Capitalismo, redes sociales, inmigración y globalización: Las claves del mensaje que dejó Jonathan Haidt en Chile

Noticia de www.ellibero.cl

El investigador de la Universidad de Nueva York estuvo la semana pasada en nuestro país, invitado por la fundación La Otra Mirada y el CEP.
Publicado el 09.01.2017

La semana pasada estuvo en nuestro país el destacado psicólogo social Jonathan Haidt, quien aterrizó en Santiago -invitado por la fundación La Otra Mirada y el CEP- para presentar su charla “¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?”.

En esta instancia, el autor de “The Righteous Mind” (2012) y “The Happiness Hypothesis“ (2006),  analizó los cambios que se están generando a nivel global, las movilizaciones, los cuestionamientos al capitalismo, el rol de las empresas, la situación de los trabajadores, y cómo todos esos factores se relacionan con la política. “Nuestro país no está ajeno a estos cuestionamientos”, señaló Nicolás Ibáñez, presidente ejecutivo de La Otra Mirada, quien introdujo la conferencia destacando que “Haidt desafía el culto a la razón, y nos llama a ser más conscientes de nuestros sesgos morales, y de cómo dominan a los seres humanos mucho más de lo que creemos”.

El profesor e investigador del Programa de Liderazgo Ético de la Universidad Nueva York, desarrolló la idea del valor moral en la sociedad que se forma desde los primeros años de vida. De ello depende la preferencia por un modelo económico social como el capitalismo o el comunismo. Harald Beyer, director del CEP, señaló que “la forma en que nosotros interactuamos tiene relación con nuestro sistema moral, formamos alianzas con sus virtudes o defectos. El tema es aprender a convivir y respetar las distintas visiones”.

Dentro de las principales Ideas de Haidt se pueden destacar cuatro:

Redes Sociales

Es de alta importancia para la construcción moral el rol que tienen los medios de comunicación y las redes sociales, donde prácticamente las fronteras se pierden, la sociedad tiene una mayor comprensión y empoderamiento de lo que sucede en su país u otros de su interés. Hay una mayor polarización de los discursos, por eso es más difícil complacer a la mayoría, sin caer en prédicas populistas. Según los estudios de Haidt, las personas tienen una gran reacción emocional respecto al abuso (del tipo que sea), lo cual comparten abiertamente en las redes sociales, marcando aún más las diferencias entre los grupos.

Sistema Capitalista

Según Haindt el sistema capitalista debe sufrir algunas modificaciones para perpetuarse en el tiempo. Por ejemplo, al principio la única preocupación era aumentar el capital de la empresa o nación, pero actualmente hay mayores cuestionamientos y exigencias por las diferencias sociales. El psicólogo social señala que el capitalismo genera riqueza y progreso, pero no igualdad. Por ende, es ahí donde los Estados y las organizaciones privadas o públicas deben escuchar las demandas sociales para generar cambios significativos, pero sin caer en populismos. Que las empresas o instituciones públicas no hagan sólo lo estipulado por ley, sino que su guía sea un mayor estándar ético. O que lo países no sólo se preocupen de disminuir el nivel de pobreza (que ha sucedido en casi todos los que adoptaron el modelo de libre mercado), sino que generen una mejor calidad de vida para las personas. El capitalismo bien ejecutado lleva a alcanzar la felicidad, sostiene.

Inmigración

Si bien es una situación que no se puede frenar, se debe regular, dice Jonathan Haidt, ya que la inmigración representa un buen cambio para la economía, pero hay un fuerte impacto en la cultura de cada país. El conflicto se presenta durante el proceso de adaptación al nuevo lugar, ya que los residentes extranjeros deben adoptar costumbres y creencias distintas a las de origen. Durante ese período se acentúan las diferencias en la calidad de vida de los diversos grupos, lo que puede generar discursos radicales en el ámbito político y social, indica.

Globalización versus nacionalismo

El psicólogo social indica que generalmente las personas que se sienten más atraídas por la izquierda tienden a ser más cosmopolitas y globalizadas. Pero hay otro grupo de ciudadanos más conservadores, que valoran el discurso autoritario y proteccionista de su nación. Eso es lo que pasó en Estados Unidos con la reciente elección de Donald Trump, y en Gran Bretaña con el Brexit. Pero podría expandirse aun más esta tendencia, dice.

