Rudy Giuliani y su fórmula para frenar la “contagiosa” delincuencia en Chile

Paulo Ramírez entrevistó en exclusiva al ex alcalde de Nueva York, famoso por su método de las “ventanas rotas” para combatir los delitos.

El ataque a las Torres Gemelas en 2001 lo convirtió en uno de los alcaldes más famosos del mundo y sus políticas antidelincuencia lo consolidaron en el cargo.

Giuliani logró revertir las cifras de delitos de la ciudad gracias al concepto de las “ventanas rotas”, el que explica a T13 junto con entregar su fórmula para frenar la delincuencia en Chile.

El ex alcalde analiza los portonazos, el conflicto en La Araucanía y el control preventivo de identidad, entre otros temas.

Fuente: T13

Las recetas de Giuliani para detener el alza de la delincuencia en Chile

Previo a su visita al país, comparte con “El Mercurio” su exitoso enfoque antidelincuencia, que lo hizo reconocido en todo el mundo, y se refiere incluso a los portonazos (así, en español).

Cuando se le pide a la gente de distintos rincones del mundo mencionar el nombre de un alcalde de Nueva York, sin duda el que primero salta es el de Rudolph Giuliani. Es prácticamente imposible olvidar esa imagen, poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, donde se lo ve recorriendo la zona de los atentados terroristas, mientras las principales autoridades del país se escondían en refugios siguiendo los protocolos de seguridad. En medio del caos y el desconcierto, con las sirenas aullando de fondo, rodeado de bomberos y policías, Giuliani pedía “mantener la calma”.

El trágico episodio y el hecho posterior de tener que echarse al hombro una ciudad herida sirvieron para coronar una leyenda que empezó a tejerse cuando este reconocido fiscal ganó en 1993 la alcaldía metropolitana con una sola gran promesa: combatir la delincuencia.

En los ocho años que estuvo al mando, Nueva York pasó de ser la capital del crimen en Estados Unidos a la ciudad grande más segura del país. Los delitos violentos cayeron 57% . Los asesinatos bajaron en dos tercios. Los robos descendieron 67%, y los asaltos agravados, 28%.

Para sus críticos -no pocos en los sectores más liberales -, Giuliani solo aprovechó la tendencia decreciente de los delitos que empezó con su predecesor y que, por lo demás, se manifestó en otras urbes, como Chicago, Los Ángeles y Boston, cada una con políticas de seguridad muy distintas.

Sin embargo, los neoyorquinos hicieron otra lectura y le dieron la reelección al republicano en 1997, algo que no ocurría en años en la ciudad. Para la mayoría fueron las drásticas medidas del alcalde las que devolvieron la tranquilidad a Nueva York.

“Ustedes tienen una buena fuerza policial, con apoyo ciudadano. Pero hay ciertas tendencias inquietantes. Una es cómo su gente ha empezado a sentirse mucho más temerosa”.

“Nunca tuve una política de ‘Tolerancia Cero’, ese un concepto que a la prensa le gusta ocupar. No creo que diga mucho, pues nunca se pueden impedir todos los crímenes. Lo que sí apliqué fue la teoría de ‘Las ventanas rotas’ con el software CompStat. Lo que dice esa teoría es que usted no atrapa a todos los que cometen crímenes, sino que no deja que los delitos pequeños pasen desapercibidos y queden sin respuesta. Se tiene que lidiar con los crímenes callejeros y arrestar a algunas de las personas que los cometen. Las cosas no pueden salirse de control. Si hay robos de dinero de poca monta, no es una mala idea perseguir al tipo, porque no sabemos cuándo decidirá empezar a robar más dinero. Pero mi principal preocupación fueron los criminales de carrera, las personas que hacían del crimen una forma de vivir”, explica Giuliani a “El Mercurio” en una conversación telefónica desde Nueva York.

Su propuesta consistió en aumentar el número de policías -que pasaron de 28.000 a 40.000 en su período-, contratar al seguidor de la teoría de “Las ventanas rotas” William Braton como jefe de la fuerza, y desarrollar un sistema de estadísticas en tiempo real (el famoso CompStat), que permitió que toda la información recogida en terreno sirviera para determinar dónde y cuándo los delitos probablemente ocurrirían, con el fin de asignar justo ahí a los efectivos encargados de evitarlos.

