Luigi Zingales: “La desigualdad parte en los jardines y no en la universidad”


El economista abordó el capitalismo en la sociedad, el poder del dinero en la política y la importancia de la educación, entre otros temas.

En entrevista con CNN Chile, uno de los intelectuales más influyentes del mundo en los últimos años y profesor de economía en la Universidad de Chicago, Luigi Zingales, abordó la teoría expuesta en su libro “Salvando al Capitalismo de los Capitalistas”.

Según el escritor, paradójicamente la buena forma del capitalismo es “un sistema político muy frágil”, enfatizando en que los mercados competitivos son los más débiles y que “el miedo es que el capitalista, una vez que ingrese al mercado, quiera restringir a la competencia”.”Lo que hace que la economía capitalista marche, es la competencia”, agregó.

Asimismo remarcó que “cuando sabemos que hay sólo uno o tres jugadores, la tentación de coludirse es muy fuerte” y que “las altas multas son probablemente más eficientes que la cárcel”.

En torno a la relación entre el dinero y la política, Zingales explicó que su “sistema favorito de financiamiento de campañas es uno con un límite para grandes donaciones”, subrayando que “nos gustaría que el dinero estuviera fuera de la política, pero sabemos que nos es así”.

“El rol de la sociedad cívica es no votar por alguien que ha hecho algo malo”, añadió.

Más detalles, en el video adjunto.

Publicado en CNN Chile.

Luigi Zingales

Luigi Zingales (52) es un reconocido economista italiano que se ha dedicado a la pedagogía y a la investigación. Ayudó a desarrollar el Financial Trust Index, índice diseñado para monitorear los niveles de confianza que los estadounidenses tienen hacia su sistema financiero.

Las definiciones de Luigi Zingales sobre las reformas, desigualdad y financiamiento político

El economista de la U. de Chicago asegura que lo importante no es la desigualdad, sino el crecimiento y planteó que la regla número 1 en el financiamiento de campañas es la transparencia.

El economista de la escuela de negocios Booth de la Universidad de Chicago, Luigi Zingales, no deja indiferente a nadie. Sus libros “Salvando al Capitalismo de los Capitalistas” y “Un Capitalismo para la Gente”, han generado fuerte debate sobre el rol del capitalismo. El economista participó ayer de un almuerzo en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo, en el cual repasó desde sus propuestas para el financiamiento de campañas políticas hasta la importancia del crecimiento por sobre la desigualdad.

“La gente está dispuesta a aceptar cierta desigualdad si es que aumenta el beneficio para todos. Si no lo hace, estamos en problemas”, destacó, consultado sobre la habitual crítica que se hace respecto de que en nuestro país la desigualdad es elevada. “Lo más importante es asegurarse de que el crecimiento económico beneficie a todos, que haya movilidad social; no erradicar la desigualdad”, dijo el economista ítalo-estadounidense.

De acuerdo con el economista, el crecimiento ha beneficiado a todos en nuestro país, no sólo a los más ricos, “de manera que no entiendo por qué el descontento social en Chile es mayor ahora que en el pasado. Tiene más que ver con fenómeno social, político y sociológico que económico”, aseguró.

Consultado sobre la reforma tributaria, el economista aseguró que “subir los impuestos para forzar la redistribución es punitivo y no va en la dirección correcta”. Y acerca de la reforma educacional, aseguró que ve la educación superior como una inversión en capital humano y como inversión, debe ser financiada por quien la recibirá.

Sobre el financiamiento de las campañas políticas, el economista declaró que la transparencia es la regla número uno en esta materia, y que el foco no debiera estar en poner límites generales a la recaudación de cada campaña, sino que debiera ponerse un límite por individuo.

Sobre la actual crisis del capitalismo, aseguró que hoy son los profesores de las escuelas de negocios quienes deben defender la integridad del capitalismo. “Si queremos mantener las escuelas de negocios, debemos asegurarnos de que el sistema capitalista se mantenga a salvo, de lo contrario, seremos los primeros que perderán. Si como escuelas de negocios no defendemos el sistema, ¿entonces quién lo hará?”, aseguró.

 

Publicado en Pulso por Paula Namur.

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El economista de la escuela de negocios Booth de la Universidad de Chicago, Luigi Zingales, no deja indiferente a nadie. Sus libros “Salvando al Capitalismo de los Capitalistas” y “Un Capitalismo para la Gente”, han generado fuerte debate sobre el rol del capitalismo. El economista participó ayer de un almuerzo en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo, en el cual repasó desde sus propuestas para el financiamiento de campañas políticas hasta la importancia del crecimiento por sobre la desigualdad.

