Mario Vargas Llosa: “Los populismos están sufriendo derrotas sistemáticas”

Por Cecilia Guzmán y Magdalena Piñera

Cumplió 80 años en marzo de 2016 y desde entonces el mundo ha celebrado al Premio Nobel de Literatura como nunca antes lo había hecho. Acompañado de su nueva pareja, Isabel Presley –de quien no le gusta hablar en público, pues es muy celoso de su privacidad–, se lo ha visto muy animado con su vida y también con mucha energía para defender las ideas de la libertad y criticar los populismos en América Latina e incluso en Estados Unidos.

No solo ha tenido una intensa agenda de actividades en varios países. Recientemente estuvo en Chile, Argentina y Brasil. Revista “Cosas” lo acompañó en este periplo y pudo conversar con él sobre el amor, la libertad, la literatura y la política.

–¿Cómo ve usted en América Latina el tema de los populismos que han ido avanzando?

–Tengo una visión más bien optimista de América Latina, creo que incluso los populismos están sufriendo derrotas sistemáticas. El caso de Bolivia ha sido muy interesante, Evo Morales intentaba reelegirse por tercera vez y los bolivianos, de manera clarísima, dijeron: NO. ¡Basta! Creo que ha sido un golpe duro para el populismo boliviano, que estaba muy arraigado, y una derrota personal de Evo Morales, a quien yo considero un líder absolutamente populista, ya que encarna todos los defectos del populismo.

“Creo que es muy interesante como retrocede el populismo en Venezuela. Hoy en día no hay ninguna duda de que la inmensa mayoría de los venezolanos está harta de un régimen que ha empobrecido enormemente al país, que ha traído carestía, desabastecimiento, la más alta inflación del mundo y una criminalidad que es también una de las más altas a nivel mundial. El pueblo venezolano está harto de este régimen que solo ha traído miseria y violencia al país, siendo que pretendió ser el modelo latinoamericano de un socialismo del siglo XXI. Hoy esa promesa está en ruinas, está deshecha y no creo que haya nadie que esté más o menos lúcido y sensato que vea en Venezuela un modelo para el futuro latinoamericano.

“Es por esto que yo creo que la democracia, aunque sea por razones negativas, está teniendo una oportunidad que no ha tenido en el pasado y eso me parece que es muy positivo”.

–Y en el caso particular de Argentina, que sabemos está saliendo de un sistema populista, ¿qué éxito va a tener el Presidente actual con todas las medidas que se están tomando…?

–Yo creo que va a tener éxito. Argentina estaba entrampada por el populismo que había frenado todas la oportunidades de crecimiento del país. Era un aislamiento realmente suicida. Las primeras medidas que ha tomado el gobierno de Macri son todas muy sensatas, de gran coraje, que por supuesto tienen un costo. Pero, bueno, ya sabemos que el populismo sacrifica el futuro inmediato en nombre de un presente que es completamente fugaz. Tengo la seguridad que, gracias a los grandes recursos naturales y humanos que tiene Argentina, estas correcciones radicales van a lograr que el país despegue otra vez; van a atraer inversiones. Se ha integrado nuevamente a los mercados del mundo, dejando atrás este aislamiento que era suicida. De tal manera que creo que, pasado este tránsito difícil y costoso, este país debería empezar a recuperar todo el tiempo perdido. Creo que es un caso que puede tener mucha resonancia en el resto de América Latina. Es un fracaso para las ideas populistas, pues las ideas que está aplicando el Presidente Macri son muy positivas: democracia política, economía de mercado, incentivos para la inversión. Ese modelo no ha fracasado nunca cuando se ha aplicado de manera coherente.

–Pero la gente hoy en Argentina puede reclamar que las medidas que han tomado en el corto plazo la están afectando negativamente en su vida diaria…

–Naturalmente, pero siempre hay un costo que pagar. Cuando un país entra en un período de populismo, desarmar el camino siempre cuesta; eso es inevitable. Si uno sincera la economía y acaba con los subsidios que son destructores de la economía, siempre hay un costo que pagar. Pero pienso que los argentinos han pasado 12 años por períodos tan absolutamente destructivos para todas las bases de la creatividad empresarial, que precisamente por la riqueza de los recursos argentinos la recuperación será bastante rápida. Hay una inflación que, claro, ha crecido, pero la razón de esto no está en las medidas actuales, está en la insensateces de los 12 años del kirchnerismo, y la impresión que tengo es que ese período de tránsito –por tratarse de la Argentina y los recursos que tiene– va a ser más bien corto y que los beneficios se van a ver en un futuro próximo. Y creo que eso puede tener una gravitación sobre Latinoamérica bien importante.

