Cuatro consejos de Giuliani para que las protestas no perjudiquen a los demás

En un pequeño café, a un costado de la Fundación para el Progreso, Rudolf Giuliani, (abogado, ex fiscal político, ex alcalde de Nueva York en dos periodos consecutivos, entre 1993 y 2001) fuma un puro mientras le explica a este diario tres puntos claves en su lucha contra la violencia, particularmente, la que se genera en las protestas y que en Chile tienen cuestionado al actual movimiento estudiantil.

“Rudy” Giuliani, de 72 años, y responsable de erradicar la delincuencia en la “Gran manzana” bajo la idea de “tolerancia cero”, detalla, a continuación, los conceptos de su método para que el derecho de manifestarse en una ciudad no se interponga al derecho de los demás ciudadanos a vivir sus vidas tranquilamente.

   1. Marchar en las veredas. 

Giuliani es contrario a que las manifestaciones, llámese de estudiantes, trabajadores o de cualquier grupo, se realicen en las calles. Él plantea que estas deben efectuarse en las veredas. “Las personas no pueden tomarse las vías públicas para manifestarse porque si permitimos que 15 o 20 personas estén en las calles, perdemos el control. Por eso, pueden manifestarse en las veredas.

Es importante establecer un conjunto de normas para que la gente se manifieste pero no que se tomen las calles”, dice.

Pero, al marchar en la vereda, se impide el paso de los peatones. ¿Cómo se soluciona eso? “Se debe pedir un permiso legal y así la gente sabe que en esa vereda hay una protesta. Técnicamente en Nueva York para hacer una protesta necesitas pedir un permiso legal. En este permiso debe decir dónde vas a marchar, cómo será la manifestación, cuánto va a durar y cuántas personas están convocadas”, explica Giuliani.

  2. Fin a los encapuchados.

 El ex alcalde de Nueva York sostiene que en 1980 se aprobó una ley que impide que más de cuatro personas cubran su rostro en una protesta.”Eso se aprobó a partir de que había algunas organizaciones de personas que se vestían con capuchas blancas, después se tapaban y después mataban a personas negras, quemaban iglesias (Nota de la Redacción: Giuliani, sin decirlo, hace referencia al Ku Klux Klan, el grupo supremacista blanco que perseguía a la población negra). Si quieres manifestarte, tienes que mostrarte y eso funcionó perfectamente. Quiero aclarar, eso sí, que no me molesta si en una manifestación una persona tiene una capucha; me molesta que hagan algo más: que tiren una piedra que rompan una ventana, que entren a una iglesia sin permiso, que golpeen a un policía”, añade.

   3. Arrestar al primero.

“Una persona puede manifestarse porque hay demasiado lucro o porque hay una institución educacional que no funciona, pero ellos no tienen ningún derecho de intervenir con los derechos de las otras personas para salirse con la suya o para mostrarsus quejas. Por eso, la forma de evitar que una manifestación se descontrole, es arrestar al primero que se descontrola, no al segundo ni al tercero ni al cuarto, sino que al primero”, sostiene Giuliani.

Agrega: “Así, la primera persona que rompe una ventana se va arrestada; la primera persona que tira una piedra se va arrestada; la primera persona que le escupe en la cara a un policía se va arrestada. Así se va a mantener la manifestación en control, sino ellos van a tener el control. Usted tiene el derecho a manifestarse, pero no con violencia”.

  4. Distancia mínima para protestar.

“En Estados Unidos el aborto es legal y constitucional, pese a ello existe una gran oposición al tema, todavía. Entonces, en el pasado se organizaron grandes manifestaciones frente a las clínicas de abortos; incluso la gente se acostaba en las calles para evitar que se transitara por allí. Por eso se estableció una regla: ellos tienen derecho a manifestarse, pero tienen que estar a una cierta distancia para no evitar que una mujer que toma la decisión de hacerse un aborto se lo haga”, dice Giuliani. La norma estableció una distancia mínima entre el manifestante y la mujer que iba a abortar. Esa regla terminó siendo general.

Fuente: Las Últimas Noticias

Giuliani: “La policía tiene que sentir respaldo político”

Ex alcalde de la Gran Manzana “No podemos seguir la tolerancia cero”. De visita en Santiago, sus consejos dieron pie Sebastíán Piñera a un debate en el que Ex Presidente de la República el ex presidente Piñera criticó al Gobierno.

De visita en Chile y durante una actividad realizada ayer en el hotel W, realizada por la plataforma La Otra Mirada, el célebre ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, quien acuñó la celebrada y polémica estrategia “Tolerancia Cero” contra la delincuencia, planteó fórmulas que tuvieron resonancia en la actual discusión pública chilena en torno a las acciones para combatir este problema.

“La policía debe sentir que tiene el respaldo político. La batalla contra la delincuencia debe partir de arriba”, argumentó el norteamericano agregando que en nuestro país “hay que aprovechar más la tecnología como los bancos de ADN con registros de delincuentes”, señaló el político estadounidense.

Las afirmaciones de Giuliani fueron recogidas por el ex presidente Sebastián Piñera quien fustigó al actual Gobierno en este ámbito.

“La primera responsabilidad de un gobierno es hacer todo lo que esté a su alcance para que la delincuencia retroceda y la seguridad avance, y desgraciadamente no es lo que está ocurriendo”, dijo.

“El Gobierno tiene que defender a las grandes mayorías y no podemos seguir siendo esclavos de un puñado de delincuentes, como son los encapuchados o los que se toman y destruyen los colegios”, declaró.

Desde el Gobierno, el vocero del Ejecutivo, Marcelo Díaz contestó al ex mandatario. “No creo que él (Piñera) sea el más indicado para decimos lo que hay que hacer”, aseveró.

Fuente: Publimetro

R. Giuliani: “Chile aún está a tiempo de frenar la delincuencia pero debe actuar pronto o será tarde”

El ex alcalde de NY, Rudy Giuliani, destacó que la vía pública no le pertenece a nadie y las protestas no pueden “afectar el derecho de los demás”.

Rudy Giuliani encabezó la alcaldía de Nueva York entre 1994 y 2001, y en ese período, redujo la delincuencia en 62% en una ciudad que era conocida como la capital del crimen. Su gestión tuvo además un gran impacto en la economía. La mejora en la seguridad revivió el deprimido sector turístico, disparando la ocupación hotelera 22% y contribuyendo a crear 450 mil empleos.

