Biografía John Tomasi

Nació en el estado de New Hampshire al en la costa este de Estados Unidos. Cuando era muy pequeño se mudó a Vermont donde creció  en un pequeño pueblo llamado Underhill Center, al pie del monte. Mansfield. Actualmente se desempeña como filósofo político en la Universidad de Brown donde es el fundador y director del “Political Theory Project”

Su libro más reciente, Free Market Fairness (Princeton University Press, 2012), se basa en las ideas morales de los defensores de la libertad económica como F.A. Hayek y los defensores de la justicia social como John Rawls.

Actualmente se encuentra trabajando con Matt Zwolinski en un libro llamado Una breve historia del libertarismo (también con Princeton University Press).

Vargas Llosa ante 850 estudiantes: “La educación en el mundo está en crisis”

LaTercera

Ayer el Nobel peruano, de 82 años, dialogó con su hijo Alvaro en el Instituto Nacional, donde habló de sus inicios en la literatura y de su pensamiento político.

En La Moneda recibió la Orden al Mérito Pablo Neruda. Hoy será nombrado Miembro Honorario de la U. Adolfo Ibáñez y mañana presenta La llamada de la tribu.

Ayer en la mañana dos caras recibían al transeúnte que pasaba frente al Instituto Nacional, en pleno centro de Santiago. En la entrada principal un grupo instalaba sillas entre las rejas y gritaba consignas contra el sistema de educación. A pocos metros, al remodelado Centro de Extensión del emblemático liceo ingresaban más de 850 estudiantes, la mayoría de la Región Metropolitana. Entre ellos, alumnos de los colegios Cumbres y Everest, Liceo 1, Liceo 7, Arzobispo Manuel Vicuña y Colegio Alemán de Valparaíso.

Organizado por La Otra Mirada y Fundación para el Progreso, ayer el Premio Nobel de Literatura 2010, el peruano Mario Vargas Liosa (82) sostuvo un diálogo con su hijo periodista, Alvaro. Entre los presentes estaban el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri; el rector del Instituto Nacional, Fernando Soto y el empresario Nicolás Ibáñez, presidente de la Fundación para el Progreso.

El encuentro comenzó a las 10.30 con la puesta en escena de una pieza de teatro basada en Día domingo, cuento juvenil de Vargas Llosa, una historia que habla sobre el valor de la amistad y que estuvo a cargo de la compañía La Vereda. “Estaba tan bien hecha y fiel al texto. Me ha emocionado mucho”, dijo más tarde el autor de La casa verde, quien cumple una agenda de numerosas actividades en Chile.

Pasado el mediodía, en La Moneda, recibió la Orden al Mérito Cultural Pablo Neruda de manos del Presidente Sebastián Piñera y la ministra de Cultura, Alejandra Pérez. A las 18.45 sostenía una conversación con Axel Kaiser en el Hotel W (ver pág. 41). Hoy será nombrado Académico Honorario de la U. Adolfo Ibáñez (UAI) y mañana, a las 12.00, en la Biblioteca Nicanor Parra de la UDP, presentará su libro La llamada de la tribu. Ayer, cerca de las 11.00, uno de los escritores centrales del boom latinoamericano subió al escenario junto a su hijo Alvaro, quien le propuso dividir el diálogo en dos partes: literatura y política.

Así, el narrador recordó cuando estudiaba en el Colegio Militar Leoncio Prado, a inicios de los años 50, experiencia que inspiró su primera novela, La ciudad y los perros. “Era probablemente la única institución en el Perú que reproducía, en el nivel escolar, la sociedad peruana y toda su complicación, diversidad y prejuicios”, señaló. Por esos años, ya estaba presente su vocación literaria. “La lectura fue fundamental, una exaltación y una felicidad. La idea de escribir para mí nació de la lectura”, dijo, para después referirse a sus estudios de Derecho y Literatura en la Universidad Mayor de San Marcos.