“Antes de que fuera alcalde, si alguien era golpeado, asaltado o asesinado, entonces llegaba la policía a levantar un informe y trataba de encontrar a la persona que lo hizo”, recuerda este abogado de 72 años, que dictará el 16 de junio una conferencia en el Hotel W, organizada por La Otra Mirada, la Universidad Adolfo Ibáñez y este diario.

“Traté de establecer estrategias policiales para que pudiéramos predecir dónde iba a ocurrir un crimen. Poner la policía ahí y así prevenirlo. Traté de cambiar la acción policial para que pasara de ser reactiva a proactiva. Y creo que lo logré”, prosigue.

Los portonazos, “un crimen realmente muy violento”

Cuando en Chile se debate la pertinencia de los controles preventivos de identidad incluidos en la agenda corta antidelincuencia del Gobierno, Giuliani entrega su posición:

“Mi experiencia es que la acción policial debe ser mayormente preventiva y solo secundariamente reactiva. La acción policial se trata de brindar seguridad, no solo de atrapar a los criminales después de que cometen los crímenes”.

La idea, sostiene, es que los policías tengan iniciativa y una actuación profesional que se trabaja desde su formación. “Usted no tiene que andar deteniendo a todo el mundo, esas son críticas infladas por quienes lo ven de forma muy simple”, añade en respuesta a quienes advierten potenciales abusos en esos controles.

En su época se implementaron en Nueva York los llamados “stop and frisk” , práctica policial que básicamente consistía en parar y registrar a personas sospechosas. Pese a iniciativas judiciales para prohibirlos, la ciudad los mantiene hasta hoy como prerrogativa de sus agentes, aunque sean menos comunes que antes.

“La acción policial debe ser mayormente preventiva. Se trata de brindar seguridad, no solo de atrapar a los criminales después de que cometen los crímenes”.

Si bien nunca ha estado en el país -que cuenta con el CompStat desde 2011-, el ex alcalde parece estar bien informado; al punto de que una vez que se lo lleva al caso chileno, no lo suelta más. Así saldrán en la conversación estadísticas (una de sus grandes obsesiones), la dotación de Carabineros (a los que le cuesta no llamar carabinieri, por su ascendencia italiana) e incluso el delito de moda: el portonazo (y lo dirá en español).

“Ustedes saben cómo combatir el crimen; si no, habría más homicidios y estarían como otros países de América Latina. Tienen una buena y sólida fuerza policial, que cuenta con el apoyo ciudadano. Pero hay ciertas tendencias inquietantes. Una es cómo su gente ha empezado a sentirse mucho más temerosa. Incluso, si la mayoría de los crímenes son contra la propiedad, muchos involucran a personas. Como el portonazo, que es un crimen realmente muy violento. Es un delito cometido contra una persona sentada en un auto. También hay un aumento de los robos a casas. Y si finalmente no lidian con eso, esos crímenes pueden terminar en homicidios, porque alguien llega y luego recibe un disparo. Deberían estar alertas, pero no temerosos. Chile lo ha hecho muy bien en varios aspectos”, afirma.

“Quizás la legislación necesita un pequeño empujón para volver a donde estaban unos dos o tres años atrás (…) Ahora se observan grandes aumentos en las cifras de victimización”, agrega el fundador de Giuliani Partners LLC, una consultora que se ha paseado prácticamente por toda Latinoamérica dando recomendaciones de seguridad.

“No se trata solo de aumentar policías”

En el plano de las hipótesis de lo que puede estar fallando acá, el ex alcalde apunta a la importancia de identificar bien el foco del problema.

“Es como un doctor haciendo un diagnóstico. Si lee los resultados del examen de forma incorrecta, no puede ver dónde usted tiene el cáncer. O si usted no le dice dónde le duele, él no puede saber si usted está teniendo un ataque cardíaco”, explica.

Y luego entrega el primer componente de su receta: “Lo que necesitan es un punto de partida, un estudio externo sobre cómo está el crimen hoy en Chile”. A su juicio, el informe debe también venir acompañado de un curso de acción para mejorar lo que ya se tiene, “de modo que la gente no esté tan preocupada del crimen”.

Su segundo medicamento viene con una dosis conocida y que le funcionó bien a él en Nueva York.

“Es una buena idea incrementar el número de carabineros y detectives de la PDI. Pero no se trata solo de aumentar, sino de entrenarlos para que hagan las cosas que se necesitan. Por ejemplo, usted tiene un plan para reducir en 10% la victimización por robos de casa y hurtos. Entonces, los policías que se están entrenando deben ser preparados en cómo reducir robos de casas y hurtos, sobre los cuales ustedes tuvieron un gran aumento en 2015. Así es como se usa el programa CompStat: usted mira los crímenes de forma individual e identifica cuáles están subiendo y dónde, y entrena a sus policías para lidiar con esa clase de crímenes y los pone en esa área”.