Giuliani, que ayer expuso su experiencia en un seminario en Santiago destacó que en Chile el nivel de inseguridad aún es bajo, pero está aumentando, particularmente los delitos violentos. “La delincuencia es como un cáncer, que debe ser enfrentado de inmediato o se sale de control. Chile todavía está a tiempo, pero debe actuar rápido o será demasiado tarde”, aseguró el político.

Durante su gestión, Giuliani impulsó una filosofía conocida como ventana rota. “Los delitos no pueden ignorarse aunque sean pequeños o se volverán mayores. Si alguien rompe la ventana de una casa y el dueño no la cambia de inmediato romperán otra y luego terminarán robando la casa. Hay que reparar la ventana cada vez y encontrar al que la rompió hasta asegurarse de que deje de hacerlo”, ilustró el ex edil y abogado.

Panorama en Chile

Para Giuliani, la solución a la delincuencia pasa por un buen análisis.

Su primera medida fue desarrollar un sistema que centralizó toda la información, que junto a su equipo analizaba todas las semanas. “Los políticos llevaban años prometiendo soluciones, pero ninguno había estudiado el problema. No tenían estadísticas. Instalaron un policía en cada vagón del metro, pero no funcionó porque los crímenes ocurrían en el andén”, explicó.

Por eso, su consejo para Chile es mejorar el sistema de recolección de datos, haciéndolo más simple para que los policías en la calle puedan usarlos. “En Chile se recogen demasiados índices. Deben ser simplificados. Esa información debe ser analizada al menos una vez a la semana”. Junto a eso se debe aumentar la coordinación entre Carabineros y PDI. “Los oficiales deben saber que serán evaluados en base a los delitos. Los mejores se esforzarán en usar esa información para evitar crímenes y ser promovidos”.

El ex alcalde de la “Gran Manzana” cuestionó que en Chile no se haga mayor uso de avances tecnológicos como el ADN, vital para construir bases de datos y detectar lo que calificó como “delincuentes de carrera”, quienes han optado por el crimen como su forma de vida. Para ellos, las condenas deben ser duras.

“Si un delincuente recibe una condena baja, tardaremos dos a tres años en volver a arrestarlo y en ese tiempo, puede reincidir muchas veces. Si recibe una sanción de varios años se evitan todos los delitos que podría haber cometido en ese tiempo”. En ese sentido destacó que los delincuentes no son tantos como se cree, pero la visibilidad de sus crímenes es alta. Por eso, sacarlos de las calles tiene un efecto exponencial.

Educación versus seguridad

Para Giuliani, cuando aumenta la delincuencia es una señal de que se necesita más dotación de policías. “Muchas veces la gente pregunta qué es mejor para reducir el crimen, reforzar la educación y la salud, o la policía. La respuesta es ambas. La educación es importante, pero no reduce los crímenes hoy y la gente necesita sentir que la delincuencia baja. No se puede mejorar la educación si se percibe que hay delincuencia en torno a los colegios”.

Consultado por la violencia que comenten los encapuchados en Chile durante las manifestaciones, destacó que él nunca permitió que grupos de presión ocuparan las grandes avenidas de Nueva York. Aunque subrayó que las personas tienen derecho a manifestarse, dijo que hay otras formas de hacerlo porque “la vía pública no le pertenece a nadie y no se puede afectar el derecho de los demás”.

Trump y terrorismo

Giuliani defendió su respaldo al candidato republicano Donald Trump. Aunque no concuerda con él en muchos temas, como la inmigración, aseguró que tiene el mejor programa para revivir la economía que durante el gobierno de Obama ha tenido una recuperación “anémica”.

Y aseguró que los ataques de su rival demócrata, Hillary Clinton, a las empresas hará que se vayan del país.

El político republicano también cree que Trump será más duro con el terrorismo, y aseguró que políticas demasiado blandas de Obama y de Clinton, cuando fue Secretaria de Estado, hicieron vulnerable al país.

En ese sentido, se mostró convencido de que Trump tiene una posibilidad real de ganar las elecciones en noviembre.

Piñera con todo contra los encapuchados

Al evento también asistió como espectador el ex presidente Sebastián Piñera, quien criticó el manejo de las protestas por parte de las autoridades actuales. “No podemos seguir siendo esclavos de un puñado de delincuentes como son los encapuchados. Contra ellos toda la mano dura y el peso de la ley, y eso es lo más democrático que podemos hacer, porque así vamos a estar defendiendo a las grandes mayorías, que quieren vivir en paz”, señaló.

Piñera cuestionó que la Nueva Mayoría impulse ahora un ley de control de identidad como la que rechazó durante su gobierno.

Fuente: Diario Financiero

Rudolph Giuliani: “No se derrota al terrorismo con control de armas”

El hombre que implementó la “tolerancia cero” dijo que espera que el sucesor de Obama “no tenga miedo de usar las tropas”. Además, en esta entrevista con La Tercera dice que Trump sería un mejor Presidente que Hillary Clinton.

Un político controvertido, héroe para algunos y un villano para otros. Esa es la imagen que ha proyectado Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York (1994-2001) y una de las figuras más conocidas de la política estadounidense. Durante sus ocho años al mando de la ciudad destacó por su receta para combatir la delincuencia y su plan que se conoció como “tolerancia cero”, bajo el cual -incluso- los delitos más pequeños eran procesados con el fin de inculcar el respeto de la ley. Si bien la medida transformó a Nueva York -que pasó de ser una urbe con alta delincuencia y homicidios, a la más segura del país- no dejó a nadie indiferente, porque miles de personas demandaron al Departamento de Policía por supuestos abusos de los oficiales.

Un punto clave de su mandato fue su actuación tras los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. En esa oportunidad, Giuliani se destacó por su tranquila actitud y su mensaje de unión. Realizaba conferencias de prensa periódicamente, daba entrevistas, asistía a funerales y actos de fundaciones.  “Nadie debería responsabilizar a algún grupo de personas o alguna nacionalidad o grupo étnico”, dijo ese día.

Tras el tiroteo en una disco gay en Orlando la madrugada del domingo, este abogado de 72 años señaló que para combatir el terrorismo se debe utilizar la misma política que él tuvo en los años 80, cuando era fiscal del Distrito Sur de Nueva York y persiguió a las mafias.

