Las recetas de Giuliani para detener el alza de la delincuencia en Chile

Foto de huffpost.com.

Previo a su visita al país, comparte con “El Mercurio” su exitoso enfoque antidelincuencia, que lo hizo reconocido en todo el mundo, y se refiere incluso a los portonazos (así, en español).

Cuando se le pide a la gente de distintos rincones del mundo mencionar el nombre de un alcalde de Nueva York, sin duda el que primero salta es el de Rudolph Giuliani. Es prácticamente imposible olvidar esa imagen, poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, donde se lo ve recorriendo la zona de los atentados terroristas, mientras las principales autoridades del país se escondían en refugios siguiendo los protocolos de seguridad. En medio del caos y el desconcierto, con las sirenas aullando de fondo, rodeado de bomberos y policías, Giuliani pedía “mantener la calma”.

El trágico episodio y el hecho posterior de tener que echarse al hombro una ciudad herida sirvieron para coronar una leyenda que empezó a tejerse cuando este reconocido fiscal ganó en 1993 la alcaldía metropolitana con una sola gran promesa: combatir la delincuencia.

En los ocho años que estuvo al mando, Nueva York pasó de ser la capital del crimen en Estados Unidos a la ciudad grande más segura del país. Los delitos violentos cayeron 57% . Los asesinatos bajaron en dos tercios. Los robos descendieron 67%, y los asaltos agravados, 28%.

Para sus críticos -no pocos en los sectores más liberales -, Giuliani solo aprovechó la tendencia decreciente de los delitos que empezó con su predecesor y que, por lo demás, se manifestó en otras urbes, como Chicago, Los Ángeles y Boston, cada una con políticas de seguridad muy distintas.

Sin embargo, los neoyorquinos hicieron otra lectura y le dieron la reelección al republicano en 1997, algo que no ocurría en años en la ciudad. Para la mayoría fueron las drásticas medidas del alcalde las que devolvieron la tranquilidad a Nueva York.

“Ustedes tienen una buena fuerza policial, con apoyo ciudadano. Pero hay ciertas tendencias inquietantes. Una es cómo su gente ha empezado a sentirse mucho más temerosa”.

“Nunca tuve una política de ‘Tolerancia Cero’, ese un concepto que a la prensa le gusta ocupar. No creo que diga mucho, pues nunca se pueden impedir todos los crímenes. Lo que sí apliqué fue la teoría de ‘Las ventanas rotas’ con el software CompStat. Lo que dice esa teoría es que usted no atrapa a todos los que cometen crímenes, sino que no deja que los delitos pequeños pasen desapercibidos y queden sin respuesta. Se tiene que lidiar con los crímenes callejeros y arrestar a algunas de las personas que los cometen. Las cosas no pueden salirse de control. Si hay robos de dinero de poca monta, no es una mala idea perseguir al tipo, porque no sabemos cuándo decidirá empezar a robar más dinero. Pero mi principal preocupación fueron los criminales de carrera, las personas que hacían del crimen una forma de vivir”, explica Giuliani a “El Mercurio” en una conversación telefónica desde Nueva York.

Su propuesta consistió en aumentar el número de policías -que pasaron de 28.000 a 40.000 en su período-, contratar al seguidor de la teoría de “Las ventanas rotas” William Braton como jefe de la fuerza, y desarrollar un sistema de estadísticas en tiempo real (el famoso CompStat), que permitió que toda la información recogida en terreno sirviera para determinar dónde y cuándo los delitos probablemente ocurrirían, con el fin de asignar justo ahí a los efectivos encargados de evitarlos.

“Antes de que fuera alcalde, si alguien era golpeado, asaltado o asesinado, entonces llegaba la policía a levantar un informe y trataba de encontrar a la persona que lo hizo”, recuerda este abogado de 72 años, que dictará el 16 de junio una conferencia en el Hotel W, organizada por La Otra Mirada, la Universidad Adolfo Ibáñez y este diario.

“Traté de establecer estrategias policiales para que pudiéramos predecir dónde iba a ocurrir un crimen. Poner la policía ahí y así prevenirlo. Traté de cambiar la acción policial para que pasara de ser reactiva a proactiva. Y creo que lo logré”, prosigue.

Los portonazos, “un crimen realmente muy violento”

Cuando en Chile se debate la pertinencia de los controles preventivos de identidad incluidos en la agenda corta antidelincuencia del Gobierno, Giuliani entrega su posición:

“Mi experiencia es que la acción policial debe ser mayormente preventiva y solo secundariamente reactiva. La acción policial se trata de brindar seguridad, no solo de atrapar a los criminales después de que cometen los crímenes”.

La idea, sostiene, es que los policías tengan iniciativa y una actuación profesional que se trabaja desde su formación. “Usted no tiene que andar deteniendo a todo el mundo, esas son críticas infladas por quienes lo ven de forma muy simple”, añade en respuesta a quienes advierten potenciales abusos en esos controles.