“La literatura no parecía alimenticia. No era una profesión que la sociedad reconociera y estimulara”, dijo y citó la “suerte” de obtener una beca para estudiar en Madrid, España. “Allá tomé una decisión importante. Si me dedicaba a una carrera nunca llegaría a ser escritor. Entonces decidí dedicar el grueso de mi tiempo a escribir”, apuntó. Ante el presente de la ficción narrativa, Alvaro le señaló que “hoy la literatura tiene muchas más formas de expresarse” y habló de las series de TV y el cine.

El novelista dijo que también ve series y películas, pero cree que “la lectura exige una participación intelectual mayor que la actitud más pasiva de las historias contadas en imágenes”. Y concluyó que las historias que cuentan las pantallas son más efímeras que las que narran las obras de, por ejemplo, Shakespeare, Cervantes y Víctor Hugo. Cinco esquinas (2016) fue su última narración larga. Ahora trabaja en una nueva novela, pero ayer fue esquivo para hablar de ella: “La estoy escribiendo, pero soy supersticioso y creo que si le hablo de ella ya no la escribiré”.

A mitad del diálogo, Alvaro hizo una introducción para hablar del pensamiento de Vargas Llosa, ferviente defensor del liberalismo. Así se refirió a su participación en el grupo Cahuide, fracción del Partido Comunista, en su época universitaria; a su posterior desencanto con la Revolución Cubana, en 1966, y la importante experiencia del gobierno de Margaret Thatcher en el Reino Unido.

El escritor afirmó que la democracia es imperfecta, pero superior a las dictaduras: “No hay razón para que los jóvenes se resignen a ese sistema mediocre que es la democracia. Y es mediocre porque acepta en su seno la diversidad humana; no quiere la perfección, sino una sociedad donde sea posible el progreso sin violencia”. Y agregó : “La educación en el mundo está en crisis.

Por primera vez países desarrollados y subdesarrollados comparten esta experiencia. Con la excepción quizá de Finlandia, que está a la altura de las necesidades de nuestra época”. Entre los presentes, escuchó atento Marcelo Zúñiga, de la Academia de Letras del Instituto Nacional, quien valoró la actividad pero extrañó un diálogo de los estudiantes con el Nobel.

Mario Vargas Llosa: “Hay una lucha entre las pantallas y los libros”

El Mercurio

En diversas actividades de ayer, el escritor peruano habló, en una nueva visita a Chile, de su último libro y de la importancia de defender la cultura escrita.
Ante un grupo de editores periodísticos en la sede de la Fundación para el Progreso, en Providencia, se realizó la primera actividad del escritor Mario Vargas Llosa en su nueva visita a nuestro país. Esta vez, el tenor de sus encuentros estará centrado en su arista de defensor de las ideas del liberalismo, tema de su último libro, ‘La llamada de la tribu’, un conjunto de ensayos biográficos de pensadores de la tradición filosófica liberal que han ido marcando al autor, a través de su vida, en su propia definición política.

La conversación sobre diversos temas de actualidad tuvo, sin embargo, un acento en la preocupación del Nobel de Literatura por la expansión sin control de las redes sociales, a las que juzga ‘la peste de nuestro tiempo’, detallando algunas experiencias personales acerca del peligro que ve en su actual diseminación como portadoras de posverdades, o mentiras, muy difíciles de desmentir o neutralizar.

‘Yo espero que nazca alguna tecnología que permita controlarlas, que nos permita al menos conocer desde dónde nacen estas falsas informaciones’, decía, negando, de paso, terminantemente, llegar a pensar en un tipo de control político o del poder público, como lo insinuara Karl Popper, uno de sus autores reverenciados, respecto de la televisión. ‘Hoy la censura es imposible, pero a costa del fin de la jerarquía de la información’, afirmó. En esa misma línea, Vargas Llosa concluía que, a pesar de que hay intelectuales, como Lipovetsky, que ven efectos más bien positivos en la expansión de internet y las redes sociales —como la imposibilidad de la censura—, cree que hasta hoy el fenómeno ha tenido un efecto muy importante en la banalización y superficialización de los contenidos. ‘Hoy estamos en un período de confusión por efecto de las redes sociales, una suerte de limbo que no sabemos qué rumbo va a tomar’.