–¿Y qué pasa en Perú? ¿Qué riesgos ve usted si triunfa Keiko Fujimori?

–Bueno, en Perú digamos que desde la caída de la dictadura de Fujimori, nosotros hemos tenido un período muy positivo. Un triunfo de ella sería muy grave, sería como una legiti- mación a posteriori de una dictadura que fue muy corrupta y muy cruel, muy sanguinaria. Pero creo que hay muchas esperanzas, no hay que desmoralizarse. Creo que Pablo Kuczynski debería ganar las elecciones si es que prevalece la sensatez. Se trata de una persona muy preparada, con mucha experiencia, que ha pasado por el gobierno de manera impecable, con grandes credenciales, que conoce muy bien el Perú y tiene un equipo magnífico. Consolidaría mucho todos los esfuerzos que se han hecho para democratizar el país, abrirlo al mundo, integrarlo a los mercados mundiales. Yo tengo esperanzas de que prevalezca la candidatura de Kuczynski, porque sería un refuerzo para la democracia política, la economía de mercado y para Perú.

–¿Usted ve en Keiko la reedición del fujimorismo en los ’90?

–Digamos, es el mismo equipo, la misma gente. Ella ha sacado a los más impresentables, pero el grueso del liderazgo fujimorista es el mismo. Y están todos los presos fujimoristas, los ladrones, los asesinos, esperando que se abran los calabozos, y si pasan directo al poder, mejor para ellos ¿no? Ese es el criterio que tienen con la candidatura de Keiko.

–¿Qué opina de la situación que está viviendo Brasil con la Presidenta Rousseff?

–Contrariamente a lo que se dice, pienso que lo que hay en Brasil es algo muy positivo: una voluntad popular de moralizar el país y de acabar con la corrupción que ha gangrenado las instituciones brasileñas. Esta gran movilización popular no está pidiendo el comunismo ni que desaparezca la democracia, ¡no!, está pidiendo un saneamiento de la democracia, un perfeccionamiento de las instituciones democráticas, y eso es sano a la larga. Brasil va a salir como una democracia muy regenerada luego de este proceso de impeachment a Dilma, que es solamente la heredera de Lula. La corrupción no comienza con Dilma Rousseff, tiene una tradición muy larga, pero es en el gobierno de Lula donde el grueso de la corrupción –que hoy está siendo denunciada y juzgada– se manifestó. Entonces, creo que es positivo para una democracia que experimente una catarsis como la que está viviendo hoy Brasil.

“Contrariamente a lo que se dice, pienso que lo que hay en Brasil es algo muy positivo: una voluntad popular de moralizar el país y de acabar con la corrupción que ha gangrenado las instituciones brasileñas”, afirmó el Nobel a sus entrevistadoras, Cecilia Guzmán y Magdalena Piñera M.

–¿Cómo evalúa el fenómeno de Trump en Estados Unidos?

–El fenómeno Trump es muy preocupante porque es populismo que entra por la puerta grande en Estados Unidos, donde creíamos que había suficientes vacunas contra el populismo. Sin embargo, no es así. Yo espero que no llegue a la Presidencia de Estados Unidos. Sería muy dañino que una persona como él, que es la encarnación misma del populismo, llegara a presidir un país que gravita enormemente sobre todos nosotros. Creo que sería para Estados Unidos, y para el mundo, algo muy grave. No creo que ocurra. Creo que si Hillary Clinton es el candidato republicano, ella ganaría fácilmente las elecciones.

SUS MEMORIAS

–Entrando en otro tema, ¿cómo definiría la libertad?

–Yo creo que la libertad es una posibilidad de elegir un tipo de vida, un tipo de trabajo, un tipo de conducta y, mientras más amplias sean las opciones para elegir uno su propia vida de acuerdo a sus propias convicciones, hay más libertad en el país. La libertad es algo unívoco, no es algo que se pueda dividir, elegir una libertad económica sin una libertad política o una libertad política sin una económica. Eso es imposible. Todos los intentos que se han hecho, por ejemplo, en las dictaduras militares o con el desarrollismo, han fracasado porque la libertad es indivisible. Si la libertad opera en el campo político también debe operar en el campo económico, en el campo social e individual. Los países que lo han entendido así y han aplicado la libertad en esta manera son los que han progresado más.