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“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda”

Noticia de El Mercurio
2017-01-08

Jonathan Haidt, destacado psicólogo social estadounidense:

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda”

El autor de “The Righteous Mind” aborda el creciente tribalismo en la sociedad actual y llama a valorar la diversidad política como el tipo de diversidad más importante.

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HARALD BEYER y ALVARO FISHER Para “El Mercurio”
Esta semana visitó Chile, invitado por el Centro de Estudios Públicos y La Otra Mirada, el destacado psicólogo social Jonathan Haidt, profesor de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. En los últimos años ha estado estudiando los fundamentos morales de la política y las formas de superar las “guerras culturales” de forma de promover una mayor civilidad en la política. Sobre estos asuntos conversó el profesor Haidt con “El Mercurio”.

-¿Por qué es importante estudiar los fundamentos morales de la política?

“Mucho de lo que nos divide está relacionado con estos fundamentos. Por ejemplo, las personas de izquierda tienden a ver los fenómenos sociales principalmente a partir de un eje altruismo versus daño y opresión, porque esos son los fundamentos centrales de su propia moralidad. Le puede parecer incomprensible, entonces, que otros no vean dichos fenómenos a través del mismo prisma. Las personas de derecha tienden a enfocarse en asuntos tales como el honor, el respeto o la lealtad y pueden encontrar insólito que estos estén ausentes en la izquierda. Pero ambos grupos están compuestos de seres morales y no inmorales como a menudo estos grupos se ven unos a otros”.

-¿Cómo se logra crear un terreno común en el que se pueda hablar sobre moralidad en términos más generales?

“Muchas personas han tratado de buscar la moralidad universal a nivel de actos. ¿Qué actos son universalmente malos? ¿Matar a los padres de uno? No necesariamente. ¿Matar a los hijos de uno? No necesariamente. No creo que sea útil buscar actos universales. Lo que yo he hecho a partir de la antropología y la psicología evolucionista es entender las bases fundantes, provistas por el entorno y la evolución, sobre las cuales podemos construir moralidades culturalmente variables. Este ejercicio nos permite encontrar muchos puntos en común, a los que llamamos fundamentos morales. De modo que en cada sociedad las personas le otorgan gran importancia al cuidado y a la crianza, a la justicia, encontrándose en todos lugares en grandes cantidades. Los otros fundamentos son más variables. Así, gran parte de las sociedades le asignan énfasis a la libertad, pero no todas. Otra parte importante privilegia la autoridad, pero no todas. Otras sociedades le dan importancia a la lealtad. Si se miran los fundamentos, es fácil darnos cuenta de que sí, somos una sola especie y que también tenemos las mismas ‘papilas gustativas’, pero comemos comidas distintas”.

-En su libro “The Righteous Mind”, usted introduce la idea de que nuestros actos y opiniones son a menudo el resultado de nuestras intuiciones morales, aunque después intentemos racionalizarlos.

“En efecto, somos buenos para encontrar justificaciones para cualquier cosa que hemos hecho, e igualmente somos muy buenos para criticar y quejarnos ante cualquier persona con la que tengamos una diferencia. Ahora si bien esto es natural, bajo ciertas circunstancias puede conducir a situaciones poco deseadas. Como señalaba antes, somos criaturas tribales, y de un momento a otro nos agrupamos y enfrentamos los valores de otro grupo. Por eso construimos instituciones que nos permiten superar ese tribalismo. Pero es muy fácil corromper las instituciones y llevarlas a la política partidista y tribalismo”.

-Este tribalismo parece estar en ascenso. ¿Qué lo explica?

“En Estados Unidos hay muchas causas. Entre otras, un proceso de ‘purificación’ de nuestros principales partidos. Desde la década de los 90, un partido se ha derechizado y el otro se ha izquierdizado. Se ha producido una desconexión entre ambos y entre los votantes de estos partidos. La evolución de los medios también ha jugado un rol. Han crecido aquellos que permiten confirmar los peores prejuicios de cada uno de nosotros. También el término de la Guerra Fría; la pérdida del eterno rival que era una fuente de cohesión del país relevante. También la inmigración, que después de un período largo de estancamiento creció rápidamente en los años 70 y 80, ha producido incomodidad. Por último, mencionaría la forma en que han impactado las redes sociales que aceleran las tomas de posiciones y el tribalismo”.