“La gente está dispuesta a aceptar cierta desigualdad si es que aumenta el beneficio para todos. Si no lo hace, estamos en problemas”, destacó, consultado sobre la habitual crítica que se hace respecto de que en nuestro país la desigualdad es elevada. “Lo más importante es asegurarse de que el crecimiento económico beneficie a todos, que haya movilidad social; no erradicar la desigualdad”, dijo el economista ítalo-estadounidense.

De acuerdo con el economista, el crecimiento ha beneficiado a todos en nuestro país, no sólo a los más ricos, “de manera que no entiendo por qué el descontento social en Chile es mayor ahora que en el pasado. Tiene más que ver con fenómeno social, político y sociológico que económico”, aseguró.

Consultado sobre la reforma tributaria, el economista aseguró que “subir los impuestos para forzar la redistribución es punitivo y no va en la dirección correcta”. Y acerca de la reforma educacional, aseguró que ve la educación superior como una inversión en capital humano y como inversión, debe ser financiada por quien la recibirá.

Sobre el financiamiento de las campañas políticas, el economista declaró que la transparencia es la regla número uno en esta materia, y que el foco no debiera estar en poner límites generales a la recaudación de cada campaña, sino que debiera ponerse un límite por individuo.

Sobre la actual crisis del capitalismo, aseguró que hoy son los profesores de las escuelas de negocios quienes deben defender la integridad del capitalismo. “Si queremos mantener las escuelas de negocios, debemos asegurarnos de que el sistema capitalista se mantenga a salvo, de lo contrario, seremos los primeros que perderán. Si como escuelas de negocios no defendemos el sistema, ¿entonces quién lo hará?”, aseguró.

 

Publicado en Pulso por Paula Namur.

Economista de la Universidad de Chicago: “La colusión de precios es un robo”

El profesor de la escuela de negocios más influyente del mundo, Luigi Zingales, conversó en exclusiva con 24 Horas antes de viajar invitado a nuestro país. En esta entrevista habla sobre el modelo económico chileno y afirma que “hay que salvar al capitalismo de los capitalistas”.

Para ver entrevista haz clic aquí.

Publicado en 24 Horas TVN por Amaro Gómez Pablo.

Luigi Zingales: “El capitalismo está pasando por una crisis de consenso y apoyo”

El italiano sostiene que las críticas al sistema pasan por no hacer la diferencia entre ser promercado y ser proempresas. El académico estará este jueves en un seminario organizado por La Otra Mirada y la Universidad Adolfo Ibáñez.

“Hoy día hay muchos haciendo lobby por las empresas, pero nadie está haciendo lobby por el mercado”, afirma enfático Luigi Zingales. Él, por el contrario, es un férreo defensor de la competencia y el libre mercado, y se declara partidario de limitar el poder que pueden llegar a tener las compañías.

Para este economista italiano radicado en Estados Unidos, y académico de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, el capitalismo en el mundo está pasando por una crisis de apoyo. Sin embargo, a su juicio, el primer paso para construir una defensa del sistema es diferenciar entre ser promercado y ser proempresa.

“Ser promercado es estar a favor de la competencia. Mientras que ser proempresa es defender intereses de empresarios particulares”, señala. Este problema se agrava, advierte, cuando estas empresas logran crecer, ocupar una parte relevante del mercado y comienzan a cooptar a los gobiernos para mantener su privilegio.

Zingales estará en Chile y este jueves participará en la conferencia “Salvando al capitalismo de los capitalistas”, el mismo nombre del libro que escribió junto con Raghuram Rajan, y que ha sido calificado como “una de las defensas más poderosas del libre mercado jamás escrita”.

-Hay quienes dicen que el capitalismo está pasando por una crisis, ¿está de acuerdo?

“Yo creo que el capitalismo está pasando por una crisis de consenso y apoyo. El capitalismo triunfó después de la caída del Muro de Berlín, pero una vez que el muro cayó no hubo ninguna definición de cómo sería el capitalismo. La gente comenzó a probar distintas formas, abrazó el capitalismo sin ningún tipo de crítica. Y esta falta de crítica hizo que fuera poco reflexivo. Todo lo que tenía que ver con el mercado pasó a ser bueno. Por eso en mi libro yo hablo de la diferencia entre ser promercado o proempresas. Cuando eso no está claro se generan críticas al capitalismo.

-¿A qué se refiere?

“La diferencia que hago es que uno tiene que ver con el apoyo al libre mercado y el otro tiene que ver con el apoyo a los negocios. Cuando un empresario quiere entrar a un negocio siempre son promercado, pero una vez que están adentro quieren subir las barreras de entrada para aumentar sus ganancias. Cuando uno subsidia la creación de nuevos negocios, lo que está haciendo es promover la empresa y no necesariamente el libre mercado, y el problema es que se promueve primero a los que son progobierno. Y eso crea muchas distorsiones. Se da la sensación de que si uno quiere tener éxito, primero tiene que ser progobierno”.

