Ángel Soto: “Crisis de Occidente y occidentalización del mundo”

A veces pareciera que todo se derrumba. Aquello en lo que vivimos —y hemos creído— nos deja la sensación que no fue más que algo pasajero o tal vez una burbuja. Esa es la impresión que podría dar al lector mirar lo que está pasando en el mundo: “Crisis”, “aún no llega lo peor”, “hay que estar preparados”.

El concepto de crisis da la impresión que —a diferencia de lo que ocurría en el pasado— llegó para quedarse. Evidentemente, éstas no tienen porque ser negativas. Sin embargo, tradicionalmente las asociamos a un estado de cierto malestar, tal vez debido a que una de sus características es que producen incertidumbre frente al cambio y suelen estar acompañadas de pesimismo.

Claro —como dice GuySorman—, ser pesimista tiene sus ventajas, ya que predecir lo peor y ante una señal de catástrofe jactarse de haberlo dicho es mucho más fácil y redituable, estratégicamente hablando. En tanto que ser optimista es mucho más peligroso, pues requiere mirar el horizonte, discernir la tendencia dominante y creer que hay algo mejor en el mejor mundo posible. Y de paso, luchar porque las noticias buenas no venden.

Difícil encontrar este tipo de relatos optimistas del mundo actual, pero los hay. Por eso me llamó, profundamente la atención el nombre del libro que escribió este intelectual francés, titulado: “Diario de un optimista”, que tiene como subtítulo: “observaciones de un economista filósofo acerca de nuestro mundo”.  Ahí lo entendí. No es una mirada puramente tecnocrática, sino que incorpora la dimensión humanista, que —como decían en mi época—: “eso explica muchas cosas”.

¿Qué plantea Sorman? Básicamente que, mientras los que estamos dentro de Occidente lo vemos como un sinónimo de crisis, quienes observan desde afuera lo asocian a libertad. Es lo que él denomina: “crisis de Occidente y occidentalización del mundo”.

Existe coincidencia en que un Estado de derecho, propiedad privada y la calidad de las instituciones son elementos básicos para que los países puedan progresar. ¿Qué significa esto? Que en la mirada optimista,Occidente tiene cuerda para rato. Pues si bien algunos se obnubilan con el Asia, y especialmente con China, el optimista —es decir alguien que cree en el progreso y en la libertad— observaría que los chinos aceptarían con gusto nuestras crisis si pudieran tener a cambio algo más de nuestras libertades.

El filósofo francés que comentamos, afirma con bastante razón que, es indudable que el progreso de Asia esta relacionado “con su conversión a los valores occidentales”, pero en China las instituciones son escasas, al tiempo que no podemos aceptar que el desprecio por los derechos humanos sea una “ventaja comparativa”.

Se queja de su falta de innovación, pues —dice— inventamos acá y producimos allá, y es en Occidente dónde sigue actuando la destrucción creativa.

Pero la innovación por sí sola no basta. Aquí, cobra protagonismo el capitalismo moderno que, con EEUU a la cabeza, combinó capital, trabajo e ideas haciendo competitiva su economía, dice el autor. Una cultura empresarial arraigada en la innovación, pero también en la toma de riesgos y la ganancia, fomentados por un imperio de la ley y unos derechos de propiedad que garantiza un Estado de calidad, no un Estado de cantidad.

Es indudable que hoy vivimos en un mundo mucho mejor que hace tan solo 25 años, y la perplejidad respecto de la economía, la democracia e incluso de nuestra identidad cultural solo se explican desde las bondades que entrega el propio sistema de libertades que son la esencia de Occidente.

Quizás, ya es tiempo de considerar la invitación que hace Guy Sorman a mirar de una manera optimista nuestra civilización, siempre perfectible, pero es bueno considerar el vaso medio lleno, más que medio vacío. Occidente no se está derrumbando, y mucho menos están en cuestión la confianza en las ideas que hicieron de esta parte del orbe una sociedad más desarrollada. La historia así lo demuestra, en tanto que la“occidentalización del mundo” lo confirma.

Por Ángelo Soto | @angelsotochile

Publicado en Plan B el 9 de julio de 2014

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