Y justamente para entregar sus recetas en temas de seguridad hoy ofrecerá una conferencia en el Hotel W, organizada por la Universidad Adolfo Ibáñez, que lleva por título “La otra mirada de Rudy Giuliani”. En conversación con La Tercera en Santiago se refirió a los problemas de la delincuencia, el acceso a las armas y, además a su rol como “asesor” del precandidato republicano Donald Trump.

¿Como evalúa lo que ocurrió en la disco de Orlando -el mayor tiroteo en la historia del país que dejó 50 muertos- considerando que Omar Mateen había sido interrogado por el FBI?

Lo más importante aquí fue que a mucha gente inocente que lo estaba pasándolo bien este hombre decidió matarlas por razones de extremismo. Esta no es la primera vez que pasa y está ocurriendo más que nunca antes. Siempre pasa que después de algo así, uno puede retroceder y ver cosas que se pudieron haber tomado más seriamente. La razón de eso es que hay tanta información que se recoleta con relación al terrorismo que a menos que se eleve a un nivel de preocupación real no se puede seguir todo, no se tienen los recursos para eso. Es de esperar que el FBI revise los perfiles, pero no se los puede culpar después de los hechos, porque estuve en ese campo al ser fiscal federal y también se me pasaron cosas por alto. Desde mi perspectiva cuando la gente empieza a decir que son parte de la jihad, hay que tomarlos muy seriamente.

Usted ha dicho que una forma de combatir el terrorismo es de la misma forma que usted lo hizo en los 80 contra la mafia. ¿A qué se refiere con eso?

Sí, es importante identificar la organización correctamente, que es algo que nuestro Presidente (Barack Obama) no hace, porque se niega a decir que fue un caso de terrorismo islámico. Este asesinato no fue hecho de la misma forma que un asesinato en la calle, que puede ser por narcotráfico, para robar, entre otros. En este caso, el asesinato fue hecho como parte de la filosofía islámica, que existe en varios países. Es parte del plan del “Estado Islámico” impulsar a esta gente a que cometa crímenes, con el fin de derrotarnos. Tenemos una guerra. Esto es parte de un esfuerzo internacional para imponer la religión islámica a otra gente.

Cada vez que ocurre un ataque como el de Orlando, tanto el Presidente Obama como otros políticos convocan a una política de control de armas. ¿Cuál es su postura sobre este tema?

El control de armas uno lo puede debatir por varias razones, pero no tiene un efecto en el terrorismo. Había un control de armas estricto en California cuando dos terroristas pudieron cometer sus crímenes, hay un control de armas muy estricto en Bruselas y en Francia y se llevaron a cabo asesinatos. Cuando hablamos de control de armas eso aplica a otras situaciones. El control de armas sólo afecta a la gente que respeta la ley, porque significa que tienes que registrar tu arma, los terroristas, los narcotraficantes, no cumplen el control de armas, las consiguen de todas formas. En el caso de Orlando la pudo obtener legalmente, pero si no la hubiera conseguido igual hubiera usado una bomba, un cuchillo. No veo por qué el control de armas es parte de la discusión, es una distracción. No se derrota al terrorismo con el control de armas.

¿Cree que el control de armas se transformará en tema de campaña?

Creo que sí, este mundo es más peligroso ahora que cuando el Presidente Obama y Hillary Clinton llegaron al gobierno hace ocho años. Ellos han cometido muchos errores, al retirarse de Irak, al permitir lo ocurrió en Libia, al permitir que el “Estado Islámico” creciera desde un nivel que era pequeño hasta ahora, que tiene muchos combatientes. Al no intervenir en Siria también. Lo que hay que hacer es atacarlos donde viven, eso incluye usar tropas. Eso es difícil de hacer. Muchos de los estadounidenses están cansados de las guerras, pero la única forma de derrotar al “Estado Islámico” es que nuestro Ejército y nuestros aliados vayan tras ellos y los eliminen en los lugares donde se esconden. Es muy importante que quien sea nuestro próximo Presidente no tenga miedo de usar las tropas, como lo hizo el Presidente George W. Bush después de los ataques del 11 de septiembre. Destruimos a los talibanes, pusimos tropas en Afganistán e Irak. Cuando estaban siendo perseguidos en las cuevas, les era difícil organizar cualquier clase se ataque.

Pero muchos analistas sostienen que lo que permitió el crecimiento del Estado Islámico fue la invasión de Estados Unidos a Irak.

Es verdad, pero hay que ser específico en cuanto a lo que Estados Unidos hizo en Irak. No fue la invasión y el derrocamiento de Saddam Hussein, sino que fue retirarse de Irak. Cuando estábamos ahí, mucha de la gente que estaba aliada con ellos (Estado Islámico)  estaba aliada con nosotros. Una vez que nos fuimos no tenían un lugar para protegerse del gobierno chiita que los mataba y se fueron al “Estado Islámico”. Cuando Obama llegó al poder, Irak era pacífico, Egipto era pacífico y el “Estado Islámico” existía, pero era pequeño.

¿Por qué cree que Trump sería mejor Presidente que Hillary?

Creo que es mejor que Clinton porque su programa económico es mejor, creo que entiende mejor ese tema, puede ayudar a nuestra economía al bajar los impuestos, crear más empleos. Creo que tomará una posición más fuerte con relación al extremismo islámico. Ahora las cosas están peor que cuando Hillary Clinton fue secretaria de Estado. Ella ya tuvo su oportunidad de probar lo que puede hacer y ha fracasado. Trump no ha tenido la oportunidad.

¿Va a formar parte del gabinete si Trump llega a la Casa Blanca?

No, no voy a formar parte.

Usted se destacó en Nueva York por su combate contra el crimen ¿Su receta se puede realmente exportar a otras ciudades?

Sí y ha funcionado. Lo hicimos en Medellín, donde la policía realizó el programa y conseguimos reducir el crimen un 48%. Así es que el plan básico puede funcionar en todas partes. Es el tipo de crimen lo que cambia. Hay que tener cifras precisas de criminalidad, policías entrenadas con relación a los crímenes. En el caso de Chile creo que los Carabineros y la PDI deben trabajar juntos. Tienen que analizar por qué está creciendo la delincuencia.