Yendo más allá en su preocupación, indicó que hoy ‘hay una lucha entre las pantallas y los libros, y hay que dar la batalla para que las pantallas no prevalezcan y pueda el libro coexistir en este nuevo ambiente. Si no, nos encaminamos a una catástrofe, pues las pantallas superficializan la realidad y marginan las ideas’.

En otro orden, ante la consulta sobre la penetración de las ideas liberales en las sociedades de América Latina, su postura es más bien optimista, pues ve una mayoría de gobiernos democráticos instalados y un franco retroceso de las dictaduras. ‘Es verdad que la izquierda ha conseguido hacer del liberalismo una mala palabra en América Latina y también en Europa, pero debemos pensar que este no es una ideología ni una religión laica, sino una serie de principios básicos, como la prevalencia de la democracia, la libertad de expresión, la tolerancia, la oposición al colectivismo, la defensa de las libertades de las personas, etcétera, que han ido infiltrando a las masas que los aceptan cada vez más’.

FEMINISMO Y MACHISMO
Temas sensibles de la pauta actual, feminismo y machismo, fueron objeto de juicios de parte del escritor peruano. El mismo ha estado en el centro de la polémica, como autor de una columna contra el feminismo extremo, que quiere marginar a grandes autores de la literatura universal, por el supuesto carácter machista de sus obras.

‘La buena literatura siempre va a ser políticamente incorrecta, como es el caso de la novela ‘Lolita’, de Nabokov’, señala. Pero junto con rechazar posturas extremas del feminismo, hay otro que sí es bandera del liberalismo, pues, por ejemplo, ‘no sé de ningún país, hasta ahora, que haya igualado los salarios de hombres y mujeres frente a un mismo trabajo. América Latina es un continente marcado por una tradición machista y eso debe ser combatido desde el Poder Judicial’.

Por último, requerido sobre la afirmación que hiciera el Presidente Piñera en torno al aborto, en su entrevista al diario ‘El Mercurio’, (‘no hay nada más progresista que proteger la vida y no hay nada más cavernario que despreciar la vida’), Vargas Llosa, respondió que, dentro del liberalismo —por no ser una ideología dogmática— puede haber pensamientos contradictorios entre personas que piensan dentro de este cuerpo de ideas, y una de estas son el aborto y la eutanasia. Citando a Popper, concluyó diciendo que ‘la verdad solo existe mientras pueda ser refutada’.

Durante el día, Vargas Llosa cumplió una serie de compromisos para el público. Durante la mañana habló de medios y de literatura ante más de 800 estudiantes en el Instituto Nacional. Posteriormente, se dirigió a La Moneda, donde fue condecorado, en presencia del Presidente Sebastián Piñera, con la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda, distinción que fue entregada por la ministra de Cultura, Alejandra Pérez. La última actividad de su primer día fue su conferencia realizada en el hotel W, en torno a la identidad de la persona liberal ante más de mil personas.

Mario Vargas Llosa, escritor peruano y Nobel de Literatura en 2010: “Hay una derecha civilizada en Chile que gana espacios y una cavernaria que retrocede”

Autor: Víctor Cofré, Buenos Aires

Latercera.com

El novelista vuelve en los próximos días a Chile. Presentará su último libro y hablará sobre liberalismo. Como anticipo, aquí describe su propia transformación, se interna en la política chilena, alaba a Piñera y enumera sus preocupaciones para América Latina.

A sus 82, Mario Vargas Llosa pretende demostrar que el Premio Nobel de Literatura que obtuvo en 2010 no lo transformó en una estatua. “Estoy escribiendo una novela. No pregunte sobre qué, eso no se lo voy a decir, porque soy supersticioso y tengo la impresión de que si cuento la historia, ya no podré escribirla”, dice al terminar 31 minutos de conversación en el señorial hotel Alvear, en la capital argentina. El peruano exponía ayer en la Feria del Libro de Buenos Aires su último trabajo, La llamada de la tribu, un ensayo en que presenta a siete pensadores -Smith, Ortega y Gasset, Von Hayek, Popper, Aron, Berlin y Revel- que influyeron en su propio tránsito ideológico hacia el liberalismo, tras su desencanto con el comunismo y la revolución cubana. Sobre ese libro y sobre esas ideas expondrá la próxima semana en su regreso a Chile, invitado por la Fundación para el Progreso y La Otra Mirada, quienes le propusieron responder la pregunta ¿Qué es ser liberal?