-Usted ha insinuado que junto con este fenómeno se ha instalado en la sociedad estadounidense el imperio de lo políticamente correcto, e incluso se amenaza la libertad de expresión. ¿Podría explicar este fenómeno?

“Necesitamos vigilar la intolerancia, tanto de la derecha como de la izquierda. En la derecha, esta se encuentra relacionada con el fundamentalismo. En la izquierda, está emergiendo una nueva y potente moralidad durante los últimos diez o veinte años que pretende decirle a la gente qué puede pensar o hacer. No deja de ser inquietante que en los Estados Unidos, donde creemos ser los campeones de la libertad de expresión, esta libertad sea vista como una herramienta para que poderosos hombres blancos puedan decir cosas racistas y sexistas. Al mismo tiempo, al privilegiarse a toda costa la protección de los sentimientos de grupos específicos en nuestras universidades se está corriendo el riesgo de limitar la libertad de expresión. Si esto se instala, es el fin de las universidades como las conocemos”.

-De cierto modo, parece que tanto la intolerancia en la izquierda como en la derecha es una expresión de tribalismo y guerra.

“¡Exactamente! Se ve el mundo dividido por las fuerzas del bien y del mal; las fuerzas de la luz y de la oscuridad. Se están hiperactivando nuestros sentimientos tribales morales, ¡mientras que la tradición liberal era lo opuesto! Era un modo de permitirle a la gente vivir en conjunto a pesar de sus diferentes objetivos y deseos en la vida”.

-¿Cuáles son las diferentes herramientas de las que disponemos para deshacernos de los elementos que nos dividen en el siglo XXI? ¿Tenemos herramientas con las que trabajar?

“Creo que tenemos que cambiar la forma en que pensamos la diversidad. En Estados Unidos, diversidad se relaciona generalmente con raza, género y orientación sexual. Nos falta mucho, pero hemos avanzado en eso; a la vez, nuestras divisiones políticas están empeorando cada vez más. Ahora tenemos que abordar la diversidad política como el tipo de diversidad más importante. En segundo lugar, está el tema de las redes sociales. Necesitaremos enseñarles a nuestros jóvenes algo de responsabilidad digital, y también a las empresas. Eso significa enseñar a las personas a dar el beneficio de la duda para no tirar bencina sobre incendios y no unirse a linchamientos colectivos”.
Recuadro :
”Se están hiperactivando nuestros sentimientos tribales morales, ¡mientras que la tradición liberal era lo opuesto! Era un modo de permitirle a la gente vivir en conjunto a pesar de sus diferentes objetivos y deseos en la vida”.
Harald Beyer es director del Centro de Estudios Públicos y Álvaro Fisher es presidente de la Fundación Ciencia y Evolución.

 

Noticia de El Mercurio
2017-01-08

Jonathan Haidt: “No estoy en desacuerdo con la inmigración, pero hay que controlarla”

Noticia de Las www.economiaynegocios.cl

jueves, 05 de enero de 2017

Catalina Ramos
Internacional
El Mercurio

El autor de “The Righteous Mind” defendió el capitalismo y su relación con la felicidad, en una conferencia convocada por La Otra Mirada, el CEP y “El Mercurio”.

A pesar de toda la evolución que ha experimentado la sociedad actual, el destacado psicólogo social estadounidense Jonathan Haidt sostiene que los seres humanos seguimos siendo tribales.

Pero este tribalismo se puede expandir o contraer dependiendo de las coyunturas, algo que se está haciendo evidente con la globalización de las personas y ya no solo de los bienes, ideas y comunicaciones.

La inmigración, por ejemplo, si bien trae beneficios asociados a la diversidad cultural y la eventual inyección de recursos a la economía, también puede activar cierta preocupación de la comunidad si no hay una respuesta que permita la integración de los recién llegados.

“No estoy en desacuerdo con la inmigración, pero hay que controlarla para que la gente no se vea amenazada”, dijo ayer Haidt en el marco de su conferencia “¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?”, organizada por La Otra Mirada, el Centro de Estudios Públicos y “El Mercurio”.