“Apoyo a Donald Trump, pero al igual que la mayoría que lo respalda, no estoy de acuerdo con él en todo. Tenemos diferencias”.

Ante las quejas públicas de Carabineros tras los disturbios del 21 mayo en Valparaíso, Giuliani admite que “sí es importante” que los policías cuenten con respaldo político y que se les reconozca que “son las personas que salvan nuestras vidas todos los días”.

Sobre incentivos para mejorar la moral en las filas sugiere que podrían incluir una paga más alta, pero siempre a cambio de “un buen desempeño” medido con estadísticas.

Es clave -agrega- mantener los esfuerzos que están funcionando. Como cuando se le interroga sobre la prioridad que debe otorgarse al combate al narcotráfico en Chile, que limita con Bolivia y Perú, dos de los principales productores mundiales de cocaína.

“Ustedes han hecho un buen trabajo lidiando con el narcotráfico por donde están ubicados, pero tienen que seguir haciéndolo y de forma eficaz. Lo que no quieren es que se interne en su población, de modo que se vuelvan un país consumidor de droga, porque eso no solo involucra el crimen, sino también la productividad del sistema”, dice Giuliani, quien está en contra de legalizar todas las drogas para fines recreativos.

Y vuelve a insistir en que puede ser el momento de contar con una mirada independiente -que escape a las consideraciones políticas- sobre el problema actual de la delincuencia, en un país que cuenta con las capacidades para atajarlo, como recuerda ocurrió en la segunda mitad de la década de 2000, cuando los crímenes bajaron en Chile: “Por eso deben tener un reporte externo, que debería decir lo que tiene que hacerse”.

Publicado en: El Mercurio

El plan de Giuliani que salvó Nueva York

En 1990 Nueva York tenía los índices de criminalidad más altos en 30 años, según el FBI; el número de asesinatos llegaba a 2.245 lo que provocó entre otras cosas la pérdida de 48.000 puestos de trabajos.

Con este escenario Rudy Giuliani, reconocido por haber sido Fiscal General de los Estados Unidos, se presentó como candidato republicano a la alcaldía de Nueva York en 1993, puesto que ocupó por dos periodos.

El desafío para el edil era poder terminar con la delincuencia y recuperar económicamente la ciudad, que venía arrastrando grandes gastos y tenía una presión fiscal que impedía el desarrollo económico.

Así junto a su administración Giuliani creó el proceso COMPSTAT y aplicaron la conocida teoría de “Broken Window”, que apunta a mejorar los espacios públicos para disminuir la delincuencia. Además, implementaron una serie de cambios como disminuir los impuestos por ocupación hotelera, unir algunos departamentos para trabajar de manera más eficiente, rebajar el gasto público, entre otras.

La implementación de todas estas medidas consiguieron que durante el periodo de 1993-2001, los delitos graves se redujeran un 62,5%, los asaltos en 46,4%  y la tasa de empleos privados creciera a 16,6%  impulsando nuevamente la economía de la ciudad.

Rudy Giuliani: ‘Seguridad de Colombia es una historia de éxito’

Rudy Giuliani, el exalcalde de Nueva York que por sus políticas contra la delincuencia se convirtió en uno de los gurús de seguridad en el mundo, está en Colombia desde el lunes. En su agenda hay varias reuniones con los principales responsables de la lucha contra el crimen en las ciudades.

Giuliani asegura que aunque falta en materia de seguridad urbana, lo alcanzado por el país frente al narcotráfico y los grupos armados es un ejemplo para el mundo. “Se logró lo que parecía imposible”, dice.

Colombia ha logrado bajar las tasas de homicidio a la mitad, pero sigue lejos del promedio mundial. ¿Cree que vamos a llegar a cifras de un dígito?

Creo que es bastante posible si se mira lo que Colombia ha alcanzado en términos de los grandes problemas, como los carteles de la droga. Se logró lo que parecía imposible hace quince años. Era un país que estaba en riesgo de ser tomado completamente por los terroristas, y ustedes lo recuperaron. Ahora, el reto está en los otros crímenes, también graves, como el homicidio, el hurto, la extorsión, el secuestro, el tráfico de drogas… Si se utiliza el mismo nivel de determinación que se usó con los narcotraficantes, van a tener éxito. En mi opinión, su Gobierno está haciendo una buena transición hacia la lucha contra esos problemas.