–¿Va a escribir alguna vez una segunda parte de sus memorias, después de “El pez en el agua”?

–Pues, tal vez. Espero tener tiempo y energías suficiente para hacerlo, pero la tentación de hacer una segunda parte de “El pez en el agua”, que complete toda la experiencia vital, por lo menos pública, sí está ahí y es una tentación que tengo muy presente.

–¿Qué escritores jóvenes latinoamericanos cree que tienen más proyección?

–A los escritores más jóvenes no los conozco suficientemente como para empezar a hacer discriminaciones, pero sí puedo recomendar a tres escritores de nuestra época que son muy importantes. En lengua española, por ejemplo, Javier Cercas. Es un escritor muy interesante, joven relativamente y que tanto en sus novelas como en sus ensayos ha expresado de una manera muy inteligente y muy creativa los grandes problemas de nuestro tiempo.

“También está el caso de Coetzee, que es un escritor muy, muy interesante, porque precisamente, por ser sudafricano, ha tenido que enfrentarse a problemas que son turbulentos, vinculados a la violencia social y política, y la descripción que hace él de ese mundo en sus novelas como en sus ensayos es inmensamente creativo, atractivo. “Quizás entre los escritores latinoamericanos recomendaría a Juan Gabriel Vásquez, colombiano, que me parece un novelista muy interesante, comprometido. Tiene una gran originalidad literaria y, al mismo tiempo, una gran preocupación de tipo social y político. El último libro que leí de él me gustó muchísimo; se llama ‘La forma de las ruinas’ y es sobre dos magnicidios que ocurren en la historia de Colombia y creo que la descripción que hace de la problemática colombiana valdría para la gran mayoría de países latinoamericanos. Y hecha desde el punto de vista estrictamente literario, artístico, creativo”.

SOBRE ISABEL PRESLEY

–Y, ¿cómo definiría el amor?

–Bueno, el amor es un enriquecimiento extraordinario de la vida por razones de tipo sentimental, emocional, pasional. El amor es privado fundamentalmente. Su exhibición pública es como suicida. Quienes viven el amor, lo viven de una manera muy particular, como un enriquecimiento del mundo, de la vida y de lo que no pueden participar los demás. El amor es privado y tiene que mantenerse en ese ámbito justamente para que sea tan fecundo, tan rico, tan renovador de la experiencia vital.

–¿Le molesta esta exposición mediática?

–Me molesta mucho. Creo que es un fenómeno de nuestro tiempo que tiene que ver con la violación de la privacidad. La privacidad es muy importante preservarla. La civilización es también la defensa de esta privacidad y la cultura moderna, lamentablemente, la transgrede sistemáticamente a través del periodismo amarillo, del periodismo de escándalos.
Fuente: Revista Cosas

El plan de Giuliani que salvó Nueva York

En 1990 Nueva York tenía los índices de criminalidad más altos en 30 años, según el FBI; el número de asesinatos llegaba a 2.245 lo que provocó entre otras cosas la pérdida de 48.000 puestos de trabajos.

Con este escenario Rudy Giuliani, reconocido por haber sido Fiscal General de los Estados Unidos, se presentó como candidato republicano a la alcaldía de Nueva York en 1993, puesto que ocupó por dos periodos.

El desafío para el edil era poder terminar con la delincuencia y recuperar económicamente la ciudad, que venía arrastrando grandes gastos y tenía una presión fiscal que impedía el desarrollo económico.

Así junto a su administración Giuliani creó el proceso COMPSTAT y aplicaron la conocida teoría de “Broken Window”, que apunta a mejorar los espacios públicos para disminuir la delincuencia. Además, implementaron una serie de cambios como disminuir los impuestos por ocupación hotelera, unir algunos departamentos para trabajar de manera más eficiente, rebajar el gasto público, entre otras.

La implementación de todas estas medidas consiguieron que durante el periodo de 1993-2001, los delitos graves se redujeran un 62,5%, los asaltos en 46,4%  y la tasa de empleos privados creciera a 16,6%  impulsando nuevamente la economía de la ciudad.