“El Brexit no hubiese ocurrido sin la inmigración”, añadió, al recordar una de las razones que tuvieron los británicos que votaron el año pasado por salirse de la Unión Europea.

Como autor de los libros “The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion” y “The Happiness Hypothesis: Finding Modern Truth in Ancient Wisdom”, Haidt ha investigado con profundidad el origen de las divisiones que separan a los individuos y sobre las cuales se relacionan para, a pesar de todo, lograr vivir en sociedad.

Según este profesor de la Stern School of Business de la New York University, las intuiciones morales son primero, y después viene el razonamiento estratégico que busca justificarlas. Claro que las intuiciones varían en cada cultura, y también entre la derecha e izquierda.

Entre sus nuevos temas de estudio están las implicancias del capitalismo en las sociedades.

“El capitalismo divide políticamente a las personas”, admitió, aunque, agregó, “el capitalismo bien logrado crea sociedades felices”.

Recordó el Informe Mundial sobre la Felicidad de 2016, que ubica en el tope de la tabla a países europeos continentales y naciones anglosajonas (Chile está en el lugar 27).

En ese sentido, admitió que no ve cómo reformar el capitalismo en Rusia.

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Teórico de la moral compartió con políticos y empresarios

Noticia de Las Últimas Noticias
País: Chile
Fecha: 2017-01-04
Medio: Las Últimas Noticias
Sección: POLÍTICA

Jonathan Haidt dicta charla hoy

Teórico de la moral compartió con políticos y empresarios

A noche el sicólogo social estadounidense Jonathan Haidt llegó hasta la galería Jorge Carroza para sostener una tertulia con políticos como el diputado UDI Jaime Bellolio, el RN José Manuel Edwards y el ex ministro de Educación Harald Beyer, entre otros. El profesor de la escuela de Negocios de la universidad de Nueva York, fue Invitado a Chile por la fundación ‘La otra mirada’, que es presidida por el empresario Nicolás Ibáñez y el centro de estudios CEP.

‘La reunión permitió profundizar en las preguntas que surgen a partir de la tesis del libro (The Righteous Mind) donde habla de la moral política y sobre cuáles son los ejes por los que la izquierda y la derecha se dividen’, comentó Bellolio

Este miércoles, el autor de ‘The Righteous Mind’ dictará la conferencia ‘Qué hace el capitalismo de nosotros y por nosotros’ en el hotel Ritz Carlton a las 19 horas.
Noticia de Las Últimas Noticias

Jonathan Haidt: “Trump habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias”

Noticia de www.cnnchile.com

Jonathan Haidt: “Trump habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias”

29 de Diciembre, 2016 – 23:45 Hrs.

Psicólogo aseguró que la estrategia del presidente electo “debería funcionar en casi todos los países”.

El psicólogo social estadounidense, Jonathan Haidt, conversó con CNN Chile desde Nueva York y analizó diversos termas que abarcaron la agenda internacional, como la crisis de confianza en la política y la inmigración.

Sobre este último punto, el especialista afirmó que en Estados Unidos la asimilación entre culturas “en los años 20 EE.UU. cerró la puerta y tuvimos una actitud general de asimilación”, la que a su juicio funcionó en el siglo XX pero no necesariamente en el siglo XXI.

Sobre el mandatario electo, Donald Trump, dijo que “pareciera tener algo muy personal que hace que sienta miedo de todo”.

“Algo particular sobre la psicología de Donald Trump es que tiene esta alta sensibilidad de desagrado y que habla de una manera que sintoniza con las personas autoritarias, que son partidarios de mantener las divisiones y alejar a cualquiera es diferente y eso es algo dañino”, complementó.

En esa línea, dijo que esa es una estrategia que “debería funcionar en casi todos los países”.

Sobre el escenario político mundial, Haid dijo que “la democracia está enfrentando una serie de desafíos”.