-¿Cuál es del rol que le cabe al Estado?

“Todos están de acuerdo con que el Estado debe proveer ciertas cosas como la defensa. Yo creo que el Estado debe poner una especie de red de seguridad para que la gente se atreva a emprender, pero esa red no debe desincentivar el libre mercado. Por otra parte, hoy, cuando las grandes compañías tienen problemas lo primero que hacen es ocupar a los trabajadores como escudo y protegerse ellos mismos. El Estado sí tiene que intervenir en esos casos. Y, por último, el gobierno es el que tiene que poner las reglas del juego y tener un rol activo en reforzar la competencia”.

“Donde creo que el Estado no se puede meter es en la elección de donde invertir. Porque elegir inversiones es algo muy difícil de hacer y dejar que la eficiencia de los Estados lo hagan es ir directo a un desastre”.

-¿Cree que se puede determinar el tamaño ideal para el Estado?

“La idea del tamaño del Estado cambia dramáticamente en el tiempo. Cuando los países están en tiempos de guerra, obviamente se necesita un Estado más grande, pero después, con los tiempos de paz, se necesita un Estado más pequeño. Yo me centraría más en lo que tiene que hacer un gobierno, en las metas que tiene que lograr, y cómo hacerlo a un costo mínimo. El tamaño de un gobierno tiene que ver más con qué tan eficiente es un gobierno.

-¿Y cuál es el riesgo de aumentar impuestos más allá de lo razonable?

“Yo creo que hay dos costos. Mientras más dinero le quitas a la gente en impuestos, menos motivadas están a tener éxito en la vida y trabajar duro. La verdad es que la mayoría de los países se definen no por cuánto pagan las clases altas, sino que por cuánto pagan las clases medias. Todos dicen que Estados Unidos es un país que paga bajos impuestos, pero si miras cuánto paga una persona en el estado de Nueva York, paga mucho. De hecho, la gente rica paga mucho más en Nueva York que en Italia. Ahora, el tema es que para hacer crecer la caja se necesita cobrar mucho impuesto. Entonces, la pregunta es cuánto queremos cobrarle a la clase media”.

“Y una segunda pregunta es qué se va a hacer con ese dinero. En muchos países donde la tasa de impuesto es de un 50% solo están creando distorsión y desperdicio en el sector público. Hay que ver qué tan eficiente es lo que se está haciendo”.

-En ese sentido, ¿qué opina de la defensa que hace Thomas Piketty de cobrar impuestos a la riqueza?

“Mi libro se trata del capital en el siglo XX, pero también habla del capital en el siglo XIX. Él es un francés que piensa en el capital como tierras y grandes industrias. Hoy día hablamos de capital en capacidad intelectual, en marcas… Ya no hablamos de los grandes terratenientes del siglo XIX, sino que hablamos de la gente que creó Google, Facebook, eBay. Si de verdad se quiere ver la forma de cobrar impuestos equitativamente, ya no pasa por cobrarle impuestos a la tierra, sino que pasa por redefinir esta nueva propiedad. Ese es el tipo de batalla que debes lidiar en el siglo XXI. Yo dejo los castillos y las tierras a las que se refiere Piketty en el siglo XIX y me refiero a estos nuevos castillos. En segundo lugar, tratar de hacer equidad cobrándole impuestos a la riqueza crea mucha distorsión y vamos a gastar mucho tiempo tratando de evitar los problemas que genera”.

“La forma correcta de hacerlo es crear un sistema de mercado que genere tanta competencia que no le permita a una empresa mantener su posición por mucho tiempo”.

-La competencia genera equidad…

“En un mercado con alta competencia y bajas barreras de entrada, los ganadores no mantienen su posición por mucho tiempo. En el fútbol o las carreras de autos, el campeón es campeón por muy poco tiempo, porque la competencia hace que llegue algo mejor detrás. En el mercado es igual. Y el problema es que hoy día, cuando estás arriba empiezas a redefinir las reglas para mantenerte. Eso genera inequidad y resentimiento sobre el capitalismo”.

“Por ejemplo, no creo que a la gente le dé rabia que Steve Jobs haya tenido tanta plata. Porque él creó cosas creativas, necesarias, que a la gente le gustaron y de las cuales hoy día dependemos. La gente se enoja cuando, por ejemplo, el CEO de Morgan Stanley o de AIG se fue para la casa con millones de millones de dólares después de haber llevado sus compañías a la quiebra. Eso es lo que le da un mal nombre al capitalismo”.

“Ser promercado es estar a favor de la competencia. Mientras que ser proempresa es defender intereses de empresarios particulares”.

“Cuando un empresario quiere entrar a un negocio siempre es promercado, pero una vez que está adentro quiere subir las barreras de entrada para aumentar sus ganancias”.

