile hoy?

Una de las cosas que más me ha preocupado de esta visita a Chile es ver el pesimismo, la crispación, la guerra política sin cuartel, el catastrofismo. Chile tiene problemas, tiene un shock externo importante por la caída de los precios de las materias primas, por el aumento de la tasas de interés que viene en EEUU y la desaceleración del mundo y especialmente de China. Indudablemente hay factores externos que están afectando la situación económica de Chile. Y luego tiene circunstancias internas como el haber iniciado reformas muy ambiciosas, algunas rodeadas de mucho consenso. Bachelet, durante su campaña, estuvo enfocada en decir que iba a subir los impuestos, que iba a reformar el sistema de educación, y que iba a hacer una serie de cambios y el país la eligió. Ese consenso se perdió, pues las reformas aparentemente fueron mal diseñadas, mal ejecutadas y no bien explicadas. Si bien sigue habiendo consenso sobre los objetivos y propósitos loables de esas políticas, hay mucha discrepancia respecto de la manera como fueron ejecutadas, Pero llegar a la conclusión de que Chile está al borde de una catástrofe y de que puede llegar a ser Venezuela, son exageraciones que solo pueden ser producto de una miopía ideológica o de un fanatismo partidario. Chile sigue siendo un país muy exitoso, con instituciones fuertes y confiables y con una democracia vibrante y fuerte. Chile tiene problemas pero todavía tiene condiciones excepcionales. Los chilenos deberían celebrarse más y autoflagelarse menos.

5. Una reciente encuesta Ipsos dice que periodistas de Chile y México evalúan a sus presidentes peor que sus pares.

No hay duda que Bachelet está pasando por un momento muy difícil, tanto a nivel personal como político. Pero una cosa es la percepción y otra cosa son la realidad. Independientemente de quien esté en el gobierno, Chile es un país que tiene condiciones excepcionales. Tiene que encontrar la forma de canalizar todos estos disensos y discrepancias y buscar una manera más colectiva de ir adelante.

 

6. Has planteado la Revolución del Más. Mas gente, mas sana, mas educada, pero con más demandas hacia el Estado. ¿Cómo satisfacer adecuadamente estas demandas?

Con más democracia, con más participación, con modernización de los partidos políticos, de sus ideas y sus organizaciones. Vivimos en un mundo que nos ha rodeado de innovaciones, todo ha cambiado, la medicina, la física, la economía, ha habido innovaciones en todo, menos en la manera en que nos gobernamos o en la manera como operan los políticos. Tiene que venir una ola de innovación política, donde los partidos se tienen que modernizar, abrir canales de participación para quienes no creen en la política, reclutar más gente que quiere un mundo mejor pero que siente que los partidos políticos son intocables. La responsabilidad es de los líderes, pero también de la gente.

Los partidos políticos ya no son el lugar ideal de los idealistas, sino que se han convertido en el lugar ideal natural hacia dónde van los arribistas, oportunistas, los que están buscando maneras de enriquecerse a costa del Estado, los que están buscando conecciones, prestigio personal, vanidad. Hay que volver a hacer que los partidos sea el lugar natural a donde van los idealistas.

7. Libertad v/s igualdad. ¿Dónde está el justo punto medio?

Hay que reconocer que ha terminado la coexistencia pacífica con la desigualdad. En el mundo, y especialmente en América Latina, se partía de la base que la desigualdad era parte de la naturaleza, que simplemente había muchos que tenían mucho, la mayoría que tenía menos y muchos que tenían muy poco y que eso era una regla de la vida y que por lo tanto no había que ser activista en cambiar esa situación. Ya la gente no cree eso y está exigiendo que las inequidades, las desigualdades, las exclusión y marginalización de grupos sociales se acabe. Todavía falta mucho para que se logre, pero ya no se puede seguir diciendo que el crecimiento naturalmente va a permitir que todo el mundo se beneficie. Hay gran cantidad de estudios del FMI que indican que la desigualdad económica es una barrera al crecimiento económico. Y América Latina es el campeón mundial de la desigualdad.

8. ¿Qué se viene para América Latina?

Veo con gran preocupación lo que va a pasar, pues va a enfrentar esta tormenta que es la caída de los precios de las materias primas y de la desaceleración económica del mundo, con una clase media con altas expectativas, que siente que sus logros, progreso y avances de la última década son derechos adquiridos por su trabajo y esfuerzo personal. Será muy turbulento y complejo de manejar la situación menos favorable que va a vivir la región en estos tiempos.