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Jonathan Haidt y el choque entre globalización y nacionalismo

Noticia de Pulso Economía & Dinero
2016-12- 27

ENTREVISTA CON EL PSICÓLOGO SOCIAL DE LA ESCUELA DE NEGOCIOS DE LA U. DE NUEVA YORK

Jonathan Haidt y el choque entre globalización y nacionalismo: “Soy pesimista sobre la posibilidad de que la disputa disminuya”

 

Una entrevista de FRANCISCA GUERRERO Una entrevista de FRANCISCA GUERRERO EL CONFLICTO es eterno, según Jonathan Haidt, psicólogo social de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, que no se siente optimista respecto a la disputa moral que se libra en nuestros tiempos. Globalización versus nacionalismos, la irrupción de las redes sociales y el aumento de la inmigración son factores que generan cada vez más tensiones en el mundo desarrollado, escenario en el que no descarta una confrontación más violenta.
El académico, que el próximo 4 de enero ofrecerá la conferencia ‘¿Cómo nos afecta el capitalismo y qué hace por nosotros?’, organizada por el CEP y La Otra Mirada, también trabaja en torno al sistema ético de las organizaciones. En ese marco, asegura que si muchos quebrantan la ley en una industria, como en los casos de colusión, no se puede culpar a manzanas podridas sino a todo el cajón.
Usted ahonda en la diputa moral que existe entre las personas respecto a su percepción sobre la economía, ¿podría explicar este concepto?
—Siempre va a haber conflictos en los grupos humanos, a veces simplemente es por los recursos, pero incluso en esos casos la gente tiende a entenderlo como una disputa moral, donde se tiene cierto derecho que otro está violando. La disputa es eterna, lo ves en el budismo, hinduismo, en la biblia.
En general los conflictos son específicos en cada país, pero estos conflictos son cada vez más similares unos de otros. Están creciendo los populismos en Gran Bretaña, Estados Unidos, Polonia, Hungría, en realidad en toda Europa y algunos están ganando fuerza. Personalmente, creo que en el siglo XXI habrá varios conflictos, uno de ellos en torno a la globalización, que se ha expandido con la prosperidad pero que ha intensificado la desigualdad en muchos países.
Otro tiene que ver con las redes sociales, que solo en los últimos años han permitido que todos sepamos lo que está pasando al otro lado. Con esto, la política se está volviendo algo mucho más personal. Lo tercero es el aumento de la inmigración en todos los países, lo que tiene un amplio efecto sociológico.
Hay varios países que están experimentando estas tres tendencias, lo que se traduce en ira política y polarización.
¿Forman parte de esto los cuestionamientos al libre comercio que atraviesan el triunfo de Donald Trump y del Brexit?
— Claro, es parte de la división emergente entre globalización y nacionalismos. Los partidarios de la globalización están generalmente en el ala izquierda de la moral, mientras que los nacionalistas están más cercanos a la derecha. Es fundamentalmente una discusión sobre la legitimidad del levantamiento de muros.
Los partidarios de la globalización no se sienten cómodos con la idea de los muros, creen en el libre movimiento de las personas, lo que se liga bastante a la idea que defiende la Unión Europea. En tanto, los nacionalistas tienden a ser más patriotas, más hostiles frene a la influencia extranjera en sus propios países, por lo tanto la sola idea de sobrepasar las líneas fronterizas es perturbador para los nacionalistas.
Si el comercio hubiera cumplido las promesas que hizo el siglo pasado, no habría tanta discusión al respecto. Pero debido a que al menos en Estados Unidos los tratados de comercio son negociados por miles de lobbies que representan interesas corporativos, no es claro quién realmente está hablando por la clase trabajadora.
En EEUU hay una división muy grande en relación a la gente que se ha visto beneficiada por la globalización, especialmente en ciudades donde la gente se ha visto dañada, por ejemplo en zonas rurales, en el medio oeste, en esos lugares donde triunfó Donald Trump.
¿Cree que esta disputa moral pueda llegar a una confrontación más violenta?
— En general soy muy pesimista sobre la posibilidad de que esta disputa disminuya en lugar de ponerse peor, bastante peor. La única esperanza que tengo es que los niveles de violencia en estos términos son mucho menores a los que vimos, por ejemplo, en los años ‘60.
En esos años Estados Unidos también estaba muy dividido pero había mucha más violencia, hubo mucha más muerte como respuesta a la ira política. Hasta el momento acá tuvimos elecciones muy divididas y en el peor de los casos, algunas peleas entre personas, pero nadie fue asesinado por las elecciones. Los niveles de violencia aún son muy bajos, pero no sé cuánto va a durar eso.
En su trabajo también aborda los sistemas éticos para las empresas ¿A qué se refiere exactamente?