Rudy Giuliani: ‘Seguridad de Colombia es una historia de éxito’

Rudy Giuliani, el exalcalde de Nueva York que por sus políticas contra la delincuencia se convirtió en uno de los gurús de seguridad en el mundo, está en Colombia desde el lunes. En su agenda hay varias reuniones con los principales responsables de la lucha contra el crimen en las ciudades.

Giuliani asegura que aunque falta en materia de seguridad urbana, lo alcanzado por el país frente al narcotráfico y los grupos armados es un ejemplo para el mundo. “Se logró lo que parecía imposible”, dice.

Colombia ha logrado bajar las tasas de homicidio a la mitad, pero sigue lejos del promedio mundial. ¿Cree que vamos a llegar a cifras de un dígito?

Creo que es bastante posible si se mira lo que Colombia ha alcanzado en términos de los grandes problemas, como los carteles de la droga. Se logró lo que parecía imposible hace quince años. Era un país que estaba en riesgo de ser tomado completamente por los terroristas, y ustedes lo recuperaron. Ahora, el reto está en los otros crímenes, también graves, como el homicidio, el hurto, la extorsión, el secuestro, el tráfico de drogas… Si se utiliza el mismo nivel de determinación que se usó con los narcotraficantes, van a tener éxito. En mi opinión, su Gobierno está haciendo una buena transición hacia la lucha contra esos problemas.

En Buenaventura, ciudad muy golpeada por la violencia, se ha optado por la militarización. ¿Es una estrategia que funciona?

Un área urbana se militariza solo cuando está totalmente fuera de control. No debería ser la norma sino la excepción.

¿Qué tanto pesa el uso de nuevas tecnologías en la reducción del crimen?

La tecnología es fundamental. Debe partir de buena información sobre la criminalidad y mantener una estrategia flexible, que permita mover los recursos en la medida en que los criminales migran de una zona a otra. Las cámaras de seguridad, por ejemplo, ayudan a la identificación de los criminales, pero además a largo plazo sirven para disuadir. En Estados Unidos, el robo de bancos era un crimen muy común hasta que se instalaron cámaras. Otro frente son los carros de la Policía, que deben estar equipados con las mejores comunicaciones y la mejor tecnología. También es necesario considerar el tema del ADN: cómo expandir el análisis de las escenas del crimen y poder aprovechar esa herramienta para identificar a los criminales.

¿Qué piensa de políticas que proponen no cárcel para los delitos menores, como el hurto?

Si se tiene una criminalidad alta la respuesta no es dejar salir a la gente de la cárcel, sino tener más capacidad en las prisiones. Cuando se reduce el crimen ya se pueda hablar de reducir el tamaño de las prisiones.

¿Cómo fue la experiencia en Nueva York?

Había el temor de que íbamos a llenar las cárceles de gente. Y sí fue así, pero después vimos los resultados. Algo que ayudó en los Estados Unidos fue la ley que establece que cuando alguien cometía el tercer crimen serio o grave lo metían preso por muchos años. Y funcionó, porque así cayeron los criminales de carrera. Si ellos salen de la calle se reduce mucho el crimen. Eso ha sido muy efectivo en EE.UU. en los últimos 20 años.

¿Cómo manejar el tema de la percepción de inseguridad?

La percepción está rezagada frente a la realidad en unos dos años. Yo uso mi experiencia como ejemplo: nos tomó casi tres años de reducciones importantes para que la gente lo empezara a sentir. Es normal. Pero en la medida que se reduce el crimen, poco a poco la gente lo cree.

Colombia pasó de productor de drogas a consumidor. ¿Qué tanto influye esa realidad en el delito?

Muchísimo. Las actividades de la droga generan una alta criminalidad: se calcula que el 70 por ciento del crimen en Nueva York gira alrededor del tráfico. Ustedes son víctima de su propio éxito: hace 20 años estaban luchando por recuperar su país, ahora que lo lograron están buscando el control de las calles, que es difícil, pero si se sigue la misma estrategia, se puede. Yo uso el caso colombiano como ejemplo. Ustedes tienen una historia para contar, a pesar de que no han eliminado el crimen totalmente. La de Colombia es una historia de éxito. No significa que ya llegaron, pero no se imaginan lo difícil para un país en su situación lograrlo. Otros habrían fracasado; deben sentirse orgullosos.

¿Qué le falta a Colombia en este campo?