¿Nos podría anticipar su respuesta? ¿Qué es ser liberal?

Es creer en la libertad. Liberalismo y libertad son como el anverso y el reverso de una moneda; creer en la democracia, creer que las libertades son una sola, que son indivisibles y que una sociedad que quiere ser libre tiene que serlo en el campo político, en el campo social, en el campo económico, en el campo cultural. El liberalismo es no una ideología, porque las ideologías son como religiones laicas y el liberalismo no cree que tiene respuestas para todo. Hay un puñado de valores que defiende el liberalismo: el individuo, la propiedad privada, la libertad política, pero no tiene respuestas para todo, y reconoce, por lo tanto, la posibilidad del error.

¿El liberalismo es un monopolio de la derecha?

No. Mire, el liberalismo ha sido atacado por la derecha primero y luego por la izquierda. Piense usted en lo que ocurría en el siglo XIX, cuando el liberalismo luchaba por separar a la Iglesia y el Estado, no porque estuviera contra la religión, sino porque si la religión y el Estado se identifican, desaparece la libertad. La religión cree verdades absolutas y no admite entonces la posibilidad del error. En el siglo XX, es la izquierda, sobre todo la extrema izquierda, la que ataca al liberalismo. ¿Por qué lo ataca? Porque el liberalismo ha estado siempre en contra de las dictaduras y la izquierda representaba a la dictadura casi emblemática, que era la sociedad comunista, una sociedad totalmente reñida con los principios de la libertad democrática, que son los que ha defendido siempre el liberalismo. Es una de las razones por las que yo he escrito este libro. El liberalismo ha sido tergiversado, caricaturizado, ridiculizado a través del llamado neoliberalismo, que nadie sabe exactamente qué quería ser. Y se ha presentado al liberalismo como una fachada de la explotación, del imperialismo, del colonialismo, algo que estaba totalmente en entredicho con la verdad. Entonces, ¿cuál es la verdad del liberalismo? Que dentro de la democracia es la corriente que ha impulsado quizás las transformaciones más importantes, por ejemplo, los derechos humanos. Esa es una conquista liberal. El liberalismo siempre estuvo a favor de la igualdad de género. Creo que al liberalismo se deben quizás los avances mayores de la civilización dentro de una estructura democrática.

En el tránsito suyo desde el marxismo al liberalismo, ¿se arrepiente de pensar como pensó en su juventud?

En mi juventud era muy difícil para un joven latinoamericano que tenía inquietudes, que descubría la problemática social, las injusticias sociales, no ser de izquierda y no sentirse muy cerca del marxismo. Todo lo que teníamos al frente eran dictaduras, con poquísimas excepciones, que eran Costa Rica, Chile, Uruguay y pare de contar. (…) Si uno quería salir de eso, si veía que esa situación era una situación de horror, se sentía dentro de la izquierda, y eso me ocurrió a mí. Pensaba que el socialismo, que el comunismo, era la única manera de salir de ese pozo en el que estábamos. Esa fue una equivocación y descubrí militando en el Partido Comunista, un año, en que el comunismo estaba marcado por el estalinismo, por la intransigencia, por la intolerancia, y entonces me aparté, pero seguí siendo socialista en gran parte por la revolución cubana, que a mí me entusiasmó muchísimo, como a muchísimos jóvenes latinoamericanos de mi generación. Luego, ya a mediados de los años 60 comencé a ver que la realidad no era tan bella como lo había querido, empecé a ver aspectos de la revolución cubana que me desencantaron muchísimo, hasta que vino la ruptura a partir del llamado caso Padilla. Yo conocí la URSS más o menos en esa época, fue otro desencanto mayúsculo, y luego viví un período de mucha confusión, de mucha incertidumbre política, en el que, primero, hubo una revalorización de la democracia, descubrir que la democracia no era lo que decía el marxismo, la máscara de la explotación, que en realidad tener libertad de prensa, tener elecciones libres, vivir en la diversidad es algo que hace la vida mucho más respirable, más tolerable. Y luego llegué al liberalismo, como lo explico en este libro, básicamente a través de un proceso intelectual, a través de determinados pensadores. El liberalismo es una doctrina política que admite la diversidad en su seno. Yo diría que quizás el mérito mayor del liberalismo es esa transigencia, esa tolerancia con la diversidad humana, salvo el puñado de verdades que constituyen la esencia de la posición liberal.