“En un mercado con alta competencia y bajas barreras de entrada, los ganadores no mantienen su posición por mucho tiempo”.

“El problema es que hoy día, cuando estás arriba empiezas a definir las reglas para mantenerte. Eso genera inequidad y resentimiento sobre el capitalismo”.

Publicado en El Mercurio por David Lefin López en Chicago, EE.UU.

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#ZingalesEnChile

Con éxito se realizó la conferencia “Salvando al Capitalismo de los Capitalistas” del reconocido economista italiano, Luigi Zingales, el que comenzó su presentación disculpándose por no poder hablar en español. Ésta tomó lugar hoy, jueves 10 de diciembre, en el Hotel W cerca de las 09:00 horas. El evento fue organizado por la Universidad Adolfo Ibáñez y La Otra Mirada.

En la ocasión, el también profesor de The University of Chicago Booth School of Bussines defendió al capitalismo refiriéndose a éste como un sistema que funciona a favor de todos y no de unos pocos. Aseguró que la competencia es importante e, incluso, la calificó como el último bien público. Lo importante, acotó el experto, es que las reglas del juego estén claras. También se refirió a las diferencias entre ser pro-mercado y pro-negocios.
 
Luego de que el economista diera su charla, Andrés Benítez, rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, lo entrevistó y le preguntó por Mark Zuckerberg quien, con 31 años, dona casi el 99% de su fortuna. Zingales le explicó que algunos ahorran impuestos por donar. 

Pablo Ortuzar: “Derecha crítica”

Los esfuerzos por generar pensamiento crítico desde la derecha son muy valiosos. Tal labor parece vivir hoy un momento promisorio.

 

CHILE ES un país donde no pensar es muy valorado. Y la mejor estrategia para renunciar a la reflexión es adherir a alguna forma de razonamiento y aplicarla a todo lo que se mueva. La pobreza intelectual y la falta de matices en nuestro debate público proviene probablemente de ahí.

En este contexto las perspectivas algo más sofisticadas o complejas suelen ser rechazadas junto con las preguntas que levantan. Ello ocurre en todo el espectro político, pero el problema parece ser más grave en la derecha, dado que su vínculo con el mundo intelectual es más débil. Esa es la razón por la que suele no ver venir los problemas y, una vez que estos se instalan, no tiene mucha idea de cómo entenderlos o manejarlos. Al no valorar el desarrollo de una reflexión crítica desde sus propias coordenadas políticas, la derecha avanza a tientas, pensando que todo está bien (hasta que deja de estarlo). Y luego entra en pánico.

Por eso que los esfuerzos por generar pensamiento crítico desde la derecha resultan particularmente valiosos. Y, curiosamente, tal labor parece vivir hoy un momento promisorio, a pesar de que todavía no existen muchos puentes entre la derecha intelectual y la política. Un ejemplo de esto es el trabajo de los filósofos Hugo Herrera y Daniel Mansuy, así como la publicación de traducciones de libros políticamente comprometidos de autores extranjeros -como La Gran Sociedad, de Jesse Norman, que tuve la suerte de traducir- o la visita de este tipo de intelectuales (destaca en ello el trabajo de “La otra mirada”, que hasta ahora ha traído a Niall Ferguson, al propio Norman, y dentro de poco a Luigi Zingales). Tal fenómeno ha sido incluso observado, aunque no sin algo de desprecio y pataleta, por figuras intelectuales de izquierda como Alfredo Joignant.

Uno de los últimos hitos en este proceso, además de la visita de Zingales, que propone “salvar el capitalismo de los capitalistas” con medidas que pueden resultar escandalosas para muchos de los defensores locales de la “libertad económica”, es la publicación de Los fundamentos conservadores del orden liberal del filósofo norteamericano Daniel Mahoney, recientemente traducido y prologado por la historiadora Catalina Siles, que trabaja conmigo en el Instituto de Estudios de la Sociedad. Dicho libro intenta mostrar, de la mano de autores como Raymond Aron, Edmund Burke o Alexis de Tocqueville, que la idea de un liberalismo “integral” o “puro” sólo puede resultar en una amenaza contra los fundamentos mismos de las libertades que pretende reivindicar.

El destino de estos esfuerzos, por supuesto, es desconocido. La derecha política, después de todo, suele reaccionar a este tipo de debates alegando que habría un “sobrediagnóstico” y que lo importante es “hacer algo”. Eso y el famoso “las ideas ya están”. Sin embargo, el destino de las ideas puestas en juego en el ámbito público muchas veces es inesperado: es cuando cunde el desconcierto -en esos raros momentos en que los políticos se convencen por fin de que no tienen idea de qué hacer porque no tienen idea de lo que está pasando- que la conciencia crítica se vuelve faro y salvavidas.

 

Publicado en La Tercera
Foto de scienceofthetime.com