En su época se implementaron en Nueva York los llamados “stop and frisk” , práctica policial que básicamente consistía en parar y registrar a personas sospechosas. Pese a iniciativas judiciales para prohibirlos, la ciudad los mantiene hasta hoy como prerrogativa de sus agentes, aunque sean menos comunes que antes.

“La acción policial debe ser mayormente preventiva. Se trata de brindar seguridad, no solo de atrapar a los criminales después de que cometen los crímenes”.

Si bien nunca ha estado en el país -que cuenta con el CompStat desde 2011-, el ex alcalde parece estar bien informado; al punto de que una vez que se lo lleva al caso chileno, no lo suelta más. Así saldrán en la conversación estadísticas (una de sus grandes obsesiones), la dotación de Carabineros (a los que le cuesta no llamar carabinieri, por su ascendencia italiana) e incluso el delito de moda: el portonazo (y lo dirá en español).

“Ustedes saben cómo combatir el crimen; si no, habría más homicidios y estarían como otros países de América Latina. Tienen una buena y sólida fuerza policial, que cuenta con el apoyo ciudadano. Pero hay ciertas tendencias inquietantes. Una es cómo su gente ha empezado a sentirse mucho más temerosa. Incluso, si la mayoría de los crímenes son contra la propiedad, muchos involucran a personas. Como el portonazo, que es un crimen realmente muy violento. Es un delito cometido contra una persona sentada en un auto. También hay un aumento de los robos a casas. Y si finalmente no lidian con eso, esos crímenes pueden terminar en homicidios, porque alguien llega y luego recibe un disparo. Deberían estar alertas, pero no temerosos. Chile lo ha hecho muy bien en varios aspectos”, afirma.

“Quizás la legislación necesita un pequeño empujón para volver a donde estaban unos dos o tres años atrás (…) Ahora se observan grandes aumentos en las cifras de victimización”, agrega el fundador de Giuliani Partners LLC, una consultora que se ha paseado prácticamente por toda Latinoamérica dando recomendaciones de seguridad.

“No se trata solo de aumentar policías”

En el plano de las hipótesis de lo que puede estar fallando acá, el ex alcalde apunta a la importancia de identificar bien el foco del problema.

“Es como un doctor haciendo un diagnóstico. Si lee los resultados del examen de forma incorrecta, no puede ver dónde usted tiene el cáncer. O si usted no le dice dónde le duele, él no puede saber si usted está teniendo un ataque cardíaco”, explica.

Y luego entrega el primer componente de su receta: “Lo que necesitan es un punto de partida, un estudio externo sobre cómo está el crimen hoy en Chile”. A su juicio, el informe debe también venir acompañado de un curso de acción para mejorar lo que ya se tiene, “de modo que la gente no esté tan preocupada del crimen”.

Su segundo medicamento viene con una dosis conocida y que le funcionó bien a él en Nueva York.

“Es una buena idea incrementar el número de carabineros y detectives de la PDI. Pero no se trata solo de aumentar, sino de entrenarlos para que hagan las cosas que se necesitan. Por ejemplo, usted tiene un plan para reducir en 10% la victimización por robos de casa y hurtos. Entonces, los policías que se están entrenando deben ser preparados en cómo reducir robos de casas y hurtos, sobre los cuales ustedes tuvieron un gran aumento en 2015. Así es como se usa el programa CompStat: usted mira los crímenes de forma individual e identifica cuáles están subiendo y dónde, y entrena a sus policías para lidiar con esa clase de crímenes y los pone en esa área”.

“Apoyo a Donald Trump, pero al igual que la mayoría que lo respalda, no estoy de acuerdo con él en todo. Tenemos diferencias”.

Ante las quejas públicas de Carabineros tras los disturbios del 21 mayo en Valparaíso, Giuliani admite que “sí es importante” que los policías cuenten con respaldo político y que se les reconozca que “son las personas que salvan nuestras vidas todos los días”.

Sobre incentivos para mejorar la moral en las filas sugiere que podrían incluir una paga más alta, pero siempre a cambio de “un buen desempeño” medido con estadísticas.

Es clave -agrega- mantener los esfuerzos que están funcionando. Como cuando se le interroga sobre la prioridad que debe otorgarse al combate al narcotráfico en Chile, que limita con Bolivia y Perú, dos de los principales productores mundiales de cocaína.

“Ustedes han hecho un buen trabajo lidiando con el narcotráfico por donde están ubicados, pero tienen que seguir haciéndolo y de forma eficaz. Lo que no quieren es que se interne en su población, de modo que se vuelvan un país consumidor de droga, porque eso no solo involucra el crimen, sino también la productividad del sistema”, dice Giuliani, quien está en contra de legalizar todas las drogas para fines recreativos.

Y vuelve a insistir en que puede ser el momento de contar con una mirada independiente -que escape a las consideraciones políticas- sobre el problema actual de la delincuencia, en un país que cuenta con las capacidades para atajarlo, como recuerda ocurrió en la segunda mitad de la década de 2000, cuando los crímenes bajaron en Chile: “Por eso deben tener un reporte externo, que debería decir lo que tiene que hacerse”.

Publicado en: El Mercurio