— Es una forma de mirar a las compañías como sistemas complejos compuestos de personas individuales. Por lo tanto, si quieres mejorar los activos de una organización no puedes sólo hablar de ello, no puedes solo incentivarlos. Hay que mirar los diferentes niveles de análisis (individual, grupal y social), contar con una mirada sistémica.
Eso es lo que estamos tratando de hacer: aplicar el comportamiento de la investigación científica a los sistemas para mejorar la ética en los negocios.
¿Cómo una empresa puede desarrollar un sistema ético?
— Cada empresa tiene su propia cultura, por lo tanto, sus líderes tienen que estar atentos a ella y preguntarse qué pueden hacer para mejorarla. Actualmente en Estados Unidos la ética se aboca casi completamente al cumplimiento de los objetivos que impone la ley, tienen sistemas operando para medirlo y una capacitación que apunta en esa dirección. Cuando se piensa solo en cumplir la ley, los asuntos éticos se transforman en un obstáculo y estamos tratando de cambiar eso, que la ética vaya más allá del cumplimiento de esos estándares legales.
En ese marco, ¿cuáles son los temas más importantes para los sistemas regulatorios?
— Los sistemas regulatorios debiesen preocuparse de que no se incentiven las cosas equivocadas. La mayoría de los sistemas regulatorios son desarrollados por economistas, que no saben mucho de psicología. Por ejemplo en Estados Unidos en 1992 la ley se cambió para que cuando una compañía quiera pagar a un ejecutivo más de US$1 millón al año ese gasto no sea deducible, a no ser que la compañía pague por el sistema que puso en operación.
Los economistas apuestan a impulsar a los líderes a alcanzar metas de rendimiento, por ejemplo el precio más alto de una acción, pero esto puede ser una idea terrible, porque siempre que estableces metas concretas la gente las alcanza sea como sea, harán lo que sea posible para cumplirlas. En los ‘90 vimos mucho eso, que se establecían metas concretas en lugar de pensar en el bienestar de la compañía a largo plazo.
En Chile hemos visto muchos casos de colusión, en medicamentos, papel tissue y pollos.
¿Cree que se pueda atribuir a la falta de un sistema ético en nuestra cultura empresarial?
— No conozco mucho de Chile, por lo que no puedo hablar de su cultura. Pero aquí es donde caben los tres niveles de análisis: el más bajo es el individual y sabemos mucha de su psicología, en del medio es la cultura de la organización que afecta al grupo, el más alto es el sistema en el que está inserta, lo que incluye la ley y la regulación, pero también considera la cultura nacional.
Por lo tanto, al ver cómo se comporta una empresa en Chile, en relación a una en China o Suiza, va a ser muy diferente. Respecto a la colusión, es importante que exista una regulación consistente. Si el problema es de dos ejecutivos, las normas de la empresa pueden operar.
Cuando se ve que es algo que va más allá de unas pocas personas, es posible que se requiera de normas sobre lo que es bueno para el país.
Detectar los casos es difícil, porque los empleados que lo ven sienten que sacarlos a la luz es una traición a su equipo, pero lo que debe importar en este caso es el bienestar de la compañía a largo plazo.
En casos como estos hay gente que culpa a los individuos, pero hay quienes consideran que es algo propio del afán de acumular ganancias en el capitalismo.
¿A quién es más justo responsabilizar?
— Desde el punto de vista psicológico nos gusta culpar a individuos. Nos gusta encontrar a la manzana podrida. Es mucho más fácil. La idea central de los sistemas éticos apunta a la psicología social. Todos estamos muy influenciados por el ambiente y por lo que la otra gente está haciendo. Los sistemas éticos ponen más atención al cajón que a la manzana. Si hay industrias donde la mayoría de las personas está quebrantando la ley no puede ser por una manzana podrida, sino por el cajón. Si algo es común en una industria es porque se trata de un problema sistémico.
Teniendo eso en cuenta, hay que tener presente que dos manzanas podridas realmente pueden estropear al grupo. Por lo que de todas maneras los individuos importan. Recuadro : ‘Cuando se piensa solo en cumplir la ley, los asuntos éticos se transforman en un obstáculo’.
‘Si hay industrias donde la mayoría está quebrantando la ley no puede ser por una manzana podrida’.
‘Los sistemas regulatorios debiesen preocuparse de que no se incentiven las cosas equivocadas’.
‘Siempre que estableces metas concretas la gente las alcanza sea como sea’.
‘La globalización se ha expandido con prosperidad pero ha intensificado la desigualdad’.
‘No está claro quién realmente está hablando por la clase trabajadora (en la discusión de acuerdos comerciales)’
‘La única esperanza es que los niveles de violencia son mucho menores a los que vimos en los ‘60’.
‘Los partidarios de la globalización no se sienten cómodos con los muros, creen en el libre movimiento de personas’.