En Buenaventura, ciudad muy golpeada por la violencia, se ha optado por la militarización. ¿Es una estrategia que funciona?

Un área urbana se militariza solo cuando está totalmente fuera de control. No debería ser la norma sino la excepción.

¿Qué tanto pesa el uso de nuevas tecnologías en la reducción del crimen?

La tecnología es fundamental. Debe partir de buena información sobre la criminalidad y mantener una estrategia flexible, que permita mover los recursos en la medida en que los criminales migran de una zona a otra. Las cámaras de seguridad, por ejemplo, ayudan a la identificación de los criminales, pero además a largo plazo sirven para disuadir. En Estados Unidos, el robo de bancos era un crimen muy común hasta que se instalaron cámaras. Otro frente son los carros de la Policía, que deben estar equipados con las mejores comunicaciones y la mejor tecnología. También es necesario considerar el tema del ADN: cómo expandir el análisis de las escenas del crimen y poder aprovechar esa herramienta para identificar a los criminales.

¿Qué piensa de políticas que proponen no cárcel para los delitos menores, como el hurto?

Si se tiene una criminalidad alta la respuesta no es dejar salir a la gente de la cárcel, sino tener más capacidad en las prisiones. Cuando se reduce el crimen ya se pueda hablar de reducir el tamaño de las prisiones.

¿Cómo fue la experiencia en Nueva York?

Había el temor de que íbamos a llenar las cárceles de gente. Y sí fue así, pero después vimos los resultados. Algo que ayudó en los Estados Unidos fue la ley que establece que cuando alguien cometía el tercer crimen serio o grave lo metían preso por muchos años. Y funcionó, porque así cayeron los criminales de carrera. Si ellos salen de la calle se reduce mucho el crimen. Eso ha sido muy efectivo en EE.UU. en los últimos 20 años.

¿Cómo manejar el tema de la percepción de inseguridad?

La percepción está rezagada frente a la realidad en unos dos años. Yo uso mi experiencia como ejemplo: nos tomó casi tres años de reducciones importantes para que la gente lo empezara a sentir. Es normal. Pero en la medida que se reduce el crimen, poco a poco la gente lo cree.

Colombia pasó de productor de drogas a consumidor. ¿Qué tanto influye esa realidad en el delito?

Muchísimo. Las actividades de la droga generan una alta criminalidad: se calcula que el 70 por ciento del crimen en Nueva York gira alrededor del tráfico. Ustedes son víctima de su propio éxito: hace 20 años estaban luchando por recuperar su país, ahora que lo lograron están buscando el control de las calles, que es difícil, pero si se sigue la misma estrategia, se puede. Yo uso el caso colombiano como ejemplo. Ustedes tienen una historia para contar, a pesar de que no han eliminado el crimen totalmente. La de Colombia es una historia de éxito. No significa que ya llegaron, pero no se imaginan lo difícil para un país en su situación lograrlo. Otros habrían fracasado; deben sentirse orgullosos.

¿Qué le falta a Colombia en este campo?

Colombia tomó la decisión como Gobierno y sociedad de tomarse el asunto de la seguridad como una prioridad. Si uno mira las estadísticas, la Policía ha sido muy efectiva, pero es importante ver cómo están trabajando los fiscales, los jueces y las cárceles. Ver cuántas de las personas que la Policía está arrestando son judicializadas rápidamente, cuántas van a la cárcel, cuántas por un tiempo suficiente. Ahí es donde toca hacer cambios, porque la parte policial está moviéndose en la dirección correcta, pero hay que evaluar cómo está el sistema de justicia. La única manera como se reduce el crimen es cuando se toma la decisión desde arriba, cuando es una política de Estado. Hay disposición política para aumentar la Policía y de trabajar en conjunto, pero falta poner el mismo énfasis en la parte de los fiscales. Debe aumentar la efectividad de la judicialización.

Colombia está en un proceso de paz con las Farc. ¿Cómo se debe preparar el país para el posconflicto?

Colombia ya tuvo procesos con grupos al margen de la ley en el pasado. Y ya han reintegrado a la sociedad a excombatientes y han sido exitosos. Si usan ese modelo sería bueno. Tienen suerte de haber tenido esa experiencia que ahora podrán aplicar en el posconflicto con las Farc.