Derecha e izquierda incivilizadas

Usted es amigo y adherente del Presidente Piñera. ¿Qué debería hacer distinto en su segundo gobierno respecto del primero?

Bueno, el primer gobierno fue un muy buen gobierno, fue excelente. Hechas las sumas y las restas, fue un gobierno muy positivo, creó cientos de miles, por lo menos un millón, de empleos; las inversiones acudieron a Chile de una manera impresionante. Los niveles de vida subieron en Chile durante esa época y hay que desearle que por lo menos en esta segunda oportunidad Chile siga creciendo. Nos conviene a todos los latinoamericanos que Chile crezca, es un modelo que está allí, que es exitoso, que le costó a Chile muchos sacrificios, pero ahí está, es una locomotora que avanza y América Latina tiene el ejemplo de que aquello es posible, se puede hacer, se ha hecho en Chile.

Hace unos meses, usted habló en Chile de la derecha civilizada y la derecha cavernaria, que se oponía al aborto. ¿Cuál tiene la hegemonía?

Mi impresión es que hay una derecha civilizada en Chile que gana cada vez más espacios y una incivilizada y cavernaria que va retrocediendo y encogiéndose. Y ojalá que eso continúe y se extienda a partir de ahora.

¿El Presidente Piñera le reprochó esas palabras en ese momento?

No me las reprochó. Yo tengo muchas coincidencias con el Presidente Piñera y yo hubiera votado por él si yo hubiera sido chileno. Ahora, tenemos también discrepancias: él no cree en el aborto, él no cree en el matrimonio gay, pues yo sí creo. Estoy seguro de que no cree tampoco en la legalización de las drogas; yo sí creo en la legalización de las drogas. Esas discrepancias entre liberales son normales. Hay liberales creyentes y hay liberales que no somos creyentes, como yo: podemos coincidir perfectamente porque sí estamos de acuerdo en los valores esenciales para el liberalismo, que son la democracia, el individuo, la propiedad privada, la economía de mercado, la libre competencia, la igualdad de oportunidades, esos son los valores centrales, esenciales del liberalismo, y dentro de eso, caben todas las discrepancias habidas y por haber.

En Chile, después del aborto, hoy se discute el matrimonio homosexual; una película repuso el debate sobre la identidad de género de los transexuales; la izquierda propone legalizar la eutanasia. ¿Donde se sitúa un liberal en esas discusiones?

Yo le digo el liberal que soy yo, porque hay liberales que piensan distinto. Me repugna el aborto, como creo que les repugna el aborto sobre todo a las pobres mujeres que tienen que recurrir a él, pero estoy a favor del aborto hasta los tres meses de gestación, porque creo que es una mentira, se suprime solamente para las mujeres pobres, y para las mujeres ricas el aborto es una realidad que está al alcance de las manos. Esa es una terrible injusticia. Estoy a favor de la legalización de las drogas, porque creo que la política represiva no ha servido para que disminuyan ni el consumo ni el comercio, sino todo lo contrario. Estoy a favor de la eutanasia también. Una persona que decide que la vida no vale la pena ser vivida en las condiciones execrables en las que se encuentra, hay que reconocer el derecho a poner fin a su existencia que considera intolerable. Desde luego que estoy de acuerdo con el matrimonio homosexual, creo que es un derecho el poder elegir con toda libertad la vida sexual que se quiere tener. Esa es una gran conquista y creo que es una gran conquista liberal.

¿Por qué estos temas tienen hoy la relevancia que no tenían hace 10 o 20 años?