Fuente: La Tercera

Rudy Giuliani entrega claves para combatir la delincuencia: “La policía debe sentir que tiene el respaldo político”

En una conferencia de seguridad, el ex alcalde de Nueva York le recomendó al país: “Tienen que asegurarse que tienen la cantidad correcta de policías”. Además, aseguró que “no hay ciudades ingobernables, hay malos gobiernos”.

Una de las figuras más conocidas de la política de Estados Unidos es el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani (1994-2001), quien llegó a Chile para realizar una conferencia de seguridad, donde entregó varias claves para combatir la delincuencia: “La policía debe sentir que tiene el respaldo político. La batalla contra la delincuencia debe partir de arriba”, señaló.

Asimismo, hizo una recomendación al país: “En Chile tienen que aprovechar más la tecnología, como los bancos de ADN con registros de delincuentes”.

Giuliani se hizo conocido por combatir la delincuencia en la gran manzana, donde luego de ocho años a la cabeza de la ciudad consiguió convertirse en un referente en esta área gracias a su programa conocido como “Tolerancia cero”.

“EEUU dice que Chile es medianamente seguro, pero me imagino que ustedes quieren ser absolutamente seguros”, comenzó diciendo el ex alcalde de Nueva York, y aseveró que este “es el momento para tratar el cáncer de la delincuencia, si no lo abordamos tempranamente, puede haber metástasis”.

En esa línea, Giuliani ejemplifico en base a su experiencia: “en el peor tiempo de Nueva York, el 75% de su población declaraba que no quería vivir ahí. Teníamos 3.000 asesinatos por año”, puntualizó, y continuó: “en Nueva York permitieron que los sin techo, la prostitución, se saliera de control. La ciudad estaba cubierta por grafitis”.

En la conferencia -hasta donde llegó también el ex presidente Sebastián Piñera-, Giuliani aseguró que “no hay ciudades ingobernables, hay malos gobiernos”. Asimismo, recomendó: “tienen que asegurarse que tienen la cantidad correcta de policías”, porque “la delincuencia actual no la va a detener la educación, o la salud, sólo lo hará la policía”.

La solución más efectiva en ese sentido, según la experiencia del ex alcalde de Nueva York, es que “lo más necesario es la voluntad política para reducir la delincuencia. Un liderazgo político, de cualquier sector”.

Receta Giuliani: “Yo no prestaría la 5a Avenida para una manifestación”

“Yo no prestaría la 5a Avenida para una manifestación, porque ¿cómo pasaría una ambulancia a atender a una mujer con una ataque al corazón en Sacks? No manifestarse en la vía pública no es un derecho”. Así fue como el ex alcalde republicano de Nueva York, Rudolph Giuliani respondió a uno de los temas que durante los últimas días ha sido debatido en Santiago, luego de los destrozos producidos en las manifestaciones estudiantiles.

El ex alcalde de Nueva York, recordado por inspeccionar la ciudad en medio del ataque del 11/9 y su plan de «Tolerancia Cero”, dio su receta para combatir el crimen en una ciudad —mientras hablaba como telón de fondo se veían fotos de Manhattan— y al final tuvo un diálogo con el rector de la Universidad Adolgo Ibáñez, Andrés Benítez, quien le preguntó por las manifestaciones en las calles y le puso el caso de la 5a Avenida.

“Si aparece uno que quiere manifestarse en esa calle lo detengo, y detengo al siguiente y al siguiente, porque hay derechos de otras personas que se están interrumpiendo, como usar la calle para ir al doctor o dormir tranquilo, en el caso que esto sea de noche”, dijo. Y añadió: “Las leyes son distintas, pero en EE.UU. uno puede expresarse en contra del aborto, es el derecho a expresarse, pero no puede ponerse frente a una clínica abortiva e impedir que quienes quieran practicarse un aborto lo realicen. Ahí la policía lo detendría”.

Fuente: La Segunda

Rudy Giuliani y su fórmula para frenar la “contagiosa” delincuencia en Chile

Paulo Ramírez entrevistó en exclusiva al ex alcalde de Nueva York, famoso por su método de las “ventanas rotas” para combatir los delitos.

El ataque a las Torres Gemelas en 2001 lo convirtió en uno de los alcaldes más famosos del mundo y sus políticas antidelincuencia lo consolidaron en el cargo.

Giuliani logró revertir las cifras de delitos de la ciudad gracias al concepto de las “ventanas rotas”, el que explica a T13 junto con entregar su fórmula para frenar la delincuencia en Chile.

El ex alcalde analiza los portonazos, el conflicto en La Araucanía y el control preventivo de identidad, entre otros temas.

Fuente: T13

Trans: el nuevo orgullo

Noticia de latercera.com

Trans: el nuevo orgullo

Autor: Óscar Contardo

En los últimos doce meses se ha hablado más del tema de lo que se había hecho nunca. El cine ha estrenado películas, la televisión ha premiado series y el periodismo ha recogido testimonios. La visibilidad transgénero es el fenómeno social más interesante del último tiempo.

 

La primera vez que Lana Wachowski habló públicamente de su cambio fue en un discurso. Lo hizo porque tenía que recibir un premio de nombre curioso –premio a la visibilidad- otorgado por la fundación Human Rights Campaign. Lana llevaba un vestido negro, el pelo violeta y un par de hojas escritas para leer. Arrancó haciendo bromas –“soy muy habladora”, le advirtió al público- y luego hizo un resumen de su vida: su infancia de niño solitario, la ocasión en que fue el mejor alumno del curso, lo mucho que le gustaba usar a escondidas una camisa de dormir de su hermana mayor y el apoyo incondicional de su mujer, “que me quiere tal como soy y no a pesar de ser lo que soy”. También contó el momento en el que –como varón adolescente atormentado- escribió una carta de cuatro páginas a su familia disculpándose porque iba a cometer suicidio. “Yo pensaba que era un monstruo”.

Lana fue Larry hasta 2002. Con ese nombre vivió, se casó y alcanzó celebridad gracias a la película Matrix, que dirigió, escribió y produjo junto a su hermano Andy. En una escena de esa película un personaje le dice a otro: “Parece ser que usted ha estado viviendo dos vidas, una de ellas tiene un futuro, la otra no”.