Colombia tomó la decisión como Gobierno y sociedad de tomarse el asunto de la seguridad como una prioridad. Si uno mira las estadísticas, la Policía ha sido muy efectiva, pero es importante ver cómo están trabajando los fiscales, los jueces y las cárceles. Ver cuántas de las personas que la Policía está arrestando son judicializadas rápidamente, cuántas van a la cárcel, cuántas por un tiempo suficiente. Ahí es donde toca hacer cambios, porque la parte policial está moviéndose en la dirección correcta, pero hay que evaluar cómo está el sistema de justicia. La única manera como se reduce el crimen es cuando se toma la decisión desde arriba, cuando es una política de Estado. Hay disposición política para aumentar la Policía y de trabajar en conjunto, pero falta poner el mismo énfasis en la parte de los fiscales. Debe aumentar la efectividad de la judicialización.

Colombia está en un proceso de paz con las Farc. ¿Cómo se debe preparar el país para el posconflicto?

Colombia ya tuvo procesos con grupos al margen de la ley en el pasado. Y ya han reintegrado a la sociedad a excombatientes y han sido exitosos. Si usan ese modelo sería bueno. Tienen suerte de haber tenido esa experiencia que ahora podrán aplicar en el posconflicto con las Farc.

¿Cómo evitar que los que dejan las armas vuelvan a delinquir?

Es probable que no todos dejen las armas. Frente a eso hay que mejorar las estrategias, garantizar opciones de educación, de buenos espacios públicos. Ustedes deben tener un programa (de reintegración) bien planeado, estructurado. Pero repito, tienen la ventaja de que ya han hecho mucho. Tomen lo que ya hicieron y mejórenlo.

Fuente: EL TIEMPO

Pronto Rudy Giuliani en Chile, invitan: UAI y La Otra Mirada

Lo llamaron “el alcalde de América” y “la persona del año”. Lo tildaron de héroe, pero antes de llegar a convertirse en una leyenda, Rudy Giuliani, hijo de padres inmigrantes italianos, nació en Brooklyn, creció en Long Island y se educó en Manhattan, siempre en el estado de Nueva York, donde se tituló cum laude de Derecho en NYU.

Después de graduarse de la universidad, emprendió una brillante carrera como abogado que lo llevó a convertirse en asistente del Fiscal General de Estados Unidos con apenas 37 años.

Unos años más tarde, como fiscal del distrito sur de Nueva York, lideró la lucha contra el narcotráfico, la corrupción y la mafia. Sin embargo, y a pesar de su popularidad entre la población y de haber ganado más de 4 mil casos como fiscal, no logró quedarse con la alcaldía de la ciudad en su primer intento en 1989. Sí lo logró en su segunda carrera, representando al Partido Republicano en las elecciones de 1993, permaneciendo en el cargo durante dos períodos, hasta el 2002.

Durante su gestión alcanzó la transformación de Nueva York desde varios ámbitos: redujo en un 65% el crimen, en un 70% los asesinatos y logró posicionar a la gran manzana como la ciudad más segura del país a través de la llamada “estrategia policíaca número cinco”, la tolerancia cero a la delincuencia y la rígida aplicación de la ley, convirtiendo a Nueva York, antes conocida en el mundo entero por el peligro reinante en sus calles, en un ejemplo para otras ciudades del mundo.

Pero la prueba más dura de su carrera vendría en el 2001, cuando tuvo que hacer frente a la crisis provocada por los atentados del 11 de septiembre, reaccionando con tanta rapidez y efectividad ante el mayor ataque terrorista de la historia, que cayó en la categoría de héroe. “Vamos a reconstruir, y vamos a ser más fuertes de lo que fuimos antes… quiero que la gente de Nueva York sea un ejemplo para el resto del país, y el resto del mundo, demostrando que el terrorismo no puede detenernos”, fueron parte de sus palabras a la ciudadanía durante esos duros momentos.

Luego vino la fama mundial, el título de “personaje del año” otorgado por la revista Time y el legado de ser un personaje que no sólo convirtió a una urbe en un mejor lugar para vivir, sino también de alguien que fue capaz de unir a sus habitantes durante sus peores momentos.

Después de un fallido intento por llegar a la Casa Blanca, hoy es presidente de Giuliani Partners LLC, consultora de seguridad con base en Houston.