Noticia de Pulso Economía & Dinero
2016-12- 27

Deirdre McCloskey en Chile

Deirdre Nansen McCloskey enseñó en University of Illinois en Chicago economía, historia, inglés y comunicación desde el año 2000 al 2015. Ha escrito 17 libros, cerca de 400 publicaciones en tópicos que abarcan desde economía técnica y teoría estadística hasta promoción transgénero y las virtudes éticas de los burgueses.

Pronto Rudy Giuliani en Chile, invitan: UAI y La Otra Mirada

Lo llamaron “el alcalde de América” y “la persona del año”. Lo tildaron de héroe, pero antes de llegar a convertirse en una leyenda, Rudy Giuliani, hijo de padres inmigrantes italianos, nació en Brooklyn, creció en Long Island y se educó en Manhattan, siempre en el estado de Nueva York, donde se tituló cum laude de Derecho en NYU.

Después de graduarse de la universidad, emprendió una brillante carrera como abogado que lo llevó a convertirse en asistente del Fiscal General de Estados Unidos con apenas 37 años.

Unos años más tarde, como fiscal del distrito sur de Nueva York, lideró la lucha contra el narcotráfico, la corrupción y la mafia. Sin embargo, y a pesar de su popularidad entre la población y de haber ganado más de 4 mil casos como fiscal, no logró quedarse con la alcaldía de la ciudad en su primer intento en 1989. Sí lo logró en su segunda carrera, representando al Partido Republicano en las elecciones de 1993, permaneciendo en el cargo durante dos períodos, hasta el 2002.

Durante su gestión alcanzó la transformación de Nueva York desde varios ámbitos: redujo en un 65% el crimen, en un 70% los asesinatos y logró posicionar a la gran manzana como la ciudad más segura del país a través de la llamada “estrategia policíaca número cinco”, la tolerancia cero a la delincuencia y la rígida aplicación de la ley, convirtiendo a Nueva York, antes conocida en el mundo entero por el peligro reinante en sus calles, en un ejemplo para otras ciudades del mundo.

Pero la prueba más dura de su carrera vendría en el 2001, cuando tuvo que hacer frente a la crisis provocada por los atentados del 11 de septiembre, reaccionando con tanta rapidez y efectividad ante el mayor ataque terrorista de la historia, que cayó en la categoría de héroe. “Vamos a reconstruir, y vamos a ser más fuertes de lo que fuimos antes… quiero que la gente de Nueva York sea un ejemplo para el resto del país, y el resto del mundo, demostrando que el terrorismo no puede detenernos”, fueron parte de sus palabras a la ciudadanía durante esos duros momentos.

Luego vino la fama mundial, el título de “personaje del año” otorgado por la revista Time y el legado de ser un personaje que no sólo convirtió a una urbe en un mejor lugar para vivir, sino también de alguien que fue capaz de unir a sus habitantes durante sus peores momentos.

Después de un fallido intento por llegar a la Casa Blanca, hoy es presidente de Giuliani Partners LLC, consultora de seguridad con base en Houston.

Llegará a Chile en junio próximo invitado por la UAI junto a la plataforma La Otra Mirada, para dictar una conferencia el 16 de junio a las 8.30 am en el Hotel W. En el encuentro titulado “La otra mirada de Rudy Giuliani” abordará las temáticas que lo han caracterizado durante los últimos 30 años relativas a la seguridad pública y ahondará en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en las que públicamente ha apoyado al pre-candidato republicano Donald Trump.