¿Cómo evitar que los que dejan las armas vuelvan a delinquir?

Es probable que no todos dejen las armas. Frente a eso hay que mejorar las estrategias, garantizar opciones de educación, de buenos espacios públicos. Ustedes deben tener un programa (de reintegración) bien planeado, estructurado. Pero repito, tienen la ventaja de que ya han hecho mucho. Tomen lo que ya hicieron y mejórenlo.

Fuente: EL TIEMPO

Pronto Rudy Giuliani en Chile, invitan: UAI y La Otra Mirada

Lo llamaron “el alcalde de América” y “la persona del año”. Lo tildaron de héroe, pero antes de llegar a convertirse en una leyenda, Rudy Giuliani, hijo de padres inmigrantes italianos, nació en Brooklyn, creció en Long Island y se educó en Manhattan, siempre en el estado de Nueva York, donde se tituló cum laude de Derecho en NYU.

Después de graduarse de la universidad, emprendió una brillante carrera como abogado que lo llevó a convertirse en asistente del Fiscal General de Estados Unidos con apenas 37 años.

Unos años más tarde, como fiscal del distrito sur de Nueva York, lideró la lucha contra el narcotráfico, la corrupción y la mafia. Sin embargo, y a pesar de su popularidad entre la población y de haber ganado más de 4 mil casos como fiscal, no logró quedarse con la alcaldía de la ciudad en su primer intento en 1989. Sí lo logró en su segunda carrera, representando al Partido Republicano en las elecciones de 1993, permaneciendo en el cargo durante dos períodos, hasta el 2002.

Durante su gestión alcanzó la transformación de Nueva York desde varios ámbitos: redujo en un 65% el crimen, en un 70% los asesinatos y logró posicionar a la gran manzana como la ciudad más segura del país a través de la llamada “estrategia policíaca número cinco”, la tolerancia cero a la delincuencia y la rígida aplicación de la ley, convirtiendo a Nueva York, antes conocida en el mundo entero por el peligro reinante en sus calles, en un ejemplo para otras ciudades del mundo.

Pero la prueba más dura de su carrera vendría en el 2001, cuando tuvo que hacer frente a la crisis provocada por los atentados del 11 de septiembre, reaccionando con tanta rapidez y efectividad ante el mayor ataque terrorista de la historia, que cayó en la categoría de héroe. “Vamos a reconstruir, y vamos a ser más fuertes de lo que fuimos antes… quiero que la gente de Nueva York sea un ejemplo para el resto del país, y el resto del mundo, demostrando que el terrorismo no puede detenernos”, fueron parte de sus palabras a la ciudadanía durante esos duros momentos.

Luego vino la fama mundial, el título de “personaje del año” otorgado por la revista Time y el legado de ser un personaje que no sólo convirtió a una urbe en un mejor lugar para vivir, sino también de alguien que fue capaz de unir a sus habitantes durante sus peores momentos.

Después de un fallido intento por llegar a la Casa Blanca, hoy es presidente de Giuliani Partners LLC, consultora de seguridad con base en Houston.

Llegará a Chile en junio próximo invitado por la UAI junto a la plataforma La Otra Mirada, para dictar una conferencia el 16 de junio a las 8.30 am en el Hotel W. En el encuentro titulado “La otra mirada de Rudy Giuliani” abordará las temáticas que lo han caracterizado durante los últimos 30 años relativas a la seguridad pública y ahondará en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en las que públicamente ha apoyado al pre-candidato republicano Donald Trump.

Más información de su visita a Chile en el correo comunicaciones@uai.cl

Fuente: UAI.CL

Rudy Giuliani dictará conferencia en Chile

El liderazgo con que se vio a Rudolph Giuliani durante los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 sobre Nueva York fue el hito que maximizó su popularidad como alcalde de la Gran Manzana y lo terminó por elevar como figura de carácter mundial. La revista Time lo reconoció como “Persona del Año” y fue condecorado por la reina Isabel II, además de recibir el premio Ronald Reagan Presidential Freedom, de manos de la ex Primera Dama Nancy Reagan.

Giuliani -a quien sus cercanos llaman Rudy- estará de visita en Chile el próximo 16 de junio, invitado por “El Mercurio” y la plataforma La Otra Mirada, además de la Universidad Adolfo Ibáñez. En el Hotel W, el abogado y político estadounidense será protagonista de la conferencia “La Otra Mirada de Rudy Giuliani”, en la que abordará las distintas temáticas que lo han caracterizado en las últimas décadas, partiendo por las relacionadas a la seguridad pública.