Aquella tarde de 2012, Lana dijo en su discurso que cuando era un niño solía pensar que no había nadie más como ella, que era una rareza y que, debido a eso, sus sueños de ser escritora y cineasta eran imposibles. Una sensación horrible que no quería que nadie más tuviera. Era la razón por la que había decidido aceptar el premio y dar el discurso: “Si yo puedo ser un ejemplo para otros que estén pasando lo que yo pasé, sacrificar mi vida privada tiene un valor”.

Desde esa velada hasta la fecha, como uno de esos efectos de aceleración de Matrix, la visibilidad de las personas transgénero se ha multiplicado, los medios han reproducido como nunca testimonios, han recreado biografías y asimilado términos nuevos que solían confundirse: transformista, transgénero, transexual. No son lo mismo. Una cosa es el acto de vestirse para un espectáculo (forma), otra la de asumir una determinada identidad culturalmente relacionada con un rol (género) y una diferente la operación de los genitales (sexo).

Tampoco es lo mismo orientación sexual que identidad de género. Larry se casó con una mujer a la que amaba y lo siguió haciendo cuando decidió ser Lana. El matrimonio perduró porque su esposa aceptó el cambio y porque Larry no era gay, era trans. Del mismo modo se coló la idea nueva de “transición” para describir el proceso en que una persona pasa de una identidad de género masculina a una femenina y viceversa. Las palabras sólo tratan de atrapar una realidad que muchas veces las sobrepasa.

Según los archivos del New York Times, desde el año 1851 las palabras transgénero o transexual han sido usadas en 3.710 ocasiones en diferentes artículos. Casi la mitad de esas notas fueron escritas en los últimos 12 meses. En gran medida es el efecto Caitlyn Jenner, que con su portada en Vanity Fair llevó a un nivel nunca antes visto un tema por décadas restringido a la sección de psicología y medicina de las revistas de papel cuché. Jenner no era presentada como un “caso” de alguien que busca comprensión y es escrutado por un entrevistador compasivo, sino más bien como una celebridad que sencillamente anuncia un cambio en su vida y comenta los pormenores de esa decisión, posando de paso para la famosa fotógrafa Annie Leibovitz.

Pero Jenner es sólo la arista más visible de este nuevo orgullo trans (ver recuadro). La cultura popular y el mercado ya están haciendo su propia transición.

Una letra, una vida, un modelo

Michel Riquelme muestra el carnet de identidad y apunta al centro, donde dice sexo. Allí hay una letra F, que para el caso es como un manchón que Michel se toma con humor. Michel cuenta que eligió cambiar el nombre de mujer con el que lo registraron sus padres por otro más neutro que reflejara –“Michel suena como nombre de hombre”- o al menos sugiriera, su identidad masculina. Lo logró y fue lo más cerca que estuvo de que la burocracia aceptara la manera en la que él se ve a sí mismo en el mundo. En Chile no existe una legislación al respecto –Michel no puede cambiar esa F por una M de “masculino” a pesar de vivir como un M y no como una F-.

El proyecto de identidad de género lleva su cuarta urgencia para ser discutido en la comisión de Derechos Humanos de la Cámara. Mientras tanto, Michel Riquelme y la asociación que preside –OTD, Organizando Trans Diversidades- trabajan por difundir sus demandas y convocan para celebrar en octubre la Transfest. Una campaña iniciada en Barcelona en 2007 que busca que la comunidad internacional y médica deje de considerar a las personas trans sujetos afectados por un trastorno mental. En términos formales, Michel –un hombre joven de gestos amables- sufriría un tipo de alteración invisible –“disforia de género”- que se resolvería sólo cambiando una letra de su carnet de identidad.

La mayoría de los miembros de OTD tiene entre 20 y 30 años de edad. Crecieron con acceso a internet, por lo tanto, con la posibilidad de obtener información que sus mayores no disponían. Ellos viven lo que ninguna generación anterior de personas trans vivió: la representación explícita de su imagen, forma de vida y sus demandas en los medios. “El tema antes siempre era asociado a criminalidad, marginalidad y prostitución”, dice Michel Riquelme. Tal como ocurría hasta los años 90 con la homosexualidad; la prensa solía abordar el asunto desde la perspectiva policial o psiquiátrica con testimonios anónimos. El activista comenta que la primera vez que leyó una entrevista a un transgénero masculino fue en 2001. Recuerda que era el testimonio de un hombre que tuvo que irse de Chile para someterse al tratamiento hormonal. No había rostros ni nombre, como si se tratara de la confesión de un delito.

¿Alguna vez tuviste un ícono trans?
Michel me responde que es difícil encontrar uno, que la mayor visibilidad la han tenido los trans masculinos que transitan a femenino y no las personas que, como él, nacieron mujeres. Lo piensa de nuevo y encuentra un nombre: “Chaz Bono, el hijo de Cher”.

Hasta ahora la cultura pop había restringido lo que podrían ser considerados íconos trans al underground. El caso más representativo es el de Candy Darling, la actriz que cobró fama como parte de la troupe de Andy Warhol en los 60. Protagonizó dos películas de Warhol y ejerció de musa de los Velvet Underground.  Un caso similar al de la chilena Candy Dubois, que ganó notoriedad en los 70, se fue a Francia y volvió para instalar su propio bar en el barrio Yungay. Dubois era habitual de una escena vinculada al circuito artístico restringido.

La representación masiva de las personas trans en películas y series de gran repercusión ha sido escasa, por lo general vinculada al trastorno psiquiátrico –como es el caso del asesino en serie de El silencio de los inocentes-; el destino cruel –como en Boys Don’t Cry-; y la soledad – Como en El juego de las lágrimas-. “En la mayoría de las películas que he visto, las personas trans terminan solas”, apunta Michel Riquelme. La excepción más interesante a este patrón es el mundo creado por Almodóvar, que de manera despampanante ha compuesto personajes trans desde su debut con la película Pepi Luci y Bom, y logró con La Agrado de Todo sobre mi madre, una cumbre entrañable de humanidad y humor. Aun así, la tragedia es el patrón que persiste en las pantallas. La BBC busca darle una vuelta de tuerca a ese pie forzado con la comedia de situaciones Boy Meets Girl, estrenada hace unas semanas en Inglaterra.