Más información de su visita a Chile en el correo comunicaciones@uai.cl

Fuente: UAI.CL

Rudy Giuliani dictará conferencia en Chile

El liderazgo con que se vio a Rudolph Giuliani durante los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 sobre Nueva York fue el hito que maximizó su popularidad como alcalde de la Gran Manzana y lo terminó por elevar como figura de carácter mundial. La revista Time lo reconoció como “Persona del Año” y fue condecorado por la reina Isabel II, además de recibir el premio Ronald Reagan Presidential Freedom, de manos de la ex Primera Dama Nancy Reagan.

Giuliani -a quien sus cercanos llaman Rudy- estará de visita en Chile el próximo 16 de junio, invitado por “El Mercurio” y la plataforma La Otra Mirada, además de la Universidad Adolfo Ibáñez. En el Hotel W, el abogado y político estadounidense será protagonista de la conferencia “La Otra Mirada de Rudy Giuliani”, en la que abordará las distintas temáticas que lo han caracterizado en las últimas décadas, partiendo por las relacionadas a la seguridad pública.

Giuliani fue elegido alcalde de Nueva York en 1993, puesto que ocupó por dos períodos consecutivos, culminando a fines de 2001. Para entonces, las listas de bienestar social de la ciudad se habían reducido aproximadamente en 700.000 beneficiarios, lo que da cuenta de las mejoras económicas alcanzadas, y -lo que más se ha mencionado- el crimen había bajado 57%. Esto significó un reconocimiento por parte del FBI como la ciudad más segura de los Estados Unidos.

Entre sus cercanos se destaca que varias de las estrategias sobre cumplimiento de la ley implementadas bajo su mandato en Nueva York para disminuir la criminalidad -para lo cual fichó a William Bratton- se convirtieron en modelo a seguir para otras ciudades alrededor del mundo, incluyendo el programa CompStat, que ayuda a monitorear la actividad delictual. Este programa incluso recibió el premio en Innovaciones Gubernamentales otorgado por la escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard.

Apoyo a Donald Trump

Desde que dejó la alcaldía de Nueva York, Rudolph Giuliani ha dedicado mucho de su tiempo a proyectos personales. En enero de 2002 fundó la consultora en seguridad Giuliani Partners LLC, donde es actualmente presidente y director ejecutivo. Esto no ha significado que se haya alejado de la política. Al contrario, ha sido muy activo en apoyar las campañas presidenciales de los candidatos republicanos a la Casa Blanca e incluso participó en la elección interna para definir el candidato del partido en 2008, pero no avanzó.

Más recientemente, el ex alcalde dio su apoyo al aspirante presidencial republicano Donald Trump, de acuerdo a declaraciones citadas por el periódico New York Post. Allí explicó que aunque no estaba de acuerdo en todos los planteamientos de Trump, sí confiaba en él para gestionar asuntos como la economía, la inmigración o la seguridad.

Giuliani comenzó su carrera como asistente jurídico para el Juez Lloyd F. MacMahon en una corte del Distrito Sur de Nueva York. En 1970 se unió a la oficina del Fiscal General y pronto se convirtió en Jefe de la Unidad de Narcóticos. En 1975 fue reclutado por Washington en distintos cargos asociados a la Fiscalía General y dos años más tarde regresó a Nueva York para trabajar con la firma de abogados Patterson, Belknap, Webb and Tyler . En 1981 fue nombrado por el Presidente Reagan como subsecretario del Secretario de Justicia, la tercera posición dentro de la jerarquía de ese departamento. En dicho cargo supervisó las oficinas del Fiscal General de Estados Unidos y las agencias de cumplimento de ley federal del Departamento de Justicia. En 1983 se convirtió en fiscal del Distrito Sur de Nueva York, donde sus esfuerzos por judicializar el crimen de cuello blanco y la corrupción gubernamental fueron reconocidos. Durante su carrera como fiscal, logró 4.125 condenas, de las cuales solo 25 fueron reversadas. Antes de asumir como alcalde, había regresado al mundo privado como socio de la firma White & Case y luego en Anderson, Kill & Olick .

Fuente: El Mercurio