Deirdre McCloskey: Sorprendente biografía en pro del libre mercado y el cambio de sexo

Noticia de lasegunda.com

En su reciente visita a Chile, la economista de la U. de Illinois abordó tanto su crítica al enfoque que impera en el capitalismo como las lecciones a partir de su cambio de género, ámbitos que explican tanto su obra intelectual como su campaña antidiscriminación.

 

“¡Qué alivio, pensé que me ibas a decir que te convertiste al socialismo, lo que habría sido mucho peor!”. Así reaccionó el rector de la U. de Iowa, cuando uno de sus docentes estrella le anunció que cambiaría de sexo y de Donald se convertiría en Deirdre McCloskey. La anécdota revela cómo su sorprendente elección personal en 1995, repercutió en la esfera profesional de esta doctorada de Harvard, que ha alcanzado renombre mundial por sus agudos análisis del estado actual capitalismo y su crítica al papel de los economistas en la sociedad.

Reacción que se extendió a sus compañeros de academia, quienes del estupor pasaron a una aceptación generalizada, afirma. “A partir del principio de la libertad, ellos consideraron que yo tengo derecho a hacer lo que quiera si no le hago mal a nadie, y me dieron su reconocimiento” relató McCloskey en Santiago, la semana pasada, al dar su testimonio en la Fundación Iguales -que preside el escritor Pablo Simonetti – en apoyo a la campaña por la ley antidiscriminación, como parte de su visita a Chile para dar dos conferencias en el Centro de Estudios Públicos (CEP).

Contra lo que pudiera esperarse desde su mirada valórica y su obra intelectual de crítica mirada al sistema -como es el caso de su último libro “Dignidad de la burguesía: Por qué la economía no puede explicar el mundo moderno”- McCloskey mantiene una firme adhesión al libre mercado, que conoció en su propia cuna en la U. de Chicago desde fines de los sesenta y en estrecho trabajo con Milton Friedman. Una experiencia desde la cual hace una clara diferencia de principios entre el libremercadismo y el pensamiento conservador.

“El conservador busca que cada persona se quede en su lugar sin darle libertad, y hace distinciones entre ellas. El argumento debiera ser: bueno si esa persona cree en la libertad, entonces también debiera respetar la libertad personal, pero el problema es que los verdaderamente conservadores no atienden ese tipo de argumentos. Pero ése es un problema de los conservadores, no está en el libre mercado”, afirma.

De ahí que a pesar de su profunda crítica a lo que denomina “economía modernista”, McCloskey no duda en romper paradigmas haciendo un rescate del capitalismo y sus virtudes como la capacidad de dar forma a “un tipo de sociedad que podría educarnos en la diversidad. Y aunque no es una manera muy profunda de graficarlo, es un hecho que en este sistema uno se pasa optando entre productos, a la larga uno se acostumbra a las diferencias y las elecciones”.

En los últimos 15 años, la brillante carrera académica de esta profesora de la U. de Illinois ha estado marcada por el cruce de mundos que vivió desde su transformación en mujer. “En un congreso de economistas en Holanda, era la única entre 20 hombres, planteé un punto que nadie tomó en cuenta. Pero a los cinco minutos, un colega propuso lo mismo y ahí sí que el resto lo celebró instándolo a escribir un ensayo al respecto. Y dije: ¡Por fin me están tratando como una mujer!, aunque debo decir que fue la última vez que disfrute así desde esa perspectiva”, relata

Pese a su buen humor, McCloskey no esquiva los costos personales que pagó por su opción. Tal como detalla en su libro autobiográfico, “Crossing: A Memoir” editado en 1999, contra su voluntad, ingresó en tres oportunidades a establecimientos siquiátricos a instancias de su hermana menor, profesora de psicología empeñada en boicotear su cambio de sexo. De estos encierros, cuenta, sólo pudo salir con abogados y pagando elevados honorarios.

Aunque se declara firme en sus decisiones – “no tendría de nada de quejarme de mi vida y he tenido mucha suerte en verla desde dos lados”-, McCloskey no oculta su pesar por otras heridas que arrastra en la esfera familiar.

Y es que antes de su cambio de género a los 53 años, tuvo un matrimonio por 30 años del que nacieron dos hijos, con quienes hasta hoy perdió todo contacto. “La parte más triste es la de la relación con mis hijos, que no veo por decisión de ellos, lo que también implica la lejanía de mis nietos”.

Ley antidiscriminación y anglicanismo

Con una biografía como ésta, no extraña la autodefinición de McCloskey como “postmoderna, pro libre mercado, cuantitativa, anglicana, feminista y aristótelica”.

La referencia a la religión no es casual, ya que su adhesión a la Iglesia Anglicana se fue encaminando a la vertiente del cristianismo episcopaliano, que practica en una congregación “progresista” de Chicago, cuya apertura a las minorías sexuales le quedó clara al ver que no es la primera transexual en los oficios y que el pastor es gay.

“Soy una persona muy religiosa. Esta congregación sigue el camino de Jesús y no la vía del enojo y la dureza de otras iglesias cristianas, que no comprendo. Hay que dejar a la gente vivir su identidad a su manera”, argumenta.

Por eso es que su carta de apoyo a ley antidiscriminación en Chile dirigida a cada parlamentario, concluye así: “Los llamo a mantener la reputación de su país como un crisol de diferentes clases de personas, un país libre donde cada uno -heterosexual o no- es tratado con el respeto debido a un hijo de Dios. Los exhorto a tomar el camino de los derechos humanos, el camino que Jesús de Nazaret articuló hace ya tanto tiempo”.

Ejemplo para el proselitismo de las minorías

“Un ejemplo como el de la profesora McCloskey lo que más nos aporta es un sentido de orgullo de ser quien se es y no ocultarlo, sino todo lo contrario y hacer de eso parte de tu fortaleza”, asevera Pablo Simonetti de la fundación Iguales.

McCloskey está consciente del efecto que tiene su biografía en favor de la diversidad, en especial hacia minorías como las personas que cambian de género. “Hay que hacer ver a los políticos que éste es un movimiento internacional y que si el país no avanza en temas como la inclusión de las personas trans, se está quedando atrás respecto de otros países y de esta época”, dice la economista.

“Es una persona brillante en términos intelectuales y profesionales, y que además dedica tiempo importante al activismo. Es muy importante para demostrar que los transexuales pueden salir adelante a pesar de todas las barreras que existen. Habitualmente se muestra a personas trans estigmatizándolas y reduciéndolas a prostitución o la delincuencia, y si bien esa es una realidad que existe en un sector de dentro de la comunidad, no representa toda la realidad”, señala Valentina Verbal , coordinadora trans de la Fundación Iguales.

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