La transición

El 11 de agosto pasado, Alexa Soto anunció lo siguiente en su página de Facebook: “Mi nombre de nacimiento es Axel. Soy estilista y maquilladora en la peluquería Solo Para Muñecas, tengo 23 años y soy transgénero. Hace muy poco tiempo, no más de dos meses, tomé la decisión de empezar con mi tratamiento hormonal. Fue difícil, ya que los efectos de los tratamientos hormonales son irreversibles, pero estoy muy segura de que esta decisión es lo que más he querido en toda mi vida: ser mujer”.

El mensaje obtuvo casi tres mil likes y fue compartido por otras 289 cuentas de Facebook. Desde ese momento, Alexa –personaje conocido en el circuito de artistas y diseñadores santiaguinos- ha registrado cada paso de su tratamiento de transición hacia un cuerpo femenino. The Clinic recogió su testimonio, que se sumó al interés que ha encontrado el tema trans en la prensa local: en un sólo mes la revista Paula y Caras llevaron notas testimoniales acerca de personas transgénero.

Alexa –cuerpo menudo, delgada y morena-hasta hace un tiempo se consideraba un hombre gay, aunque intuía que había algo más allá que no sabía expresar. Hoy tiene un discurso que articula y difunde. “Muchas personas dan por hecho que las personas transgénero nacieron en un cuerpo equivocado, haciéndolo ver como una falla o error. Pero no es así. Es una identidad de género. Decir que estás en un cuerpo equivocado es decir que no eres normal, que estás cambiado, eso no es así”.

¿Qué te escribe la gente en Facebook?
La gente me escribe diciendo que disfrute mi proceso, que siga adelante y que agradecen la información. Me han escrito varios jóvenes que se identifican como trans pidiéndome orientación porque quieren empezar el tratamiento hormonal.

No existe una cifra de personas transgénero en Chile, sólo registros de cambio de sexo –cirugía mediante- un método al que la mayoría prefiere no acudir. Según el Registro Civil, en 2014 hubo 45 cambios de sexo –sumando de femeninos a masculinos y de masculinos a femeninos-. En 2006 fueron sólo nueve. Pero todas estas cifras no dan cuenta del cuadro general: falta de información, inexistencia de organismos especializados y una aun incipiente organización de la sociedad civil.

En mayo el reportaje sobre Andy Escobar, la niña transgénero emitido por el programa Contacto de Canal 13, puso en evidencia el desamparo de las personas trans y sus familias. Ese programa, además, marcó un hito en la manera de tratar el tema: directo, preciso, a cara descubierta y presentando una  familia que asumía un rol ciudadano activo y constructivo. La periodista Paz Montenegro encabezó el equipo que lo realizó. Paz había visto en 2012 la entrevista que la norteamericana Bárbara Walters le había hecho a Jazz, una adolescente que había seguido desde los seis años en su proceso y luego historias de padres de niños trans en canales de YouTube dedicados al tema. En enero de este año el equipo decidió hacer una historia similar y desde que dieron con la familia de Andy plantearon mostrarlos a todos a cara descubierta: “Andy no estaba haciendo nada malo. Andrea y Víctor, sus papás, pensaban lo mismo y estuvieron de acuerdo”.

¿Cómo se trataba el tema antes en la prensa y los medios locales?
Encontramos poquísimo material al respecto. La mayoría tenía que ver con travestis y prostitución. Las personas trans están muy solas en nuestro país. Piensa que en la Comunidad Europea existe desde 2013 un reglamento para respetar los derechos de los niños transgénero, y en nuestro país apenas sabemos utilizar bien el término.

¿Qué crees que provocó tu reportaje? ¿Qué te ha sorprendido?
Creo que logró dar a conocer una realidad absolutamente desconocida en Chile: la de los niños trans. La historia de Andy abrió mentes, pero sobre todo corazones. Permitió que muchas familias se pusieran en el lugar de los papás de Andy y se preguntarán ¿qué haría yo en su lugar?

En aquel discurso de Lana Wachowski de 2012, la directora de cine recordó un momento de su infancia cuando ella aún era Larry, el niño solitario. Una profesora la había reprendido por quedarse en la fila de las niñas y no cruzar a jugar con los varones. Lana contó que en ese momento quiso explicarle a su madre, pero no pudo. “Me faltaban las palabras, ella me decía que la mirara y le explicara, pero yo no podía hacerlo, porque no entendía por qué ella no me podía ver tal como yo era.

CHICAGO GIRL
Por Arturo Fontaine

 

“Postmoderna, pro libre-mercado, cuantitativa, anglicana, feminista y aristotélica”, se define la célebre economista Deirdre McCloskey, en la noticia por sus críticas a Piketty. Hasta 1995 era Donald, ex ayudante de Milton Friedman, y profesor de la Universidad de Chicago conocido por sus estudios empíricos. De joven jugaba fútbol americano y con su metro noventa era un duro. Se casó, tuvo dos hijos.

Convidé a Deirdre al CEP a explicar su crítica a la metodología de la Escuela de Friedman: objeta su positivismo y confianza en las predicciones, pero recomienda las mismas recetas económicas. Y, claro, a contar su experiencia personal. Tuvimos una larga e inolvidable conversación el 10 de noviembre del 2011. La sala esa tarde estaba llena, sobre todo de estudiantes, que oían absortos.

Donald nunca fue homosexual. Lo que sí sentía, cada vez más, era la necesidad de vestirse con ropas de mujer. Se metía al clóset de su mujer y se lucía en el espejo. Esta excitación compulsiva lo llevó a comprarse ropa y a participar en encuentros en hoteles. Pasaba el fin de semana con transexuales. Lo atractivo era adoptar no sólo las ropas, sino los modos, las voces. Entonces quiso ser mujer. Vino el divorcio y la pérdida de sus hijos con quienes no hay contacto hasta hoy. Y las operaciones y tratamientos hormonales.

Los antiguos griegos, le decía, se preguntaban quién goza más, si el hombre o la mujer. La respuesta, por ser hermafrodita y adivino, la dio Tiresias: la mujer. Hablamos de eso, de lo que era coquetear, salir con un hombre, sentir el imán de tu cuerpo femenino. Hombres como Donald, contó, no cierran los ojos en la ducha: la frente sobresale y los protege. Las mujeres, sí. Le quebraron los huesos de la frente y ahora Deirdre cierra los ojos en la ducha, como mujer.
Noticia de latercera.com

Desde el malecón…

“Ojalá los cubanos encuentren su propio camino hacia una transición que no es exportable ni replicable. No podemos tratar de imponer un modelo a una sociedad tan particular, que ha buscado su independencia desde hace siglos”.