Porque somos más civilizados, menos bárbaros de lo que éramos antes. No se olvide: a los homosexuales en la Edad Media los quemaba la Inquisición. Hoy no se quema a las personas ya. Y ha avanzado la libertad lo suficientemente como para que aceptemos que la vida sexual debe ser libre, debe ser una libre elección del individuo y debe ser respetado, dentro, por su puesto, de la legalidad. En eso hemos avanzado muchísimo y creo que esas son pequeñas batallas que todavía cuestan trabajo, pero que poco a poco los países más civilizados del mundo, esas batallas ya están ganadas. Y eso es muy importante, eso hace la vida menos cruel para un sector muy importante de la sociedad.

Usted en 2010 habló de una derecha democrática y liberal que reemplazaba a una izquierda democrática y liberal…

Yo creo que es verdad eso: hay una izquierda democrática y liberal y hay una derecha democrática y liberal que se tocan. Un país que llega a tener una mayoría que está en esa posición es un país que avanza muchísimo más rápido en el desarrollo y la civilización.

¿Y esa izquierda ha cambiado? Ahora hay más de una izquierda en Chile, con el Frente Amplio como un símil del Podemos español…

Yo tenía la impresión precisamente, en la época del Presidente Lagos, que la izquierda en Chile se había vuelto una izquierda civilizada y democrática, en buena hora para Chile. Desafortunadamente, esa corriente no se ha seguido expandiendo, ha habido una especie de regresión y me alegro muchísimo de lo ocurrido en estas elecciones, porque precisamente estas elecciones han corregido esa desviación de una línea democrática de una izquierda que es indispensable que exista y esté ahí, y que su identificación con la libertad y la democracia sea indiscutible. Creo que es absolutamente esencial para que el progreso y el desarrollo avancen rápidamente.

 

 

La intensa agenda de Mario Vargas Llosa “Me hace mucha ilusión ir a Chile en esta nueva etapa”

Una vez más Chile abre sus puertas a Mario Vargas Llosa, ganador del premio nobel de literatura en el año 2010; escritor, político y periodista peruano. Caracterizado por representar su perspectiva sobre la sociedad peruana a través de sus obras, reflejando su propia experiencia a lo largo de sus años y reconocido como el más importante de la lengua castellana. Estará presente en  Chile del primero al seis de mayo con una intensa y variada agenda.
Uno de sus compromisos va de la mano con “La Otra Mirada”, plataforma donde se promueve el pensamiento crítico y debate sobre temas de interés público. En esta ocasión el Nobel responderá ¿Qué significa ser Liberal?, una conversación frente ante cientos de  personas junto al director ejecutivo de Fundación para el Progreso (FPP), Axel Kaiser.
“Me hace mucha ilusión ir a Chile en esta nueva etapa, con el Presidente Sebastián Piñera gobernando el país y a las actividades organizadas por Fundación para el Progreso y La Otra Mirada que fomentan la libertad en la región”. Palabras que dan pie a un encuentro entre el mandatario y el escritor  en el Palacio de la Moneda, quien a su vez recibirá un reconocimiento oficial.
Fundación para el Progreso también será la responsable de darle la bienvenida al escritor junto al actual Ministro de Educación, Gerardo Varela, en un encuentro para ochocientos estudiantes secundarios de distintos establecimientos escolares de la región, en el Centro Cultural Palacio La Moneda.
Mario Vargas Llosa además participará en actividades de la Universidad Adolfo Ibáñez y en la tercera edición del evento de “Solidaridad Democrática en América Latina” que por primera vez se realizará en la capital de nuestro país. Un encuentro organizado entre la FPP y Fundación Forum 2000, organismo con sede en Praga y constituida por el ex-Presidente de la República Checa Václav Havel. Serán cuarenta y cuatro invitados internacionales y nacionales donde además, exponen Álvaro Vargas Llosa, Rosa María Paya, Mitzy Capriles, Antonio Ledezma, entre otros en un panel público en la Pontificia Universidad Católica.
Por último, aprovechará esta visita para el lanzamiento de su libro “La Llamada de la Tribu” editado por Penguin Random House. El libro aborda el gran rol lo tienen las lecturas que moldearon su forma de pensar y de ver el mundo en los últimos cincuenta años. Definitivamente otra obra de arte que suma no solo amplios conocimientos del escritor sino también sus perspectivas de la evolución de las doctrinas ideológicas. El libro será presentado por el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña y se realizará en la misma universidad.