Llegará a Chile en junio próximo invitado por la UAI junto a la plataforma La Otra Mirada, para dictar una conferencia el 16 de junio a las 8.30 am en el Hotel W. En el encuentro titulado “La otra mirada de Rudy Giuliani” abordará las temáticas que lo han caracterizado durante los últimos 30 años relativas a la seguridad pública y ahondará en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en las que públicamente ha apoyado al pre-candidato republicano Donald Trump.

Más información de su visita a Chile en el correo [email protected]

Fuente: UAI.CL

Rudy Giuliani dictará conferencia en Chile

El liderazgo con que se vio a Rudolph Giuliani durante los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 sobre Nueva York fue el hito que maximizó su popularidad como alcalde de la Gran Manzana y lo terminó por elevar como figura de carácter mundial. La revista Time lo reconoció como “Persona del Año” y fue condecorado por la reina Isabel II, además de recibir el premio Ronald Reagan Presidential Freedom, de manos de la ex Primera Dama Nancy Reagan.

Giuliani -a quien sus cercanos llaman Rudy- estará de visita en Chile el próximo 16 de junio, invitado por “El Mercurio” y la plataforma La Otra Mirada, además de la Universidad Adolfo Ibáñez. En el Hotel W, el abogado y político estadounidense será protagonista de la conferencia “La Otra Mirada de Rudy Giuliani”, en la que abordará las distintas temáticas que lo han caracterizado en las últimas décadas, partiendo por las relacionadas a la seguridad pública.

Giuliani fue elegido alcalde de Nueva York en 1993, puesto que ocupó por dos períodos consecutivos, culminando a fines de 2001. Para entonces, las listas de bienestar social de la ciudad se habían reducido aproximadamente en 700.000 beneficiarios, lo que da cuenta de las mejoras económicas alcanzadas, y -lo que más se ha mencionado- el crimen había bajado 57%. Esto significó un reconocimiento por parte del FBI como la ciudad más segura de los Estados Unidos.

Entre sus cercanos se destaca que varias de las estrategias sobre cumplimiento de la ley implementadas bajo su mandato en Nueva York para disminuir la criminalidad -para lo cual fichó a William Bratton- se convirtieron en modelo a seguir para otras ciudades alrededor del mundo, incluyendo el programa CompStat, que ayuda a monitorear la actividad delictual. Este programa incluso recibió el premio en Innovaciones Gubernamentales otorgado por la escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard.

Apoyo a Donald Trump

Desde que dejó la alcaldía de Nueva York, Rudolph Giuliani ha dedicado mucho de su tiempo a proyectos personales. En enero de 2002 fundó la consultora en seguridad Giuliani Partners LLC, donde es actualmente presidente y director ejecutivo. Esto no ha significado que se haya alejado de la política. Al contrario, ha sido muy activo en apoyar las campañas presidenciales de los candidatos republicanos a la Casa Blanca e incluso participó en la elección interna para definir el candidato del partido en 2008, pero no avanzó.

Más recientemente, el ex alcalde dio su apoyo al aspirante presidencial republicano Donald Trump, de acuerdo a declaraciones citadas por el periódico New York Post. Allí explicó que aunque no estaba de acuerdo en todos los planteamientos de Trump, sí confiaba en él para gestionar asuntos como la economía, la inmigración o la seguridad.

Giuliani comenzó su carrera como asistente jurídico para el Juez Lloyd F. MacMahon en una corte del Distrito Sur de Nueva York. En 1970 se unió a la oficina del Fiscal General y pronto se convirtió en Jefe de la Unidad de Narcóticos. En 1975 fue reclutado por Washington en distintos cargos asociados a la Fiscalía General y dos años más tarde regresó a Nueva York para trabajar con la firma de abogados Patterson, Belknap, Webb and Tyler . En 1981 fue nombrado por el Presidente Reagan como subsecretario del Secretario de Justicia, la tercera posición dentro de la jerarquía de ese departamento. En dicho cargo supervisó las oficinas del Fiscal General de Estados Unidos y las agencias de cumplimento de ley federal del Departamento de Justicia. En 1983 se convirtió en fiscal del Distrito Sur de Nueva York, donde sus esfuerzos por judicializar el crimen de cuello blanco y la corrupción gubernamental fueron reconocidos. Durante su carrera como fiscal, logró 4.125 condenas, de las cuales solo 25 fueron reversadas. Antes de asumir como alcalde, había regresado al mundo privado como socio de la firma White & Case y luego en Anderson, Kill & Olick .

Fuente: El Mercurio