Caminando por la Habana te das cuenta de lo libres que son sus niños. Se que hablar de libertad cuando nos referimos a Cuba es contradictorio , pero así es esta tierra, llena de contrastes.

Niños corren libres por el malecón y el menor se tira al agua , sin ningún tapujo , mientras su enamorada un poco mayor que él, lo mira con admiración desde la calurosa avenida que recorre todo el borde costero. Es el mismo malecón desde donde cientos de cubanos saltaron antes en busca de un nuevo mundo, de nuevas oportunidades. No dejaba de pensar cuando caminaba por ahí en cuántos perdieron la vida, cuántos escaparon y comenzaron una nueva, cuántos miran desde ahí lo que los separa de la tierra de la libertad, y cuántos miran desde ahí temiendo que lleguen los gringos y con ellos  la droga, la delincuencia, y todo lo que trae consigo la perdida de la inocencia.

Cuántos miraron desde ahí al presidente Obama, que aunque de lejos creamos que su mensaje no dijo nada nuevo, caló hondo en un grupo de cubanos. No es coincidencia que después de su venida haya colas para inscribirse en Cuba emprende, organización que da herramientas a cientos de emprendedores que tratan de surgir con sus negocios por cuenta propia, una iniciativa que el gobierno de los Castro, enfrentado a una lenta economía, se ha visto obligado a permitir.

Los supermercados están vacíos. Con la tarjeta de racionamiento las cosas que te dan en la bodega apenas alcanzan para 5 días; el sueldo promedio es de 500 pesos cubanos, unos cuarenta dólares americanos; existe una represión pasiva y un control que pasa semi inadvertido entre toda la música , los colores, y las risas.

Isla de contrastes. Ojalá los cubanos encuentren su propio camino hacia una transición que no es exportable ni replicable. No podemos tratar de imponer un modelo a una sociedad tan particular, que ha buscado su independencia desde hace siglos. La revolución no fue mas que otro intento de hacer las cosas a su manera.

La idea de independencia cruza todo el discurso de la historia cubana , habrá que ver como resuelven su futuro  y evitan morir en el intento de alcanzar la tan anhelada libertad.

Por Cecilia Guzmán.

Las recetas de Giuliani para detener el alza de la delincuencia en Chile

Previo a su visita al país, comparte con “El Mercurio” su exitoso enfoque antidelincuencia, que lo hizo reconocido en todo el mundo, y se refiere incluso a los portonazos (así, en español).

Cuando se le pide a la gente de distintos rincones del mundo mencionar el nombre de un alcalde de Nueva York, sin duda el que primero salta es el de Rudolph Giuliani. Es prácticamente imposible olvidar esa imagen, poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, donde se lo ve recorriendo la zona de los atentados terroristas, mientras las principales autoridades del país se escondían en refugios siguiendo los protocolos de seguridad. En medio del caos y el desconcierto, con las sirenas aullando de fondo, rodeado de bomberos y policías, Giuliani pedía “mantener la calma”.

El trágico episodio y el hecho posterior de tener que echarse al hombro una ciudad herida sirvieron para coronar una leyenda que empezó a tejerse cuando este reconocido fiscal ganó en 1993 la alcaldía metropolitana con una sola gran promesa: combatir la delincuencia.

En los ocho años que estuvo al mando, Nueva York pasó de ser la capital del crimen en Estados Unidos a la ciudad grande más segura del país. Los delitos violentos cayeron 57% . Los asesinatos bajaron en dos tercios. Los robos descendieron 67%, y los asaltos agravados, 28%.

Para sus críticos -no pocos en los sectores más liberales -, Giuliani solo aprovechó la tendencia decreciente de los delitos que empezó con su predecesor y que, por lo demás, se manifestó en otras urbes, como Chicago, Los Ángeles y Boston, cada una con políticas de seguridad muy distintas.

Sin embargo, los neoyorquinos hicieron otra lectura y le dieron la reelección al republicano en 1997, algo que no ocurría en años en la ciudad. Para la mayoría fueron las drásticas medidas del alcalde las que devolvieron la tranquilidad a Nueva York.

“Ustedes tienen una buena fuerza policial, con apoyo ciudadano. Pero hay ciertas tendencias inquietantes. Una es cómo su gente ha empezado a sentirse mucho más temerosa”.

“Nunca tuve una política de ‘Tolerancia Cero’, ese un concepto que a la prensa le gusta ocupar. No creo que diga mucho, pues nunca se pueden impedir todos los crímenes. Lo que sí apliqué fue la teoría de ‘Las ventanas rotas’ con el software CompStat. Lo que dice esa teoría es que usted no atrapa a todos los que cometen crímenes, sino que no deja que los delitos pequeños pasen desapercibidos y queden sin respuesta. Se tiene que lidiar con los crímenes callejeros y arrestar a algunas de las personas que los cometen. Las cosas no pueden salirse de control. Si hay robos de dinero de poca monta, no es una mala idea perseguir al tipo, porque no sabemos cuándo decidirá empezar a robar más dinero. Pero mi principal preocupación fueron los criminales de carrera, las personas que hacían del crimen una forma de vivir”, explica Giuliani a “El Mercurio” en una conversación telefónica desde Nueva York.

Su propuesta consistió en aumentar el número de policías -que pasaron de 28.000 a 40.000 en su período-, contratar al seguidor de la teoría de “Las ventanas rotas” William Braton como jefe de la fuerza, y desarrollar un sistema de estadísticas en tiempo real (el famoso CompStat), que permitió que toda la información recogida en terreno sirviera para determinar dónde y cuándo los delitos probablemente ocurrirían, con el fin de asignar justo ahí a los efectivos encargados de evitarlos.

“Antes de que fuera alcalde, si alguien era golpeado, asaltado o asesinado, entonces llegaba la policía a levantar un informe y trataba de encontrar a la persona que lo hizo”, recuerda este abogado de 72 años, que dictará el 16 de junio una conferencia en el Hotel W, organizada por La Otra Mirada, la Universidad Adolfo Ibáñez y este diario.