Giuliani fue elegido alcalde de Nueva York en 1993, puesto que ocupó por dos períodos consecutivos, culminando a fines de 2001. Para entonces, las listas de bienestar social de la ciudad se habían reducido aproximadamente en 700.000 beneficiarios, lo que da cuenta de las mejoras económicas alcanzadas, y -lo que más se ha mencionado- el crimen había bajado 57%. Esto significó un reconocimiento por parte del FBI como la ciudad más segura de los Estados Unidos.

Entre sus cercanos se destaca que varias de las estrategias sobre cumplimiento de la ley implementadas bajo su mandato en Nueva York para disminuir la criminalidad -para lo cual fichó a William Bratton- se convirtieron en modelo a seguir para otras ciudades alrededor del mundo, incluyendo el programa CompStat, que ayuda a monitorear la actividad delictual. Este programa incluso recibió el premio en Innovaciones Gubernamentales otorgado por la escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard.

Apoyo a Donald Trump

Desde que dejó la alcaldía de Nueva York, Rudolph Giuliani ha dedicado mucho de su tiempo a proyectos personales. En enero de 2002 fundó la consultora en seguridad Giuliani Partners LLC, donde es actualmente presidente y director ejecutivo. Esto no ha significado que se haya alejado de la política. Al contrario, ha sido muy activo en apoyar las campañas presidenciales de los candidatos republicanos a la Casa Blanca e incluso participó en la elección interna para definir el candidato del partido en 2008, pero no avanzó.

Más recientemente, el ex alcalde dio su apoyo al aspirante presidencial republicano Donald Trump, de acuerdo a declaraciones citadas por el periódico New York Post. Allí explicó que aunque no estaba de acuerdo en todos los planteamientos de Trump, sí confiaba en él para gestionar asuntos como la economía, la inmigración o la seguridad.

Giuliani comenzó su carrera como asistente jurídico para el Juez Lloyd F. MacMahon en una corte del Distrito Sur de Nueva York. En 1970 se unió a la oficina del Fiscal General y pronto se convirtió en Jefe de la Unidad de Narcóticos. En 1975 fue reclutado por Washington en distintos cargos asociados a la Fiscalía General y dos años más tarde regresó a Nueva York para trabajar con la firma de abogados Patterson, Belknap, Webb and Tyler . En 1981 fue nombrado por el Presidente Reagan como subsecretario del Secretario de Justicia, la tercera posición dentro de la jerarquía de ese departamento. En dicho cargo supervisó las oficinas del Fiscal General de Estados Unidos y las agencias de cumplimento de ley federal del Departamento de Justicia. En 1983 se convirtió en fiscal del Distrito Sur de Nueva York, donde sus esfuerzos por judicializar el crimen de cuello blanco y la corrupción gubernamental fueron reconocidos. Durante su carrera como fiscal, logró 4.125 condenas, de las cuales solo 25 fueron reversadas. Antes de asumir como alcalde, había regresado al mundo privado como socio de la firma White & Case y luego en Anderson, Kill & Olick .

Fuente: El Mercurio 

 

Llega a Chile #LaOtraMiradaDeGiuliani

El próximo 16 de junio, Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York entre 1994 y 2001, dará una conferencia en Santiago sobre seguridad y delincuencia. El hombre de servicio público fue propulsor de la política de tolerancia cero, bajo su administración el crimen general se redujo en un 65%, los asesinatos en un 70% y Nueva York fue declarada por el FBI como la ciudad más segura de Estados Unidos. Además, tuvo un destacado rol ante los atentados del 11 de septiembre a las Torres Gemelas, que lo llevó a ser nombrado por la revista Time como la persona del año el 2001 y ser conocido como “El Alcalde de América”.

La visita de Giuliani tendrá como objetivo exponer sus conocimientos  y experiencias sobre sistemas de seguridad y cómo combatir la delincuencia en una conferencia gestionada por La Otra Mirada. El evento se realizará en el Hotel W a partir de las 08:30 horas. Pronto estarán abiertas las inscripciones.

Rudy Giuliani

El ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, tuvo la difícil labor de manejar la ciudad durante la mayor crisis de seguridad de Estados Unidos: el atentado a las torres gemelas. Ahora, fuera de la política dedica su vida al asesoramiento de seguridad desde el mundo privado.