“Traté de establecer estrategias policiales para que pudiéramos predecir dónde iba a ocurrir un crimen. Poner la policía ahí y así prevenirlo. Traté de cambiar la acción policial para que pasara de ser reactiva a proactiva. Y creo que lo logré”, prosigue.

Los portonazos, “un crimen realmente muy violento”

Cuando en Chile se debate la pertinencia de los controles preventivos de identidad incluidos en la agenda corta antidelincuencia del Gobierno, Giuliani entrega su posición:

“Mi experiencia es que la acción policial debe ser mayormente preventiva y solo secundariamente reactiva. La acción policial se trata de brindar seguridad, no solo de atrapar a los criminales después de que cometen los crímenes”.

La idea, sostiene, es que los policías tengan iniciativa y una actuación profesional que se trabaja desde su formación. “Usted no tiene que andar deteniendo a todo el mundo, esas son críticas infladas por quienes lo ven de forma muy simple”, añade en respuesta a quienes advierten potenciales abusos en esos controles.

En su época se implementaron en Nueva York los llamados “stop and frisk” , práctica policial que básicamente consistía en parar y registrar a personas sospechosas. Pese a iniciativas judiciales para prohibirlos, la ciudad los mantiene hasta hoy como prerrogativa de sus agentes, aunque sean menos comunes que antes.

“La acción policial debe ser mayormente preventiva. Se trata de brindar seguridad, no solo de atrapar a los criminales después de que cometen los crímenes”.

Si bien nunca ha estado en el país -que cuenta con el CompStat desde 2011-, el ex alcalde parece estar bien informado; al punto de que una vez que se lo lleva al caso chileno, no lo suelta más. Así saldrán en la conversación estadísticas (una de sus grandes obsesiones), la dotación de Carabineros (a los que le cuesta no llamar carabinieri, por su ascendencia italiana) e incluso el delito de moda: el portonazo (y lo dirá en español).

“Ustedes saben cómo combatir el crimen; si no, habría más homicidios y estarían como otros países de América Latina. Tienen una buena y sólida fuerza policial, que cuenta con el apoyo ciudadano. Pero hay ciertas tendencias inquietantes. Una es cómo su gente ha empezado a sentirse mucho más temerosa. Incluso, si la mayoría de los crímenes son contra la propiedad, muchos involucran a personas. Como el portonazo, que es un crimen realmente muy violento. Es un delito cometido contra una persona sentada en un auto. También hay un aumento de los robos a casas. Y si finalmente no lidian con eso, esos crímenes pueden terminar en homicidios, porque alguien llega y luego recibe un disparo. Deberían estar alertas, pero no temerosos. Chile lo ha hecho muy bien en varios aspectos”, afirma.

“Quizás la legislación necesita un pequeño empujón para volver a donde estaban unos dos o tres años atrás (…) Ahora se observan grandes aumentos en las cifras de victimización”, agrega el fundador de Giuliani Partners LLC, una consultora que se ha paseado prácticamente por toda Latinoamérica dando recomendaciones de seguridad.

“No se trata solo de aumentar policías”

En el plano de las hipótesis de lo que puede estar fallando acá, el ex alcalde apunta a la importancia de identificar bien el foco del problema.

“Es como un doctor haciendo un diagnóstico. Si lee los resultados del examen de forma incorrecta, no puede ver dónde usted tiene el cáncer. O si usted no le dice dónde le duele, él no puede saber si usted está teniendo un ataque cardíaco”, explica.

Y luego entrega el primer componente de su receta: “Lo que necesitan es un punto de partida, un estudio externo sobre cómo está el crimen hoy en Chile”. A su juicio, el informe debe también venir acompañado de un curso de acción para mejorar lo que ya se tiene, “de modo que la gente no esté tan preocupada del crimen”.

Su segundo medicamento viene con una dosis conocida y que le funcionó bien a él en Nueva York.

“Es una buena idea incrementar el número de carabineros y detectives de la PDI. Pero no se trata solo de aumentar, sino de entrenarlos para que hagan las cosas que se necesitan. Por ejemplo, usted tiene un plan para reducir en 10% la victimización por robos de casa y hurtos. Entonces, los policías que se están entrenando deben ser preparados en cómo reducir robos de casas y hurtos, sobre los cuales ustedes tuvieron un gran aumento en 2015. Así es como se usa el programa CompStat: usted mira los crímenes de forma individual e identifica cuáles están subiendo y dónde, y entrena a sus policías para lidiar con esa clase de crímenes y los pone en esa área”.

“Apoyo a Donald Trump, pero al igual que la mayoría que lo respalda, no estoy de acuerdo con él en todo. Tenemos diferencias”.

Ante las quejas públicas de Carabineros tras los disturbios del 21 mayo en Valparaíso, Giuliani admite que “sí es importante” que los policías cuenten con respaldo político y que se les reconozca que “son las personas que salvan nuestras vidas todos los días”.

Sobre incentivos para mejorar la moral en las filas sugiere que podrían incluir una paga más alta, pero siempre a cambio de “un buen desempeño” medido con estadísticas.

Es clave -agrega- mantener los esfuerzos que están funcionando. Como cuando se le interroga sobre la prioridad que debe otorgarse al combate al narcotráfico en Chile, que limita con Bolivia y Perú, dos de los principales productores mundiales de cocaína.

“Ustedes han hecho un buen trabajo lidiando con el narcotráfico por donde están ubicados, pero tienen que seguir haciéndolo y de forma eficaz. Lo que no quieren es que se interne en su población, de modo que se vuelvan un país consumidor de droga, porque eso no solo involucra el crimen, sino también la productividad del sistema”, dice Giuliani, quien está en contra de legalizar todas las drogas para fines recreativos.

Y vuelve a insistir en que puede ser el momento de contar con una mirada independiente -que escape a las consideraciones políticas- sobre el problema actual de la delincuencia, en un país que cuenta con las capacidades para atajarlo, como recuerda ocurrió en la segunda mitad de la década de 2000, cuando los crímenes bajaron en Chile: “Por eso deben tener un reporte externo, que debería decir lo que tiene que hacerse”.

Publicado en: El Mercurio